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Necesito un milagro…

A veces enfrentamos tiempos complicados en los que nuestros esfuerzos parecieran en vano porque no logramos ver el resultado de nuestro trabajo. Es posible que nos encontremos en el lugar de aquellos hombres que van a trabajar toda la noche para generar recursos y alimentar a su familia, pero no consiguen nada hasta que Jesús se encuentra con ellos.


La Biblia relata un hecho bastante interesante con unos pescadores:


“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque tú lo pides, echaré las redes. Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.” Lucas 5:4-7 (LBLA)


¿Estás enfrentando una situación parecida? Las dificultades pueden ser a veces tan abrumadoras que no nos permiten enfocarnos más que en los problemas y lo mal que nos está yendo, olvidando que con Cristo siempre hay una salida.


Si estás enfrentado una situación difícil, te animo a detenerte y reflexionar si estás dando al Señor el lugar que le corresponde en tu vida. No importan cuán difícil o grande sea el problema, recuerda que Dios siempre debe estar primero; si creemos lo demás vendrá por añadidura.


¿Estás luchando solo? Acércate al Señor que Él puede cambiar tu lamento en baile y hacer un milagro en tu vida.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No soy digno…

¿Alguna vez has fallado a tus padres? Seguro que sí, ningún hijo es perfecto y muchas veces hemos fracasado en nuestras calificaciones, en cumplir un encargo o mandato que nos han dado. Sin embargo, esta no ha sido una razón para que nos dejen de alimentar y cuidar, puesto que nuestros padres nos aman y quieren hacerlo; porque a pesar de cómo seamos, ellos conocen nuestras necesidades.

Así mismo, a veces tenemos miedo de acercarnos al Señor para pedir su ayuda, porque tenemos vergüenza, en el fondo de nuestro corazón sabemos que no somos dignos, esto por los pecados que cometemos o porque estamos cada día más lejos de Dios; cualquiera fuera el caso, no olvidemos que siempre necesitaremos de Él.

“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.” Mateo 8:5-10 (RVR 1960).

El centurión era una autoridad responsable de cien soldados. Su criado estaba en un estado crítico, por lo que busca a Jesús para pedir su misericordia, es posible que haya tenido una lucha emocional antes de pedir su ayuda porque no se creía digno de ser atendido por el Señor, pero eso no lo detuvo para tener un encuentro con Dios.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Mateo 8:13 (RVR 1960).

Algo que permitió que este hombre reciba el milagro de Dios es que no dudo ni por un momento que el Señor podía responder a su necesidad, a pesar de que él no era digno o no lo merecía, sabía que Jesús tenía misericordia; seguramente este fue un inicio en su vida espiritual y también puede ser el tuyo para volver a tu padre.

¿Necesitas ayuda de Dios? Si estás enfrentando alguna dificultad tal vez es con un propósito, es posible que sea tiempo de volver al camino; no olvides que separados de Él nada podremos hacer.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Los dones de Dios no se venden

“Pedro le respondió: —¡Que tu dinero se destruya junto contigo por pensar que es posible comprar el don de Dios!” (Hechos 8:20 NTV)

Hechos capítulo 8, del verso 9 al 25, relata la historia de Simón, un mago famoso de Samaria que escuchó las buenas nuevas que predicaba Felipe, se bautizó y fue su seguidor; además se menciona que a él le asombraban las señales y milagros que Felipe hacía.

Un día enviaron a Pedro y Juan a Samaria a orar por los nuevos creyentes. Cuando llegaron,  impusieron manos para que los nuevos cristianos pudieran recibir la llenura del Espíritu Santo y los creyentes recibieron el poder de lo alto pero Simón, el ex mago, al ver esto deseó ese poder y ofreció dinero a los apóstoles para obtenerlo. Fue un error, mostró que su corazón no era recto, sus pensamientos no eran buenos porque codició el don para fines egoístas. Pedro y Juan le dijeron que se arrepintiera y Simón lo hizo por temor.

Hoy en día podemos ver a gente inescrupulosa enseñando una doctrina equivocada, creen que Dios es su sirviente y que pueden vender milagros, venden sanidades y promesas de prosperidad a la gente.

La Biblia también nos enseña la historia de Giezi, el siervo de Eliseo. Naamán, un general sirio fue a buscar a Eliseo confiando que podía hacer algo con la lepra que tenía; cuando llegó a la vivienda del profeta, Eliseo envió a Giezi a decirle a Naamán que se sumergiera en el río Jordán siete veces. A pesar de dudarlo el general lo hizo y fue sanado, después retornó para honrar a Eliseo con algunos presentes pero el profeta no aceptó las riquezas que le ofreció.

