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¡Salir de vacaciones es bueno para tu salud! 1

¡Salir de vacaciones es bueno para tu salud!

Muchos piensan que salir de vacaciones significa relajarse, descansar, dejar de trabajar y, tal vez, viajar. Generalmente lo vemos como un tiempo de pausa en medio de nuestra ajetreada rutina. Y si bien esto es cierto, no todos pensamos en las vacaciones como algo bueno para nuestro bienestar. Pero un estudio reveló que afecta nuestra salud, específicamente, la de nuestro corazón.

Un estudio realizado por un grupo de profesores de la Universidad de Syracuse en Nueva York, Estados Unidos, reveló que las personas que viajan con mayor frecuencia tienen ≪un menor riesgo de síndrome metabólico y síntomas metabólicos≫. Uno de los líderes de esta investigación, Bryce Hruska, explica que el síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo que generan enfermedades cardiovasculares. Esto quiere decir que si uno tiene más de esos factores, tiene un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

La buena noticia es que una persona puede reducir sus síntomas metabólicos y, por lo tanto, su riesgo de enfermedad cardiovascular. La investigación concluyó que hay una reducción ≪en el riesgo de enfermedad cardiovascular a medida que más vacaciona una persona. Debido a que los síntomas metabólicos son modificables, significa que pueden cambiar o ser eliminados≫.

Los científicos aún no saben por qué se da esto, pero sí están seguros de que las personas deben tener vacaciones cada año. Hay quienes se niegan a salir de vacaciones y quizá sea esto lo que esté afectando su salud. Por esta razón ellos recomiendan que exista una descanso del trabajo, ya sea que se tenga un empleo a tiempo completo o de medio tiempo.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Hruska, B., Pressman, S., Bendinskas, K., & Gump, B. (2019). Vacation frequency is associated with metabolic syndrome and symptoms. Psychology & Health, 1-15. doi: 10.1080/08870446.2019.1628962
Soy tu sanador 2

Soy tu sanador

“y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26  (RVR1960)

Existen maravillosas historias de sanidad en la Biblia. Jesús sanó a mucha gente de lepra, ceguera, cojera y otras dolencias. ¡Incluso levantó a Lázaro de entre los muertos! Y sin duda, también quiere hacerlo contigo, aun sin importar la enfermedad que aqueja tu cuerpo, Dios está interesado  en sanarte; más Él te pide tres acciones: 1) Oír su voz, 2) Hacer lo recto, y 3) obedecer sus mandamientos.  Entonces Él derramará de su sanidad sobre ti. No sabemos si la sanidad que buscamos vendrá en forma de un milagro directo por parte de Dios o bien a través de la intervención de profesionales usados por Él, pero cualquiera sea la situación, está en ti creer en Su poder, porque Él te dice: ¡Yo soy tu sanador!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cómo sentir menos dolor 3

Cómo sentir menos dolor

Para algunos, el dolor que se siente al ir al médico es mucho mayor que el que se siente en casa. Los procedimientos médicos no siempre son placenteros y nos causan incomodidad y malestar físico. Sin embargo, hay formas de reducir el dolor que nos ayudan especialmente en esos casos.

Distrae tu mente

Enfocarte en el dolor hace que incremente. Un estudio realizado en pacientes hipocondriacos reveló que cuando ellos se enfocaban en las sensaciones, las amplificaban hasta el punto de sentir más dolor. Por otra parte, se observó un fenómeno opuesto en las madres que acababan de dar a luz. Todo el intenso malestar que ellas sentían a causa del parto era olvidado de inmediato cuando veían a sus bebés. Ambos casos demuestran el poder de la mente sobre el cuerpo. Y es por este motivo que los científicos recomiendan pensar en cualquier otra cosa o hacer alguna actividad que distraiga: cantar, ver una película, escuchar música, leer un libro, conversar con alguien, etc.

Sonríe

Podemos engañar a nuestro cerebro al sonreír. Este simple acto hace que nuestro cerebro crea que estamos felices y, por lo tanto, no ve a la enfermedad como algo doloroso. Un estudio publicado en Journal of Pain reveló que las personas que tenían expresiones negativas sentían más dolor que aquellos que sonreían. Además, numerosos estudios han comprobado que la risa es beneficiosa para la salud pues reduce la ansiedad y los sentimientos negativos.

