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¿Por qué me pasa esto a mí?

“Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.” Salmos 119:28 (RVR1960)

Cuando nos hallamos en pruebas y estas tocan nuestra salud, quizá lo único que se nos ocurre hacer en ese momento es cuestionar a Dios y decirle: ¿Por qué a mí? Pero qué importante es ver personajes en la Biblia que al igual que tú se hallaban en dificultades, y a pesar de ello no dejaron de creer en Dios. Job fue uno de ellos, quien lo perdió todo, pero aun así permaneció firme en sus principios y convicciones ¡Cómo habrá clamado Job a su Dios para que le de alivio y sanidad! Pero la respuesta desde lo alto no llegó; solamente se escuchaba la risa burlona del infierno. Quizá en estos días recibiste la terrible noticia de tener una enfermedad difícil de tratar y por más que clamas a Señor por tu sanidad no recibes una respuesta, déjame decirte que a Dios nada se le escapa. Él dio su vida por ti para hacerte libre de toda enfermedad, no permitas que el enemigo te robe esa bendición. Busca de su presencia, porque el mejor aliado contra el desánimo y la depresión que causa una enfermedad, es la presencia de Dios.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Conoces las maravillas de Dios?

Una de las cosas que me fascina hacer en la vida es viajar, porque cada vez que visito un nuevo lugar puedo observar las maravillas del Señor.

Recuerdo la historia de una amiga que estaba delicada de salud pero tenía muchos deseos de conocer el mar; por esta razón, antes de morir pidió el apoyo de sus padres y doctores para salir del país. Su madre cuenta que cuando vio el mar y el hermoso paisaje que brindaba la playa, ella dijo: “Mira lo que hizo Dios, que maravilloso es Él”.

Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.” Salmos 19:1 (RVR 1960)

Al observar la naturaleza podemos darnos cuenta de lo maravilloso que es Dios, los mares, ríos, cascadas, animales de diferentes tipos y color, el hermoso plumaje  de las aves y  la piel de los reptiles; incluso el organismo humano, cada parte de nuestro cuerpo tiene un propósito. Todo esto nos muestra una excelente obra que no pudo ser  producto de una explosión.

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular…” Job 38:4-6 (RVR 1960)

En este pasaje encontrarás muchas preguntas más que el Señor hace a Job sobre la creación, por lo que este hombre se da cuenta de lo poco que conocía a Dios y también es una reflexión para nosotros, te invito a leer todo el capítulo 38 de Job.

En esta oportunidad quiero animarte a meditar sobre la grandeza del Señor, te animo a visitar un lugar donde se manifieste su naturaleza, el mar, áreas verdes, flores, paisajes o simplemente el amanecer; mira en su creación, lo grande y majestuoso que es Él, y comienza a alabarlo.

¡Dale gracias por la obra de sus manos!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Esposa… ¿idónea o errónea?

Dios ha delineado roles específicos tanto para la esposa como para el esposo, los que muchas veces son difíciles de aplicar, pero con la cooperación de ambos cónyuges es posible lograr el éxito matrimonial.

Sabemos que Job fue una de las personas que vivió en carne propia las más duras pruebas de la vida. Perdió a todos sus hijos y también sus riquezas, fue afectado por una abominable enfermedad, y la prueba que venía aparentemente era peor que las anteriores.

Este gran hombre, tenía un matrimonio feliz; de no ser así, no hubiera tenido esta buena reputación. Sin duda alguna, la fidelidad de Job al Señor y su intachable manera de vivir de alguna forma se debían a la buena influencia de su esposa.

Es importante reconocer que la esposa tiene una influencia inmensa sobre el esposo en el matrimonio, ya sea para bendición o para maldición.

