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¿Cuál es tu mayor gozo?

“Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación.” 1 Pedro 1:8-9 (NVI)

Alguna vez escuché preguntar a diferentes niños, qué era lo que les llenaba de felicidad, algunas respondían tener la muñeca más grande, otros decían vivir en el parque, pero la respuesta de uno de ellos fue diferente, porque dijo: “vivir con mis padres”. Es posible que hayas tenido una familia disfuncional como también puede que hayas experimentado los mejores momentos de su vida al lado de ellos. ¿Cuál es tu situación? ¿Qué es aquello que trae el mayor gozo a tu vida? No olvides que nuestra vida terrenal tiene un límite, alcanzar cada una de tus metas o formar una familia, no está mal, pero ¿qué viene después de eso? Por muy difícil que haya sido todo en tu vida, no hay mayor privilegio que conocer a Dios. ¡Alégrate! porque poco a poco te vas acercando a la meta de tu fe, que es la salvación.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Perseveras?

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” Romanos 5:3-5 (RVR1960)

A pesar de los grandes obstáculos que se le presentaron a Pablo, él continuó con su llamado de compartir el evangelio con judíos y gentiles de todo el mundo, la pregunta es ¿Cuál era su motivación para ser perseverante? Sabemos que no es fácil persistir en el objetivo cuando muchos inconvenientes obstruyen el camino, pero Pablo tenía una  meta bien clara y estaba seguro que Dios lo respaldaría. Él sabía que no podía abandonar, su compromiso era con su Padre, el cual no podía eludir, porque de hacerlo, muchos estarían condenados a una eternidad sin Cristo.

Quizá te cuesta perseverar en tus metas, tal vez muchos obstáculos se han levantado en tu contra, pero hoy te animo a poner toda tu confianza en Dios y enfócate en tu meta; no permitas que ninguna circunstancia te desanime en alcanzar aquello que Dios ha dispuesto para ti.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sigue intentando

“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.” Proverbios 21:5 (RVR1960).

Muchos confunden el fracaso con el de hecho de no haber conseguido o alcanzado una meta propuesta; fracaso es en realidad rendirse, no seguir intentando, darse por vencido. Que hubiera pasado con Walt Disney si renunciaba a sus sueños, cuando fue despedido de un periódico por falta de imaginación. O bien con Edison cuando un maestro le dijo que era demasiado tonto para que pudiera aprender algo. No se quedaron con eso, sino que siguieron intentando y creyendo.

La perseverancia es importante para evitar el desánimo y sentirnos tentados de darnos por vencidos.

Como dice el pasaje de Proverbios, existe real importancia en planificar bien las cosas y esforzarse por alcanzarlas; sin olvidar que es fundamental buscar dirección de Dios.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Me tiene que costar!

Cuando deseamos alcanzar una meta es primordial realizar una planificación que nos ayude a esforzarnos, de esta manera poco a poco estaremos más cerca de lo que nos hemos propuesto.

Ninguna meta se alcanza con los brazos cruzados. Por ejemplo, si anhelo comprarme una movilidad seguramente tendré que ahorrar, posiblemente tendré que hacer sacrificios, como evitar ciertos gustos o gastos innecesarios, con tal de cumplir con el pago de las cuotas ¿no lo crees? Así es con cada objetivo o meta que nos propongamos.

En el área espiritual es algo parecido,  me gustaría hacer énfasis en este pasaje:

Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.

Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.” 2 Samuel 24:24-25 (RVR 1960)

Para que entiendas mejor te pondré un ejemplo: cuando llega el cumpleaños de alguien que amas no escatimas en gastos, podrías esforzarte y comprarle algo con todos tus ahorros a pesar que querías invertir el dinero para otra cosa ¡Esto es valorar y amar! Así mismo lo expresó en este pasaje David, quien no quiso aceptar el terreno como un regalo, sino que lo pagó  como un sacrificio al Señor.

