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Sé de bendición para otras personas

“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos 20:35 (RVR1960).

Muchas veces nace en nuestro corazón el deseo de ayudar a otras personas, pero nos detiene el hecho de no saber cómo hacerlo, ya que en general, se cree que solo se puede ayudar económicamente, pero esto no es así.

Existen muchas formas de brindar apoyo, por ejemplo, llamando a un familiar para saber cómo está, escuchando a un amigo que atraviesa por dificultades, incluso simplemente estando ahí para alguien, lo importante es tomar acciones que deriven en el bien de otros.

Si tienes la oportunidad de dar, no la desaproveches, pide al Señor que te guíe y así puedas ser de bendición para otra persona.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Obedientes como los recabitas

En el capítulo 35 del libro de Jeremías encontramos el relato de un grupo de israelitas descendientes de Recab, de quien reciben el nombre de recabitas.

Este era un grupo nómada que se encontraba en las cercanías de Jerusalén, al ser esta ciudad sitiada por los babilonios decidieron refugiarse en ella.

Mientras se encontraban allí, el profeta Jeremías recibió la instrucción de Dios de buscar a los recabitas y de llevarlos al templo, donde debía invitarles vino; la respuesta que recibió de ellos fue una rotunda negativa, puesto que habían recibido la instrucción de Jonadab hijo de Recab, de no beber vino, ni edificar casa, sembrar o retener algo para sí.

En los versículos 12 al 16 del mencionado capítulo, vemos que su ejemplo es utilizado por Dios para amonestar al reino de Judá, que se había alejado del Señor siendo desobediente y adorando a dioses paganos.

La queja del Señor es que como pueblo escogido no habían oído sus constantes llamadas de volverse a Él, de dejar sus malos caminos y corregir sus obras. Contrasta su desobediencia con la obediencia y fidelidad que mostraron los recabitas a la instrucción de su ancestro.

“Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me habéis oído. Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis. Jeremías 35: 14-15 (RVR1960).

Este relato nos muestra cuán importante es obedecer a Dios, puesto que trae bendición además de la seguridad que implica caminar bajo Su dirección.

El resultado de hacer caso omiso a Su instrucción, deriva inevitablemente en consecuencias dolorosas.

Hoy te animo a considerar el ejemplo de los recabitas, ¿hay algún área de tu vida con la que no eres obediente a Dios? Si es así, es tiempo de volverte a Él y dejar de anteponer tu voluntad a la Suya.

“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?” Deuteronomio 10:12-13 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Apariencia?

En diferentes circunstancias expresamos la necesidad de Dios y su favor: “¡Señor te necesitamos, ayúdanos!”, como cuando estamos asustados, con miedo o alentando a alguien que lo precisa. Si bien siempre tenemos la posibilidad de correr a Sus brazos, tendríamos que reflexionar si nuestra relación con el Señor es sólo una apariencia o es real en nuestras vidas.


Por esta razón, Jesús confrontó a los fariseos en diferentes oportunidades en las que reflejaban simplemente apariencia, mencionando: “¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: “Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí.” Mateo 15:7-9 (LBLA)


La palabra hipócrita proviene de la palabra griega hypokrites que significa “actor de teatro”; es decir, es alguien que pretende ser lo que no es. En este caso, el Señor manifiesta su malestar por la actitud fingida de estos hombres, porque a pesar de que conocían las escrituras e incluso las enseñaban, la realidad es que estaban lejos de Dios.


Si conoces la Palabra de Dios y no la obedeces, si enseñas y no practicas lo que dices, entonces eres un hipócrita. Lamentablemente, muchos perdieron grandes bendiciones por separarse del Señor, pero aquellos que realmente tomaron la decisión de estar con Él cambiaron el rumbo de sus vidas.


¿Estás dispuesto a acercarte a Dios?

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Contento con lo que tienes?

Aparentemente tener posesiones materiales nos da felicidad y paz. Sin embargo eso no ocurre siempre, por ejemplo ¿qué hicieron las personas que ganaron alguna vez la lotería? Pocas son las que le sacaron provecho a ese premio, en su mayoría sólo despilfarraron cada centavo, su hogar y relaciones se destruyeron y quedaron igual o más pobres de lo que eran antes.


Si bien el dinero no es el problema sino el qué hacemos con él y qué representa para nosotros las riquezas, porque podemos tener abundancia y ser infelices y malgastar, lo cierto es que debemos aprender a contentarnos con lo que tenemos ya sea mucho o poco, porque un corazón que confía en el Señor sabe en que no estará desamparado.


