Siendo alguien que pasa la mayor parte de su día sentada, he leído muchos artículos que hablan de los peligros que esto trae consigo. Algunos especialistas recomiendan cosas prácticas como por ejemplo, caminar a cada cierto tiempo y ejercitar los músculos de las piernas. Otros afirman que tener un escritorio para trabajar de pie es la mejor solución. Sin embargo, encontré un artículo que sostiene que trabajar de pie por mucho tiempo incrementa el riesgo de contraer alguna enfermedad cardíaca, produce dolor muscular e incluso deteriora el estado mental. Encontrar dos posiciones tan diferentes con respecto a un mismo tema causa confusión. Entonces, ¿se debe trabajar de pie o sentado?

En la vida sucede lo mismo, escuchamos diferentes voces que nos dicen que debemos hacer una u otra cosa, que debemos ir por un camino o el otro. A algunas voces les subimos el volumen y por lo tanto, las escuchamos más y ponemos en práctica lo que nos dicen. A veces no se trata de descubrir cuál de todas esas voces tiene la razón, sino de cuál creemos que se ajusta más a nuestros intereses y nos dice lo que queremos escuchar.

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La cuestión es que Dios no se acomoda a nuestros deseos, sino que nos indica cuál es el mejor camino a seguir; y tal vez sea por eso que su voz es la última que escuchamos. Lo correcto no es fácil de hacer y a veces no es agradable; sin embargo, es lo que tiene mejores consecuencias.

 

 

Originalmente publicado en: https://wp.me/p9gNWh-4W

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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