Usa tu imaginación

Si no tienes recursos a la mano que te ayuden a distraerte, utiliza la mejor herramienta: tu imaginación. Tu mente puede crear escenas increíbles si te permites imaginar un lugar en donde no haya dolor. Hacer eso te ayudará a pensar en un escenario en donde tu enfermedad no exista; y como resultado, tu dolor disminuirá considerablemente. También puedes imaginar cómo será tu vida una vez que se termine la intervención médica; cómo será vivir sin dolor y las cosas que podrás disfrutar. ¡El optimismo tiene poder sobre el cuerpo y debemos aprovecharlo!



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

–Bernhard J.D., T. (2011). 4 Techniques to Help with Physical Pain. Recuperado el 22 de marzo de 2019, de https://www.psychologytoday.com/us/blog/turning-straw-gold/201110/4-techniques-help-physical-pain
–Mann, S. (2016). Cracking Psychology (1era ed.). China: Cassell Illustrated.
¿Qué tienes, dormilón? 4

¿Qué tienes, dormilón?

Un hombre llegó a su casa cansado y se quedó dormido en su habitación. En ese momento ingresaron unos delincuentes a su hogar y se robaron todo lo que encontraron de valor, como: equipos, joyas u objetos costosos, pero él nunca se dio cuenta, solamente despertó cuando no quedaba nada.

A veces podemos estar como este hombre, es decir,  estamos perdiendo cosas importantes como nuestra familia, matrimonio, hijos u otros, mientras nosotros continuamos dormidos sin hacer nada al respecto.

La Biblia nos muestra una historia similar: “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.

Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.” Jonás 1:4-6 (RVR 1960)

Jonás estaba dormido cuando una terrible tempestad se desató, a tal grado que el encargado del barco lo buscó para despertarlo. Si bien este hecho sucedió por la desobediencia de Jonás, este hubiera sido un evento trágico si él hubiera continuado dormido.

La pregunta que quiero hacerte es: ¿Estás despierto? Muchos eventos negativos suceden porque somos desobedientes a Dios o porque permitimos que el enemigo destruya nuestras vidas ¿Cuál es tu caso? Esperamos que no despiertes cuando no quede nada que rescatar.

Es posible que tu hogar se esté desmoronando, tus hijos estén arruinando sus vidas con dependencias o decisiones equivocadas, quizá estés sufriendo escases o enfermedad ¿Qué estás haciendo para enfrentar la tormenta que tienes encima?

Este tiempo te animo a reconocer tu error, arrepiéntete y ¡Despierta! Comienza a clamar por tus seres queridos y persevera en oración porque solamente el Señor puede calmar la tormenta ¿lo crees?

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Humanidad 5

Humanidad

Los otros nos confrontan con nuestra patente humanidad. A la hora de la verdad no tenemos nada que no nos haya sido dado y no recibimos sino lo que nos corresponde. No estamos exentos de ninguna cosa. No hay escudos invisibles que nos libren del latigazo de la muerte o el silicio de la enfermedad.

Tal vez tengamos cierta reserva interior que nos asista con alguna fortaleza, pero permanecemos inermes frente a la colosal evidencia de nuestra humanidad, confinados al diminuto espacio de la finitud.

Estamos porfiadamente ligados a los otros en esta realidad y por ello deberíamos reconocer frecuentemente que les adeudamos un poco más respeto y amor del que suponemos, indiferentemente de nuestras convicciones y creencias.

Deberíamos más a menudo salir de nuestros condominios conceptuales y atisbar en otros vecindarios sin armaduras impenetrables ni prejuicios diferenciadores.

El mundo es ancho y ajeno es un aforismo en el cual habría que meditar algo más seguido; nos seduce demasiado la idea de un mundo pequeñito y de nosotros, donde todas las respuestas están dadas, todos los miedos conjurados y todas las miserias superadas.

Sin embargo, la crisis de la existencia está muy cerca para ignorarla: “Marie Girard… no comprendía absolutamente lo que había venido a hacer sobre esta tierra; vivía cada día  perdida en unas nebulosas desgarradas por algunas tercas evidencias; no creía en las penas del corazón; penas de lujo, penas de ricos (decía); las únicas desgracias verdaderas eran la miseria, el hambre, el dolor físico; la palabra felicidad no tenía el menor sentido para ella.” (Simone de Beauvoir, La plenitud de la vida).