¿Qué pasó con la esposa de Job? Ella siempre estuvo al lado de su esposo, pero de repente todo se derrumbó, no pudo soportar la idea de ver a sus hijos hechos cenizas bajo sus tumbas, perder todas sus riquezas y menos vivir con un enfermo. Sin poder resistirlo más, dijo:

“(…) ¿Por qué insistes en demostrar que eres bueno? ¡Mejor maldice a Dios, y muérete! Pero Job le respondió: No digas tonterías. Si aceptamos todo lo bueno que Dios nos da, también debemos aceptar lo malo. Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no pecó contra Dios diciendo algo malo.” Job 2:9-10 (TLA)

En medio de la angustia, es triste sentir el abandono de nuestros seres queridos en lugar de su apoyo. La promesa de permanecer juntos en medio de la riqueza y la pobreza…etc. que Job y su esposa se hicieron en el altar, ese día se rompió. Pero la pregunta es ¿Cuál fue la reacción de Job ante esta prueba?

Por supuesto que la actitud de su esposa lo hirió profundamente, él la amaba, pero por encima de ella estaba Dios, y con todo el dolor de su corazón le respondió con estas palabras: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado”. Cuando nos aferramos a un ser humano, por más bueno que sea, este terminará fallándonos por el mismo hecho de ser “humano”.

¿Cómo está tu relación con Dios? ¿Sobré qué está fundamentado tu matrimonio? ¿Cómo está tu relación con tu esposo? ¿Eres ayuda idónea o errónea? Una ayuda idónea es aquella persona que te ama, respeta, ayuda, etc.; por el contario la ayuda errónea, es aquella que lejos de aportar algo favorable trata de destruir, no apoya, no tiene una misma visión de vida, está en contra de todo.

Si revisando esta historia te das cuenta que has estado actuando como la esposa de Job, quiero que sepas que estás a tiempo para cambiar tu forma de pensar y actuar. No mal interpretes el estar sujeta a tu esposo con ser esclava de sus órdenes, debes saber que no eres inferior a él, es más  Eva fue dada a Adán para ser su compañera, su ayuda idónea. Dios no sacó a Eva del pie de Adán para ser inferior a él, ni la hizo de la cabeza para estar encima de él. La hizo del costado, para estar al mismo nivel con su esposo, bajo de su brazo para gozar de su protección, y cerca de su corazón para ser amada, por ello es importante que aceptes la autoridad que Dios le dio a tu esposo en tu matrimonio y el papel importante que tú cumples en él.

Recuerda:

“La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye.” Proverbios 14:1 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios no abandona a los que le buscan

Job tuvo más problemas que cualquier persona en este mundo. Todos sus hijos murieron, perdió a sus animales, cultivos y toda su riqueza. Luego se enfermó y estaba sentado sobre las cenizas, lamentándose y rascándose las llagas. Lo único que le había quedado era su esposa, pero nunca le dio su apoyo. Ella le dijo que maldijera a Dios y muriera. (Job 1:6-22; 2:1-10)

Después de vivir un tiempo difícil y doloroso, Dios vio la fidelidad de Job y lo bendijo con una familia y mayores cosas de las que había tenido antes. (Job 42:12-17)

¿Qué hizo Job para mantenerse firme a pesar de la terrible tragedia que atravesaba? Leamos lo que dice la Biblia:

“Job se levantó y rasgó su vestido en señal de dolor; después se rasuró la cabeza y se postró en el suelo para adorar y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo estaré cuando me vaya. El Señor me dio lo que tenía, y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!».” Job 1:20-21 (NTV) “…¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?…” Job 2:10.

Como todo ser humano estaba dolido y destrozado por lo que había sucedido, pero hizo algo que muchos de nosotros no hacemos cuando tenemos problemas: Confiar en la voluntad de Dios y adorarlo a pesar de que no entendamos lo que está sucediendo.

¿Aceptarás sólo las cosas buenas que vienen de Dios y no las dificultades? ¿Dejarás de buscarlo solamente porque no tienes una respuesta a tus oraciones? ¿Crees que la mejor decisión es alejarte de Dios?

La Biblia dice, que separados de Él nada podemos hacer. No sé cuál es tu situación ni cómo te sientes en este momento. Pero estoy seguro que Dios seguirá a tu lado y no dejará de protegerte. “Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.” Proverbios 3:5-6 (NTV)

Dios te guiará y mostrará su voluntad por medio de su Palabra. (Salmo 119:105). Confía en Él y su poder.

