Tener relaciones sexuales antes del matrimonio se ha convertido en algo normal en estos días. Aquellos que digan que quieren esperar hasta el matrimonio para hacerlo, son vistos como personas de mente cerrada, extremistas, y un sinfín de adjetivos más. La cultura popular nos ha hecho creer que no hay nada mejor que experimentar con el sexo, e incluso que el matrimonio ya no es necesario porque se puede disfrutar de los beneficios de una relación sin tener que casarse. El problema con este pensamiento es que ha convertido las mentiras sobre el sexo en verdades; y hoy en día las personas las creen como si fuera la regla que todos deben aplicar a su vida. Sin embargo, estas falsas creencias pronto revelan su naturaleza real cuando las personas se sienten desilusionadas, infelices, culpables y vacías al no encontrar plena satisfacción en el sexo.

Hay muchos especialistas que recomiendan tener relaciones sexuales antes del matrimonio con el pretexto de que tiene ventajas. La verdad es que sí las tienen, pero ¿vale la pena arriesgar algo que tiene consecuencias a largo plazo por algo momentáneo? Por más que otros prometan lo contrario, las relaciones sexuales no duran mucho tiempo, y las consecuencias que traen son asuntos que marcan la vida de alguien. Esto no significa que las relaciones sexuales sean malas. De hecho, Dios las creó para que se puedan disfrutar en el matrimonio. Si uno es paciente y espera el tiempo adecuado, el sexo tendrá ventajas que se pueden disfrutar mucho mejor que cuando uno es soltero. Hasta entonces, estas son algunas mentiras que debemos dejar de creer sobre las relaciones sexuales:

“Las relaciones sexuales antes del matrimonio son una señal de que mi relación es seria y de que tendré un matrimonio feliz.”

En realidad, es todo lo contrario. Si bien está científicamente comprobado que tener relaciones sexuales genera oxitocinas, una hormona responsable de incrementar los lazos emocionales con una persona; este hecho es una espada de dos filos. Por una parte, ayuda a las parejas a conectarse en un nivel más profundo, pero por otro, no es una garantía de que ayude a mejorar la relación. De acuerdo a unas investigaciones, cuanto más incremente la cantidad de parejas sexuales, los niveles de oxitocina disminuyen, lo cual hace difícil que alguien se contacte emocional y psicológicamente con parejas posteriores.1 La autora Alice Fryling explica que “el sexo genital es una expresión de intimidad, no el medio para la intimidad. La verdadera intimidad surge de la comunión verbal y emocional. La verdadera intimidad se basa en un compromiso con la honestidad, el amor y la libertad. La verdadera intimidad no es principalmente un encuentro sexual. La intimidad, de hecho, no tiene casi nada que ver con nuestros órganos sexuales.”2

Por otra parte, un estudio realizado a 2035 matrimonios que fue publicado en Journal of Family Psychology, demostró que aquellos que esperan hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales tienen mayor calidad, estabilidad y satisfacción en sus vidas maritales.3 Además el profesor, Ph. D. Dean Busby de la Facultad de Vida Familiar de la Universidad Brigham Young, afirma que independientemente de la religiosidad, la espera ayuda a que la relación forme mejores procesos de comunicación, y estos ayudan a mejorar la estabilidad a largo plazo y la satisfacción de las relaciones”.4 Asimismo, el profesor y autor, Ph. D. Mark Regnerus, sostiene que las parejas que “priorizan el sexo rápidamente al comienzo de una relación a menudo encuentran que sus relaciones están subdesarrolladas cuando se trata de las cualidades que hacen que las relaciones sean estables y que los cónyuges sean fidedignos y confiables”.5 Esta postura fue confirmada por un estudio publicado en la Journal of Economic Behavior & Organization, quienes afirmaron que el aumento de la frecuencia de tener relaciones sexuales no conduce a una mayor felicidad.6 En conclusión, las relaciones sexuales antes del matrimonio no solucionan los problemas de una pareja, no la hacen más saludable, no son el indicador de un matrimonio feliz; y en cambio son una causal de divorcio y depresión.7

“Si no tengo relaciones sexuales con mi pareja, no podremos saber si somos compatibles sexualmente.”

Tener relaciones sexuales antes del matrimonio no es una manera de saber si la pareja es sexualmente compatible. Si se piensa que es así, entonces todos tendríamos que tener muchas parejas sexuales para descubrir y elegir cuál de ellas es la mejor. Aún si ponemos en práctica ese pensamiento, un estudio concluyó que tener mayor cantidad de parejas sexuales disminuye la felicidad.8 Por otra parte, un grupo de investigadores hicieron un estudio de cuánto afecta la creencia de encontrar a la pareja sexual perfecta, y descubrieron que pensar de esta manera afecta negativamente a la relación. “Las personas que creen en el destino sexual están utilizando su vida sexual como un barómetro de lo bien que está funcionando su relación, y creen que los problemas en el dormitorio son igual a los problemas en la relación como un todo. (…) Mientras que las personas que creen en el crecimiento sexual no solo creen que pueden trabajar en sus problemas sexuales, sino que no permiten que afecte la satisfacción de su relación”, afirma Jessica Maxwell.9 La única manera de desarrollar una buena relación con la pareja es estableciendo lazos que permitan desarrollar el amor en un nivel más allá del físico, y eso solo se logra cuando se tiene un noviazgo saludable y un matrimonio comprometido.

