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Al que te pida dale…

En la actualidad es difícil confiar en alguien, en especial cuando te piden algo prestado o que colabores en su necesidad; seguramente muchos hemos sido engañados por algunas personas que inventan historias para recibir algo de ti, pero ¿Qué haremos?

Recuerdo la historia de una ancianita que pedía limosna en las calles, mucha gente tenía compasión de ella y le daba dinero; pero descubrieron que esta viejita en realidad no era pobre, tenía una casa propia, una fortuna en el banco e hijos en el exterior que le enviaban dinero constantemente. Sin embargo, vestía como mendiga y en lugar de invertir su dinero prefería pedir donación.

Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.” Mateo 5:42 (RVR 1960)

Al conocer esta historia, varios se decepcionaron e incluso muchos tomaron la decisión de no volver a apoyar a personas necesitadas; sin embargo, no podemos poner a todos en la misma bolsa. Existen personas que realmente precisan nuestro apoyo, que están en las calles sufriendo de hambre o sin poder llevar el alimento a su casa.

Jesús en este aspecto nos enseña algo importante: “Al que te pida, dale…” Si tienes la posibilidad de apoyar a alguien, hazlo, el Señor conoce tu corazón y eso es lo que vale, si esta persona te engañó, en su tiempo le llegarán las consecuencias; lo que a nosotros nos toca es dar porque entonces así recibiremos la bendición de lo alto.

Mejor si nos equivocamos dando a equivocarnos rehusando ayudar a alguien que nos necesita.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Y si Dios dice que no?

Muchas veces nos acercamos a Dios con la confianza de que recibiremos un SÍ por respuesta a lo que le estamos pidiendo, pero no nos percatamos de que podría ser un ESPERA o un NO.

Esto me recuerda a cuando mi hermana menor era tan solo una niña, cuan complicado era darle un NO por respuesta a sus peticiones (o quizá podría llamarlas caprichos) porque como a todo niño de su edad le gustaban los algodones de azúcar y todas las golosinas que pudieran existir en el mundo. Sin pensar en las consecuencias que sus dientecitos llegarían a sufrir, ella podría haber consumido todos los dulces que estaban a su alcance. Fue difícil hacerla entender que no todo le convenía y que cuando se le decía que NO, debía obedecer porque como sus hermanos mayores y sus padres sabíamos lo que era mejor para ella, lo cual mi hermanita ignoraba por su corta edad.

De una forma similar actuamos con Dios, creemos que por ser un Padre amoroso, Él siempre dirá que SÍ a nuestras peticiones, pero ignoramos que muchas veces oramos movidos por nuestras emociones.

¿Alguna vez has orado e incluso ayunado por una petición, pero increíblemente a Dios se le ocurrió decirte que No? ¿Cuál fue tu reacción? ¿Te encaprichaste e hiciste un berrinche para que tu deseo se hiciera realidad o aceptaste el NO de Dios sabiendo que si Él te lo dice es por tu bien?

El hecho de que Dios no te haya dado todo lo que tú corazón desea no significa que Él no existe o que sólo a sus favoritos les responde, sino que simplemente Él tiene un plan y muchas veces es necesario negarte a tus deseos que podrían estar basados en tus emociones, para en un futuro no verte sufrir las terribles consecuencias.

Puede ser que en estos días hayas recibido una respuesta negativa de parte de Dios, si es así, no es momento de rendirse o enojarse con Él, así como un niño caprichoso lo haría, sino más bien, es tiempo de que puedas negarte a ti mismo y aceptar la respuesta soberana de Dios. Él conoce a perfección tu vida y sabe qué es lo mejor para ti. Si ahora fue un NO, es posible que no estés lo suficientemente preparado para que Dios pueda concederte lo que pediste o tal vez no era lo mejor para ti.

Hoy te invito a que aceptes su respuesta aun cuando esta no sea un SÍ, aprende a aceptar los NO de Dios, porque definitivamente será una bendición que te evitará grandes derrotas.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Eres perdonado!

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”

Isaías 1:18 (Reina-Valera 1960)

¿Cansado de fallarle a Dios una y otra vez? Es posible que nuevamente hayas caído en el mismo pecado, por lo cual piensas que ya no mereces misericordia, pero ¿has intentado buscar su perdón? Sabemos que nuestra naturaleza humana nos incita a pecar, pero también es cierto que tenemos disponible la vía del perdón que nos ofrece nuestro Dios. No importa el tamaño de tu pecado si quieres verlo de esa forma, porque hoy Dios está dispuesto a perdonarte, lo único que necesitas es ir delante de su presencia, reconocer tus pecados y pedir perdón.

