Hay situaciones en las que simplemente no podemos mantener la boca cerrada. Nos dejamos llevar por el momento y decimos lo primero que se nos viene a la cabeza. Aunque algunos podrían calificar esta acción como “dar una opinión”, pero en realidad es una crítica que no sirve para nada constructivo.

¿Por qué nos gusta criticar?

Muchos investigadores del comportamiento han concluido que la crítica dice más de la persona que lo dice, que el comentario en sí. Es parte de la naturaleza humana el querer destacar por encima de los demás, y esto hace que la crítica se convierta en parte de nuestra rutina. El fundador de la Asociación CompasssionPower, Ph.D. Steven Stosny, asegura que “la crítica es una forma fácil de defensa del ego. No criticamos porque no estamos de acuerdo con un comportamiento o una actitud. Criticamos porque de alguna manera nos sentimos devaluados por el comportamiento o la actitud.”

¿Cuál es la diferencia entre criticar y dar tu opinión?

Algunos justifican la crítica al asegurar que tan solo “están dando su opinión”, y si bien es cierto que la libertad de expresión es uno de los derechos de todo ser humano; hay una gran diferencia entre la crítica y la opinión. Según el Diccionario de la Real Academia Española, crítica es:

adj.  Inclinado a enjuiciar hechos y conductas generalmente de forma desfavorable.

Mientras que, opinión es:

f. Juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien.

Las definiciones hacen una distinción clara entre ambas palabras y, de lo cual se puede concluir que la crítica siempre estará inclinada a causar perjuicios en contra de alguien; además, ésta se hace con el propósito de devaluar a la otra persona.

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¿Qué efectos tiene la crítica?

El experto en relaciones de pareja, John M. Gottman, identifica la crítica como una de las causales de divorcio, juntamente con la actitud defensiva, la evasividad, y el desprecio. Aunque su investigación se centró en parejas casadas, el efecto de la crítica se da también en las demás relaciones interpersonales y no necesariamente amorosas. La crítica destruye nuestro vínculo con las personas que nos rodean, y puede causar heridas profundas que son difíciles de sanar. Si bien es cierto que criticar está en nuestra naturaleza humana, esto no quiere decir que debamos ceder ante ella.

¿Qué puedo hacer en lugar de criticar?

Es erróneo decir que la crítica tiene como fin ayudar a la otra persona, pues, solo sirve para hacer sentir menos a los demás. Cuando existe una verdadera intención de querer lo mejor para alguien, lo que se hace no es criticar, sino aconsejar. Los consejos se hacen con amor, y cuando se hacen, se utiliza un lenguaje que refleja preocupación e interés genuino por la otra persona. Los consejos son efectivos, la crítica no.

La próxima vez que te sientas tentado a criticar a alguien o algo, haz una pausa y piensa en los efectos que tendrá. Siempre ten presente que “La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de tu boca muestran lo que hay en tu corazón.” Lucas 6:45 (TLA)

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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