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Hacedor de sueños

“Aun antes de que haya palabra en mi boca, Oh Señor, Tú ya la sabes toda”. Salmos 139:4 (NBLH)

Amar y temer a Dios nos lleva a esforzarnos en obedecerlo y servirle en muestra de gratitud. Como respuesta, Él da prosperidad a sus hijos que se esfuerzan. Hace algunos años, uno de mis amigos vio un auto que le gustaba mucho y dijo en su corazón: “¿cuándo llegaré a tener uno de estos?” Este era un anhelo que tenía y que nunca se atrevió a expresar. Sin embargo, el Señor recompensó su obediencia y la ayuda que hace con amor en su obra. Él concede los anhelos ni siquiera pronunciados, aquellos que están guardados celosamente en lo más profundo de nuestro ser. Por tanto, te animo a someterte a su palabra: “El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.” Juan 14:23. ¿Esperas la bendición de Dios? Da el primer paso, comienza por obedecerle.

Por Danitza Luna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un ejemplo de esperar en Dios

Aproximadamente a sus diecisiete años David fue ungido para ser rey de Israel (1 Samuel 16). No obstante tuvieron que pasar al menos trece años hasta que la palabra que recibió diera fruto y fuera nombrado primeramente rey de Judá, y siete años después rey de todo el pueblo de Dios (2 Samuel 5:4-5).

Durante ese tiempo de espera, David pasó por muchas calamidades debido a la persecución que sufrió por el odio y la envidia que le tenía Saúl, rey de Israel en ese entonces. Todo ese tiempo fue marcado con angustia, temor e incertidumbre, tal como lo podemos ver en varios Salmos que él mismo escribió.

Por ejemplo el Salmos 143:3-4 dice: “Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. Y mi espíritu se angustió dentro de mí.” Versión Reina-Valera 1960

David sufrió mucho, pero es interesante notar que nunca hubo una ocasión en la que él haya querido ocupar prepotentemente el trono de Israel y en ningún momento decidió forzar su ascenso al poder e incluso hubo dos ocasiones en las que pudo matar a Saúl, pero no lo hizo, 1 Samuel 24 y 1 Samuel 26.

Esta es una prueba más en la que podemos ver claramente a David como un hombre que entendía el concepto de esperar en Dios y respetar Su tiempo. Aunque hubo motivos poderosos para forzar su búsqueda de justicia debido a su destreza militar y sobre todo porque existía una promesa de Dios en su vida, nunca buscó imponer su propia voluntad.

Salmos 52:9 dice: “Oh Dios, siempre te daré gracias por lo que has hecho; esperaré en ti delante de tus fieles, porque eres bueno.” Versión Dios Habla Hoy

¿Te sientes abrumado por alguna circunstancia de la vida en la que parece que no puedes hacer nada? Toma el ejemplo de David que siempre buscó permanecer cerca de Dios y obedecer sus mandamientos. Al final, Él siempre tiene la última palabra.

Jeremías 29:11 dice: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.” Versión Dios Habla Hoy

 

 

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Dispuesto a rescatarte

“Me hundí hasta el fondo de la tierra; ¡ya me sentía su eterno prisionero! Pero tú, Señor, mi Dios, me salvaste de la muerte.” Jonás 2:6(DHH).

Esta pequeña porción bíblica representa el clamor de alguien que está experimentando en carne propia la angustia y la aflicción. Cuando te sientas de esta manera, al punto de desfallecer, pon tu mirada en Dios y no en las circunstancias que te rodean, confía en que puede rescatarte de las situaciones más difíciles y peligrosas en la que te encuentres, además volverás a experimentar la paz que necesitas.

No huyas de la presencia de Dios, pues son severas las consecuencias lejos de Él.

Por Giovana Aleman

 

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Gigantes… ¡¡apártense!!

Los gigantes siguen andando sueltos. Los vemos día a día en nuestras vidas.

Muchas veces los hemos enfrentado y nos deshicimos de ellos, otras simplemente nos dimos por vencidos con tan sólo verlos y les permitimos quedarse en nuestras vidas, incluyéndolos en todas nuestras actividades.

Tus gigantes pueden ser traumas, recuerdos, frustraciones, problemas de salud, problemas familiares  o económicos… no importa de qué tipo sean, en algún momento nos atemorizamos cuando los vimos y decidimos ser indiferentes con ellos o tratar de crear buenas relaciones para que la convivencia sea más amena, descartando  la posibilidad de sacarlos de nuestras vidas porque los vimos muy grandes para nosotros.

El pueblo de Israel había visto milagro tras milagro desde su salida de Egipto. En Números 13 Dios le pide a Moisés que mande 12 espías a reconocer la tierra de Canaán. Cuando volvieron de su misión, 10 de los 12 espías dijeron que era imposible conquistar la tierra por los gigantes que la habitaban.