Recuerda que fue el amor de Dios que lo impulsó a enviar a su Hijo para morir en nuestro lugar, para que de tal manera pudiéramos recibir el perdón de nuestros pecados. Aun sin importar las veces que le hayamos fallado, su perdón está a la distancia de una oración. ¡No pierdas esa oportunidad que tu padre quiere darte hoy!


Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Presionado?

¿De cuántas cosas terribles nos libraríamos si tan sólo le pidiéramos sabiduría a Dios en lugar de sentirnos presionados a tomar decisiones a fin de no quedar mal con los demás?

¿Conoces la historia del rey Herodes?

El rey Herodes se había casado con Herodías, la esposa de su hermano Filipo. Por supuesto que por ningún motivo Juan estaba de acuerdo con ello y  lo  reprendió por esa mala decisión que había tomado. Cuando Herodías se enteró de esto, se enfureció tanto que lo único que quería era matar a Juan; seguro insistió a su esposo para que así fuera, pero por el temor que el rey tenía a Juan sólo mandó a que lo arrestaran y lo metieran en la cárcel.

Al no estar conforme Herodías con esa decisión, no perdió la oportunidad de hacer realidad su sueño de acabar con Juan y aprovechó la fiesta de cumpleaños de su esposo, donde su hija conquistó el corazón del rey con el baile que presentó para él y la gente importante de la región de Galilea que se encontraba ahí. Herodes en su emoción le dijo a la joven:

“—Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Aun si me pides la mitad de mi reino, te juro que te lo daré.
La muchacha salió del salón, fue a donde estaba Herodías, su madre, y le preguntó:
— ¿Qué podría pedir?
Herodías le respondió:
—Pide la cabeza de Juan el Bautista.”

Marcos 6: 23-24 (TLA)

Herodes respetó a Juan hasta que fue tocado en el punto débil. Como el rey se había comprometido con esta joven a darle lo que ella pidiera, no podía quedar mal delante de los demás, por lo que aún con todo el dolor de su corazón tuvo que cumplir con su promesa y le entregó la cabeza de Juan.

¿Cuántas veces has tomado decisiones descabelladas dejándote llevar por el momento y sin medir consecuencias? Déjame decirte que no eres la única persona. Muchas veces somos influenciados por otros, o nos sentimos presionados y por no quedar mal lo hacemos; pero si estamos en comunión con Dios podemos escuchar su voz que nos dirige a hacer lo correcto y lo bueno.

Cuando te encuentres presionado a tomar una decisión, no te adelantes hasta pedir a tu Padre que te dirija a hacer lo correcto.

“Querido jovencito, aprende a tomar buenas decisiones y piensa bien lo que haces. Hacerlo así te dará vida y los demás te admirarán. Andarás por la vida sin problemas ni tropiezos. Cuando te acuestes, podrás dormir tranquilo y sin preocupaciones. No sufrirás las desgracias que caen sobre los malvados. Dios siempre estará a tu lado y nada te hará caer.”

Proverbios 3:21-26 (TLA)

Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

No te quedes sin hacer nada

Cuando Jesús salió de la sinagoga, se fue a casa de Simón, cuya suegra estaba enferma con una fiebre muy alta. Le pidieron a Jesús que la ayudara, así que se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, la cual se le quitó. Ella se levantó en seguida y se puso a servirles. Lucas 4:38-39 (NVI)

Una muestra de amor al prójimo es pedir a Dios por ellos, la suegra de Pedro estaba muy enferma, pero le rogaron a Jesús por ella y enseguida el Señor la sanó. Cuán importante es que todos nos apoyemos mutuamente en oración.

La Biblia nos muestra muchas ocasiones como esta, cuando uno le pide a Dios en favor del otro.

