Compararse es una mala práctica de la cual todos somos responsables. Nos medimos en relación a lo bueno o malo que hacen los demás, pero no nos damos cuenta de que pasamos más tiempo comparándonos que mejorando las áreas que queremos superar. Una muestra de ello es lo que ocurre cuando estamos en internet. Las redes sociales nos muestran lo interesante que es la vida de los demás, y muchas veces no podemos evitar compararnos con ellos y sentir envidia por lo que nosotros carecemos. Sin embargo, que las publicaciones en las redes sociales hagan que la vida de los demás aparente ser más interesante y casi perfecta en las redes sociales, quiere decir que en realidad lo sea.

Un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, sostiene que las personas comparten información sobre sí mismos para incrementar la buena percepción que otros tienen de ellas.1 Eso significa que no debemos confiar en todo lo que vemos o creemos saber de los demás. Después de todo, cada uno tiene sus propias luchas y batallas con las cuales lidia internamente, y ése es un lado que no todos están dispuestos a mostrar. Por consiguiente, compararse con otros no debería ser parte de nuestra conducta, y tampoco debería afectarnos de manera negativa. Hay maneras prácticas de decirle adiós a la comparación, y éstas son algunas de ellas:

1. Las huellas digitales y los patrones de la lengua son una muestra de que cada persona es única y diferente. Cada ser humano es especial en su propia manera. Cada quien tiene su propio ritmo y tiempo de realizar cosas, por lo cual no se puede comparar a dos personas con objetividad. Si crees que vas a caer en el juego de la comparación, recuerda que no hay otra persona como tú y que no puedes medir tu valor en base a lo que realizan los demás. Si identificas qué es lo que desencadena esta clase de pensamientos, entonces toma medidas de precaución para evitarlas y no te dejes llevar por el momento.

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2. Mira el lado bueno de la vida. A menudo nos concentramos más en lo negativo e ignoramos aquellas habilidades y aptitudes que tenemos. Si concentras tus energías en hacer excelente aquello que ya haces bien, verás que tienes más probabilidades de ser exitoso y alcanzar tus sueños. Ten presente que el esfuerzo tiene sus recompensas.

3. Si hay un aspecto en el cual todos los seres humanos somos iguales es que todos somos pecadores. Sin embargo, Jesús nos ama y por eso entregó su vida por nosotros y nos dio vida eterna. Al aceptar este acto de amor encontramos nuestra valía en Dios y es entonces cuando la comparación se vuelve innecesaria.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Scholz, C., Baek, E., O’Donnell, M., Kim, H., Cappella, J., & Falk, E. (2017). A neural model of valuation and information virality. Proceedings Of The National Academy Of Sciences, 114(11), 2881-2886. http://dx.doi.org/10.1073/pnas.1615259114

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