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Me atraparon

“Ustedes dicen: “Se me permite hacer cualquier cosa”, pero no todo les conviene. Dicen: “Se me permite hacer cualquier cosa”, pero no todo trae beneficio. No se preocupen por su propio bien, sino por el bien de los demás” 1 Corintios 10:23-24 (NTV).


En la actualidad tenemos el privilegio y la posibilidad de usar las redes sociales, la pregunta es ¿cómo la estamos utilizando? Es importante reflexionar sobre esto, ya que corremos el peligro de que estas nos atrapen y nos lleven por la corriente del mundo. Como hijos de Dios debemos ser sabios y a la luz de la Palabra filtrar lo que leemos, lo que queremos escribir y subir.


Debemos hacernos algunas preguntas como ¿Lo que quiero subir o escribir ayuda a los demás? ¿Deseo que Dios sea conocido? O ¿Solo busco popularidad y aceptación? Te invito a que consideres lo que dice en las Escrituras: “Ninguno busque su bien, sino el del otro” 1 Corintios 10:24 (RVR 1960).


Las redes sociales pueden ser muy útiles cuando nos enfocamos y obedecemos lo que el Señor nos dice en su Palabra.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tienes problemas con todo el mundo?

Hay personas que se te acercan y te cuentan a diario de sucesos que han tenido con muchas personas con las que se han topado ese día, sea por casualidad o porque comparten alguna actividad, ya sea trabajo, el gimnasio, el mercado donde hacen las compras.

Se les hace fácil encontrar una palabra, un gesto, una mirada para comenzar una discusión o pensar que les están queriendo hacer daño y por tanto… se defienden. Y esos son sus cuentos diarios.

Viven la vida como a la defensiva y muchas veces viendo peligro donde realmente no lo hay.

Debemos analizar a este tipo de personalidad, ya que por algo llegaron a ser así. Muchas veces es porque no están contentas con su vida, o tal vez de pequeños les maltrataron. Es posible que les hayan desilusionado muchas veces, decepcionado o roto el corazón y su manera de desquitarse suele ser con las personas más cercanas aunque esas personas sean familia o su pareja, y no necesariamente hayan sido culpables de lo que les ocurrió de pequeños o no hayan sido quienes les hirieron.

Demostrarles amor suele ayudar, pero no siempre. Menos aún si ya llevan años siendo así. Hay que tener un nivel de paciencia, tolerancia y amor bastante elevados, pero pienso que sí es posible mantener la relación con personas así. Buscando la ayuda de Dios, nunca dejar de orar por ellos y respirar cada vez que tratan de iniciar una discusión es algo que los deja sin más qué decir. Si no hay respuesta hostil, hasta allí llega la intención. Por eso lo dice la Biblia: “La respuesta amable calma la ira; la respuesta grosera aumenta el enojo”. Por muy injusta que nos parezca la observación de esa persona que está siempre buscando pleito, respiremos y no respondamos o digamos: “es posible que tengas razón” o simplemente quedarnos callados y en otro momento hacer la observación adecuada.

El trato de estas personas nos suele parecer injusto, pero si no lo decimos en algún momento de buena manera, podemos estar almacenando resentimiento por todas las veces que nos hacen una observación injusta, y luego en lugar de conversarlo amablemente, un día podemos explotar y querer decir todo junto. Eso tampoco es solución.

Las relaciones, como siempre digo, son complicadas, delicadas y difíciles, pero poniendo de nuestra parte, buscando de Dios en oración y recordando no responder de mala manera, podremos llevarlas en armonía.

 

 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ten calma

Cuentan que en una gran escuela se declaró un incendio. Como es común en esos casos, se produjo una terrible alarma y varios niños se precipitaron unos contra otros, resultando varios de ellos heridos de gravedad.

Pero una niña se quedó sentada en su mesa, muy pálida, de sus ojos brotaban lágrimas; sin embargo supo estar quieta, sin gritar.

Después que pasó el peligro y el orden fue restablecido, le preguntaron por qué no se había levantado.

–¡Ah!, respondió, mi padre es bombero y me ha dicho que en tales casos lo mejor que se puede hacer es quedarse quieto hasta que la puerta esté libre de personas que se atropellan o que haya pasado el peligro. Yo he creído sus palabras y por eso me quedé quieta.