Ya sea que se tengas mucho o poco ingreso económico, el Señor puede hacer grandes cosas cuando tenemos nuestro corazón alineado al suyo. Hay personas que lo que ganan lo invierten en ayudar a los necesitados o sustentan a misioneros que están en otros países predicando la Palabra de Dios. Esas personas están invirtiendo más en el cielo que en la tierra y tendrán grande recompensa.


“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.” Hebreos 13:5-6 (RVR1960)


Debemos ser buenos mayordomos de los recursos que Dios dispone en nuestras manos, porque alguien que se deja guiar por el Espíritu Santo sin duda no hará una mala inversión de sus bienes porque sabe que lo que tiene no es de él sino de Dios.


Contentarse con lo que tenemos no quiere decir que nos quedemos estancados, sino que aprendemos a ser felices confiando en que Dios proveerá para las necesidades e incluso nos ayudará a prosperar conforme a su voluntad.


Sé agradecido y conténtate con lo que Dios te ha dado.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué no puedo?

Cuántas veces nos hemos preguntado ¿Por qué no puedo…? Tal vez has fracasado muchas veces y posiblemente es porque estás olvidando un aspecto muy importante.

La Palabra de Dios dice: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:4-5 (LBLA)

Jesús hace una comparación para que comprendamos su enseñanza y menciona que Él es la vid y nosotros las ramas. El sembrador espera que de las ramas salgan hermosos frutos; así mismo, nuestro Padre celestial espera que nosotros demos frutos, pero este objetivo sería imposible si estuviéramos separados de Él.

Es absurdo esperar frutos de una rama que ha sido arrancada de su planta, la misma se secará prontamente porque no tiene fuente de vida. Asimismo, no podemos esperar algo del Señor si estamos lejos de Él, simplemente nuestra muerte espiritual.

¿Estás cerca o lejos de Dios? Si estás lejos de Él no podrás dar frutos por más esfuerzos o sacrificios que realices ¿escuchaste a algunas personas decir “no puedo cambiar”? La realidad es que separados de Dios no podremos alcanzar el carácter de Cristo, tampoco fortaleza o alguna bendición que queramos de lo alto.

Este tiempo te animo a acercarte al Señor, pero no por lo que puedas recibir de Él, sino por quién es y por agradecimiento, después conocerás su misericordia.

¿Qué quieres de parte del Señor?

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Bendición en la obediencia

Cuentan que cuando Livia hubo logrado que su imperial esposo, Augusto, no le negase nada, los demás romanos le pidieron el secreto de su éxito, a lo que ella contestó:
– Yo lo gobierno obedeciéndole a él primero.
Lo mismo sucede en nuestra relación con Dios; si somos obedientes Él nos bendice.
En la Biblia encontramos muchas historias acerca de la obediencia y la bendición que ésta trajo sobre aquellos que siguieron los consejos y mandamientos de Dios.
Muchas veces queremos la bendición de Dios pero no estamos dispuestos a cambiar nuestras vidas ni a seguir los mandamientos del Señor, queremos hacer todo a nuestra manera y lo único que logramos es ir de un fracaso a otro.
Deuteronomio 28:1 (NTV) dice: “Si obedeces al Señor tu Dios en todo y cumples cuidadosamente sus mandatos que te entrego hoy, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las demás naciones del mundo”.
La clave para tener una vida bendecida está en obedecer primeramente a Dios. Cuando seguimos sus mandamientos y buscamos su voluntad todo lo que hacemos prospera y vamos cumpliendo la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta.
A veces la gente cree que Dios tiene “favoritos” y que sólo bendice a algunos de sus hijos, o que el Señor se ha ensañado con ellos y por eso todo les sale mal. Sin embargo, no se dan cuenta que han sacado a Dios del primer lugar en sus vidas, van a la iglesia sólo los domingos o lo buscan solamente cuando necesitan urgentemente su ayuda.
“Cumple los requisitos del Señor tu Dios y sigue todos sus caminos. Obedece los decretos, los mandatos, las ordenanzas y las leyes que están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y dondequiera que vayas” 1 Reyes 2:3 (NTV)
Si hasta ahora has estado viviendo a tu manera sin prestar atención a los mandamientos de Dios y sin consultar con Él tus decisiones antes de tomarlas, te invito a reflexionar y a acercarte nuevamente a Dios, confíale tus planes y búscalo, Él te está esperando y desea bendecirte.