El pueblo, al escuchar el relato de lo que habían encontrado, se desanimó y se rebeló contra Dios. A causa de esto, Él decidió  que los únicos que entrarían a la tierra prometida serían Caleb y Josué, los dos espías que no se desalentaron al ver a los gigantes sino que creyeron que Dios los entregaría en sus manos y les daría la tierra que les prometió. Los demás murieron en el desierto.

Muchas veces hacemos lo mismo. Vemos la mano poderosa y misericordiosa de Dios en muchas áreas de nuestras vidas pero a nuestros gigantes  los tenemos bien instalados con nosotros y es tanto así que ya nos hemos acostumbrado a tenerlos cerca y no nos molestan, tristemente se han hecho parte de nuestras vidas.

Piensa bien cuáles son esos gigantes que están en tu vida y que no se los has entregado a Dios. No vaya a ser que por comodidad, por no hacerle frente a tu gigante, estés perdiendo la tierra que Dios te ha prometido.

No le creas a la gente que,  como los 10 espías, te dice que no se puede, que es imposible. No veas la dificultas ni le creas a las circunstancias; créele a Dios y Él hará.

No pierdas tu bendición por un gigante. No mueras en el desierto cuando ya estás a las puertas de la tierra que Dios te ha prometido, entra en ella y disfruta de las bendiciones que el Padre tiene para tu vida.

Esfuérzate y sé valiente. Recuerda que Dios pelea por nosotros.

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:31 (RVR1960)

 

 

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¿Libre o prisionero?

“Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo del pecado. Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres” Juan 8:34 y 36 (NTV)

Caer en el pecado es como caer en una prisión que poco a poco te irá arrebatando la salud y la esperanza de vida. Sabemos que el enemigo vendrá a acusarnos por lo que hemos hecho, pero es necesario saber que tenemos un poderoso libertador que es Jesús. Él puede sacarnos de esa prisión de pecado y darnos una nueva oportunidad. No te acostumbres ni te resignes a seguir en esa prisión. Hoy puedes ser libre, solo depende de tu decisión porque la gracia de Dios está disponible para ti.

Por Judith Quisbert

 

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¿Qué estás escondiendo?

Un plan que tenía como objetivo ocultar el error (pecado) de un rey, no resultó como se esperaba y terminó en tragedia, esta es la historia del rey David, Betsabé y su esposo Urías que encontramos en 2 Samuel 11 y 12.

Todo lo sucedido entres estas personas fue una tragedia para un reino y una familia. A pesar de que David conocía a Dios y tenía una relación cercana con Él, no dudó en tratar de esconder su pecado, pero su plan no salió como había pensado y todo empeoró al punto de que una persona perdió la vida.

Parecía que había sido el crimen perfecto, pero recordemos que a Dios nada se le puede esconder, por ello Natán fue usado para confrontar a David “Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre (…)” 2 Samuel 12:7 (NTV)

Aunque David trató por todos los medios ocultar lo que hizo, fue descubierto  “Tú lo hiciste en secreto, pero yo haré que esto suceda abiertamente a la vista de todo Israel” 2 Samuel 12:12 (NTV), de esta misma manera, hoy muchos tratan de esconder sus faltas e ignoran que mientras más tiempo pase, el pecado puede seguir dañándolos y hundiéndolos.

¿Tienes algo que esconder? Somos seres humanos que fallamos y nos equivocamos pero también tenemos un Dios Bueno y Misericordioso que espera que nos acerquemos a Él y reconozcamos nuestra falta “Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció” Salmos 32:5 (NTV).

Es cierto que Dios sabe lo que hiciste, pues Él estaba ahí, pero necesita que reconozcas tu falta, pide que esas palabras de arrepentimiento genuino salgan de tu boca.

David halló el perdón porque habló y reconoció su pecado, hoy te animo a ser sincero con Dios y que le digas en lo que fallaste, pues solo así serás librado de la culpa que puedes cargar una vida.

Por Judith Quisbert.

 

 

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Obrero aprobado

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15 (RVR1960).

Para conseguir un buen empleo, primero debemos prepararnos, buscar una formación superior o técnica, ya que ello nos califica para ser competitivos. De igual forma, para ser un obrero a quien Dios apruebe, tenemos que buscar Su presencia en nuestras vidas y prepararnos, estudiando y meditando en Su Palabra, pues ésta  nos enseña, corrige, instruye y capacita. (2 Timoteo 3:16-17).

Por Cesia Serna

 

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Blah, blah, blah

A veces nos involucramos en rumores o chismes, porque nos parecen interesantes o nos gusta juzgar el problema de los demás, olvidando que estas habladurías son un veneno que lastima al que las escucha y a la persona de quién se habla.

