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En todo

Al final de una reunión, el predicador fue invitado por uno de los hermanos a comer en su hogar.

Por el camino el predicador le preguntó a su anfitrión:

—¿Recuerda usted mi  mensaje?

—Ya lo creo: “Para mí el vivir es Cristo”

—Bien —siguió el predicador— Si yo le preguntara: ¿qué es para usted vivir, qué podría contestarme?

El amigo, caminando a su lado, hizo una pausa. Luego dijo:

—Cuando lleguemos a mi casa usted mismo lo verá.

El predicador, extrañado, no dijo más sobre el asunto. Cuando llegaron a  casa, el amigo del predicador le dijo:

—Suba usted a mi despacho. En tanto subían al primer piso agregó: Soy probablemente el más importante fabricante de zapatos de esta gran ciudad…

Y efectivamente, todo en la casa demostraba que se trataba de alguien muy rico.

Llegando al despacho en cuestión, el amigo abrió la puerta y con su índice señaló la pared tras su escritorio. El predicador vio un cuadro grande con estas palabras:

  1. Dios
  2. Familia
  3. Zapatos

Y sencillamente explicó:

—He aquí mi respuesta, pastor.

¿Cómo se refleja en tu vida Filipenses 1:21: ≪Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia≫?  ¿Entiendes realmente lo que significa?

Vivir para Dios significa que Él tendrá siempre el primer lugar y que todos nuestros pensamientos y acciones estarán dirigidos y enmarcados en el deseo de agradarle. Implica que cumpliremos lo que dice en Marcos 12:30 y que amaremos al Señor con todo nuestro corazón, con toda el alma, con nuestra mente y nuestras fuerzas y no sólo de palabras, sino en acciones.

Muchas veces los problemas que tenemos vienen a raíz de que  perdemos de vista el orden de prioridades y permitimos que nuestro trabajo, familia o amigos estén antes que Dios.

El zapatero de la historia usaba un cuadro que quizás más que adorno era un recordatorio de cuál era el orden de sus prioridades porque humanamente, con los afanes de la vida, olvidamos qué es más importante.

Vivir para Cristo significa que Él estará presente en todas las áreas de nuestra vida, en todo lo que hagamos, en todo lo que somos.

Que todos los días de nuestra vida tengamos presente a Dios como el número uno en  nuestras vidas, como la prioridad más grande, pero no sólo de palabras, sino también  en acciones. Al tener presente a Dios en todo lo que hacemos y somos, podremos amar a nuestra familia y a los que nos rodean como Jesús lo haría, podremos tomar decisiones sabias y vivir de acuerdo a Su voluntad.

¡Revisa tus prioridades!



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Testimonio con poder

“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”

Hechos 16:31 (RVR1960)

De acuerdo a lo que dicen las Escrituras. “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” Santiago 2:17 (RVR). Cuán importante es aplicar esta palabra en nuestras vidas, y no solamente llamarnos cristianos de nombre sino vivir de acuerdo a lo que dice en la Biblia. Esto es esencial ya que son nuestras acciones las que van a reflejar que Dios vive en nosotros, por medio de la transformación que tenemos día a día. Cuando nuestra familia es capaz de ver el cambio que Jesús hizo en nosotros, esta será el mejor testimonio que podemos darles a nuestros seres queridos de que hay un solo Salvador.

No te enfoques tanto en cómo convencerlos o que palabras decirles para que entiendan, sino que procura vivir siendo un reflejo del amor de Jesús, comenzando por casa.


Por Neyda Cruz



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¿Arriesgarías tu vida para agradar a Dios?

¿Quieres abandonar las cosas malas pero no puedes? Muchos nos escriben con este problema; quizá falta algo que no están considerando.