 

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¿Mentiras blancas?

Con el pasar del tiempo la sociedad ha minimizado ciertos aspectos que solamente pueden traernos terribles consecuencias; por ejemplo,  seguramente escuchaste el término de “mentiras blancas o piadosas”.

La palabra de Dios dice: “Seis cosas hay que odia el Señor, y siete son abominación para El: ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
un corazón que maquina planes perversos, pies que corren rápidamente hacia el mal,
un testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos
.” Proverbios 6:16-19 (LBLA)

¿Existe algo que Dios odia? La respuesta es sí, son siete cosas que no solamente odia sino que aborrece y están expuestas claramente en las escrituras. En esta lista se encuentra la “lengua mentirosa”; no importa si se trata de una mentira con buenas intenciones, simplemente toda mentira es desagradable para el Señor.

Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Apocalipsis 21:8 (LBLA)

Decir mentiras tiene consecuencias, para empezar nos separarán de Dios y de su bendición. Este pasaje es bastante duro y pareciera que la mayoría no entrará al cielo, pero recuerda que es para aquellos que no se arrepienten y continúan practicando algo desagradable para Dios.

¿Cómo estás en esta área? Si te has identificado y eres alguien que ha dicho mentiras sin tomar en cuenta la gravedad del asunto, te animo a acercarte al Señor y confesar tu pecado. Recuerda que Dios te ama y te ayudará a cambiar si estás dispuesto.

¡No te pierdas las grandes bendiciones del Señor por pequeñas cosas!

 

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¿Quién quiere ir?

¿Alguna vez has dirigido o dado enseñanza a un grupo? Cada vez que se presenta esta oportunidad el avance se realiza favorablemente con los grupos entusiastas, puesto que están dispuestos a participar y apoyar para llevar a cabo lo planificado.

Todos formamos parte de un sistema, a donde vayamos seremos parte de un grupo. Por ejemplo: en el colegio con los compañeros, en el barrio con los amigos o en la misma familia; la pregunta es ¿las personas que te rodean cuentan con tu disposición?

Aquellos que están dispuestos a apoyar siempre son una bendición para el grupo en el que se encuentren. Por ejemplo, aquel que quiere ayudar a un amigo, seguramente irá a buscarlo para estar con él y atender sus necesidades, aquel que apoye a sus demás compañeros en realizar las tareas, o quien apoya a su madre en los quehaceres del hogar dándole descanso.

Por cierto ¿Sabías que el Señor también busca personas dispuestas?

La palabra de Dios dice: “Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí.” Isaías 6:8 (LBLA)

De igual forma se precisa personas dispuestas para el servicio al Señor. Muchos no conocen a Jesús y lo que hizo para salvar sus vidas, por lo que Dios nos pregunta: ¿Quién irá? Isaías respondió: “Heme aquí; envíame a mí” ¿Cuál es tu respuesta?

Ser cristiano no sólo consiste en ir a una iglesia, sino en estar dispuestos a obedecer su voz. El Señor necesita compromiso y disposición ¿Estás dispuesto de aceptar el reto de servirle?

Te animo a ser una bendición en donde estés, a ser un apoyo en el grupo que te encuentras y también a buscar siempre agradar a Dios.

 

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Bendice a tus padres

Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar”.

Éxodo 20:12 (TLA)

Honrar a nuestros padres significa pasar tiempo con ellos, escucharlos, obedecerlos y respetarlos. Esta actitud traerá gran bendición a nuestra vida. La Palabra de Dios nos dice que si hacemos todas estas cosas tendremos larga vida en el lugar donde vivamos y todos nos saldrán bien.

“Si honras a tu padre y a tu madre, «te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra.”

Efesios 6:3 (NTV)

¿Quieres ser bendecido? La Biblia nos da un consejo muy importante, comienza a mejorar la relación con tus padres, porque además del valor que tiene esto de por sí, hay una preciosa promesa de Dios cuando somos capaces de honrarlos como ellos merecen.

Por Danitza Luna



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Inspira a otros

Hay situaciones dolorosas que nos tocan vivir, quizás en ese momento no hallamos explicación alguna y nos preguntamos: ¿Por qué me tiene que pasar esto? o ¿por qué a mi familia? y sólo el silencio es la respuesta.