– Cuatro amigos llevaron al paralítico hasta Jesús y el paralítico salió caminando entre todos los espectadores. (Marcos 2:1-12)

– Centurión ruega a Jesús por su siervo que estaba postrado en cama, paralizado y con terribles dolores. Pero por la fe del Centurión su siervo fue sanado. (Mateo 8:5-13)

– Jairo se postra ante Jesús, porque su hija había muerto. Pero el Señor hizo un milagro y la niña resucitó. (Mateo 9:18-26)

– Abraham intercede a favor de Lot y se salva de la destrucción junto a sus hijas. (Génesis 18:23-33)

– Moisés intercede a favor de Israel y el pueblo se salva de ser destruido. (Éxodo 32:11-14)

– Nehemías, intercede por la restauración de su pueblo y Dios estaba con él. (Nehemías. 1:5-11)

Podemos ver que cada uno de estos hombres se puso delante de Dios para interceder por la necesidad del otro. Ellos vieron a su prójimo y nación en necesidad, muchos de ellos inválidos físicamente, perdidos espiritualmente, sin esperanza, entregados a la idolatría, necesitados de un salvador, etc.

Pero el amor y la misericordia que estas personas tenían por sus seres queridos y su pueblo, no los detuvieron a mirar simplemente; al contrario, hicieron todo lo posible por buscar a Dios y pedir que los ayudara.

Seguro que conoces personas que necesitan de Dios, familias que están a punto de destruirse y países entregados a la idolatría. No olvides que Dios busca hombres y mujeres que estén dispuestos a ponerse en favor de esas vidas para que no sean destruidas.

En Ezequiel 22:30 (NVI) dice: “Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado!”

Empieza a orar por tus seres queridos y por tu país. Recuerda que amar es interceder por las personas y hacer todo lo posible por llevarlos a Dios.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.;

¿Te falta sabiduría?

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” Santiago 1:5 (NVI)

Cuando Dios le dijo a Salomón “Pídeme lo que quieras”, él no dudó en responder lo que en verdad necesitaba: Sabiduría;  ésa fue la cualidad más sobresaliente del rey y lo que en nuestros días se ha convertido en algo tan importante.

Si de verdad quieres vivir una vida agradable ante los ojos de Dios y tener éxito en todo lo que realizas, necesitas sabiduría; es la mejor posesión que puede tener.

Muchos hemos sido testigos de cómo familias, matrimonios, empresas y aún iglesias se han destruido por tomar decisiones equivocadas. ¿Te das cuenta cuán importante es adquirirla?

Ninguno de nosotros viene al mundo con la sabiduría incorporada, de ser así, no habría la necesidad de cometer errores. Es algo que se tiene que adquirir en algún momento de la vida.

Entonces, si al igual que a Salomón Dios te dijera: “pídeme lo que quieras” ¿Qué le pedirías?

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Devuelve lo que no es tuyo!

“Un día, los profetas le dijeron a Eliseo:

—Mira, el lugar donde vivimos contigo es demasiado pequeño para nosotros. Déjanos ir al río Jordán, allí tomaremos troncos y nos haremos una casa.

Eliseo les contestó:

—Está bien. Vayan.

Entonces uno de los profetas le dijo:

—Ven con nosotros, por favor.

Él contestó:

—Está bien, iré.

Así que Eliseo los acompañó, y cuando llegaron al río Jordán cortaron algunos árboles. Mientras uno de los profetas estaba cortando un tronco, se le cayó el hacha al río. Entonces le gritó a Eliseo:

— ¡Maestro! ¡Esa hacha no es mía, me la prestaron!” 2 Reyes 6:1-5 (TLA)

Imagino el susto que se llevó el profeta cuando vio desaparecer el  hacha en el río, quizá pensó en no recuperarla más y se hizo la idea de tener que pagarla, pero su angustia fue tal que no pudo evitar gritar.

¿Alguna vez te pasó algo similar? Tal vez pediste prestado algo que necesitabas en el momento, pero por un descuido lo perdiste, se rompió o puede que haya pasado el tiempo y nunca más lo regresaste.

Romanos 13:7-8 (NVI) dice:

“7 Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. La responsabilidad hacia los demás. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.” Romanos 13:7-8 (NVI)

Alguien dijo alguna vez: “Su nombre es prestar y su apellido devolver” Haciendo referencia a que si te prestaste algo, no tardes en devolverlo. Puede que la persona que te hizo ese favor tuvo que haber trabajado mucho para obtener ese bien, no sería justo simplemente olvidarlo; o quizá no tenga ninguna necesidad, pero sabes que lo correcto es devolver.