En esta oportunidad quisiera compartir contigo la historia de unas mujeres que arriesgaron sus vidas por no ir en contra de Dios:

“El faraón, rey de Egipto, ordenó a las parteras que atendían a las mujeres hebreas (dos de las cuales se llamaban Sifrá y Fuvá) que se fijaran en el sexo del bebé a la hora de nacer, y que mataran a todos los niños hebreos en cuanto nacieran, y que dejaran con vida sólo a las niñas. Pero las parteras tenían temor de Dios y desobedecieron al faraón, pues permitían que los niños vivieran.

El faraón las citó para que se presentaran delante de él, y les preguntó: ― ¿Por qué me han desobedecido y han dejado vivir a los niños?

―Señor —dijeron ellas—, las mujeres hebreas no son como las egipcias, son tan vigorosas que dan a luz antes de que nosotras lleguemos.

Dios bendijo a las parteras por haber favorecido a su pueblo. Así que los israelitas siguieron multiplicándose, hasta llegar a ser una nación poderosa. Y como las parteras tuvieron temor de Dios, él les permitió tener muchos hijos.” Éxodo 1: 15-20 (NBV)

¿Qué tenían las parteras? En este pasaje está clarísimo: “Pero las parteras tenían temor de Dios y desobedecieron al faraón”

El Faraón en la máxima autoridad, por tanto desobedecerlo implicaba estar a un paso de la muerte. A ellas no les importó lo que podría pasarles, fue más fuerte el respeto que tenían al Dios vivo.

 “… con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.” Proverbios 16:6

¿Tienes temor a Dios? Este se manifiesta en nuestras acciones o decisiones que tomamos, ser leal a las palabras del Señor aunque vaya en contra de nuestros superiores y sabiendo que  después podríamos recibir una terrible disciplina.

Si examinas tu vida y te das cuenta que todo lo que hiciste hasta el momento fue por ausencia de ese temor al Señor en tu corazón, entonces te animo a orar pidiéndole que te cambie y te dé este respeto por su maravilloso nombre.

 

 

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Una decisión

Cuando alguien contrae matrimonio está haciendo una decisión personal, en la cual dice “Sí” a una sola mujer o a un hombre, renunciado a los demás. Este es un acto de entrega delante de todas las personas y de Dios, en ese momento no importa lo malo que fue su pasado sino el amor que los ha unido, algo parecido sucede con la relación con el Señor.

La palabra de Dios dice: “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.” Mateo 9:9

Jesús le dijo  a Mateo: “Sígueme” el mensaje fue bastante claro, nadie necesitó recordarle al Señor que este hombre era un pecador o que había robado a varias personas, porque cuando el Jesús lo llamó estaba sentado en el banco de los tributos públicos y por tanto, todos sabían quién era Mateo y sus malas acciones.

En este pasaje podemos observar que seguir a Cristo simplemente se basa en una decisión personal, decir “Sí o No”. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, la Biblia menciona que ellos abandonaron todo para seguirle, no pusieron excusas, no utilizaron las palabras “pero…” “es que…” claramente se entregaron por completo.

 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Josué 24:15

Muchas personas no se acercan a Jesús por su pasado, cuando el Señor ya conoce nuestra historia, Él no te pide una explicación simplemente te dice: “Sígueme” ¿Cuál es tu respuesta?

Otros no siguen los pasos del maestro porque no quieren renunciar al pecado, a aquello que no le agrada al Señor, pero aún oran o están asistiendo a una iglesia. La Biblia dice: “si te parece mal servir a Dios entonces no lo hagas” Es tiempo de tomar una decisión, Él desea que seas un cristiano verdadero y no tibio.

En esta oportunidad te animo a ser como Mateo, quien a pesar de sus errores y pecados decidió aceptar un compromiso con Jesús dejando todo lo demás atrás. En este momento el Señor te hace una invitación ¿Estás dispuesto a seguir a Cristo?

 

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¿Y el gozo?

