Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Todos pasamos por temporadas en las que podemos sentir que nos ahogamos en un vaso de agua. Y es que tenemos días en los que estamos más sensibles y magnificamos los problemas que se nos presentan. Muchas veces no sabemos por qué, pero vemos los problemas incluso más grandes de lo que realmente son. Nos entra como un ataque de pánico. A todos nos ha pasado. Es parte de la dinámica de vivir con nuestras responsabilidades.

Somos todos diferentes y nos enfrentamos de diversas maneras a nuestros problemas. Pero, si analizamos a dónde hemos llegado, podemos acreditarnos los éxitos que hemos tenido, las tareas que hemos logrado, los planes que nos han salido bien y nos han beneficiado. Si solo nos enfocamos en el problema y no buscamos solución, aumentaremos nuestro nivel de ansiedad. Sentiremos justo eso, que nos ahogamos en un vaso de agua.

¿Qué podemos hacer para no ahogarnos en un vaso de agua?

Lo primero que siempre recomiendo es respirar. Porque cuando estamos tensos y preocupados, realizamos respiraciones muy cortitas. El temor, el sentir que no tenemos la capacidad de resolver nos ahogan por eso. No nos dejemos ahogar y entendamos que el problema puede ser solo eso, un vaso de agua. No es un lago inmenso y hondo. Respiremos profundo y recordemos lo que hemos logrado hasta ahora.

Busquemos diferentes alternativas para resolver el problema o pidamos opinión a alguien de confianza. Hablar con alguien siempre es saludable. Con esa persona, podremos analizar de manera más objetiva nuestra dificultad sin ahogarnos como en un vaso de agua. Hablar del problema y buscar algo positivo de la situación nos dará un mejor punto de vista y un poco de paz.

Es evidente que los problemas nos pueden causar angustia, impotencia, frustración. Estas son emociones válidas, pero no nos debemos dejar atrapar por ellas. Pueden llegar a ser como una cadena pesada que no nos permite movilizarnos. Tienes que tomarlo como cuando caes. Levántate, te sacudes y sigues adelante. No nos dejemos ahogar en un vaso de agua. Demos la dimensión correcta a cada situación o problema. Lo resolvemos y eso nos hará sentir cada día más fuertes y mejor con nosotros mismos.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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