En muchas situaciones de peligro, sobre todo cuando se trata de incendios, mucha gente sale corriendo sin respetar las normas de seguridad, ya sea porque no las conocen o porque en temor les hace actuar instintivamente. Pero es en esas avalanchas de gente donde hay más heridos porque por salvar sus vidas pisan a los que se caen, se lastiman por salir antes, etc.

En nuestra vida diaria es igual, muchas de nuestras decisiones son tomadas al calor del momento, guiados por nuestros miedos o por lo que otros dicen. Sin embargo, tenemos las promesas de Dios de nunca abandonarnos, de pelear por nosotros, de proveer para nuestras necesidades, de defendernos, de sanarnos y muchas más.

Creerle a Dios no siempre es sencillo porque nuestra parte humana nos lleva a sacar conclusiones adelantadas, a ver los problemas más grandes de lo que son, a querer actuar y resolver las cosas de acuerdo a nuestro razonamiento. La niña de la historia se quedó sentada, y aunque estaba pálida y lágrimas brotaban de sus ojos, se quedó ahí creyendo en lo que su padre le había dicho.

Dios promete pelear nuestras batallas, darnos la victoria en cualquier circunstancia y no abandonarnos nunca. “Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos.” Éxodo 14:13,14 (NTV)

La decisión de creerle a Dios es tuya, puede ser que no sea sencillo quedarse en calma esperando que Dios actúe, pero es la mejor elección porque tienes la victoria asegurada, ¿Le crees a Dios?

¡Ten calma y descansa en Él!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Refugio perfecto

¿Conoces algún lugar donde puedes refugiarte ante una catástrofe natural? Hay países que han desarrollado sitios donde brindan protección en casos de terremotos, o cuando hay inundaciones suelen preparar lugares específicos para albergar a la gente necesitada de un techo.

Pero ¿Qué pasa cuando no hay a dónde acudir? Estaríamos expuestos a los peligros latentes y nuestra vida estaría en riesgo. Asimismo estamos lejos de la cobertura de Dios, vulnerables, indefensos, débiles y sin fuerzas, en cambio si permanecemos en Él tenemos su protección.

El salmista David aseguraba que: “Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.” Salmos 9:9-10 (RVR1960)

Tenemos protección en Él pero  esto también  implica conocerlo, sólo que aquí hay un gran detalle, no se refiere solamente a reconocer que Jehová existe, sino a vivir personalmente una experiencia con Él, a obedecerle y a seguir su guía.

¿Cuánto conoces de Dios? ¿Él es tu refugio cuando atraviesas alguna adversidad o corres a otros lugares? Invierte tiempo en experimentar de su amor, así como compartes con alguien que amas y disfrutas tenerlo cerca ¡busca tener una relación firme con tu Defensor!

Su protección va más allá de lo que puedan hacer en nuestra contra, su poder nos da la fortaleza para continuar el camino correcto y su amor nos guarda de perdernos en el mal. Además que por su gracia suple nuestras necesidades.

¡Él es nuestro refugio eterno y perfecto!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Escolta Celestial

Se cuenta que las jóvenes María Valiente y Aurora Vela, salieron de su pueblo en el Estado de Veracruz para llevar el mensaje de las Buenas Nuevas a los habitantes de una aldea cercana.

Algunos hombres mal intencionados se pusieron de acuerdo para atacarlas y se adelantaron en sus caballos, pero cuando ellas pasaban no se atrevieron a cumplir sus planes.

Esa misma noche uno de ellos habló con la joven María y le dijo:

    – ¿De dónde eran los soldados que iban con ustedes en el camino?

    – Ningún soldado iba con nosotras – contestó María.

Entonces él, confundido, le confesó el diabólico plan que  tenían y cómo al verlas pasar las habían visto en medio de una escolta de soldados fuertemente armados.

Si bien para ese hombre malvado no había explicación, nosotros sabemos que Dios  tiene cuidado de nosotros y que, como dice Salmos 34:7: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende”. (RVR1960)

Es probable que nunca seamos conscientes de cuántos peligros fuimos guardados por Dios, pero podemos estar seguros de que Él siempre protege nuestras vidas, nos guarda de todo mal y guía nuestros pasos.

Sin importar las circunstancias que te rodean puedes vivir confiado porque Dios siempre te defenderá y hará vallado alrededor tuyo y de tu familia.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te encuentras en tratamiento?

