Probablemente no pensemos a menudo en el amor propio. Casi nadie se levanta una mañana y se pregunta: ≪¿realmente me amo?≫. Sin embargo, aunque no meditemos en el tema a propósito, es algo que se manifiesta en nuestras acciones diarias. Pero, ¿cómo estar seguro de que te amas?

Si tienes amor propio, entonces practicas lo siguiente:

1. Cuidas de tu salud

Algunos creen que amarse significa no ser saludables. ¡Todo lo contrario! Amarse uno mismo implica practicar hábitos que ayuden al bienestar integral. Es decir, tomar las riendas de la salud física (comer lo adecuado, ejercitarse, tomar agua, etc.), la salud espiritual y mental. Si eres responsable por tu salud en general, esa es una clara señal de que tienes amor propio.

2. No te comparas con otros

Entiendes que cada persona es diferente y que todos tenemos habilidades diferentes. Teniendo eso en cuenta, no caes en el juego de la comparación y aprecias tus dones y trabajas en tus debilidades. El ejemplo de los demás te sirve como inspiración, pero no como un motivo para sentirte mal o renegar de quién eres.

3. Tienes relaciones personales sanas

Parte de amarse a uno mismo es no tener relaciones tóxicas. Esto es porque permanecer en esta clase de vínculos siempre lleva a que una de las partes se vuelva abusadora o víctima. Y ambos roles son sinónimos de ausencia de amor propio. Si estás en paz con el resto y te has alejado de las malas influencias, estás demostrando que te amas.

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4. Sabes agradecer

Decir ≪gracias≫ es aceptar que no tenemos el crédito por todo lo que obtenemos. Una clara señal de amor propio es tener una actitud de agradecimiento. Esto demuestra que hay humildad y una disposición para reconocer que la ayuda que alguien más nos brinda.

5. No eres envidioso

Si en verdad te amas, no tienes por qué sentir envidia del resto. Pero, cuidado, tampoco quiere decir que esto te da el derecho de creerte mejor que los demás. El amor propio hace que una persona no sienta envidia por los logros de sus semejantes ni sienta que está en una mejor posición que ellos. El verdadero amor no es envidioso y se alegra por los éxitos ajenos. Es más, se ocupa en ayudar a quienes lo necesitan.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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