Cierto pastor, cuyo carácter era un tanto triste, solía visitar de vez en cuando a los enfermos de un hospital, con el deseo de motivarlos a pensar en sus almas. Pero su rostro largo, sus ojos tristes y sus palabras solemnes en extremo, le restaban  bastante éxito en su propósito.

Un día, cuando se acercó al lecho de un enfermo le dijo:

     – ¿Ya sabe usted que es un miserable pecador?

     – ¿Miserable? ¿Pecador? – Le contestó el enfermo- Pecador, sí… pero, miserable… ¡no!

     – ¿Cómo que no? – protestó el visitante.

     – Porque Jesús me ha salvado. Y, perdone… ¿Es usted salvo?

     – ¡Qué pregunta! ¿No ve que estoy visitando enfermos para hablarles de Cristo?

     – Es que no lo parece… no le veo a usted el gozo por ninguna parte.

¿Qué ve la gente en ti? ¿Una persona amargada o una gozosa? ¿A alguien pesimista o que tiene plena confianza en Dios?

Es verdad que todos tenemos temperamentos diferentes, algunos son más extrovertidos que otros, hay quienes hablan mucho y están los de pocas palabras, otros prefieren estar en casa con un buen libro y hay gente que prefiere salir, están los pacientes y aquellos que necesitan trabajar más en eso. Sin embargo, nuestra actitud frente a la vida y los problemas que enfrentamos dice mucho acerca de nuestra relación con Dios y la confianza que le tenemos.

Filipenses 4: 4 dice: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!” (RVR 1960) y añade en los versículos 6 y 7: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Entonces, ¿Por qué vivir afanados, tristes, angustiados o deprimidos? Dios tiene cuidado  de nosotros y responde nuestras oraciones.

Recuerda que no hay nada que pueda separarnos del amor de Dios y que todos sus planes son para bien. En lugar de deprimirte por lo que te sucede  y enojarte con quienes te rodean, confía en los propósitos de Dios y vive con gozo. Es verdad que podemos estar preocupados por algo que nos sucede, somos humanos, pero no podemos permitir que la amargura entre en nuestros corazones y para evitar eso debemos entregarle nuestras cargas a Dios.

Tu vida es el mejor testimonio de quién es Dios para ti y de cuánto confías en Él.  Recuerda que la gente no recordará tanto tus palabras, sino tus acciones por eso, sin importar las circunstancias, permite que tu fe se vea reflejada en el gozo que Dios pone en tu vida.

 

 

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Juego absurdo

Se dice que hay un punto en las Cataratas del Niágara que señala el lugar en el que un padre arrojó a su hijita en el torrente. No lo hizo intencionalmente; sino que jugando con ella, la tomó en sus manos y la columpió sobre el agua como una broma para ver si se asustaba y el espanto de la niña fue tan terrible que saltó y cayó en el abismo siendo arrastrada por la impetuosa corriente.

Muchos dirán que  el padre no tenía derecho a jugar así con su hija y que este juego era absurdo y peligroso; y sin duda alguna lo era.

De la misma manera, muchas veces jugamos neciamente  con el alma, sin darle el cuidado necesario y la columpiamos sobre el abismo de la eternidad.

Existe gente que en su deseo de ganar fama y dinero, de obtener ascensos rápidos o de tener más posesiones, actúan sin considerar sus acciones y sus consecuencias.

Otros, aun conociendo la verdad, van detrás de religiones, prácticas, ideologías y creencias lejanas y hasta contradictorias a lo que enseñó Jesús, pensando que el conocer y practicar un poco de cada cosa no les hará daño y les brindará nuevos conocimientos en esa área; confiando en su inteligencia van a de un lugar a otro como verdaderos necios.

 “Pues la sabiduría de este mundo es necedad para Dios. Como dicen las Escrituras: «Él atrapa a los sabios en la trampa de su propia astucia»” 1 Corintios 3:19 (NTV)

Lo mismo sucede con las personas que tienen un vicio y creen que tienen todo controlado y que una copa más, una apuesta o un cigarro más no les harán daño. En lugar de alejarse de los lugares que les dan libre un acceso a aquello que les hace daño, siguen frecuentándolos, coqueteando con el pecado y,  de manera necia, conducen su vida y su alma al abismo.