A pesar de que el tiempo haya pasado desde el día en que pediste prestado, te animo a armarte de valor para devolver aquello que no es tuyo; ya basta de estar escondiéndote de los demás porque no les has pagado lo que les debes; ya basta de infringir los principios de la palabra de Dios, es tiempo de vivir en integridad y de  que no debamos nada a nadie.

Todos sabemos del riesgo que corremos al prestarnos algo que no nos corresponde, y de la misma forma sabemos cuando somos nosotros quienes prestamos a otros.

Así como el profeta exclamó con tanta desesperación al ver su hacha “prestada” desaparecer en el río, de la misma forma deberíamos desesperarnos por devolver algo que nos prestamos o que debemos.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Jesús está dispuesto a ayudarte

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.” Mateo 7:7.

La Biblia nos enseña que cuando nos acercamos a Jesús y pedimos su ayuda, no nos abandona. Veamos algunos ejemplos, una persona con una enfermedad incurable (Lepra) se acercó a Jesús y fue sanado. (Mateo 8:1-3) Un padre desesperado llevó a su hijo endemoniado a Jesús y fue liberado. (Marcos 9:14-29) Bartimeo, un ciego que estaba mendigando por las calles, al oír que Jesús pasaba por su lado, se acercó y le dijo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y en seguida Jesús lo escuchó e hizo que el ciego recobre la vista. (Marcos 10:46-52)

Jesús, quién atendió a estas personas y las ayudó con su situación, sigue siendo el mismo. Él está dispuesto a ayudarte. Sigue doblando rodillas y clamando por tu petición porque  todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra y a todo el que llama se le abrirá la puerta.

Por lo tanto, no dejes de acercarte a Dios este día y decirle tus necesidades. No seas de aquellas personas que solo miran a Jesús de lejos  y nunca se acercan para hablar con Él. Ningún hijo recibe lo que anhela en su corazón sino va su Padre y se lo pide.

Recuerda que Dios no es un hombre, por lo tanto, no miente ni cambia de parecer. Si el Señor dice que lo busques y  que va a ayudarte con tu situación, confía en Él. Porque Dios es fiel a su palabra y cumple lo que promete.

Quizás la ayuda de Dios no sea en el momento que tú deseas, pero te puedo asegurar que Él responderá a tus oraciones.

¡Acércate a Jesús y confía en su palabra!

 

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Esperar no es en vano

“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.” Salmos 40:2 (RVR1960)
Antiguamente, cuando un pozo de agua se secaba era utilizado como prisión y si quedaba algo de humedad en el fondo, se formaba lodo, por lo cual el piso se hacía muy inestable para el preso, que veía como lentamente se hundía cada vez más. A esto le sumamos el frío que debía soportar, podemos concluir que se trataba de un castigo insoportable.
Cuando estamos en una situación difícil a veces sentimos que nos estamos ‘hundiendo’ y cuanto más pensamos en la dificultad, nos hundimos más, llegándonos a sentir que no hay manera alguna de salir.
Sabemos que cuando cometemos un pecado, la conciencia no nos deja tranquilos y de alguna forma nuestro rostro se inclina al piso, sintiendo vergüenza delante de Dios. En tal sentido el Rey David se expresa: “Porque me han rodeado males sin número; Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista.” Salmos 40:12 (RVR1960) esas son las palabras honestas de un creyente que está luchando contra el pecado.
Una de las claves que David usó para superar este tiempo difícil fue: esperar “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” Salmos 40:1 (RVR1960), Cuando estamos en situaciones difíciles, queremos que Dios nos ayude inmediatamente, para evitar el problema, la angustia y el dolor. Pero, muchas veces tenemos que esperar, porque en medio del sufrimiento, Dios quiere enseñarnos lecciones importantes.
David, reconoció que sus maldades lo alcanzaron y lo llevaron a un pozo de desesperación, pero su corazón estaba centrado en Dios, confiando en Él. Por eso aprendió a esperar con paciencia; no se desesperó. Él también clamó y finalmente afirmó: “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.” Verso 17.
“y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:4-5 (RVR1960)
La espera vale la pena, porque Dios mismo toma control para solucionar situaciones que nosotros no podemos y también para ayudarnos a sobrellevar las consecuencias de nuestros propios errores.
Aunque resulte difícil, confía que esperar no es en vano.
¡Dios te sacará del pozo de la angustia!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Del orgullo…a la reconciliación

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” Romanos 5:10  (RVR1960)

¿Cuantas veces nos enojamos con nuestros hermanos, amigos o parientes cercanos? Seguro nos faltarían dedos en las manos para contabilizar las veces que nos enfadamos con ellos, quizá fuimos culpables o no, pero el hecho es que hubo algo que separó nuestra relación y que ahora no ha sido fácil volverla a restaurar.

