Investigaciones realizadas a lo largo de los años han demostrado que las relaciones sexuales son importantes para la estabilidad de un matrimonio. Un estudio encontró que las parejas que no tienen relaciones sexuales son menos felices y menos estables, y que «la falta de actividad sexual puede ser una señal de peligro para muchos matrimonios»1. Esto se da mayormente en esposos que tienen más de 44 años aproximadamente2, pero esto no significa que parejas más jóvenes no tengan estos problemas. Otros hallazgos reportan que los problemas insatisfacción sexual causa problemas maritales que pueden llevar al divorcio.3

Entonces, ¿qué tan importantes son las relaciones sexuales en el matrimonio?

Rachel E. Miquel Dufour, autora del libro ¡Que Viva La Va-Jay-Jay! y experta en temas de sexualidad femenina, explica que las relaciones sexuales no son sólo actos de placer, sino que «actúan en tres áreas: espiritual, emocional y físico/sexual. Son espirituales puesto que nos dan un anticipo de la eternidad. También son una protección para la pareja en el ámbito espiritual. [Las relaciones sexuales] son emocionales ya que unen las dos almas y permiten a la pareja sentirse conectados. Son físicas y sexuales porque permiten que los cuerpos sean uno. Poderosas hormonas son liberadas en los dos cuerpos, lo que procura un profundo sentimiento de bienestar y de apego.»

Asimismo manifiesta que la sexualidad es un regalo de Dios para las personas y que por esta misma razón el diablo se ha ocupado en divulgar mentiras que han distorsionado el plan original de Dios para las relaciones sexuales. «Si la sexualidad fuera solo un intercambio de sudor y otros fluidos corporales, si no fuera santa, Satanás no invertiría tanta energía para hacer creer lo contrario a la humanidad», afirma Rachel. Sostiene también que la sexualidad es santa porque «es un don de Dios que traduce su amor y que prefigura Su esperanza de ser uno con nosotros.»

Es cierto que en estos tiempos hay libertinaje en el área sexual, pero también existe el otro extremo que ha condenado y señalado a la sexualidad como si fuera un tema tabú del cual no se puede hablar ni en los mismos matrimonios. Sin embargo, Dios mismo instituyó las relaciones sexuales para que puedan ser disfrutadas dentro de la seguridad y protección que representa el matrimonio. Rachel E. Miquel Dufour aclara que:

«La sexualidad nos permite de tener una representación de la unidad maravillosa prometida por el Señor cuando, por la eternidad, seremos uno con Él en los cielos. Dios Padre, Jesús el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas en una. Es el misterio de la Trinidad. Nosotros también somos tres en uno: cuerpo, alma y espíritu. Cuando un hombre y una mujer tienen una relación sexual, se vuelven uno en el nivel físico, pero también son uno en los niveles emocional y espiritual. El propósito sagrado de la sexualidad no es el de tener placer para satisfacer nuestras propias necesidades físicas, sino más bien es volverse uno y dar placer a nuestro cónyuge. Es una representación de la unidad que conoceremos con Dios cuando estaremos reunidos con Él. Mientras esperamos ése día, Dios nos ha dejado el regalo de la sexualidad, ¡para que ésta sea una experiencia palpitante entre un marido y su mujer!»

Por lo tanto, los casados deben tomar en serio su sexualidad y mantener vías de comunicación abiertas para dialogar sobre estos temas. Si tienen problemas podrán solucionarlo mediante el diálogo y si requieren alguna ayuda especializada, también pueden buscar a expertos en la salud, consejeros o terapeutas de pareja que los puedan guiar en esta área. Y sobre todo tener en cuenta que las relaciones entre esposos representan la unión de Jesús y la iglesia, por lo cual se debe tratar con la misma dedicación, sabiduría y amor que Cristo dejó como ejemplo.

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El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Donnelly, D. (1993). Sexually inactive marriages. Journal Of Sex Research, 30(2), 171-179. doi: 10.1080/00224499309551698
2Karraker, A., DeLamater, J., & Schwartz, C. (2011). Sexual Frequency Decline From Midlife to Later Life. The Journals Of Gerontology Series B: Psychological Sciences And Social Sciences, 66B(4), 502-512. doi: 10.1093/geronb/gbr058
3Shakerian, A., Nazari, A., Masoomi, M., Ebrahimi, P., & Danai, S. (2014). Inspecting the Relationship between Sexual Satisfaction and Marital Problems of Divorce-asking Women in Sanandaj City Family Courts. Procedia - Social And Behavioral Sciences, 114, 327-333. doi: 10.1016/j.sbspro.2013.12.706

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