Hace tiempo atrás escuché el rumor que se decía de una familia: “esa mujer no es buena madre, porque sus hijos están descuidados y ese hombre es un vago, porque no trabaja”, pero cuando conocí a esas personas descubrí que  el padre no podía encontrar trabajo y sufría por no llevar el alimento a su hogar y su esposa apenas pasaba tiempo con sus pequeños debido a que realizaba pequeñas labores para sostenerlos de algún modo.

¡Qué fácil es criticar! Me dio tanto coraje contra las personas que hablaron demás, pero me doy cuenta que también fui parte de eso porque permití aquella conversación. Alguien dijo una vez: “El chisme muere cuando llega al oído de una persona inteligente” La Biblia  califica a esta persona como “Prudente”.

“En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.” Proverbios 10:19 (RVR 1960)

La persona que habla mucho no tardará en pecar y aquella que escucha todo tipo de rumores o chismes también es participe del pecado, la palabra del Señor dice que no existe sabiduría en alguien que no sabe frenar sus labios, por lo cual tarde o temprano recibirá el juicio de Dios.

“Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” Mateo 12:36 (RVR 1960)

En este pasaje bíblico se muestra que recibiremos juicio por las palabras ociosas que salgan de nuestra boca ¿Qué es una palabra ociosa? Es aquella que no es productiva, que no es de provecho, es un mensaje inútil que no traerá ningún beneficio y por tanto, Dios nos pedirá cuentas de cada una.

Amiga (o) si el comentario que vas a hacer de otra persona no es útil o de provecho te animo a guardar silencio, controla tu lengua y no permitas que sea un instrumento del diablo; por otra parte, si estás en una conversación que no es productiva, es mejor que detengas el chisme y no seas parte del pecado.

Recuerda que hasta el necio pasa por sabio cuando cierra su boca.

 

 

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Piensa bien antes de volver atrás

A veces olvidamos que somos hijos de Dios y que nuestra ciudadanía no es terrenal sino celestial. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” Filipenses 3:20 (RVR1960)

Se supone que si amamos a Dios vamos a obedecer sus mandamientos y abandonar las cosas malas que hacíamos antes. (2 Corintios 5:17) Entonces, ¿Por qué sigues viendo y deseando las cosas del mundo?

Sodoma y Gomorra eran dos ciudades que serían destruidas por la ira de Dios. Lot y su familia eran los únicos candidatos para ser salvos de la ruina y escapar de esa ciudad: “¡Corran y salven sus vidas! ¡No miren hacia atrás ni se detengan en ningún lugar del valle! ¡Escapen a las montañas, o serán destruidos!” Génesis 19: 17 (NTV)

Las instrucciones de Dios eran específicas: no mirar hacia atrás y escapar por sus vidas. Pero la esposa de Lot no obedeció y se convirtió instantáneamente en una estatua de sal: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.” Génesis 19:26 (RVR1960).

Si Dios te sacó de un lugar de perdición es porque te ama y quiere lo mejor para ti. Su deseo es que te mantengas firme en la fe y no mires hacia atrás, porque si lo haces puedes querer volver allá.

La Biblia describe claramente lo que le sucederá a la persona que conoce a Dios y vuelve a su vida pasada: “Ellos escaparon del mal que hay en el mundo cuando conocieron a nuestro Señor Jesucristo, pero si son atrapados y dominados nuevamente por ese mal, terminarán peor que al principio. Hubiera sido mejor para ellos no haber conocido nunca el camino correcto, que haberlo conocido y luego apartarse del camino de la justicia. Con esa gente se cumple lo que dice el dicho: «El perro que vomita, regresa a su mismo vómito», y: «Aunque laven al cerdo, irá de nuevo a revolcarse en el barro»” 2 Pedro 2:20-22 (PDT).

¿Piensas volver atrás y alejarte del Señor? ¿Tú crees que el mundo te dará cosas mejores que Dios? ¿Abandonarás a Aquel que dio su vida por ti? Piensa y toma una decisión. Y si ya estás lejos del Señor, vuelve, Dios te ama y espera por ti.

Oremos:

Señor amado, te pido perdón por los pensamientos que tengo de rendirme y abandonarte. Por favor fortalece mi vida y lléname de tu Espíritu para resistir al diablo. No quiero alejarme de ti ni dejar que otras cosas ocupen el lugar que Tú te mereces en mi corazón, mi Señor y Salvador. Toma mi vida y haz tu voluntad conmigo, en el nombre de Jesús, amén.

 

 

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¡No lo escondas!

Wolfgang Amadeus Mozart ha sido considerado como el mayor genio musical de todos los tiempos, desde muy pequeño mostró asombrosas facultades para la música, lo que le hizo diferenciarse de los demás como un niño prodigio. Tal vez no necesitaba esforzarse tanto para llegar a alcanzar sus sueños, pero  Beethoven sí y por tal razón, durante sus primeros años de vida, estuvo expuesto a una exigente formación musical por parte de un padre obsesionado en convertirle en «el nuevo Mozart». Tal  ambición, unida a un carácter impulsivo, ligado al alcoholismo, repercutió en la vida personal, académica y social de Beethoven.