¿Lo que entregas al Señor te cuesta? La oración, el estudio de la Biblia, el ayuno o servicio son parte del sacrificio que entregamos al Señor, esto debido a las obligaciones diarias, las batallas que enfrentamos contra nosotros mismos y en otros casos simplemente porque no se tiene el hábito de hacerlo.

Si analizamos este aspecto, la mayoría descuida sus ejercicios espirituales cuando no deciden “sacrificarse”; puesto que esperan que no les cueste realizarlos y finalmente los abandonan.

¿Eres alguien que se sacrifica? Este tiempo te animo a Honrar a Dios con tu vida, y que puedas decir como David “no ofreceré a Jehová mi Dios sacrificios que no me cuesten nada”

¡Demuestra tu amor con tu esfuerzo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 metas que debes proponerte este año

Cada año nuevo, las personas se proponen las mismas metas que, la mayoría de veces, no cumplen. Por ejemplo, las más comunes son: hacer ejercicios, bajar de peso y ser saludables. Sin embargo, cuando llega el fin de año, se dan cuenta de que no cumplieron ninguna de sus resoluciones.

Este año, cambia de metas  y comprométete a hacer algo diferente. A continuación encontrarás algunas ideas para ponerte como objetivos, no sólo durante este 2019, sino el resto de tu vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ya lo viejo pasó…

Durante estas fechas todos comenzamos a evaluar lo que fue el año que está por terminar. Algunos se sienten victoriosos y otros frustrados por el tiempo que no pudieron aprovechar, ¿Cómo te sientes tú?

Quizás tus errores han sido mayores que tus aciertos, y hasta puede que te sientas frustrado por el tiempo mal invertido, pero por sobre todas las cosas, quiero animarte a no darte por vencido y seguir a la meta a la que has sido llamado; no todo está perdido, porque aún hay camino por recorrer y montañas que escalar.

Observa lo que el Apóstol Pablo dijo:

Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo. Filipenses 3:13-14 (TLA)

Puede que haya situaciones que han marcado tu vida, pero ya no sigas pensando en el pasado, no te martirices por tus errores y en lo mucho que pudiste alcanzar; por el contrario, toma el consejo del Apóstol, olvida tus fracasos y extiéndete a lo que está por delante, porque lo que ahora importa es lo que está por venir. Ya no des vuelta atrás para tratar de enmendar errores. No permitas que tus pensamientos negativos hagan un nido en tu cabeza de modo que te impidan alcanzar los planes y propósitos que Dios tiene contigo.

Recuerda que Dios está más interesado en tu presente y futuro que en tu pasado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 (RVR).

Un nuevo año está por venir y junto con él todas las cosas serán nuevas, ya lo viejo pasó y en Cristo podemos tener la seguridad de disfrutar la vida, porque Él tiene el control de todo.

Por Ruth Mamani

 

 

 

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Lucha por lo que quieres

Ely ingresó a la Universidad a pesar de presentar cierta discapacidad intelectual que le impedía estar al nivel de sus compañeros; reprobaba constantemente diferentes materias por lo que muchos pensaban que no lograría concluir sus estudios. Lo irónico es que en la actualidad ella se tituló, mientras que varios abandonaron la carrera.

Una frase dice: “La carrera de la vida no se trata de rapidez sino de resistencia” En el camino muchos se desaniman porque consideran que jamás alcanzarán su meta, pero la realidad es que aquellos que continúan luchando hasta el final son los que la alcanzan. ¿Cuántas veces nos desanimamos por no avanzar?

Por ejemplo, graduarse de la universidad o aprender un idioma nuevo requieren perseverancia, así mismo sucede con cualquier meta. Aquellos que no son pacientes, los que no superan obstáculos difíciles ni tampoco quieren hacer sacrificios, lastimosamente no alcanzan nada.

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12:1 (NVI)

La vida tiene una serie de obstáculos aunque seas hijo de Dios, por lo que el Señor nos insta en su palabra a correr con perseverancia, deshaciéndonos de todo peso como el pecado y siguiendo adelante, porque en su tiempo alcanzaremos la meta.