“Los que conocen tu nombre confían en ti, porque tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan.” Salmos 9:10.  (NTV)

¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Isaías 26:3. (NTV)

Oremos:

Señor, sé que eres bueno, fiel y misericordioso, ayúdame con mi situación y no permitas que nada aparte mi mirada de ti. Te entrego mi vida, mi familia y todas mis preocupaciones, en el nombre de Jesús. Amén.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te rindas ni retrocedas

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje». Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas. Hebreos 10:35-39. (NTV)

El Señor nos exhorta a no perder la confianza en Él, porque tiene una gran recompensa. Como dice: «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse.”

Sé que hay momentos dolorosos que nos llevan a perder la fuerza y el deseo de seguir luchando, donde creemos que todo está perdido y que nada tiene solución. A veces pensamos que lo mejor es rendirse y abandonar las esperanzas.

Esta historia que todos conocemos dice que Job perdió repentinamente toda su riqueza y lo más importante que tenía: sus hijos. Seguramente Job no sabía ni entendía qué estaba pasando en ese momento, todas las noticias que le llegaban eran malas; pero a pesar de eso seguía conservando su integridad. “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” Job 2:9 (NTV)

No sólo había perdido sus riquezas e hijos, sino también el apoyo y la ayuda de su esposa. No imagino lo doloroso que debe ser escuchar “muérete” de alguien que amas. ¡Qué terrible la situación de Job, perder todo y no tener apoyo de tus seres queridos es sumamente trágico!

Posiblemente te identifiques con la situación de Job y estás apunto de renunciar a todo. Los problemas son etapas que llegan a nuestra vida cuando menos los esperamos y muchas veces, a través de esas circunstancias,  satanás logra apartar a muchos cristianos de su fe.

Job no se dejó llevar por la situación ni sus sentimientos y dijo: “…¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?…” Job 2:10 (NTV) No preguntó nunca por qué le estaban ocurriendo esas cosas ni pensó en abandonar su fe en Dios. Al contrario, le dijo a Dios en oración cómo se sentía y puso su situación delante de Él.

Quizás piensas que todo acabó, que nada tiene sentido, y la única solución que encuentras es renunciar y volver atrás en tu propósito de caminar con Dios. Te animo a confiar en la palabra de Dios y en sus promesas. Declara en este momento con todo tu corazón, “El SEÑOR es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación! No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del SEÑOR.” Salmo 118:14,17. (NVI)

Job no quedó en la ruina para siempre, Dios lo bendijo con el doble de lo que tenía antes. No pienses en rendirte y darte por vencido, levántate en fe y sigue adelante. Dios te bendecirá con mucho más de lo que te imaginas. Se fiel y no retrocedas. «Pues, dentro de muy poco tiempo, ÉL vendrá.”

 

 

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¿Estás protegido?

Los jardines hermosos, que se pueden admirar al pasar por distintos lugares, generalmente  tienen un cerco de protección en todo su contorno como si se tratara de un muro, esto con el propósito de cuidar, proteger y resguardar los límites. ¿Te gustaría que tu vida tenga, de igual forma, una cerca que te proteja de todo mal?

Existen tantos peligros en este mundo que quisiéramos tener una fuente de protección a nuestro alrededor y de nuestros seres queridos. ¡La buena noticia es que existe una cerca de protección!

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Job 1: 9-10

Job era un hombre de Dios y siervo fiel, por lo que el Señor mismo sale en su defensa, y es interesante  observar en este pasaje el reclamo que satanás le hace a Dios por el cerco de protección que puso alrededor de Job y a su familia. Por estos versículos se puede decir que existe una barrera de protección que Dios pone a sus hijos, a sus siervos y a su pueblo que se encuentran en su voluntad.

Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella. Zacarías 2:5

¿Quieres que tu vida esté protegida? Primero pon tu vida en manos de tu creador y entregarle tu corazón, si ya tomaste esa decisión entonces es preciso que analices cómo se encuentra tu estado espiritual en este momento, ¿tienes temor de Dios? ¿Estás apartado del mal? ¿Eres una persona que busca la voluntad de Dios?

Si te has apartado nunca es tarde para volver a los brazos de tu padre y recibir protección, no seas como aquel niño rebelde y desobediente que prefiere aprender por las consecuencias ¡Obedece y permite que Dios te proteja a ti y a tus seres queridos!

 

 

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Integridad en tiempos de prueba

“Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, no se aparta de mí. Pero ahora tú me has fatigado; has asolado toda mi compañía.  Tú me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura. Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro. Su furor me despedazó, y me ha sido contrario; crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo. Abrieron contra mí su boca. Hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos. Me ha entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo caer. Próspero estaba, y me desmenuzó; me arrebató por la cerviz y me despedazó, y me puso por blanco suyo.”  Job 16:6-12

Muchas veces nos cuesta leer el libro de Job, no es fácil leer acerca de un hombre que tuvo que soportar tanto sufrimiento. No terminaban de darle una mala noticia que ya llegaban con otra y aún peor.

La Biblia nos habla de la integridad de Job, quien aún en medio de la enfermedad y teniendo todo su cuerpo cubierto por llagas, no se quebrantó. Tampoco las tremendas pérdidas familiares que tuvo que soportar con la muerte de sus hijos, ni la ruina económica al perder todas sus riquezas pudieron vulnerarlo. Todo parecía derrumbarse con suma facilidad, cualquiera diría que Dios estaba enojado con él o ensañado con su vida.

Job no hizo lo mismo que muchos de nosotros, ante las pruebas y circunstancias de la vida, ya que generalmente tendemos a: 1) Quejarnos de nuestra situación 2) Darle lugar a la auto conmiseración o la lástima de nosotros mismos. 3) Tener un sentimiento de abandono por parte de Dios y de nuestros seres queridos.

Es más, aquellos a los que Job llamaba sus amigos, no entendían esta situación, no entraba en sus estereotipos; por lo tanto, sólo buscaban una y otra vez encontrar el  pecado oculto de Job, lo cual le ayudaría a entender las circunstancias de su vida actual.

Pero este no era el caso, Job permanecía íntegro, aún cuando su propia esposa le sugería que maldijera a Dios y muriera, pero Job nunca obró de tal manera.

Cuántas veces nos pasa que en medio de una situación difícil y esperando al menos un poco de comprensión y apoyo, lo único que encontramos son palabras duras y de juicio, preguntas que lo único que buscan es querer encasillarnos en uno de sus estándares para saber qué hacer o qué decir.

Cuántas veces se enseña equivocadamente que el sufrimiento viene por causa del pecado; sin embargo, esto no es cien por ciento acertado. Si bien dice la Biblia que la paga del pecado es muerte y por lo tanto el pecado trae sus consecuencias de sufrimiento, no toda mala situación o ni circunstancia dolorosa tiene su causa en el pecado.

Es necesario que como hijos y siervos de Dios tengamos mucho cuidado en caer en simplificaciones y subestimaciones, las que sólo terminarán dañando a las personas que se suponía íbamos a serles de ayuda o soporte en una difícil situación.

Por algo la Biblia nos dice: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33.

Hay situaciones que no entendemos, pero nuestra parte es confiar en la victoria del Señor.

La vida de Job nos enseña que se puede permanecer íntegro, aún en medio de situaciones dolorosas, pero tengamos en cuenta que en esos momentos saldrá  a la luz lo que realmente hay en nuestro corazón.

Finalmente a Job recibió mucho más de lo que tenía en salud, familia y riquezas, la historia termina con un hombre íntegro completamente restaurado.

Si estás pasando situaciones duras, difíciles de comprender, si de un momento para otro se han levantado tiempos de crisis, confía en Dios, mantente firme e íntegro creyendo que Él está en absoluto control de tu vida y que al igual que Job, tu postrer estado será mucho mejor que el primero.

