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¿Vives con miedo? 1

¿Vives con miedo?

El miedo es una sensación negativa y destructiva, es un sentimiento desagradable que nos llega a paralizar completamente y lo peor es que hace que la fe salga de nuestro corazón y nuestras emociones empiecen a dominarnos.

El miedo, te hace vivir atemorizado del hombre, de las circunstancias de la vida y del diablo. Te preocupa que las personas puedan lastimarte o hacerte algún mal. Tienes miedo a seguir viviendo, qué comerás, si conseguirás trabajo o no  y miedo a satanás, escuchas voces, ves sombras o piensas que hay alguien detrás de ti.

Generalmente la persona que tiene miedo, vive todo el tiempo pensando que le va suceder algo malo o que todo le va a salir mal. Su corazón palpita más rápido y se desespera por no encontrar paz.

El rey David, como cualquier ser humano también tuvo miedo por la gran cantidad de circunstancias que estaba atravesando, pero él no permitió que esa emoción o sentimiento lo controlara. Él dijo:

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” Salmos 27:1-4.

¿Vives con miedo? El rey David hizo que Dios fuera su luz, salvación y fortaleza. ¿Qué significa esto? Que para vencer el temor necesitas a Dios, porque “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18.

Si en este momento vives atemorizado por las circunstancias de la vida, te animo a que nos escribas, estamos aquí para ayudarte con este problema y orar por ti.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Bajar la velocidad 2

Bajar la velocidad

“Vivimos una época de patologías masivas, como las crisis de pánico, la depresión, la ansiedad, que no son patologías simplemente síquicas, sino de la relación comunicacional”.

(Franco Berardi, pensador italiano en entrevista al diario español El País)

“La intensificación infinita de la información repercute en las capacidades críticas de comprensión”, dice Berardi en otra parte de la entrevista. Este cúmulo abrumador termina afectando el cerebro, los nervios, la mente y las emociones.

La velocidad de la información nos expone a masas inmensas de datos que no podemos procesar completamente. Pero al mismo tiempo requiere de nosotros respuestas, como es el caso de los cientos de mensajes que recibimos.

Por un lado tenemos entonces la marea de textos, audios y videos. Por el otro, la exigencia de responder a estos estímulos.

Es inevitable: esta enorme presión comunicacional termina afectando nuestra capacidad de analizar e interpretar la realidad de una manera comprensiva. Este efecto se traslada a nuestra vida cotidiana y produce los efectos mencionados en la cita al inicio de esta nota.

Cada día aparecen nuevos estudios que dan cuenta de las transformaciones que las tecnologías de información están produciendo en nuestra forma de pensar y de encarar la realidad.

El conocimiento y el aprendizaje, el manejo del tiempo, el pensamiento crítico, las relaciones personales y el rendimiento laboral son algunas de las dimensiones afectadas por la nueva comunicación.

Es el vértigo de la nueva realidad. La velocidad nos está matando porque no estamos diseñados para correr todo el tiempo. Los períodos de intensidad deben ser sucedidos por momentos de repliegue.

En otras palabras, bajar la velocidad.

¿Cómo hacerlo? Este parece ser el misterio escondido desde que aparecieron los primeros teléfonos celulares con su sistema de SMS, porque han roto todas las barreras: el sonido, el tiempo, el espacio.

Tomemos dos datos: el hombre apareció en la tierra, digamos, hace unos cuarenta mil años. El primer celular fue lanzado al mercado en 1983.

Es decir, durante unos treinta y ocho mil años la gente pudo construir civilizaciones, arte, música, relaciones humanas productivas (al mismo tiempo, claro, guerras, incendios y contaminación).

El peso de esta evidencia dice que no moriremos instantáneamente si no podemos tener un teléfono celular a la mano. Que podríamos igual tener una vida más o menos plena.

Pero no exageremos: no hay necesidad de tirarlo. Simplemente, bajemos un poco la velocidad, usémoslo menos tiempo y mejoremos nuestra salud mental y la de los otros.

Beneficios de la ansiedad 3

Beneficios de la ansiedad

La ansiedad, o aprehensión extrema y preocupación, es una reacción normal a situaciones estresantes. Pero en algunos casos, se vuelve excesivo y puede convertirse en un desorden mental. Pese a que este hecho no parece alentador, la ansiedad tiene alguna ventajas de las cuales no todos saben. Éstas son algunas de ellas:

1. Te ayuda a tener un mejor rendimiento:

El Ph.D. Nick Hobson, psicólogo investigador y profesor en la Universidad de Toronto, y un equipo de estudiosos realizaron un experimento para descubrir si las emociones desagradables ayudan a mejorar el rendimiento. Como resultado, encontraron que cuando las personas se sienten más ansiosas, muestran una mayor activación en el sistema de rendimiento del cerebro en comparación a cuando se sentían menos ansiosas. Según Hobson, esto se debe a que “las emociones negativas desempeñan un papel importante en el sistema de rendimiento del cerebro porque despiertan el disparo neural que permite que el más mínimo problema sea detectado y (idealmente) resuelto”; por lo tanto, la ansiedad puede ser utilizada como un estímulo para la productividad.

2. Incrementa tu motivación y propósito:

Las personas que constantemente sufren de ansiedad aprenden a valorar los momentos en los cuales no se sienten de esa manera. Esto conlleva a que busquen hacer algo más significativo con sus vidas y mejorar las áreas con las cuales no se sienten satisfechos. Además, las personas ansiosas están más propensas a anticiparse a las situaciones; por lo cual, tienen mayores probabilidades de sobrevivir en un momento de riesgo. Un estudio publicado por un grupo de investigadores en la revista Frontiers in Evolutionary Neuroscience afirma que la preocupación puede hacer que la gente no se arriesgue, y esas personas pueden tener tasas de supervivencia más altas. Así, como la inteligencia, la preocupación puede conferir un beneficio a la especie.”

3. Pone a tu cuerpo en un estado de alerta:

Un experimento publicado en la revista Brain and Cognition demostró que la ansiedad más el entrenamiento ayudan a tener un rendimiento óptimo. Los investigadores probaron que la ansiedad te hace confiar más rápido en tus instintos pero más lento para desplegar respuestas no aprendidas. Esto quiere decir que si tienes preparación en un área determinada, la ansiedad pone a tu cuerpo en un estado de alerta y ayuda a tus sentidos a enfocarse. Sin embargo, si no tienes experiencia, la ansiedad hace que tu cuerpo se movilice a una velocidad por debajo de la normal.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mostremos y demos amor 4

Mostremos y demos amor

“Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad.  Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Efesios 4:31-32 (DHH)

Muchas veces uno puede cargar con ciertas actitudes por causa de que fuimos lastimados o defraudados por los demás. Podemos  pensar que no dejaremos que nos hieran nuevamente y que no volverá a ocurrir. Sin darnos cuenta estamos cobrando factura a las personas de nuestro alrededor y a nosotros mismos por esas acciones del pasado. La palabra de Dios nos dice: “no dejemos que esas cosas nos impidan correr la meta” Dios desea que perdonemos el pasado y que actuemos con misericordia hacia nosotros mismos y las demás personas, aprendiendo a perdonar y perdonándonos, y junto a Él empezar la mejor historia de nuestras vidas. Es un buen momento para dejar el odio, la ira, el temor, pánico, baja autoestima, amargura y entregarlos a nuestro Padre; permitiendo que Él sane, haga latir nuevamente nuestro corazón.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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