“Después Naamán y todo su grupo regresaron a buscar al hombre de Dios. Se pararon ante él, y Naamán le dijo: —Ahora sé que no hay Dios en todo el mundo, excepto en Israel. Así que le ruego que acepte un regalo de su siervo. Pero Eliseo respondió: Tan cierto como que el Señor vive, a quien yo sirvo, no aceptaré ningún regalo. Aunque Naamán insistió en que aceptara el regalo, Eliseo se negó.” (2 Reyes 5:15-16 NTV)

Giezi codició en su corazón las riquezas que Naamán les ofreció, así que con engaños fue a alcanzar al general y consiguió que éste le diera el doble de lo que le pidió. Giezi retornó a su casa, escondió el tesoro y fue al encuentro de Eliseo quien se dio cuenta de lo que su mal siervo hizo y la lepra de Naamán cayó sobre Giezi; este mal persistiría aún en su descendencia como castigo. Giezi le cobró por el milagro a Naamán, pero la enfermedad fue el interés que adquirió de por vida.

Los dones de Dios se usan para el ministerio y para edificar al pueblo del Señor, no están a la venta, cada creyente los puede recibir gratuitamente y el único precio son las rodillas dobladas de los que buscan al Señor en todo momento.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Solo Dios puede hacerlo

Es impresionante como la ciencia se ha desarrollado y aumentado hoy en día. Son asombrosas las cosas que se pueden hacer y conseguir por medio de esta revolución tecnológica. Actualmente podemos conversar con personas que están lejos, incluso se puede hablar con astronautas que están en el espacio exterior sin ningún problema.


Pero a pesar de todos estos avances tecnológicos y la facilidad de conseguir lo que queremos, hay cosas que sólo Dios puede hacer.


La Biblia en Marcos 2:1-12 nos habla de un paralítico, no sabemos desde cuándo o cuántos años estaba este hombre en esas condiciones, pero cuando sus amigos se enteraron que Jesús estaba cerca, decidieron llevarlo a su presencia.


Posiblemente este hombre o sus familiares buscaron soluciones durante todo ese tiempo pero nada, absolutamente nada funcionó. El hombre seguía en las mismas condiciones, sin poder caminar y disfrutar de la vida. Sin embargo, cuando lo llevaron a la presencia de Jesús, Él le dijo: “¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!” Marcos 2:11 (NTV)


Quizás llevas años esperando una bendición o un milagro en tu vida. Tal vez hasta crees que ya no hay esperanzas y que debes vivir toda tu vida de esa manera. Hoy te animo acercarte a Jesús, “porque no hay nada imposible para Él.” Lucas 1:37.


David le dijo a Dios: “¡Qué grande eres, Señor omnipotente! Nosotros mismos hemos aprendido que no hay nadie como tú, y que aparte de ti no hay Dios.” 2 Samuel 7:22 (NVI)


Estoy seguro que Dios va cambiar tu vida, situación o circunstancia si decides buscarlo y confiar en Su poder.


“Felices son los que tienen como ayudador al Dios de Israel, los que han puesto su esperanza en el Señor su Dios. Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. Él cumple todas sus promesas para siempre. Hace justicia al oprimido y da alimento al que tiene hambre. El Señor libera a los prisioneros. El Señor abre los ojos de los ciegos. El Señor levanta a los agobiados. El Señor ama a los justos. El Señor protege a los extranjeros que viven entre nosotros. Cuida de los huérfanos y las viudas, pero frustra los planes de los perversos.” Salmos 146:6-9 (NTV)


Busca a Dios y confía en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Él lo hará otra vez

“Delante de sus discípulos, Jesús hizo muchas otras cosas que no están escritas en este libro. Pero las cosas que aquí se dicen se escribieron para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que así, por medio de su poder reciban la vida eterna.” Juan 20:30-31 (TLA)

Quizá todo este tiempo has visto cómo Dios ha actuado en la vida de otros, pero cuando te miras a ti mismo pareciera que Él hubiera pasado por alto tu necesidad y te preguntas: ¿Qué sucedió? ¿En qué fallé? Hasta te cuesta creer que Él puede hacer contigo uno de esos milagros que narra la Biblia ¿Alguna vez te pasó?

Pues tengo buenas noticias para ti, porque el mismo Dios que abrió el mar rojo para que su pueblo pasara en seco, Aquél que multiplicó los cinco panes y dos peces para alimentar una multitud, quiere llenarte con su amor, sanarte, proveerte y darte esa seguridad que pueda hacer que te levantes en fe, para caminar sobre las aguas sin temor a hundirte.