“Todos lo hacen.”

Solo porque otros alardeen que tienen relaciones sexuales con su pareja, no necesariamente quiere decir que sea cierto. Una investigación comprobó que las personas mienten sobre cuántos encuentros sexuales realmente tienen. Sus respuestas variaban de acuerdo al entorno en donde se encontraban, pero la mayoría de ellos tendía a incrementar el número.10 Es más, dos investigadores afirman que “las personas casadas tienen más sexo que aquellos que están solteros, divorciados, viudos o separados.”11 Entonces, ¿por qué las personas dicen tener relaciones sexuales constantemente? Probablemente se deba a la necesidad de encajar, causar una buena impresión o creerse superiores a los demás. Sin embargo, ese comportamiento solo denota que han caído en la trampa de seguir la corriente y obedecer la mala influencia de la sociedad. Por otro lado, el mito de que los que se mantienen vírgenes o castos son personas sin éxito en la vida, es una mentira que la cultura popular ha hecho creer. Los autores Christopher y Jennifer Kaczor, en su libro The Seven Big Myths about Marriage: What Science, Faith and Philosophy Teach, aseguran que “los estudiantes universitarios vírgenes tienden a ser más seguros de sí mismos y logran más.”12

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“Sexo es solo sexo.”

Si las relaciones sexuales fueran un simple un acto físico sin consecuencias, entonces las violaciones no causarían tanto daño psicológico y espiritual. El sexo fue diseñado para disfrutarse dentro del matrimonio, pues si se practica con diferentes personas en la soltería, con el tiempo esto hace que se pierda la capacidad de conectarse a nivel emocional con alguien.13 Un artículo explica que tener varias parejas sexuales impide que alguien se comprometa por completo con su pareja, incluso hace que los sentimientos pronto desaparezcan y el amor se termine. Inclusive si se encuentra a la pareja ideal, este factor puede dificultar la capacidad de crear vínculos reales. Por eso es importante proteger nuestra pureza; espíritu, alma y cuerpo. Debemos entender que la capacidad de ser puro y de salvarnos a nosotros mismos no es solo un ideal religioso. (…) El objetivo es mantener nuestra adherencia intacta para que cuando encontremos a la persona adecuada, nos conectemos con ella de por vida”, señala el artículo.14 Llegado a este punto, la pregunta que debemos hacernos es ¿qué clase de vínculos queremos tener? ¿queremos disfrutar las cosas pasajeras que luego nos producen sentimientos de vacío? ¿o preferimos esperar y desarrollar lazos con una persona que sabemos que nos amará por quienes somos y no por las relaciones sexuales que podemos ofrecerle?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

 

1,7,12Kaczor, C., & Kaczor, J. (2014). The seven big myths about marriage (1st ed., pp. 129-155). San Francisco: Ignatius Press.
2Fryling, A. (1995). Why Wait for Sex?. Leaderu.com. Consultado el 22 de enero de 2018, de http://www.leaderu.com/common/whywaitfor.html 
3,4,5Hendrick, B. (2010). Benefits in Delaying Sex Until Marriage. WebMD. Consultado el 22 de enero de 2018, de https://www.webmd.com/sex-relationships/news/20101227/theres-benefits-in-delaying-sex-until-marriage#1
6Loewenstein, G., Krishnamurti, T., Kopsic, J., & McDonald, D. (2015). Does Increased Sexual Frequency Enhance Happiness?. Journal Of Economic Behavior & Organization, 116, 206-218. http://dx.doi.org/10.1016/j.jebo.2015.04.021
8Blanchflower, D., & Oswald, A. (2004). Money, Sex and Happiness: An Empirical Study. Scandinavian Journal Of Economics, 106(3), 393-415. http://dx.doi.org/10.1111/j.0347-0520.2004.00369.x
9,11Maxwell, J., Muise, A., MacDonald, G., Day, L., Rosen, N., & Impett, E. (2017). How implicit theories of sexuality shape sexual and relationship well-being. Journal Of Personality And Social Psychology, 112(2), 238-279. http://dx.doi.org/10.1037/pspi0000078
10Fisher, T. (2013). Gender Roles and Pressure to be Truthful: The Bogus Pipeline Modifies Gender Differences in Sexual but Not Non-sexual Behavior. Sex Roles, 68(7-8), 401-414. http://dx.doi.org/10.1007/s11199-013-0266-3
13,14The Invisible Effects of Sex Before Marriage?. (2016). Moral Revolution | Healthy Sexuality | Sex In The Bible. Consultado el 23 de enero de 2018, de https://moralrevolution.com/the-invisible-effects-of-sex-before-marriage/

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