Recuerda lo que dice: Proverbios 14:16  “Los sabios son precavidos y evitan el peligro; los necios, confiados en sí mismos, se precipitan con imprudencia” (NTV)

No actúes como necio, podrías perder hasta tu alma por confiar en tu sabiduría y creer que tienes todo bajo control. Es absurdo querer jugar con el pecado y pensar que nadie saldrá lastimado ¡Actúa sabiamente!

 

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¿Una vez más?

Todos los seres humanos cometemos errores, no existe nadie en el mundo que pueda decir: “Yo nunca me equivoqué”. Pero… ¿Te has puesto a pensar que tus errores y derrotas podrían ser el inicio de las lecciones más importantes de tu vida  y que incluso podrían llevarte al éxito?

Thomas Edison fue uno de ellos, quizá tuvo que equivocarse una y otra vez para llegar a cumplir su objetivo, pero cuando se le preguntó acerca de sus numerosos intentos errados para crear la bombilla eléctrica, él contestó: “no he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionan”. En otras palabras él estaba diciendo que de sus fracasos había aprendido grandes lecciones, porque en el momento de realizar un siguiente intento, él sabía que no debería seguir por el mismo camino, hacerlo sería una pérdida de tiempo y sólo terminaría alejándose de sus propósitos. De una forma similar sucede en nuestras vidas cuando insistimos en seguir en el mismo error.

Es posible que hayas cometido muchos errores en tu vida, quizá una palabra tuya cambió numerosas situaciones en tu familia, trabajo o ministerio y crees que ahora estás viviendo las consecuencias de tus hechos. No te martirices más, debes entender que todo error tiene el potencial de enseñarnos algo bueno, para ello, tenemos que estar dispuestos a reflexionar sobre lo ocurrido, evaluar dónde nos equivocamos, y descifrar cuáles son las acciones que debemos tomar para evitar pasar nuevamente por el mismo camino y terminar frustrados.

El primer tropezón te sirvió para que aprendieras a andar, la primera vez que te caíste de la bicicleta te fue útil para que aprendieras a montar sobre dos ruedas y la primera vez que confiaste en un amigo y te traicionó sirvió para saber en quien confiar.

Nuestros errores podrían convertirse en nuestras más valiosas lecciones de vida, no aprender de ellos sería una gran tragedia.

Sin importar la cantidad de errores que hayas cometido en tu vida, hoy te animo a salir del  lugar en el que tu fracaso te ha puesto, ya no pierdas más tu tiempo lamentándote por tus tropiezos, diciendo: ¿qué hubiera pasado si no hubiera dicho, hecho o ido al lugar que no debía?  “Lo hecho, hecho está” lo que ahora importa  son los pasos que darás de aquí en adelante y si estás dispuesto a incluir a Dios en cada uno de tus planes.

Si con un corazón humilde fuiste delante de Dios, puedes estar seguro que Él te perdonó. Su palabra dice en 1 Juan 1:9 (NVI)

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Puedes estar seguro que las cosas no seguirán de  la misma forma si te dejas guiar por su presencia.

Y como Jesús mismo sufrió, y el diablo le puso trampas para hacerlo pecar, ahora, cuando el diablo nos pone trampas, Jesús puede ayudarnos a todos. Hebreos 2:18 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

 
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Cultiva el amor

“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.” Efesios 5:28 (RVR1960).