La Biblia cuenta de una experiencia similar ¿Recuerdas a Jacob y Esau? Hermanos de sangre que por su egoísmo, ambición y malas decisiones se separaron a tal punto de que uno deseó  terminar con la vida del otro. Puede que no hayas llegado a pensar de la misma forma pero, quizá de tus labios haya salido la típica frase: “No quiero verlo ni en pintura” ¿Crees que es lo correcto?

En el transcurso de mi vida he tratado con todo tipo de personas, estoy segura que tú también lo hiciste, es posible que me des la razón si te digo que no es fácil coincidir con todos y menos agradarles con nuestra forma de pensar o actuar por lo diferentes que podemos ser uno del otro, así como Jacob y Esau aun siendo mellizos tenían diferencias, cuanto más nosotros lo somos con nuestros amigos y parientes. Y aunque ésa podría ser una de las razones por la que surgen pleitos, no podemos negar que cada uno de nosotros utilizamos ciertos escudos para cubrir y mantener nuestra postura y uno de los peores es el orgullo.

¿De dónde viene el orgullo?

El orgullo viene desde que satanás pecó y su corazón se enalteció; fue este mal que Dios no aceptó  y lo expulsó del paraíso para su destrucción.

Desde ese entonces, nuestra lucha diaria es con el orgullo y que lamentablemente nos lleva a no querer reconocer nuestros errores en medio de los conflictos.

Quizá en estos días has pasado por ciertos problemas con personas cercanas a ti,  de las cuales te cuesta entender su proceder y hasta te ha sido difícil perdonar.

Sin importar el problema, déjame preguntarte, ¿realmente valió la pena terminar con tu amistad? ¿en verdad fue productivo el guardar distancia con tu hermano de sangre?

La Biblia dice en Efesios 4:26 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”

Lo que quiere decir es que no permitamos que un día se termine sin haber arreglado nuestras diferencias con los demás, no vayamos a dormir sin antes haber perdonado o pedir perdón.

Hoy quiero invitarte a dejar a un lado aquel orgullo que no te permite reconocer tus faltas y al mismo tiempo disponer tu corazón para que Dios pueda obrar en tu vida como lo ha querido hacer desde hace mucho tiempo.

No permitas que el orgullo te prohíba disfrutar de las buenas relaciones que podrías conseguir con los tuyos y principalmente con Dios.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuál es tu deseo?

Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.” 2 Reyes 2:9 (RVR1960)

Creo que todos los niños son felices cuando se les pregunta lo siguiente: ¿Qué deseas para tu cumpleaños? Es imposible no ver sus sonrisas y lo mucho que tienen que decir cuando son sus padres quienes se lo preguntan, porque con toda la seguridad de su corazón, ellos saben que lo van a cumplir. Imagina que eres un niño y Dios te hace esa pregunta ¿Qué pedirías?

Si retrocedemos el tiempo podemos ver a un Moisés clamando por libertad, a un Eliseo pidiendo la doble porción de su Espíritu Santo y a un rey rogando por sabiduría ya que su nueva responsabilidad requería tomar buenas decisiones y juzgar con justicia. Como su inexperiencia le inhabilitaba para manejar los difíciles problemas que tenía la responsabilidad de resolver, entonces decidió pedir Sabiduría.

Por supuesto que Dios les concedió el deseo de cada uno de los personajes mencionados anteriormente, pero la pregunta es: ¿Qué uso le dieron?

Si analizamos a Moisés, Dios lo había escogido para sacar a su pueblo de Egipto, pero por su desobediencia no llegó a introducirlos a la tierra que Jehová les había prometido.

Eliseo sabía que necesitaba el Espíritu de Dios para realizar las responsabilidades que tenía por delante. La Biblia muestra a Eliseo trayendo gozo a las personas a través de los milagros de Dios y su espíritu afable le permitía influenciar positivamente en la vida de muchos Israelitas.