Una de las razones que debes considerar está en 2 Corintios 1:3-4:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”

Considera que Dios puede estar obrando en ti mediante el sufrimiento para que seas de inspiración a otros, porque alguien que supera adversidades se identifica y compadece con mayor misericordia de los que sufren.

Personalmente se me presentaron oportunidades de ayudar a quienes estaban atravesando luchas o situaciones que también las tuve y ahí es donde logré comprender que todo tiene un propósito divino, que nada pasa por casualidad y que todo está bajo el control de Dios.

Incluso el evento más doloroso que puedes pasar no es para destruirte sino para seguir la obra del Señor; por ello en esos tiempos difíciles refúgiate en Él, no te alejes, porque por su gracia tu vida cobrará valor, serás transformado y tu vida será luz para los demás.

Si tienes la oportunidad de ayudar a alguien que está atravesando una prueba que ya superaste, no dudes en compartir cómo lo hiciste y transmite aliento. O si estás en medio de una dificultad, aférrate a Dios, búscalo de todo tu corazón y que su Palabra sea tu sustento.

No olvides que tu vida inspirará a otros a seguir el camino de Dios.



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¿El diablo va a la iglesia?

Muchos pensarán que el título de este devocional es literal, pero simplemente está haciendo referencia al tipo de expresión que utilizan las personas cuando ven a alguien que consideran un “demonio” ir a una reunión donde se habla de Dios ¿lo has escuchado?

Lo que sucede es que todos nos sorprendemos cuando alguien cambia de vida. En este caso quisiera poner de ejemplo a un hermano de mi congregación. Él se dedicaba a tomar bebidas alcohólicas todos los días, llegó a estar enfermo de cirrosis, por lo que simplemente esperaba en cualquier momento la muerte. Un día unas personas se acercaron y le dijeron: “Dios no te creó para que destruyas tu vida”,  por lo que buscó una iglesia para conocer el propósito de Dios para su vida, y ahí recibió el perdón del Señor. En la actualidad es un hombre que predica por todos lados el mensaje de salvación, está sano, tiene su familia y una movilidad con la que trabaja, siempre dando gracias a Dios que lo rescató de la perdición.

Sus amigos o las personas que lo conocían antes de su conversión,  se sorprenden cuando lo ven y ellos mismos reconocen que este cambio tuvo que ser un milagro del Señor.

“En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?”

Hechos 9:20-21

Una de las personas que tuvo un cambio radical en la Biblia fue Pablo, este perseguía a los cristianos, por lo que aquellos que lo miraban predicar de Cristo se quedaban pasmados de su cambio e incluso pensaban que solamente era una trampa para después llevarlos a matar.

Cuando alguien realmente se entrega a Dios, su vida da un giro, no es el mismo, la Biblia dice:

“El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.”

Efesios 4:28

La pregunta que quiero hacerte es ¿Tu vida ha cambiado? Si sigues siendo el mismo, es decir, si eras un mentiroso, desobediente, ladrón, adúltero, inmoral o cometías otros pecados y aún continúas practicándolos, entonces tu encuentro con Dios no ha sido real y es necesario que te arrepientas si quieres la bendición del Señor.

Este tiempo te animo a decidirte por Cristo, te animo a dejar de ser tú y comenzar a seguir a Jesús, recuerda que Dios tiene un propósito para ti, no vivas la vida a tu manera.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Tus palabras bendicen?

“La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego. La lengua de los sabios destila conocimiento; la boca de los necios escupe necedades.” Proverbios 15-1-2 (NVI)


Cuando nos dejamos llevar por el enojo o la ira solemos lastimar con nuestras palabras a los seres mas queridos. Este aspecto debe cuidarse en el matrimonio, ya que de no hacerlo, la relación comienza a deteriorarse al punto que por las mismas heridas, el amor comienza a apagarse.

Dios no desea eso por ello nos insta a tener dominio propio: Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley”. Pero esto se consigue cuando nos dejamos llevar por el Espíritu de Dios y Él nos nuestra la verdad sobre nuestra manera de comportarnos. El también nos ayuda a cambiar y a reconocer nuestras faltas cuando fuera necesario y tener dominio propio. Su palabra nos recuerda:


“Señor, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios”. Salmos 141:3


Sería bueno preguntarnos ¿Estoy llevando paz con mis palabras a los que me rodean, o ellos prefieren alejarse?

Por Danitza Luna


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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