El amor en el matrimonio debe ser expresado con palabras de afirmación y reconocimiento. Muchas veces no es fácil comunicar estos sentimientos, por ejemplo, cuando la persona no ha aprendido a hacerlo, no ha recibido demostraciones de afecto de sus padres o quizás siente que se vuelve vulnerable si dice lo que siente. Las palabras amorosas son importantes, pero para que no sean simplemente palabras, deben ser acompañadas por acciones que las respalden. En tal sentido los actos de servicio, los detalles y regalos pueden ser una gran demostración de amor, tanto o más importante que las palabras. ¿Esperas más demostraciones de amor de tu cónyuge? Comienza tú por sembrar en tu matrimonio, mucho más de lo que quieres cosechar.

Muchas veces los pequeños detalles hacen la diferencia, conoces los gustos de tu esposo(a), utilízalos para sorprenderlo(a), la mejor forma de demostrar el amor que sientes por tu cónyuge es haciéndole favores que no espera recibir; aparte de expresarte con palabras hazlo también con acciones.

Por Cesia Serna

 

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Te quedaste sin palabras

Un pastor puso a un joven de su congregación como trabajador en la tienda de un conocido. Muy pronto el muchacho volvió a él, muy disgustado, quejándose:

¿Sabe usted, pastor, dónde me ha colocado? En un lugar donde no hay un solo creyente, y donde todos se burlan de mi religión. Yo no puedo trabajar ni un día más con esas personas.

Efectivamente- le contestó el ministro-yo no conozco un lugar más apropiado para un cristiano.

La misión de aquellos que han tenido el privilegio de haber sido rescatados del pecado es: “… Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos.” Marcos 16: 15 (NTV).

Para muchos es difícil presentar a Cristo en un ambiente hostil, lleno de rechazo, indiferencia y burla hacia el nombre de Dios, ¿alguna vez has estado en un lugar así? Quizás es tu hogar, tu trabajo, tu colegio o tu grupo de amigos.

Una frase atribuida a Francisco de Asís, dice:

“Prediquen el evangelio en todo tiempo y de ser necesario usen palabras”

Este pensamiento expresa una verdad importante en el evangelismo: “mostrar a Cristo”, es decir que tus acciones deben hablar más fuerte que tus mismas palabras, con ello no quiero decir que no debemos hablar para predicar sino que también debemos usar nuestras vidas para decirle a las personas que nos rodean que Cristo vive en nosotros.

Esto implica una gran responsabilidad, porque lo que creemos y en quién creemos no sólo debe ser dicho sino debe ser un hecho, si te preguntan en este momento ¿tu vida es el reflejo del Amor de Dios?, ¿cuál sería tu respuesta?

Algunos con el rostro inclinado y con tristeza debemos reconocer que no hemos estado mostrando a Cristo, decimos amarle pero estamos juzgando, peleando, etc. Hoy te animo a vivir lo que predicas. Tienes la posibilidad de decidir si muestras a Dios a través de tu vida o continúas con la corriente que este mundo sigue.

¡Muestra a Cristo en todo lugar, predica sin palabras en todo momento!

”Predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. (…) 2 Timoteo 4:2 (NTV).

Por Judith Quisbert

 

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¡Contrólate!

A diario tenemos una batalla con nosotros mismos, pues nuestra naturaleza está inclinada a hacer lo que quiere en el momento que lo desea, pero como hijos de Dios sabemos que no podemos dar rienda suelta a nuestros deseos y pensamientos porque prácticamente nos estaríamos entregando al pecado.

 Pablo comprendía lo que era luchar con uno mismo, Romanos 7:19 dice: “Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago” (NTV)

¿Qué es el dominio propio? Es la capacidad que todos tenemos para controlar nuestros deseos y emociones en nuestra vida diaria.

En la vida del creyente, el dominio propio va más allá de controlar el carácter porque también se refiere a la capacidad que uno tiene para resistir la tentación.

La tarea de satanás es hundir al hombre en sus deseos y pasiones para que se pierda en el pecado, por ello es una tarea dura y difícil la que tenemos para vivir en santidad y ser agradables ante la presencia de Dios, pero también sabemos que nuestro Padre nos dio lo necesario para hacer frente a este problema Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos” 2 Corintios 10:4 (NTV).