Si deseas experimentar su poder sobre tu vida, te invito a confiar en lo que el Dios de maravillas que narra la Biblia puede hacer contigo otra vez.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Necesitas un milagro?

A veces enfrentamos situaciones que escapan de nuestras manos y de nuestras fuerzas, por lo que se requiere de un milagro ¿Qué podemos hacer para conseguir uno? Veamos una historia de un hecho milagroso que seguramente nos ayudará en este objetivo:

“Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se les abrieron los ojos.” Mateo 9:27-30 (LBLA)

La Palabra de Dios nos muestra que dos personas recobraron la vista por un el milagro del Señor. La pregunta que Jesús hizo fue: “¿Crees que puedo hacer esto?”. Cuando queremos recibir algo de parte de Dios debemos acercarnos con FE y responder lo que Él te pregunta: ¿Confías que puedo darte este milagro? ¿Crees que puedo hacerlo?

La fe es la certeza de que recibiremos algo que aún no tenemos ¿Tienes fe en Dios? Te animo a reflexionar sobre esta situación, si aún tienes dudas en tu corazón no te engañes a ti mismo y sé sincero con el Señor, pídele que te ayude a crecer en tu fe. También puedes escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿El diablo va a la iglesia?

Muchos pensarán que el título de este devocional es literal, pero simplemente está haciendo referencia al tipo de expresión que utilizan las personas cuando ven a alguien que consideran un “demonio” ir a una reunión donde se habla de Dios ¿lo has escuchado?

Lo que sucede es que todos nos sorprendemos cuando alguien cambia de vida. En este caso quisiera poner de ejemplo a un hermano de mi congregación. Él se dedicaba a tomar bebidas alcohólicas todos los días, llegó a estar enfermo de cirrosis, por lo que simplemente esperaba en cualquier momento la muerte. Un día unas personas se acercaron y le dijeron: “Dios no te creó para que destruyas tu vida”,  por lo que buscó una iglesia para conocer el propósito de Dios para su vida, y ahí recibió el perdón del Señor. En la actualidad es un hombre que predica por todos lados el mensaje de salvación, está sano, tiene su familia y una movilidad con la que trabaja, siempre dando gracias a Dios que lo rescató de la perdición.

Sus amigos o las personas que lo conocían antes de su conversión,  se sorprenden cuando lo ven y ellos mismos reconocen que este cambio tuvo que ser un milagro del Señor.

“En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?”

Hechos 9:20-21

Una de las personas que tuvo un cambio radical en la Biblia fue Pablo, este perseguía a los cristianos, por lo que aquellos que lo miraban predicar de Cristo se quedaban pasmados de su cambio e incluso pensaban que solamente era una trampa para después llevarlos a matar.

Cuando alguien realmente se entrega a Dios, su vida da un giro, no es el mismo, la Biblia dice:

“El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.”

Efesios 4:28

La pregunta que quiero hacerte es ¿Tu vida ha cambiado? Si sigues siendo el mismo, es decir, si eras un mentiroso, desobediente, ladrón, adúltero, inmoral o cometías otros pecados y aún continúas practicándolos, entonces tu encuentro con Dios no ha sido real y es necesario que te arrepientas si quieres la bendición del Señor.

Este tiempo te animo a decidirte por Cristo, te animo a dejar de ser tú y comenzar a seguir a Jesús, recuerda que Dios tiene un propósito para ti, no vivas la vida a tu manera.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Escuchar y obedecer

Pedro era un experto pescador, alguien que conocía bien ese trabajo, pero después de pescar toda la noche junto a sus compañeros no habían conseguido nada nada. Parecía en vano el trasnoche, el trabajo, el cansancio, soportar el frío y permanecer encima de una barca.

Resignados y tristes, Pedro y sus compañeros lavaban sus redes al amanecer. Pero justo ese día Jesús estaba a orillas del lago enseñando la palabra de Dios y cuando terminó de hablar, le dijo a Pedro:

“Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.” Lucas 5:4. (NVI)

¿Qué? ¿Volver de nuevo al lago para no pescar nada? ¿Acaso Jesús no se daba cuenta que estos pescadores ya no tenían fuerzas y que necesitaban descansar? ¿Es el momento indicado para decirles que vuelvan a las aguas profundas y que echen sus redes? Estuvieron en el mar toda la noche y no pescaron nada.

