Aborto: Si lo hubiesen hecho contigo ¿Qué faltaría?

Por Saraí Llanes

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre”.

Salmos 139:13

Tener un hijo es una decisión importante en la vida. Es una responsabilidad y una tarea permanente. Nadie tiene suficiente preparación para ello y lo digo con conocimiento de causa, pues después de haber estudiado psicología y haber obtenido un grado académico en una materia que se supone te prepare para algo en la vida, cuando llegó mi primer hijo no estaba lo suficientemente prevenida, así que nadie se engañe.

Pero sobre todo si se es joven hay mucha menos preparación. Por eso es necesario estar consciente de cuáles son los pasos para tener ese hijo, y cuáles son los que han de tomarse si no se desean o, por lo menos, no en un momento específico.

Existen numerosos métodos anticonceptivos. El primero y más efectivo es la abstinencia sexual, simplemente no tener sexo si no se quiere salir embarazada o correr el riesgo. También existen las tabletas anticonceptivas, los implantes, parches, inyecciones, el condón masculino y femenino, el diafragma, la esponja, el anillo, los dispositivos intrauterinos, las relaciones sexuales sin penetración, el coitus interruptus, los espermicidas y la esterilización, en las mujeres mediante el amarre o cauterización de las trompas y en los hombres a través de la vasectomía.

Pero ¿qué sucede si ya la mujer está embarazada?

Durante los últimos 40 años se ha legalizado el aborto en muchísimos países, y se ha naturalizado algo que no debía serlo: la interrupción de la vida durante la gestación. No tengo que explicar aquí la cronología de la formación del ser humano en el útero materno, cuando a las pocas semanas ya late un corazón. No tengo que explicar cómo una madre siente los movimientos del bebé en su vientre, ni cómo puedes ver todos sus órganos en un ultrasonido. Ese ser está vivo sin ninguna duda. Entonces surge la pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre dentro y fuera?

Me emocioné tanto cuando vi a mi sobrinita en el primer ultrasonido 3D que presencié. Deseé tanto poder abrazarla. Ella estaba viva, completa, un ser humano perfecto, solo que no a mi alcance porque aún no veía el sol. Nadie puede decirme que no era ella porque la encerraba una prisión de carne. Por eso no puedo entender cómo se le otorga más valor a unos huevos de tortuga, o a un embrión de cualquier especie animal que a un feto humano. Somos tan valiosos como cualquier especie. Por el camino que vamos, nosotros también nos dirigimos rumbo a la extinción.

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En unas de sus bellas canciones con historias, Ricardo Arjona dice: “Llevas una estrella en tu vientre, llevas una vida que late, un posible ingeniero, rockero o escritor, quizá bohemio, quizá un señor, quizá compositor, poeta medio loco o trovador, quizá una idea, quizá una solución”. Sabemos de numerosas personalidades del mundo de la ciencia, el deporte y la cultura que estuvieron a punto de no nacer, cuyos padres quizás, o sus familias pensaron en algún momento abortar, y que afortunadamente fueron convencidos o tomaron la mejor decisión de continuar esa vida. Tal es el caso de la cantante canadiense Celine Dion, el actor norteamericano Jack Nicholson, el astro del fútbol Cristiano Ronaldo; el tenor italiano Andrea Bocelli; el famoso actor mexicano Roberto Gómez Bolaños, Chespirito; el Papa Juan Pablo II, y el fundador de las empresas Apple y Pixar Steve Jobs. Todos fueron librados de la muerte por aborto y gracias a eso el mundo ha podido disfrutar de sus ideas y talentos. Incluso tú, tal vez, eres uno de los que han escapado a este holocausto silencioso.

En las redes sociales circula el video del testimonio de Gianna Jessen, sobreviviente de un procedimiento abortivo en 1977. Cuenta cómo a los 7 meses de gestación su madre decidió someterse a un aborto con solución salina que ocasionaría la muerte del bebé en 24 horas. Sin embargo a las 18, nació viva milagrosamente con una parálisis cerebral originada por la falta de oxígeno mientras intentaba sobrevivir. Fue adoptada aun con un diagnóstico pesimista y actualmente padece una ligera cojera y problemas de equilibrio que hacen que caiga frecuentemente, pero todo lo entiende como parte del propósito de Dios para poder compartir su historia, condenar las prácticas criminales de las clínicas que ingresan millones de dólares mediante la muerte de nonatos, y abrir un camino de esperanza, defender el derecho de nacer y declarar la vida en el nombre de Jesús.

Actualmente, miles de familias intentan cada día tener un hijo. Se someten a tratamientos costosos y dolorosos, mientras otros deciden exterminar la vida de un feto viable. ¿Por qué antes de considerar el aborto no considerar la adopción? Es una camino menos traumático, y su final es siempre más feliz.

Arjona termina su canción con estas frases: A esa estrella en tu vientre no le digas detente. Si lo hubiesen hecho conmigo, hoy faltaría una canción”. Quizás tú puedas responderte. Si lo hubiesen hecho contigo ¿Qué faltaría?

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

 

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