La infidelidad es una de las razones más comunes por las cuales los matrimonios se divorcian; no obstante, no es un problema exclusivo de las parejas casadas sino también de los enamorados y novios. Hay diferentes maneras con las cuales alguien puede serle infiel a su pareja (para más información, leer ¿Existen diferentes tipos de infidelidad?), pero la más evidente es la que se da a nivel sexual. Algunos buscan tener experiencias sexuales sin compromiso y por tal razón traicionan a sus parejas; mientras que otros confunden la lujuria con el amor y terminan sus relaciones sentimentales por irse con otra persona.

El deseo sexual puede ser tan fuerte que ciega a la persona y le hace creer que lo que siente es amor. De hecho, una investigación comprobó que la excitación sexual apaga la regiones del cerebro encargadas del comportamiento racional (para mayor información, leer ¿Qué pasa con tu cuerpo cuando te enamoras?No obstante, este sentimiento se desvanece con el tiempo y lo único que deja son rastros de arrepentimiento y culpa. Algunas señales que ayudan a diferenciar entre el amor y la lujuria, son:

1. Hay mayor interés en la apariencia y cuerpo que en el interior.

Una frase popular dice que “todo entra por los ojos”, y es cierto que el atractivo de alguien primero ingresa por nuestra mirada. Sin embargo, lo que realmente enamora y cautiva son la personalidad, los valores, talentos, etc; pues son las cualidades las que no envejecen. La belleza es pasajera y la lujuria se concentra solo en la apariencia externa. Alguien que siente lujuria por otra solo piensa en su cuerpo, y en cierta forma lo ve como un objeto sexual, pero no como un ser humano con sentimientos.

2. Los únicos talentos que resaltan son los que están relacionados al aspecto sexual.

La lujuria únicamente se enfoca en el aspecto sexual, por lo tanto, todo lo que se percibe es en ese aspecto. Alguien que desea sexualmente a otra no valora su inteligencia, su compasión ni su carácter, sino su cuerpo y si podría o no cumplir su fantasía sexual. La lujuria ciega a la persona de ver el verdadero valor de la otra y le hace perder el enfoque de lo que es realmente especial de alguien.

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3. La lujuria te desconcentra, el amor te mueve a poner metas.

Otro aspecto de la lujuria es que te lleva a vivir el momento sin medir las consecuencias. En la mente de alguien que siente lujuria, el futuro solo consiste en relaciones sexuales; sin embargo, quien ama quiere construir un futuro con la otra persona. Amar implica procurar el bien del otro, lo cual quiere decir preocuparse por su bienestar en el área sentimental, económico, y otros más. El amor te impulsa a poner metas, la lujuria te impide ver más allá.

4. La lujuria es impaciente, el amor respeta y sabe esperar.

Alguien motivado por la lujuria no quiere asumir la responsabilidad que implica un compromiso serio. Es por ello que se apresura y pone sus deseos sexuales al inicio de la lista. En cambio el amor respeta el tiempo y sabe que las relaciones sexuales son importantes, pero no son lo primordial en una pareja.

5. La lujuria separa, el amor une.

La lujuria no solo daña a las personas involucradas, sino también a quienes los rodean (aprende más sobre este tema, en: 3 consecuencias del pecado). La lujuria destruye a las personas, aleja a las amistades, separa a las familias, puede causar problemas en el trabajo y los estudios, e incluso puede tener repercusiones en la salud. En completo contraste, el amor que viene de Dios trae bendición a la pareja, a sus familias, amistades y comunidad en general.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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