Mi padre presenta deficiencia renal, por lo que debe realizarse diálisis tres veces a la semana. La diálisis es un tratamiento que consiste en reemplazar las funciones del riñón como limpiar la sangre de las impurezas. Mi padre a veces se desanima y quiere dejar de asistir, pero es cuando le repetimos que es un deber que tiene, de lo contrario su vida estaría en peligro.

Entiendo que no es fácil para él que este tratamiento se haya hecho parte de su vida, pero cuando se descuida su salud empeora, por tanto, es fundamental hacerle comprender que para tenerlo muchos años más a nuestro lado debe asumir esta etapa como una responsabilidad.

“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” Juan 8:51 (RVR1960)

Quisiera comparar este tratamiento con la necesidad que tenemos de cuidar nuestro espíritu. Este pasaje hace referencia a que cuando dejamos de guardar la palabra de Dios al no congregarnos o realizar nuestros ejercicios espirituales, comenzamos a sentirnos mal hasta que nuestro espíritu se debilita y muere.

Un pastor decía que cuando dejaba de orar o estudiar la Biblia era notorio porque su carácter cambiaba, se encontraba constantemente de mal humor ¿te ha pasado? Como testimonio personal puedo decir que al separarse del Señor uno se siente desprotegido y vulnerable a caer en cualquier momento.

La búsqueda del Señor todos los días debería ser un deber, asistir a la iglesia, orar o estudiar la Biblia son prácticas fundamentales para nuestra subsistencia espiritual, por tanto, no debería haber excusas para no hacerlo.

¿Cómo está tu salud espiritual? Así como muchas personas dependen de un tratamiento para subsistir, de la misma manera debería ser nuestra dependencia de Dios. Si te sientes frío o debilitado te animo a volver a Él porque tiene un gran propósito para ti, por supuesto que a veces no es fácil en especial cuando enfrentamos pruebas, pero recuerda que es nuestra responsabilidad.

 

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¿Quién sostiene el timón de tu vida?

Un buque se encontraba en inminente peligro, el barco estaba a punto de chocar contra unos altos peñascos.

De pronto un hombre, desobedeciendo las órdenes del capitán, fue hasta donde estaba el piloto, a quien vio amarrado y haciendo girar la rueda pulgada a pulgada para llevar el buque mar adentro. Cuando el  marino vio al hombre le sonrió y este último se apresuró a bajar y dijo a los otros pasajeros:

     – He visto el rostro del piloto y sonreía. No se preocupen.

Seguramente todos los pasajeros del barco estaban preocupados  y hasta  en pánico viendo cómo el buque podía chocar contra los altos peñascos. Desde el lugar en el que se encontraban y con la información que tenían, seguramente esperaban un final trágico.

Sin embargo, hubo un pasajero que decidió ir a ver a quien estaba en control y encontró una esperanza en la sonrisa del piloto.

Las noticias no siempre son buenas, a veces nos invaden los problemas y parece no haber esperanza, empezamos a ver cómo nuestra vida se dirige hacia rocas que podrían destruirnos. Pero cuando eso sucede, podemos ir a buscar a Dios, quien dirige nuestras vidas y confiar en que no hay nada ni nadie que pueda lastimarnos.

“Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza. Alabo a Dios por lo que ha prometido.
En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo? ¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?” Salmos 56:3,4 (NTV)

Cuando las dificultades invaden nuestra vida y no sabemos qué hacer, cuando todo parece perdido, podemos levantar la mirada para ver al piloto de nuestras vidas. Sin duda alguna, encontraremos paz al saber que Dios es quien tiene el timón en sus manos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Regalo especial

“Por la fe Moisés, cuando nació fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey” Hebreos 11:23 (RVR 1960).

Años atrás Amran y Jocabed padres de Moisés estaban viviendo una situación muy complicada. Por orden del faraón, todo varón que naciera debía ser muerto, ya que estaba preocupado por la enorme multiplicación del pueblo judío. Sin embargo, los padres de Moisés no temieron al decreto del faraón, escondieron al niño y lo pusieron en una cesta de la cual pronto fue rescatado. Por los designios divinos, Moisés terminó siendo criado en la casa del faraón y por su propia madre. Todo esto fue posible, por la valiente decisión de sus padres, que encomendaron el niño a las manos de Dios.