Pedro tranquilamente podría haber mostrado su enojo o ignorar las palabras de Jesús, pero vio autoridad en Él y dijo: “como tú me lo mandas, echaré las redes.” Lucas 5:5. (NVI)

En vez de molestarse y desobedecer, escuchó pacientemente y decidió obedecer. ¿Qué pasó después? Las redes se llenaron de tantos peces que comenzaron a romperse. Tanto, que tuvieron que pedir ayuda a los compañeros de la otra barca y aun así las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse. (Lucas 5:6-7)

Cuán importante es saber escuchar a Dios y obedecer, Él mismo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen.” Juan 10:27.

Nuestra capacidad o experiencia, nunca será suficiente para resolver las situaciones difíciles que enfrentamos en la vida. Necesitamos ser pacientes, escuchar la voz de Dios y obedecer.

Quizás has luchado por años por tu familia y hoy estás resignado. Tal vez tienes problemas con la salud y piensas que no hay esperanza. Posiblemente crees que tu esfuerzo por buscar la solución a tu problema es en vano y piensas rendirte. Hoy te animo a escuchar la voz de Dios y obedecer.

El Señor dice: “Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir.” Salmos 32:8 (DHH)

 

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La llave

 “Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que lo buscan.” Hebreos 11:6 (DHH)

La fe es tener una absoluta certeza de que Dios está siempre trabajando en cada área de nuestras vidas, es necesaria si uno desea ver la mano de Dios moverse en medio de su vida ya sea en tiempos de dificultad o de gozo. A veces las circunstancias pueden tratar de derribarnos y hacernos creer que no hay solución pero si tu fe está en Dios, verás un milagro.

Por Judith Quisbert

 

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¡Nada es imposible para Dios!

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.” Marcos 9:23-24

No es fácil creer que algo bueno va a suceder cuando las circunstancias nos abruman. En este pasaje, el papá de este joven había agotado todo para que su hijo pueda ser libre de las manos de satanás y sin importar nada más, se acercó a Jesús, quien le dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. El hombre creía, pero necesitaba ayuda para convencerse realmente. ¿Cuántas veces nos sucede algo similar? Creemos, pero necesitamos la ayuda de Dios para no dudar de su poder. ¿Te gustaría ser libre de toda incredulidad? Hoy quiero animarte a rendirte delante de tu Creador y permitirle que quite toda desesperanza de tu vida.

Por Ruth Mamani

 

 

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Una luz de esperanza

En la vida hay situaciones que no podemos controlar, nadie esta libre de sufrir enfermedades, accidentes, tragedias, circunstancias difíciles que nos lastiman, nos hieren y nos marcan, situaciones que en muchas ocasiones escapan de nuestro control.

Veremos un ejemplo en la Biblia acerca de la historia de la hija de Jairo:

Estaba hablando aún, cuando vino uno de la casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al maestro. Oyéndole Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.

Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis, no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. Lucas 8:49-55

La historia de la hija de Jairo muestra un panorama desgarrador y trágico, ya que se observa una persona a punto de morir, sin que alguien pudiera hacer algo al respecto;  aparentemente sólo queda resignarse, bajar los brazos y decir: “ya no se puede hacer nada”. Eso es lo que prácticamente estaba sucediendo con las personas que presenciaban tal escena, no había una luz de esperanza, ya no se podía hacer nada.

¿Cuántas veces nos hemos sentido así? En muchas ocasiones  nos hemos identificado con la historia de Jairo cuando atravesamos una enfermedad, tragedia o situación difícil, cuando parece que lo único que queda es la resignación.

Sin embargo, vemos en la historia que no todo  tiene que  ser así, aprendemos que frente a una situación imposible como la muerte Dios puede hacer el milagro. Cuando las circunstancias pinten un panorama oscuro, cuando las personas dicen que no se puede hacer ya nada, cuando todo alrededor se muestra adverso, Dios puede hacer su obra.

Estimado(a) hermano (a) siempre debemos tener fe y creer que Dios puede hacer algo, que sólo Él tiene el poder para hacer milagros. Cuando la gente no cree, cuando están resignados se necesita la fe de Jairo. ¡No hay nada imposible para Dios!

 

 

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La fuente del milagro

“«¡Socorro, Señor!», clamaron en medio de su dificultad, y él los salvó de su aflicción. Envió su palabra y los sanó; los arrebató de las puertas de la muerte” Salmos 107: 19-20 (NVI)

¿A quién acudes cuando tienes problemas o cuando estás enfermo? Muchos depositan toda su confianza en una persona o en la medicina, olvidan que Dios es insuperable y que puede hacer un milagro en medio de los tiempos difíciles y dolorosos. Recuerda que Dios es la fuente del milagro y cuando lo recibas, no olvides darle a Él toda la gloria.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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