Esta es la descripción de una mujer real en el mundo real. ¿Cuánto nos podríamos aproximar a su humanidad sin endilgarle de entrada nuestros discursos redentores y simplemente abrazarla para aliviar en parte alguna de sus “desgracias verdaderas”?

Somos más iguales que diferentes, pese a que nos narramos unos formidables cuentos acerca de nuestra singularidad. Como el viejo Honoré de Balzac que vivió toda su vida reclamando un elusivo título de nobleza, muchos se afanan en genealogías y linajes cuya única prueba es su nebulosa levedad y que les impide, tristemente, practicar la cercanía y la solidaridad que cualquier linaje que se precie de tal en verdad les demandaría…

En respuesta a tu fe… 6

En respuesta a tu fe…

“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.” Marcos 5:27 (RVR1960)

Quizá no hay datos de la vida de esta mujer, pero la Biblia se refiere a ella como “la mujer que padecía del flujo de sangre”, considerada inmunda a tal punto que todo lo que tocaba se convertía en impuro, restringida para entrar al templo, socialmente aislada y físicamente agotada, porque parecía que su problema no tenía fecha de vencimiento.

¿Alguna atravesaste por alguna situación que pareciera no tener fin?

Los problemas de larga duración nos consumen y eso es justamente lo que pasó con esta mujer; doce años con el mismo problema, soportando la indiferencia de la gente, y aparentemente resignada a sufrir su enfermedad en silencio.

¿Cómo te sentirías si estando en una situación conflictiva intentas de una y otra forma salir de ella, pero todo lo que haces termina en fracaso?

La Biblia menciona que esta mujer incluso gastó todo lo que tenía en los médicos para salir de su problema, pero al acercarse a Jesús con un corazón lleno de fe, y sabiendo que era lo último que le quedaba por hacer, pudo experimentar la sanidad física e interna.

Tal vez no padezcas de la enfermedad de esta mujer, pero puede ser  que tu necesidad tenga el nombre de enfermedad, crisis matrimonial, familiar, ministerial, y aún de problemas económicos; y si de verdad deseas experimentar un milagro en tu vida o a la situación que atraviesas, debes empezar por doblar tus rodillas y no luchar sólo  en tus fuerzas.

En el momento que vienen las dificultades nuestra fe se pone a prueba, y muchas veces creemos que el problema es más grande que Dios cuando en realidad es todo lo contrario.

No importa la situación en la que te encuentres hoy, sino en quién pones tu confianza, porque a la medida de tu fe, Él responderá.

Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. 1 Juan 5:14 (NVI).

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No tocar! 7

¡No tocar!

Cuántos al ingresar a grandes tiendas nos hemos encontrado con letreros como este: “No tocar” Quizá nuestra curiosidad se hace más ferviente porque se trata de prendas tan hermosas que quisiéramos tenerlas en nuestras manos, pero por el costo que estas tienen y el anuncio puesto en ellas no nos es permitido; además incluso pueden haber  cámaras que vigilan nuestros movimientos.

De una forma similar se encontraba el leproso a quien Jesús lo miró con ojos de compasión, sabiendo que la enfermedad que este hombre tenía era una de las más horrorosas de todos los tiempos; ya que  por el temor al contagio muchos le ponían el famoso letrero: ¡No tocar! Lo que hacía que las víctimas de este  padecimiento se aíslen de la sociedad.

Hoy en día, somos testigos de cómo la lepra espiritual se ha convertido en una epidemia difícil de tratar. Lo que físicamente se conocía como una enfermedad con la pérdida de la sensibilidad, hoy  también lo es a nivel espiritual. ¿Cuántos hombres y mujeres viven haciéndose daño por este mal? Quizá por el temor a ser criticados o señalados, prefieren vivir aislados de la sociedad y hundirse en su amargura, cuando la respuesta a la sanidad de su alma está a la distancia de una oración y el toque divino de su salvador.

“(…) Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio —dijo.

Movido a compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó.

—Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano!” Marcos 1:40-41 (NTV)

Si la situación en la que hoy te encuentras te ha hecho aislarte de los demás creyendo que no hay forma de salir de ella, o simplemente no lo mereces, déjame decirte que Jesús vino para quitar el título que muchos te pusieron, Él vino a devolverte la sensibilidad que este mundo te quitó para evitar que te sigas haciendo daño. ¿Vas a rechazarlo?

Ya no te alejes más de su presencia, no importa el tamaño de tus errores, Él está dispuesto a perdonarte y a devolverte todo lo que el enemigo vino a robarte, permite que el toque de su mano llene tu ser y traiga grandes cambios a tu vida.

“Mi Dios me perdonó todo el mal que he hecho; me devolvió la salud, me libró de la muerte, ¡me llenó de amor y de ternura!  Mi Dios me da siempre todo lo mejor; ¡me hace fuerte como las águilas!” Salmo 103: 3-5 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

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No te preocupes… 8

No te preocupes…

En el mundo no estaremos libres de enfrentar aflicciones y necesidades, ya sean económicas, de salud, familiares o personales. Por esta razón el Señor nos dejó su Palabra, para que no nos desesperemos sino que descansemos en Él.

 “Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves!…

Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe!

Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.”  Mateo 6:25-33 (DHH)

¿Tu situación económica es crítica? ¿Estás siendo azotado por alguna enfermedad? ¿Tienes alguna preocupación? El Señor te pide que no te angusties, sino que confíes en Él. Toma como ejemplo las aves del cielo que no viven afligidas pensando qué van a comer o vestir porque su creador conoce sus necesidades.

¿De qué sirve preocuparse? Aunque llores, dejes de comer o dormir, tu problema seguirá del mismo tamaño. Por este motivo te animo a cambiar de estrategia; cierra la puerta de tu habitación y entrégale al Señor tu carga, ten Fe y sonríe porque ya no estarás solo.

 

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¡Dile alto al Bullying! 9

¡Dile alto al Bullying!

“Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo.” Génesis 4:7 (NTV)

Hoy en día, la discriminación y el maltrato verbal o psicológico se han convertido en el común denominador de nuestra sociedad, todo por el simple hecho de que algunos tienen la piel de otro color, o se sienten más listos, guapos o talentosos que otros; provocando en las víctimas inferioridad, rechazo, temor de volver a la escuela y hasta el llegar a pensar en el suicidio.

¿Viste reacciones como estas en tus hijos? Ten cuidado, porque suele ser como una enfermedad que no se detecta hasta que está muy avanzada.  Por ello es importante mantener una buena comunicación con nuestros hijos, para que en caso de sufrir este tipo de situaciones, no tengan temor de decirlo.

Necesitamos poner un alto a este tipo de sufrimiento silencioso, el Bullying en las escuelas debe parar y nosotros los adultos estamos en la obligación de unir esfuerzos para ponerle punto final a esta terrible situación. ¿Cómo? Encaminando a nuestros hijos en el temor de Dios, enseñándoles a defenderse sin violencia, a respetar a los demás y a disfrutar de las características que nos diferencian de las otras personas. Actuando de esta forma evitaremos futuros victimarios.

Por Ruth Mamani

 

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Lo que te aparta de Dios 10

Lo que te aparta de Dios

Una de las más grande angustias que experimentamos junto con mi esposo es cuando mi hija enferma.  Ella normalmente es inquieta, alegre y juguetona, pero cuando está afectada por algún mal, está decaída, indefensa y con el semblante bajo y eso es lo que me duele más. Las horas que pasamos atendiéndola se hacen eternas, más cuando no vemos respuesta del tratamiento médico, pero todo cambia cuando empieza a mejorar y ver nuevamente su sonrisa nos llena el corazón de alegría y paz.

Los padres entienden que la salud de los hijos es muy importante. Así también nuestro Padre Celestial se preocupa cuando sus hijos enferman, pero no sólo de una enfermedad física, sino la espiritual, la que el pecado provoca porque ésta podría llevar a muerte eterna si no es curada a tiempo.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23

Si nos negamos a reconocer que estamos enfermos el pecado irá afectando todo nuestro ser. El rey David lo describió de esta manera: “Mientras callé [su pecado], se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah” Salmos 32:3-4 (RVR1960)

En cambio, si somos humildes y reconocemos nuestro error, perdón y sanidad nos esperan: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah” Salmos 32:5

Tu Padre no quiere que cargues con el peso del pecado, ponte a cuentas con Él y sigue creciendo en la fe para que alcances lo que tiene para ti.