Daniel Zangaro.

 

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El examen

Un examen es una prueba en la que se mide el nivel de conocimientos, aptitudes y habilidades. Es decir, un tiempo de evaluación personal para ver el rendimiento de la persona. Generalmente los exámenes son aplicados en los colegios, universidades e institutos.

Cuando aún estaba en colegio a la gran mayoría de mis compañeros de curso no les gustaba cuando llegaban los tiempos de exámenes o los momentos de evaluación personal, y me incluyo, porque eran épocas decisivas y de sacrificio, muchas veces de dolor y desesperación.

Dentro de la vida cristiana también tenemos tiempos  de evaluación, en los que Dios utiliza los exámenes para probar nuestra fidelidad.

Daniel fue puesto a prueba cuando se decretó que ningún hombre podía orar a ningún dios o  persona que no fuese el rey Darío,  de lo contrario el individuo que orara a otro dios sería  echado en el foso de los leones. (Daniel 6).

De esta forma la fidelidad de Daniel a Dios fue puesta a prueba, y a pesar de ser echado al foso de los leones, pudo aprobar.

Sadrac, Mesac y Abed Nego también fueron puestos a prueba en su fidelidad de sólo servir y adorar a Dios, bajo pena de ser echados al horno de fuego. (Daniel 3). Aunque ellos recibieron el castigo de ser arrojados al horno de fuego, aprobaron ante Dios y fueron rescatados por su fidelidad.

Otro de los hijos de Dios que pasó por la prueba de examen, fue Job, quien lo perdió absolutamente casi todo y a pesar de ello se mantuvo fiel. (Job 1,2) Y así, podemos seguir nombrando a muchos otros que pasaron el tiempo de prueba.

Al igual que ellos, nosotros también pasamos las pruebas de exámenes. En Apocalipsis, en el mensaje  a la iglesia de Esmirna, se les advierte que que serán puestos a prueba y se los exhorta a que  permanezcan fieles. “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros, en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” Apocalipsis 2:10.

Hay veces que uno se pregunta: ¿Por qué me vino este problema si vivo conforme a lo que Dios me pide? , ¿Por qué? Si te preguntas esto y otras cosas más, recuerda que Dios pone a prueba nuestra fidelidad.

Daniel, Job, Sadrac, Mesac y Abed Nego salieron victoriosos, tú también puedes. Sólo pon tu mirada y confianza en Dios.

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Jeremías 17:7

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Un hombre temeroso de Dios

Si tendríamos que nombrar a algún personaje bíblico que han tenido que sufrir grandes tragedias, no podríamos dejar de pensar en Job. En los dos primeros capítulos su vida cambió dramáticamente; de ser un acaudalado hombre de negocios y el padre ejemplar de una numerosa familia, a quedar pobre, solo y enfermo.

Los siguientes capítulos nos hablan de la lucha que él tiene para comprender las razones por la que pasaron todas esas desgracias. Sólo imaginemos un momento: perdió todos sus bienes, toda su familia y su salud. Algunos de sus amigos se acercaron creyendo que tenían las razones correctas por las que había sufrido todas esas pérdidas. Ellos creían que él tenía algún pecado no confesado. Job, al revisar su vida, no logró encontrar ninguno sin confesar.

Aunque estos amigos son bastante criticados por lo que le dijeron y por las reacciones que tenían, la realidad es que cualquiera hoy en día habría hecho o dicho lo mismo. La diferencia es que nosotros sí contamos con los 2 primeros capítulos en los cuales se explica el inicio de su padecimiento y también el capítulo 42, que expone el feliz desenlace en el que Dios le regresa el doble de todo lo que había perdido. Sin esos dos extremos de la historia, sería imposible para un hombre común descifrar la razón de las penurias que atravesó.

Para entender las circunstancias difíciles es necesario ver con la perspectiva correcta. Job, al ser un hombre temeroso de Dios, trataba de encontrar una explicación a todo lo que había ocurrido sin tener éxito. Normalmente, cuando uno atraviesa momentos difíciles y apabullantes, la comprensión de la realidad de Dios es distorsionada con algunas afirmaciones incorrectas en nuestra mente como: “Dios ya no me ama”, “Dios me está castigando”, “Dios no es justo”, etc.