¿Cuáles son tus metas? La clave para alcanzar el éxito es “no rendirse”. Recuerda que el mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de seguir luchando a pesar de la tormenta. En esta oportunidad te animo a desenterrar tus sueños, planificar nuevas metas y luchar, no importa si parece que otros están más adelante porque al final ganará el que no se ha detenido.

¡Te espero en el camino de la Victoria!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un nuevo capítulo por comenzar…

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3:13-14 (RVR)

Imagínate el año que comienza como un cuaderno nuevo que Dios te da para escribirlo. Parece haber mucho peso sobre estas palabras, pero si en verdad queremos hacerlo mejor de lo que lo hicimos el año pasado, tenemos que esmerarnos para escribirlo bien, sin tachones ni borrones  porque hay cosas nuevas de Dios para cada uno de nosotros.

Sin embargo, ¡cuántos pensamientos se revuelven en nuestras cabezas! No se puede empezar un año sin preguntarse: ¿qué pasará? El porvenir es desconocido y lo desconocido da miedo. Entonces, ¿Cómo podemos iniciar y continuar bien el año que comenzamos?

Lo principal, ante todo, es mantener una intimidad con el Espíritu Santo. Habla con él como si fuera tu amigo más cercano, pregúntale cosas, cuéntale tus preocupaciones, háblale de tus debilidades, pídele dirección y, por sobre todo, agradécele porque en medio de toda situación Él está para consolarte y enseñarte lo que necesitas saber. Tendrás un año de grandes cosechas como fruto de tu intimidad con Dios.

Por otro lado, decide sanar tus relaciones interpersonales. ¿Qué relaciones tienes que mejorar este año? ¿A quiénes les tendrías que pedir perdón? ¿A quiénes tendrías que perdonar de todo tu corazón para dejar atrás el pasado? ¿Con quiénes tendrías que pasar más tiempo: con tu esposa o esposo, con tus hijos, con tus padres? ¿De quiénes te tendrías que alejar porque son una mala influencia para tu vida? Reconoce que esto es necesario para avanzar, no porque dependas de ellos sino porque es importante caminar por un sendero que esté libre de piedras y obstáculos que quieran desanimarte y finalmente alejarte de los propósitos y del plan de Dios para tu vida.

Si este año tienes que empezar por perdonar a los que te hirieron, hazlo, para que cada día puedas escribir una nueva página en tu vida, libre de borrones y tachones para que al finalizar no tengas nada de qué arrepentirte sino seguir hacia la meta del supremo llamamiento de Dios.

Por Ruth Mamani

 

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Protegido

Existen especies de animales que son capaces de remplazar partes de su cuerpo. El ejemplo más conocido es el de las estrellas de mar que cuando pierden alguna extremidad tardan pocos días en volver a regenerarla. Otro caso muy conocido es el de las colas de algunos reptiles que crecen después de haber sido cortadas.

También se cree que los caracoles terrestres pueden cambiar de concha, pero eso no es verdad. Estos animalitos son muy frágiles y no pueden sustituir por ningún motivo la cubierta que tienen, pero sí son capaces de regenerar cualquier rotura, brecha o imperfección que pueda presentarse ya que han sido dotados por el creador con los mecanismos necesarios para reponer o arreglar desperfectos que puedan sufrir por caídas, golpes fuertes o ataques inesperados.

Sin ese caparazón no podrían protegerse de las inclemencias del tiempo, la acción de los depredadores y serían incapaces de conservar la humedad que necesitan para subsistir. En otras palabras estarían destinados a morir.

La vida cristiana dentro del ámbito espiritual también es frágil y necesita protección.

1 Pedro 1:5 dice: “Por la fe que ustedes tienen en Dios, él los protege con su poder para que alcancen la salvación que tiene preparada, la cual dará a conocer en los tiempos últimos.” Versión Dios Habla Hoy

Nacer a una nueva vida en Cristo no nos hace inmunes a los ataques del diablo, pero no estamos solos porque la fe puesta en Dios se convierte en un escudo para que podamos llegar a la meta de la Salvación.