Quizás hoy estás luchando para dejar el alcohol, las drogas, la pornografía o algo que está mal y que poco a poco te está arrastrando al pecado; tal vez crees que no puedes dejarlo y te has resignado a que eso te controle, pero recuerda que Dios puede darte victoria y libertad, solamente necesitas tomar una firme decisión y hacer uso del dominio propio que Dios te dio.

No sigas dando pasos peligros que pueden llevarte a la muerte ¡detente, mira y toma el control! Eres tú quien decide tus acciones y pensamientos.

Por Judith Quisbert.

 

 

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Demuéstralo

El reino animal presenta muchos ejemplos de protección dentro de una manada, entre especies del mismo tipo, pero sobre todo en el cuidado que tiene una madre con sus crías. Ese es el caso de los pulpos que suelen depositar hasta 50.000 huevos por vez, pero el reto verdadero está en cuidarlos durante los 40 días de incubación.

Esos pequeños huevecillos son un verdadero manjar para muchos depredadores marinos y sus madres lo saben. Por eso permanecen junto a ellos para protegerlos durante todo el tiempo que les lleva desarrollarse y entre otras cosas, para ayudarles a oxigenarse soplando suavemente sobre ellos cada cierto tiempo.

En estos 40 días la mamá pulpo no se alimenta. Su cuerpo se consume a sí mismo para poder subsistir y en la mayoría de las ocasiones, cuando los huevos eclosionan y sus hijos están listos para salir al mundo, ellas mueren. La madre pulpo entrega su vida a cambio de que sus crías puedan nacer y vivir.

Sin duda esta es una verdadera demostración de sacrificio y amor.

1 Juan 3:18 dice: “Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos.” Versión Dios Habla Hoy

El apóstol Juan recomienda que el amor que debe demostrar un creyente no sea solamente de palabra sino de acciones. Dios lo hizo de esa manera cuando entregó a su Hijo en rescate por la humanidad.

Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” Versión Reina-Valera 1960

El texto escrito igualmente por Juan dice que Dios amó a la humanidad tanto que hizo algo (entregar a su Hijo) para demostrarlo. El principio de amor con acciones viene de Dios y es trasmitido a través de lo escrito en la Biblia para que sea practicado por los creyentes.

¿Cómo demuestras el amor que tienes con tus seres queridos y con las personas que te rodean? Si solamente es de palabra es posible que debas pensar en la manera de realizar acciones que lo manifiesten. Un abrazo, un regalo, algunas palabras de aliento o quizás sencillamente dedicar tiempo de calidad son una forma significativa de demostrar cuánto amas.

¿Sientes amor?, demuéstralo.

 

 

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¿Tus acciones eclipsan tus palabras?

En ocasiones decimos frases que luego no cumplimos, o que contradicen totalmente nuestras acciones. Podemos ser buenos oradores y decir las palabras justas en el tiempo adecuado, pero si no hacemos lo que decimos, no tienen valor alguno.

Como seguidores de Cristo debemos amar a todos sin excepción. En ocasiones, esto resulta difícil de lograr, especialmente cuando se trata de amar a quienes nos hacen daño, rechazan, u odian; sin embargo, nuestro deber es demostrar aquel amor que recibimos de parte de Dios. Es por ello que, tal vez, en nuestro intento por cumplir este mandato, intentamos amar por medio de nuestras palabras mas no por nuestras acciones.

De nada vale tener los mejores deseos si nuestros hechos eclipsan nuestras palabras. 1 Juan 3:18 (PDT) dice “Hijitos, nuestro amor no debe ser sólo de palabras, pues el verdadero amor se demuestra con hechos.” Por lo tanto, procuremos llevar un mensaje coherente a los demás y no practiquemos lo que dice Juan 13:34-35 (TLA): Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros. Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo.  Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores.”

 

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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