 

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Reparar 11

Reparar

A lado de mi casa vive un joven que es experto en reparar equipos de sonido, computación y otros. Él no es profesional, no tiene un título, pero la gente lo busca porque sabe que tiene experiencia para arreglar el problema de sus equipos y tú, ¿en qué eres especialista?

Las personas te pueden buscar por cocinar comida rica o pasteles, reparar artefactos,  ser el mejor profesional en tu área, o incluso porque solamente se sienten felices a tu lado ¿Qué es lo que la gente busca en ti? Si has desarrollado tus habilidades para ayudar a otros ¡Qué bendición! También te animo a ser necesario  en la obra de Dios.

Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.” Lucas 6:9-10 (RVR 1960)

Si estudias los evangelios del Nuevo Testamento puedes observar que Jesús siempre se encontraba en el lugar donde había necesidad. El Señor era experto en reparar lo dañado, Él traía consuelo para las personas que sufrían por alguna enfermedad o problema, en el pasaje citado se muestra parte de su obra al restaurar una mano seca.

También me gustaría volver a preguntarte ¿Qué es lo que las personas buscan en ti? Como hijo de Dios tienes una labor muy importante, la palabra de Dios dice:

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” 2 Corintios 5:18

Según el Diccionario Bíblico Alfonso Lockward, la reconciliación es: “Acto de eliminar un estado de enemistad entre dos personas, convirtiéndolas en amigas” Nuestra relación con Dios estaba rota y por medio de Cristo fuimos reconciliados con el Padre; así mismo, el Señor nos ha dado el trabajo de reparar la relación de otras personas con Él.

En otras palabras el Señor te llama a ser un “Reparador” de almas ¿Estás dispuesto a servirle como Él te pide? Si conoces a alguien que está separado de Dios no te quedes callado, es tiempo de comenzar a trabajar, que muchas personas te conozcan y te busquen por la labor que realizas.

¡Recuerda que la bendición llega cuando estamos en su voluntad!

 

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¿Has recibido malas noticias? 12

¿Has recibido malas noticias?

Una mujer salió frustrada de un hospital porque le dijeron que su enfermedad no tenía solución y solamente le quedaba tres meses de vida. Desde ese momento no pudo descansar tranquila y lo único que hacía era buscar una salida. Ese tiempo alguien la invitó a una iglesia, a la que asistió como su única esperanza y después de conocer a Cristo vivió veinte años más.

Lamentablemente muchos profesionales en la salud acaban fácilmente con la esperanza de las personas cuando utilizan palabras como: “no hay solución para ti”, “tu esposa posiblemente nunca podrá tener hijos”, “te queda poco tiempo de vida”, “la operación es de alto riesgo” Y es comprensible porque es parte de su ética profesional decir siempre la verdad.

Otro aspecto es que ellos son humanos, su trabajo es limitado y por tanto, no pueden prometer cosas que no van lograr. Así que si has recibido una noticia preocupante de parte de los doctores no te desanimes, existe alguien a quién puedes acudir, es Todopoderoso y tiene grandes promesas para ti.

Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.

Se rio, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?  ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?…” Génesis 18:10-14 (RVR 1960)

El Señor prometió a Abraham que tendría un hijo, pero él y su esposa estaban viejitos; además a Sara le había llegado la menopausia, por lo que médicamente hablando era imposible que esta mujer pudiera quedar embarazada.

Por esta razón ella dudó y se rio al escuchar nuevamente la promesa de Dios, pero el Señor le hace una pregunta bastante clara: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?

Es posible que hayas recibido una terrible noticia o sucesos angustiantes han venido sobre ti o tu familia, pero quiero preguntarte ¿Habrá algo difícil para Dios? En esta oportunidad te animo a clamar por tu aflicción al Señor y depositar tu confianza en Él.

¡Con Dios tenemos una esperanza!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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