El Apóstol Pablo también habló de esto en Efesios 6:16: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.” Versión Reina-Valera 1960

La protección de Dios está con quienes tienen fe. Sin embargo, es posible decaer en algún momento de prueba, algo así como las roturas que sufre el caparazón de un caracol. Ese es quizás el momento más peligroso que puede tener cualquier cristiano porque su principal línea de defensa está debilitada ante los ataques de un enemigo que viene a robar, matar y destruir.

La respuesta este problema está en Romanos 10:17 que dice: “Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo.” Versión Dios Habla Hoy

¿Te sientes desprotegido? Una lectura corta de la Biblia, acompañada de una oración de gratitud, asistir frecuentemente a la iglesia y procurar una vida de obediencia a Dios, son algunos de los ingredientes más importantes para restaurar y fortalecer la fe.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Con la mirada fija

En cierta oportunidad, un granjero intentaba enseñar a un muchacho cómo labrar haciendo el surco recto.

– Mira cómo yo lo hago. ¿Ves? Yo pongo la mano sobre el arado y fijo mis ojos en un árbol o una piedra en el lado opuesto. Mantén tus ojos fijos en alguna cosa y lograrás hacer lo mismo.

Cuando el hombre regresó a ver a su  discípulo, los surcos iban en todas las direcciones. Increpando al muchacho éste se defendió alegando “que él había fijado los ojos en una cosa del lado opuesto, y que no sabía cómo los surcos se habían torcido”

– ¿Y qué miraste, si se puede saber? – preguntó el granjero.

– Pues puse mi mirada en aquella vaca que está allí pastando.

Naturalmente, como la vaca iba de acá para allá…

En muchas oportunidades actuamos de la misma forma que el muchacho. En lugar de poner los ojos en nuestro objetivo, fijamos la mirada en cosas pasajeras o irrelevantes, que sólo nos distraen y hacen que nos desviemos de nuestro camino.

En Hebreros 12:2 dice: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (RVR 1960)

Quizás en las cosas terrenales no importa mucho si  desviamos un poco el camino porque, aunque perderemos tiempo para llegar a nuestra meta, podríamos retomarlo; sin embargo, el desviar la mirada de Jesús puede ser muy costoso.

No importa si estamos en medio de una prueba o en tiempos de calma, lo importante es poder mantener nuestra mirada fija en el Señor para poder alcanzar la meta eterna. No permitas que cosas transitorias te desvíen del camino.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Todo tiene su precio

Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Génesis 22:1-3

Cuando leemos este pasaje, seguramente nos suena muy fuerte, ¿cómo después de todo lo que esperó Abraham, Dios le pide su único hijo, el de la promesa y además teniendo en cuenta que Dios le había dicho que sería padre de multitudes? Pareciera no tener sentido, pero la fe de Abraham era tan grande, que creía que aún si sacrificaba a Isaac, Dios era poderoso para resucitarlo.

Dios tenía preparadas naciones para que salieran de la descendencia de Abraham, pero previamente hacía falta una prueba más, la de su fe, obediencia e integridad. ¿Sería capaz de entregar a su único hijo y ofrecerlo a Dios?

Muchas veces, estudiando la vida de determinadas personalidades, ya sean deportistas, o bien alguien dedicado al arte y que seguramente admiramos por su destreza, podemos ver el precio que han tenido que pagar, para alcanzar el lugar que hoy desempeñan. Conozco el caso de un futbolista, que tuvo varias lesiones de larga recuperación, una vez festejando un gol, se le cayó una pared encima por lo cual se fracturó su pierna, luego tuvo pérdidas de familiares muy queridos. Varias veces, el periodismo dio por terminada su carrera, pensando que la historia de su vida había concluido, pero siempre volvía a la actividad y seguía alcanzando logros cada vez mayores. ¿Cuantas veces habrá pensado en dejar todo? ¿Cuantos lo dieron por perdido? ¿Cuantos momentos de soledad y tristeza? sin embargo, cada vez que superaba una dificultad, eso significaba alcanzar un nuevo nivel y agregar una meta cumplida a su historia.