Imaginemos la señal de radio de una torre de control de un aeropuerto. Cuando existe mal clima normalmente la comunicación es distorsionada con ruidos estáticos en el fondo o superposición de otras señales. En ese momento el personal revisa los códigos de comunicación para establecer una comunicación, eso es lo correcto y lo profesional. Pero sería muy irresponsable tratar de restablecer la comunicación buscando frecuencia por frecuencia porque existe la posibilidad de encontrar otro tipo de transmisión y establecer una comunicación incorrecta. Lo más prudente es permanecer en la frecuencia preestablecida para recibir la señal correcta.

Lo mismo corre cuando tenemos alguna dificultad. En la vida podemos pasar momentos muy difíciles, tormentas que distorsionan nuestra comunicación con Dios, pero no porque dejó de hablarnos o porque los problemas son superiores a nuestra relación con Él, sino porque todas las sensaciones que acompañan cualquier dificultad suelen aturdirnos y llenarnos de confusión.

Permanece en la frecuencia correcta. Permanece en las promesas de Dios. Imita a Job y verás cómo al final todo es restablecido.

“He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” Santiago 5:11 Versión Reina-Valera 1960

 

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¿Dios me escucha?

¿Por qué siento que Dios no me escucha? Solemos hacer esta pregunta cuando oramos por algo y aún no recibimos lo que estábamos esperando;  podemos sentir que Dios no escucha nuestras oraciones o que éstas no han pasado del techo.

En medio del sufrimiento Job fue capaz de adorar a Dios y decir estas sabias e increíbles palabras: “Jehová dio y Jehová quito. Sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21) Es por este motivo que la palabra de Dios nos enseña sobre la paciencia de Job:

He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Santiago 5:11

La paciencia, según el diccionario es la “capacidad para soportar con resignación trabajos, desgracias u ofensas; tranquilidad para esperar”. Probablemente por esto es tan difícil de poner en práctica, incluso ni deseamos hacerlo, pero es preciso tomar en cuenta lo que dice la Palabra de Dios.

No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Hebreos 10:35-36

La Biblia dice que la paciencia es necesaria antes de recibir la respuesta que tanto estás esperando, La paciencia es la perseverancia hacia una meta, persistencia ante las pruebas, o una expectante espera por el cumplimiento de una promesa, sin perder la confianza en Dios. ¿Por qué es tan importante la paciencia?

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12

La paciencia forma nuestro carácter y confianza en Dios, es en situaciones de prueba donde conocemos cómo nos encontramos espiritualmente, si bajamos los brazos o tenemos fe en Él. La verdad es que difícilmente llegaremos al cielo mientras la paciencia no se desarrolle en nuestras vidas y esta es la principal preocupación que deberíamos tener.

La Palabra de Dios nos presenta a Dios con los brazos abiertos, buscando relacionarse con un pueblo que se obstina en ignorarlo, y que además parece no preocuparle en tanto que confía en sus propias ideas. Frente a esta figura cabe preguntarse cómo hace Dios para insistir en buscarnos. La única respuesta pasa por la paciencia de Dios.

La paciencia no es una virtud humana, pero es un regalo que Dios desea otorgarte. Debes pedírselo, o mejor aún, debes entregarte a Él.

Pide a Dios paciencia en medio de tus pruebas y también fortaleza para superarlas. Recuerda que esto sólo proviene de Dios.

 

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El dolor observado

Mientras controlaba la señal exterior de una estación de radio en la que trabajo, escuché a alguien referirse con profusión de palabras al caso bíblico de Job. Con los años me he vuelto más crítico de la ligereza con la que la gente reflexiona sobre el sufrimiento de otros. En una obra excepcional de Jean Grenier, Las islas, el autor cuenta un episodio de su amistad con un viejo carnicero que lucha con una enfermedad terminal: ‘Cuando le leí un pasaje de alguien que escribía en términos patéticos acerca de la vida y de la muerte, dijo: Ese es uno que debe tener un buen trozo de carne todas las noches.’ Obsérvese que el juicio no es sobre lo que el escritor cenaba a diario sino sobre esa afición a analizar el dolor humano a cómoda distancia de los hechos.