Quizá este último, no nació con las mismas dotes que el primero, pero por un arduo trabajo y el impulso de su padre, llegó a ser uno de los más grandes de la historia musical. Sin duda había adquirido más habilidades de las que a un principio tenía y todo iba bien hasta que antes de cumplir los 30 años Beethoven se dio cuenta que comenzaba a tener problemas de sordera.  ¿Te imaginas lo que esto significa para alguien que dedicó toda su vida a la música? En un principio intentó disimular su enfermedad, pero llegó al  punto de no poder esconderla más, porque cada vez escuchaba menos, entonces prometió no darse por vencido, sino más bien, continuar con lo que había llegado a convertirse en su pasión.

No sé con cuál de estos dos personajes te identificas más, pero si Dios te ha confiado uno, dos o cinco talentos, debes trabajarlos y no esconderlos. Hemos sido diseñados con habilidades que van de acuerdo a nuestra capacidad y nuestra responsabilidad es usarlas para la edificación de su iglesia.

En la Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30) se ilustra la expectativa que Dios tiene  de que le saquemos el máximo provecho a lo que nos ha confiado.

¿Cuántos talentos tienes? Sean muchos o pocos, lo importante es que los pongas a trabajar y des el 100% de ti porque si los escondes, como dice la parábola, te será quitado lo que tienes y le será dado al que tiene en abundancia y, para colmo de males, se te expulsará a las tinieblas. Esto fue lo que sucedió con el tercer siervo.

Si aún no has descubierto tus dones, empieza por experimentar áreas de servicio en tu congregación, porque hasta que no estés envuelto en ellas no sabrás para lo que eres bueno y no importa la edad que tengas, nunca es tarde.

Si eres alguien que  conoce su lugar en la iglesia, pero el miedo a las críticas te impide a explotar al máximo tus dones, te animo a poner por obra lo que Dios te ha confiado. ¡No permitas que el temor silencie tu potencial para hacer a lo que estás llamado a hacer!

“Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” Mateo 25:29 (RVR)

Por Ruth Mamani.

 

 

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Como las del búfalo

“Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco.“ Salmo 92:10 (RVR)

Cuando nos hallamos en diversas pruebas, tendemos a querer rendirnos por el peso de los problemas que caen sobre nuestros hombros, pero en medio de toda debilidad y cansancio es lindo saber que Dios aumentará nuestras fuerzas como las de un búfalo (animal que soporta alrededor de 3.000 Libras). Si la situación pesa más de lo que tú crees poder soportar, acude a Dios y permite que Él aumente tus fuerzas y derrame sobre ti su Santo Espíritu para que cuando el enemigo quiera atacarte, salgas victorioso.

Por Ruth Mamani

 

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¿Te desviaste?

En el reinado de Josías, el pueblo de Judá había llegado demasiado lejos y el juicio tenía que venir sobre ellos. Cruzaron el límite reincidiendo en los mismos pecados, siendo rebeldes, adorando dioses ajenos y no había la posibilidad de recibir un aplazamiento de la sentencia, no había forma de escapar del  cautiverio al que Jehová los enviaría.

Si bien siempre se muestra a Dios como un alguien bueno, compasivo y amoroso, también debemos tener presente que es justo y celoso, en especial cuando nos desviamos hacia otros “dioses”, en Jeremías 2:13 dice: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Y  Jeremías 15:5-6 (NVI) indica: “¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén? ¿Quién llorará por ti? ¿Quién se detendrá a preguntar por tu salud? Tú me has rechazado, te has vuelto atrás —afirma el Señor—…”

Hay palabras de confrontación que siempre debemos tomar en cuenta, para examinar nuestra vida, y en especial para enderezar nuestro andar, ya que hay pecados que cuando a su tiempo no los detenemos suelen ser tan frecuentes que perdemos la sensibilidad sobre ellos y creemos que no tendrán consecuencias en nuestras vidas.

Cuando Dios va dando sentencias sobre su pueblo también va exhortando a que se vuelvan a Él, “Por eso, así dice el Señor: «Si te arrepientes, yo te restauraré y podrás servirme…” Jeremías 15:19 Si eres confrontado de algún modo, cambia de dirección y retorna a Dios, ya que te espera para darte una nueva oportunidad.

¿Hay algún pecado que hace que te alejes de Dios? ¿Él es tu único Dios o tienes otros “dioses”? ¿Crees que estás con Él pero tu actuar dice lo contrario?

Hoy no es tarde para ponerte a cuentas con el Señor y empezar una nueva marcha hacia el camino correcto.

 

 

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