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¡Adiós al temor!

 “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré.” Isaías  41:13 (NVI).

El temor paraliza nuestras metas, pues sentimos que no somos capaces de lograr algo y que vamos a fracasar. Es allí donde quedamos completamente paralizados por temor y no logramos avanzar en nada. Esto también puede afectar nuestras decisiones hacia el futuro, preferimos quedarnos en la zona de confort por temor a lo nuevo o a lo desconocido.

Dios nos dice que Él nos sostiene y que nos ayudará a combatir nuestros temores. Créele y verás Su mano moverse a tu favor, para que puedas alcanzar tus metas y obtener una gran victoria.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Rompe el molde!

¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué razón muchas personas cercanas a ti han tenido más éxito que tú en la vida? o ¿Por qué otros se han quedado estancados en el mismo lugar que han empezado?

Quizá la diferencia entre aquellos que se han superado y los que viven estancados es que los primeros han desarrollado más sus dones, se han esforzado y han roto los moldes de la comodidad para probar lo desconocido sin importar los resultados que podrían tener.

¿En cuál de estas posiciones estás?

Si te cuesta avanzar, ya sea por tus temores o algún tipo de limitación física, esfuérzate al máximo para emprender lo que Dios de antemano te ha dado. Aunque los demás no crean en ti, aunque tu familia piense que no lo lograrás; debes saber que Dios sí cree en ti y esa es razón suficiente para sentirte capaz de llevar a cabo tus sueños y aún el ministerio que recibiste de parte de Él.

Hace poco vi un vídeo donde una pareja interpretaba una obra de baile teatralizado, quedé impresionada no sólo por el talento que había  en ellos sino porque más allá de sus limitaciones físicas no dejaron de luchar por lo que realmente amaban. El varón no tenía un pie, pero bailaba como si no lo necesitara, la mujer no tenía un brazo, pero su coordinación de manos con su pareja era como si realmente lo tuviera. Si dos personas con ciertas “limitaciones físicas” pudieron alcanzar sus sueños ¿por qué no lo haríamos tú y yo?

¿Te has puesto a pensar el recorrido que has tenido en estos últimos años? ¿Te sientes tan satisfecho con todo lo que has alcanzado que hasta podrías decir: misión cumplida? o ¿Quizá te sientes frustrado porque te cuesta avanzar?

Hoy es el día de levantarte y dejar a un lado todo aquello que te ha detenido para alcanzar tus sueños y aun de emprender el ministerio que Dios te dio. Al igual que al pueblo de Israel, Él de te dice:

Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Isaías 54:2 (RVR1960)

¿Hasta cuándo vas a esperar para empezar a predicar, a cantar, a tocar algún instrumento, a emprender un nuevo negocio, etc.?

Así como dice la frase: “El que quiere puede”

No te afanes por lo que va a suceder o por lo que dirán los demás, o si fracasarás. Mientras tengas el respaldo de Dios en tu vida y en lo que realizas todo estará bajo control, su presencia es más que suficiente para avanzar.

¡No tengas miedo! Rompe el molde del temor y de la comodidad que sólo provocan tu estancamiento.

“Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma.” Salmos 143:8 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Una vez más?

Todos los seres humanos cometemos errores, no existe nadie en el mundo que pueda decir: “Yo nunca me equivoqué”. Pero… ¿Te has puesto a pensar que tus errores y derrotas podrían ser el inicio de las lecciones más importantes de tu vida  y que incluso podrían llevarte al éxito?

Thomas Edison fue uno de ellos, quizá tuvo que equivocarse una y otra vez para llegar a cumplir su objetivo, pero cuando se le preguntó acerca de sus numerosos intentos errados para crear la bombilla eléctrica, él contestó: “no he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionan”. En otras palabras él estaba diciendo que de sus fracasos había aprendido grandes lecciones, porque en el momento de realizar un siguiente intento, él sabía que no debería seguir por el mismo camino, hacerlo sería una pérdida de tiempo y sólo terminaría alejándose de sus propósitos. De una forma similar sucede en nuestras vidas cuando insistimos en seguir en el mismo error.