Por lo tanto, es necesario saber que nuestras decisiones como padres, pueden tener grandes consecuencias en las vidas de nuestros hijos. Ante un mundo en el que se ha incrementado notablemente la maldad y la corrupción, es importante que los padres acepten el reto de instruir a sus hijos en los caminos de Dios, porque su promesa es que ellos, aun cuando fueran viejos no se apartarán. Por lo tanto, siembra con fe en tus hijos la buena semilla de la Palabra de Dios.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sentimiento de orfandad

Una familia está compuesta básicamente por un papá, mamá, e hijos, y de acuerdo a la diversidad de culturas puede variar, sumándose los abuelos, tíos, primos y una mayor cantidad de personas que forman parte del círculo familiar, pero no podemos negar algo real dentro de la sociedad: la orfandad.

La orfandad es un estado en el que un hijo o una hija es sometido(a) involuntariamente a carecer de padre o madre por circunstancias médicas, económicas, sentimentales, donde la ausencia de uno o ambos pilares del hogar tiene consecuencias visibles en todo el mundo.

El estado de orfandad hace que varios niños vivan el peligro de ser víctimas del tráfico de órganos, violencia sexual, adicciones, consumo o tráfico de drogas. Los hogares que acogen a los infantes son un refugio temporal ante el clima adverso de violencia de la sociedad y las calles, en algunos casos ayudan a que los niños adquieran confianza a partir del cariño que les brindan los educadores con los que cuentan los centros; en otros, ocurre todo lo contrario.

Esta situación genera incertidumbre personal a un niño o niña huérfano o en situación de calle, ¿Qué alcanzar?, ¿Qué soñar?, ¿Qué pensar? Gracias a Dios, algunos de  los infantes que atraviesan esta situación pueden superar la depresión con la ayuda de otras personas, pero otros viven albergando sentimientos negativos creyendo que no existe esperanza para el futuro.

¿Cuál es la solución al sentimiento de orfandad? La Biblia nos da algunas respuestas en diversos pasajes:

– “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada.” (Salmos 68:5)

-”Jehová guarda a los extranjeros; Al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna.” (Salmo 146:9)

– “Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso.” (Salmos 82:3)

– “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.” (Santiago 1:27)

-”No traspases el lindero antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos; Porque el defensor de ellos es el Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti.” (Proverbios 23:10-11)

La palabra nos muestra a Dios como el amparo de los huérfanos, como su protector, y convoca a la sociedad a ser parte de esta defensa por los niños y niñas del mundo. La solución al sentimiento de orfandad es el amor de Dios que lo llena todo, que sana corazones rotos y que ofrece una familia al desamparado.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10)

Aunque creas que no le interesas a Dios y lo culpes por tus desdichas, Él no te desampara ni te olvida, está presente para darte su apoyo y amor incondicional, Él te dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”(Mateo 11:28), no pierdas la esperanza ni lo rechaces, no estás solo(a).

Por Carlos E. Encinas

 

 

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El amparo

Creo que nunca dejaremos de requerir ayuda de algún tipo, pues la vida está llena de retos y circunstancias que desgastan nuestras fuerzas. Es ahí donde debemos saber dónde recurrir.

David estaba frente a un peligro inminente, estaba escondido en una cueva, huyendo del Rey Saúl que lo buscaba para acabar con su vida, oculto clamó a Jehová: “Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva;” Salmos 57: 1-3a (NVI).

David se amparó en Dios ante el temor de perder la vida, pidió compasión con denuedo, buscó estar protegido directamente por Él y confió que tendría respuesta. También fue movido a confiar más en Dios que en sus propios recursos o en su habilidad de hombre astuto y guerreo, a creer en Sus promesas.

Es fácil que el temor nos invada en momentos de problemas o peligros, hasta nuestra fe puede menguar y derribar la confianza en Dios. Pero esto no pasa cuando conocemos los atributos de nuestro Salvador, pero si no  lo conocemos, sencillamente nos rendiremos ante cualquier inconveniente. Si fortalecemos diariamente nuestra fe por medio de su Palabra y oración, podremos vivir confiados.

Si continuamente vives en incertidumbre y conflictos, imita la actitud de David, refúgiate en Dios y serás bienaventurado.

“Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios,” Salmos 146:5  (RVR1960)

 

 

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Sombra de muerte

Los medios de comunicación como: la televisión, el periódico o las redes sociales, muestran claramente que la muerte se encuentra a la vuelta de la esquina. Todos los días se informan noticias sobre pérdidas humanas, ya sea por enfermedad, asesinato o suicidio.

Por lo tanto, es preciso reconocer a la muerte tal cual como la Biblia la presenta:

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo…” Salmos 23:4 (RVR 1960)

En esta porción bíblica, se compara a la muerte con una sombra. El Pastor David Logacho, manifiesta que de esta comparación se puede aprender algunas cosas sobre la muerte:

En primer lugar la sombra está presente pero es lo mismo que si no estuviera. No ocupa lugar en el espacio, puede entrar al agua y no se ahoga, al fuego y no se quema, puede ser pisoteada y golpeada, y ni se inmuta. Es como si no existiera.

En segundo lugar, la sombra nos sigue dondequiera que estemos en un día soleado. Igual es con la muerte, nos sigue dondequiera que estemos a la luz de la vida. Si no hubiera vida no habría muerte.

En tercer lugar, la sombra es inofensiva, los niños tienen miedo de la sombra, pero cuando crecen aprenden que es tranquila. Así es con la muerte, está presente, pero es inofensiva.

¿Alguna vez has tenido miedo a morir? Si pretendemos salir victoriosos ante la muerte, debemos mirarla como una sombra y así debe verla un cristiano.

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” Isaías 9:2 (RVR1960)

Aunque nuestra vida esté en riesgo, no tendremos miedo si hemos permitido que la luz de Cristo resplandezca en nuestros corazones. Él tiene poder sobre la muerte, por tanto, seguiremos vivos si es la voluntad de Dios, por lo cual es como si la muerte no existiera, y aunque esté detrás de nosotros, continuará siendo inofensiva.

Te animo a entregar tu vida al Señor y si estás enfrentando una situación tormentosa, una enfermedad terminal o estás siendo amenazado y perseguido como David, te animo a repetir las palabras de este hombre de Dios: “No temeré mal alguno porque tú estarás conmigo”.

Recuerda que Dios te ama y tiene un propósito con tu vida.

 

 

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Preparado para todo

Hace mucho tiempo vi la película titulada: “Al filo del peligro” que trata de una situación de supervivencia. La avioneta en la que viajaban cuatro personas cae, el piloto muere en el impacto, otro es asesinado por un oso y los dos restantes buscan sobrevivir.

Lo interesante es que Charles Morse, que es uno de los sobrevivientes, es una persona que “sabe todo”,  al gustarle leer libros tenía bastantes conocimientos: hizo una brújula improvisada para darse cuenta de qué camino  debía seguir, trampas para cazar su alimento, armas para defenderse y otras cosas que le permitieron subsistir en el bosque.

Cuando llegó la ayuda, sólo este hombre fue encontrado con vida, lo que hubiera sido imposible si no hubiese estado preparado.

¿Qué pasaría si hubieras estado en su lugar? Posiblemente estarías muerto de hambre o por el ataque de algún animal, lo que nos enseña lo importante que es nuestra preparación.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17 (RVR 1960)

La Palabra de Dios, conocida como “la Biblia”, es fundamental para la preparación de un hijo de Dios, porque: enseña, corrige, adiestra y perfecciona, con la finalidad de que estemos preparados para el trabajo que tenemos como cristianos.

El Señor quiere que en su camino seamos como Charles Morse y “sepamos todo”;  es decir, que seamos competentes espiritualmente y no nos hundamos o desesperemos en el camino, que sepamos enseñar o corregir al que lo necesita, y ser sabios para actuar cuando enfrentemos una situación inesperada, siendo guiados por lo que dice la palabra de Dios porque solamente de este modo saldremos victoriosos.

Si estás perdiendo la confianza en Dios porque estás enfrentando un tiempo de conflicto como una enfermedad, un derrumbe económico, pérdida de empleo u otros; entonces necesitas Palabra de Dios en tu corazón o quizá quieres dar a conocer el mensaje de Jesús pero no sabes cómo empezar, entonces requieres preparación.

En este momento, te animo a tomar la decisión de prepararte todos los días, apartando un tiempo importante para estudiar la palabra de Dios y realizar un buen servicio para Él.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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