Por otro lado, tenemos a Salomón, a quien Dios no sólo le dio sabiduría sino también le añadió riqueza, honra y le dijo que si obraba como era debido, se le daría una larga vida ¿Qué más podría necesitar un rey lleno de sabiduría y con toda una vida por delante? Quizá nada, pero el hecho de que mucha gente acudía a él por su gran conocimiento, no significaba que actuaría sabiamente, porque a pesar de ello tenía una debilidad por las mujeres extranjeras que adoraban a otros dioses. Por tanto, el Señor lo visitó para advertirle una y otra vez, ya que como humano estaba siendo arrastrado por esa cultura.

Aunque Salomón seguía honrando a Dios con su sabiduría, también seguía perteneciendo a sus esposas paganas, lo que lo hizo quebrantar el primer mandamiento, junto con el cual vino la destrucción; el reino de Salomón se arruinó después de su muerte, la nación fue dividida y lo único que quedó de su legado fue su sabiduría.

Dios no negará responder a nuestras necesidades, pero de nosotros depende el uso que le demos a esa respuesta. Salomón fue arruinado, no por su deseo, sino por su apatía; siendo él un hombre que tenía todas las respuestas, no tuvo la suficiente voluntad de aplicarlas a su propia vida.

Entonces, ¿cuál es tu deseo? Si Dios te lo ha concedido, empieza a utilizarlo con sabiduría.

Por Ruth Mamani.

 

 

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El frasco de remedios

Cuentan que un día dos amigos conversaban y uno de ellos le dijo al otro que no creía que lo que la Biblia decía fuera cierto ya que él había pedido y no había recibido nada como dice el evangelio de Juan.

El otro, le aseguró que todo era cierto y que Dios nos da  sólo cosas buenas, como un buen Padre.

– ¿Quieres decir que lo que yo he pedido no era bueno? Respondió ofendido el primero. Pedí aprobar un examen para obtener un puesto en una empresa europea para mejorar mi vida y la de mi familia, ¿Te parece que eso fue malo?

– No lo sé, pero estoy seguro  de que si Dios no te lo ha dado es porque no era bueno.

Cuando ya estaban con los ánimos exacerbados entró la esposa del primer hombre con un niño de un año en los brazos. Como ella tenía que salir dejó al pequeño con su papá y le entregó la papilla para el niño y el frasco de remedios de su esposo con el fin de que éste no olvidara sus medicamentos. Le dio un beso y se fue.

No pasó mucho tiempo hasta que el hombre empezara a cumplir el encargo de su esposa pero el pequeño quería el frasco de medicinas, no la papilla y por más que el niño lloraba y hacía berrinche el hombre no se lo dio.

 – Tu hijo debe creer que eres un mal padre, te está pidiendo ese frasco de medicinas y tú te empeñas en darle la papilla – dijo el amigo.

– ¿Quieres, que mate a mi hijo?,  ¿Sabe un niño tan pequeño lo que es mejor para él? Yo le doy lo que le conviene porque nadie lo ama más que yo.

– Entonces, respondió el amigo, ¿tú sí sabes lo que conviene a tu hijo pero Dios no sabe lo que te conviene a ti?

Muchas veces  nos enojamos porque no recibimos lo que pedimos o porque la respuesta de Dios demora, pero Él, que es soberano, ve mucho más allá de lo que nosotros podemos ver y nos da aquello que es mejor para nosotros.

“No lo han hecho antes. Pidan en mi nombre y recibirán y tendrán alegría en abundancia.” Juan 16:24

La negativa de Dios a darnos algo será lo mejor que nos puede suceder, aunque no lo comprendamos. Es igual que el niño de la historia, él no sabía qué sucedería si llegaba a tomar una de esas pastillas. Seguramente los colores o el sonido del frasco lo atraían pero no podía ni imaginar las consecuencias de ingerir su contenido.

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29:11

Pídele a Dios lo que anhelas pero sobretodo, confía en Dios porque nadie te ama más que Él.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tienes que estudiarte Google Optimize… esta demasiado bueno https://analytics.google.com/analytics/web/#/siteopt-experiment/siteopt-detail/a6471350w12475245p13084714/_r.drilldown=analytics.gwoExperimentId:zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg&createExperimentWizard.experimentId=zRo-ycv4Th2hhjzYS6cdKg/

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