Enfrentados a la cuestión del sufrimiento de los otros, los tópicos a los que se recurre no hacen más que demostrar la atroz indolencia con que se mira: debe haber algo que la o las personas que sufren han hecho mal y por eso están recibiendo las consecuencias – o el castigo – de sus acciones; o es que están siendo sometidos a prueba por alguna instancia superior a fin de que aprendan a tener paciencia, a dar gracias o a aprender lecciones para la vida; o bien, ese sufrimiento es una oportunidad para que nosotros, los observadores, aprendamos a vivir correctamente, no sea que nos pase lo mismo. Es lo que hicieron los ‘amigos’ de aquel infortunado personaje de la antigüedad.

Ninguno de ellos salió a buscar a un médico – ojalá el mejor – que pudiera aliviar un poco al menos su terrible dolencia. Ninguno se ofreció a ayudar con los asuntos de su casa hasta que recuperara la salud. A ninguno se le ocurrió alguna forma de allegar voluntades y recursos para apoyar a su amigo en el tiempo de miseria que se le había venido encima. Nada de eso. Se sentaron alrededor de él a elucubrar acerca de la naturaleza del problema, como si el dolor de su amigo fuera una oportunidad para hacer teología.

Se suele alabar la paciencia de Job. Y, sí… Si hubiera sido otro, los habría echado sin contemplaciones de su casa ese mismo día. Por desubicados.

 

Amor a prueba de fuego

Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron para que Dios no los encontrara. Una vez que Dios supo dónde estaban, pregunto a Adán: “ ¿Has comido del árbol de que yo te mande no comieses?” Pero él, en vez de asumir su responsabilidad de cabeza de hogar, prefirió poner en el asador a su mujer antes que quemarse a sí mismo.

Ese momento Adán se olvidó que por su esposa podría cruzar el Atlántico nadando o que por ella escalaría el monte Everest. Lamentablemente él no asumió el rol que Dios le había dado.

Durante el noviazgo, muchas parejas se prometen el uno al otro que por ellos darían hasta la vida si fuera posible, porque están tan enamorados que no podrían vivir sin el otro; pero una vez casados las promesas se van volando, el varón no asume la responsabilidad que Dios le puso como cabeza de hogar, de proteger, proveer y respetar a su esposa. En el caso de la mujer, como una ayuda idónea, apoyar a su esposo, hacerle sentir que él sigue siendo el amor de su vida.

Tristemente, hoy en día ambos tratan de ir por su lado buscando su propio beneficio y se olvidan de la promesa que hicieron en el altar y como cada uno estira por su lado, se inician discusiones acaloradas que los alejan aún más en vez de acercarlos.

Un claro ejemplo de cómo debe portarse un conyugue es Job, un varón temeroso de Dios y apartado del mal que asumía su responsabilidad en las buenas y en las malas. Él tomó su papel de líder del hogar, oraba e intercedía por sus hijos y por su esposa.  Job es un gran ejemplo a seguir, todos estamos llamados a asumir nuestra responsabilidad en el rol que Dios nos ha dado como cabeza del hogar o como ayuda idónea.

Dios diseñó el matrimonio para que lo disfrutemos, no para destruirlo por nuestra necedad. Dejemos a un lado nuestro orgullo y, en vez de pasarnos la pelotita buscando al culpable, pidamos sabiduría y dirección a Dios para solucionar cualquier problema que podamos tener con nuestro conyugue.

 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”.Efesios 5:25 (RVR 1960)

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”.Efesios 5:22 (RVR 1960)

Asume el rol que Dios te dio  dentro de  tu matrimonio, no seas como Adán que quiso deslindarse de la responsabilidad que él tenía sobre su esposa.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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