Es posible que hayas cometido muchos errores en tu vida, quizá una palabra tuya cambió numerosas situaciones en tu familia, trabajo o ministerio y crees que ahora estás viviendo las consecuencias de tus hechos. No te martirices más, debes entender que todo error tiene el potencial de enseñarnos algo bueno, para ello, tenemos que estar dispuestos a reflexionar sobre lo ocurrido, evaluar dónde nos equivocamos, y descifrar cuáles son las acciones que debemos tomar para evitar pasar nuevamente por el mismo camino y terminar frustrados.

El primer tropezón te sirvió para que aprendieras a andar, la primera vez que te caíste de la bicicleta te fue útil para que aprendieras a montar sobre dos ruedas y la primera vez que confiaste en un amigo y te traicionó sirvió para saber en quien confiar.

Nuestros errores podrían convertirse en nuestras más valiosas lecciones de vida, no aprender de ellos sería una gran tragedia.

Sin importar la cantidad de errores que hayas cometido en tu vida, hoy te animo a salir del  lugar en el que tu fracaso te ha puesto, ya no pierdas más tu tiempo lamentándote por tus tropiezos, diciendo: ¿qué hubiera pasado si no hubiera dicho, hecho o ido al lugar que no debía?  “Lo hecho, hecho está” lo que ahora importa  son los pasos que darás de aquí en adelante y si estás dispuesto a incluir a Dios en cada uno de tus planes.

Si con un corazón humilde fuiste delante de Dios, puedes estar seguro que Él te perdonó. Su palabra dice en 1 Juan 1:9 (NVI)

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.

Puedes estar seguro que las cosas no seguirán de  la misma forma si te dejas guiar por su presencia.

Y como Jesús mismo sufrió, y el diablo le puso trampas para hacerlo pecar, ahora, cuando el diablo nos pone trampas, Jesús puede ayudarnos a todos. Hebreos 2:18 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Rendido

Es mejor sentarse a observar el partido, que ser un jugador, posiblemente el equipo pierda por culpa mía o no sea capaz de meter un gol y no quiero arriesgarme.”

¿Alguna vez has pensado de esta manera? Estos son los pensamientos de una persona derrotada  que  aún sin haber intentado jugar ya piensa que va a perder.

A veces actuamos como personas derrotadas, no deseamos implicarnos en el problema ni nos arriesgamos a actuar por miedo, preferimos no correr el riesgo, siendo espectadores de los logros de otras personas.

Si no quieres fracasar, simplemente no hagas nada

Las personas que nunca han fracasado, son aquellas que nunca han hecho nada, jamás han corrido riesgos en su vida y, por lo tanto, no conocen lo que es “meter la pata”,  sufrir por haber tropezado; no conocerán el dolor de perder pero tampoco disfrutarán el increíble sentimiento de la victoria.

La vida es corta y creo que uno recuerda más aquellas vivencias que nos han marcado, tanto los fracasos como las victorias, aquellos eventos que nos hicieron tocar el fondo de nuestras emociones ¿Lo has sentido?

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30

En el camino del Señor, Él desea que le entregues tu vida con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Esto significa que quiere verte en la cancha, sudando la camiseta y no simplemente sentado en la banca de la iglesia; que salgas a predicar, ores por los enfermos, por tus familiares, que apoyes a los que tienen necesidad, que madrugues para buscarlo.

Si estás enfrentando el dolor de no hacer nada, no pierdas más el tiempo y cambia tu mente ¡Vuélvete una persona activa y luchadora! Recuerda que los premios no son para los espectadores, sino por aquellos que se esfuerzan por alcanzar la meta. Si deseas recibir una respuesta o bendición de Dios, tendrás que preguntarte si has entregado tu vida con pasión.

¡Asume el reto y esfuérzate por ganar!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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