La mayoría de solteros tiene una idea concreta de cómo anhela que sea su pareja. Cuando se les pregunta qué esperan de su futuro cónyuge, usualmente tienen una descripción clara de cómo debe lucir físicamente, qué cualidades debe tener, su posición económica, educación, etc. Muchos dicen que visualizar a la futura pareja es una práctica saludable porque te ayuda a mantenerte enfocado y a tener una meta establecida. Aunque las intenciones de esta práctica pueden ser nobles, también causa un grave problema.

El problema con soñar con la persona perfecta:

El consejo de muchos es que si ya tienes un ideal de pareja y se lo pides a Dios, Él te concederá ese deseo. Después de todo, el Padre siempre quiere lo mejor para sus hijos, ¿no es cierto?

Los solteros pueden pasar muchos años orando y rogando a Dios por ese ideal de persona que tanto desean. Pueden evitar involucrarse en cualquier tipo de relaciones amorosas con personas que no encajen en su “prototipo de cónyuge”, y pueden dar lo mejor de sí para esperar el tiempo adecuado hasta que su futuro esposo o esposa aparezca. Sin embargo, esto puede llevar a la inconformidad, decepción, pérdida de paciencia y fe; los cuales por último, pueden incentivar a que se reniegue de Dios.

Esperar al prototipo de futuro cónyuge es un acto en contra del amor:

Anhelar casarse con el hombre o mujer soñado (a) es desear algo para el beneficio propio. Actuar de esa manera no es pensar en una vida donde los dos están felizmente casados, sino una vida donde solo se quiere tener alegría personal. Es por ello que esto una práctica errónea e incluso peligrosa. 1 Corintios 13:5 (RVR1960) dice que el amor no busca su propio beneficio. Así que, cuando uno espera a su arquetipo de pareja y se encierra en la idea de que Dios se lo dará, está siendo egoísta y no tiene amor.

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En lugar de ansiar tener un futuro esposo o esposa que vaya de acuerdo al deseo propio, es mejor enfocarse en lo que uno puede ofrecer a la otra persona. ¿Se quiere alguien con mucha educación y modales? ¿Alguien que ame a los niños, sea compasivo, amoroso, detallista y trabajador? Entonces se debe empezar por hacerlo uno mismo.

Cuando uno se centra en lo que tiene para dar, y no en lo que espera recibir, entonces ya ha entendido el concepto del verdadero amor y está listo para compartirlo con otra persona. De lo contrario, podría ingresar a una relación amorosa que solo se deteriorará con el tiempo y terminará por dañar a ambas partes.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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