En el ámbito espiritual, también vemos siervos con ministerios exitosos, pero cuando nos adentramos en las profundidades de su historia personal, vemos cuantos momentos difíciles, de crítica, incomprensión, frustración, seguramente pensando en su interior en dejar todo, sin embargo, al lograr superar estos tiempos, pudieron alcanzar las promesas de Dios para su vida.

En el ámbito académico, vemos como algunos jóvenes, tienen que pasar “privaciones” en cuanto a salir o acostarse tarde, porque necesitan prepararse para sus exámenes. Luego se lo puede ver ejerciendo su profesión y hasta alguien irreverentemente puede decir “que suerte que tiene” pero obviamente no es cuestión de suerte, sino de precios que estuvo dispuesto a pagar. Precios de constancia, privaciones, determinación para lograr su meta.

Si hay cosas que te cuestan, o estás a punto de bajar los brazos, o quizás hasta te comparas con otros que a tus ojos son más exitosos que tú, recuerda que hay precios que pagar, al igual que Abraham, después de la prueba, viene un nuevo nivel de bendición que Dios te quiere dar. No temas en pagar el precio, porque grande es la recompensa.

Por Daniel Zangaro

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Corre Forrest, corre

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” Hebreos 12: 1-3.

¿Quién no recuerda al tierno personaje interpretado por Tom Hanks?, quien pese a tener un leve retraso mental y motriz, tenía una asombrosa capacidad para correr muy rápido lo cual sirvió para abrirle muchas puertas en la vida.

La carrera de la vida no es fácil y la palabra carrera quizás exprese de manera exacta el modo de vida actual de muchas familias. Todo se hace a las apuradas, hay cada vez menos tiempo para compartir y encima la tecnología parece contribuir al aislamiento. Es muy común hoy en día ver a cada miembro de la familia concentrado en su teléfono más que en la conversación o interacción con los demás.

Para correr mejor y más libres, debemos despojarnos de todo el peso que significa el pecado, esto se refiere a todo lo que sabemos que nos separa de Dios. La paga del pecado es muerte y cuando desobedecemos la voluntad de Dios todo esto se transforma en un peso que llevamos en nuestra propia vida.

También son una carga, las heridas no sanadas, la falta de perdón, la amargura del corazón, los enojos, pero también todo lo que tiene que ver con el pasado. Así como no se puede correr de manera eficiente si uno está permanentemente mirando para atrás, tampoco se puede ganar una carrera cuando llevamos una carga tan pesada.

El pasaje citado nos dice donde debe estar nuestra mirada: “puestos los ojos en Jesús” en su victoria en la cruz para no decaer ni desmayar. Esto mismo me recuerda a Pedro caminando sobre el agua pero solo podía hacerlo mientras su mirada se mantenía en Jesús, cuando puso su atención en el viento y lo embravecido del mar, automáticamente comenzó a hundirse.

Por eso y ante tantas presiones, la Palabra nos dice que la vida es una carrera para ser corrida con paciencia. Cuando pienso en esto, recuerdo a los maratonistas que comienzan la carrera despreocupados por los que van delante o por quienes pretenden pasarlos. Íntimamente saben que la carrera es larga y no es de los más rápidos la victoria, sino de aquellos que resisten o espiritualmente hablando, de los que permanecen.

Y hablando de permanecer la Biblia nos dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:5-7

¿Qué significa permanecer en nuestra vida cotidiana? Leer la Palabra de Dios, orar, servirle, obedecerle, escuchar su voz y confiar en El, especialmente cuando las circunstancias de la vida parecen ir en una dirección contraria a la deseada.

La manera de llegar a la meta es permanecer ligado a Él, corriendo con paciencia y con la mirada puesta en Jesús el autor y consumador de la fe. Si te sientes cansado, desanimado, a punto de abandonar, levanta tu mirada a Jesús, permanece en Él, no abandones, todavía Él quiere darte nuevas fuerzas para que pronto puedas cruzar la meta como un verdadero vencedor en Cristo.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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