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Un universo aparte

“Políticamente, el coaching está ubicado como una forma contemporánea de liberalismo económico y también político”.

(Gonzalo Assusa, sociólogo investigador de Conicet, citado en La Voz del Interior)

Eso no es todo. El mismo profesional agrega que el coaching estima que las desigualdades económicas no tienen que ver con el origen social sino con “situaciones de destino… el punto de partida es igual para todos… si hay ricos, quiere decir que lograron mejores resultados y por lo tanto fueron más hábiles, más ingeniosos, más creativos, etcétera, que aquellos que no lo lograron…”

Por eso se centra en la cuestión motivacional; según eso, un pobre bien motivado puede terminar siendo rico…

El artículo indica que el coaching tiene tres vertientes. La europea, no directiva, utilizada más que nada en el deporte; la sudamericana que enfatiza lo filosófico y lo lingüístico, y la estadounidense que se centra en las organizaciones, la mejora en el desempeño personal y empresarial.

Según cualquier definición encontrada en internet, el coaching es un método para entrenar  personas con el objetivo de conseguir metas o desarrollar habilidades específicas.

Desde que aprendí a observar la realidad y a ofrecer, cuando corresponda, una crítica lo más documentada posible, he visto nacer y sucumbir al tiempo técnicas y métodos orientados a ofrecer a las personas una cosa fundamental: éxito.

Meditación, análisis transaccional, filosofías orientales, mindfulness, inteligencia emocional, pensamiento positivo, estudios sobre fortalezas y debilidades, en fin.

Lo interesante de todas estas técnicas es que para poder seguirlas hay que tener resueltas algunas cuestiones existenciales básicas. Es imposible imaginar a un refugiado sirio, a una familia que vive en un vertedero de basura en Calcuta o a una recolectora de cartones de una gran ciudad sudamericana seguir alguna de estas técnicas para superar su condición de extrema vulnerabilidad.

Por eso digo que el coaching y otras técnicas similares son un universo aparte. Prosperan entre personas que ya tienen una cuota básica de bienestar – al menos en comparación con los pobres del mundo: empleo, casa, tal vez un auto o dos, tres comidas diarias, son directivos, tienen contactos y relaciones sociales productivas. Sólo necesitan… más éxito.

La vida tiene su esencia. El trabajo, la dedicación, el esfuerzo, el estudio, la honestidad moral e intelectual, la libertad de conciencia, la integridad proveen lo necesario para vivir bien.

También serviría quizá un poco más de Biblia, menos Prozac y más lectura apropiada.

Y es menos caro…

Una ayuda silenciosa

¿Cuál es tu actitud después de hacer una acción que beneficie a otro?

Hace un tiempo atrás conocí a una familia que atravesaba por circunstancias difíciles económicamente, pero no faltó la buena voluntad de un vecino que, al ver sus carencias y al contar con los recursos suficientes, extendió su mano para ayudarlos.

La familia estuvo totalmente agradecida con él, hasta que un día cualquiera, un niño (el hijo de otro vecino) les recordó la ayuda que habían recibido. Fue el día en el que cerraron su corazón para no volver a recibir la “caridad” de otros, porque el vecino de “gran corazón” se había encargado de divulgar la necesidad de esta familia para que al igual que él, otros también se brindaran a ayudar.

Dios es sabio al mencionarnos lo que está escrito en Mateo 6:3-4. (TLA):

Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie. Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio.

En nuestra naturaleza humana está el resaltar las buenas obras que hacemos, pero a las malas preferimos tenerlas muy escondidas.

Si bien Dios nos dijo que ayudemos a los demás, no es para mencionar lo buenos que somos o que creemos serlo, sino para que nuestra ayuda pueda ser desinteresada, sin el afán de que los demás se enteren y nos echen flores.  Porque de quien en realidad recibiremos la mayor recompensa será de Dios.  Así que cada vez que extiendas la mano para ayudar al necesitado, hazlo en silencio.

Si hoy te encuentras con la disposición de ayudar, toma la iniciativa de hacer algo por los demás, lo cual no necesariamente tiene que encerrarse en lo material o financiero, puedes brindar tu ayuda en actividades que lo requieran, visitar al enfermo, y aún regalar una sonrisa y una palabra amable a todos con los que tengas contacto el día de hoy.

No podemos querer identificarnos como hijos de Dios si no somos capaces de imitar a nuestro Maestro con gestos de amor y compasión hacia nuestro prójimo, lo cual de antemano nos enseñó.

Es posible que hoy  alguien necesite de tu ayuda, la pegunta es: ¿Estás dispuesto a hacerlo?

 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Hechos 20:35 (RVR1960)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La necesidad de estar a tu lado…

Uno de los hombres que admiro y es un ejemplo en la historia cristiana, es Moody, quien fue un hombre completamente rendido a Dios. Él decía: “busca temprano en oración al Señor y lo encontrarás todo el día” Su vida nos enseña que a pesar de estar bastante ocupados, nunca debemos olvidar que Él está en primer lugar.

Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.

Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lucas 10: 38-42 (RVR 1960)

En este pasaje de la Biblia podemos observar a Jesús visitando la casa de Marta, seguramente Él quería compartir una poderosa enseñanza que alimentaría las almas de los presentes; por lo cual María (hermana de Marta) había escogido uno de los mejores lugares para escuchar al maestro: “los pies de Cristo”.

Por el contrario, la conducta de Marta fue diferente, ella se estaba perdiendo el alimento espiritual por las ocupaciones que tenía. Es decir, desvió su atención de lo primordial por lo que fue reprendida por nuestro Señor “Marta, Marta afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria…” y María había escogido esa parte, ella  estaba sentada a los pies de Cristo, el lugar necesario para todo cristiano.

Cuando se tiene una estrecha relación con Dios existe una necesidad que solamente puede ser llenada con Él y a esas personas el Señor las llama “Bienaventuradas”

“Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” Mateo 5:3 (RVR 1960)

Un verdadero creyente busca satisfacer su hambre día y noche en oración, estudiando la Biblia o congregándose; aunque esté demasiado ocupado siempre tiene tiempo para  lo primordial. Esta enseñanza nos lleva a examinarnos cómo estamos nosotros ¿somos como María que se sienta a los pies de Jesús o actuamos como Marta, preocupados por tantas cosas que olvidamos lo esencial?

En esta oportunidad te animo a arrodillarte a los pies del Señor, no importa si tienes demasiadas ocupaciones, nada es más importante que Dios. No olvides que lo demás vendrá por simple añadidura.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Compra y venta

Oigan esto, los que explotan a los menesterosos, y arruinan a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los derechos del trigo?

(Amós 8:4-5)

Como en tantos otros temas, nos apresuramos a decir que hay notables excepciones. En el gran mundo de los negocios y en el almacén de la esquina hay dueños buenos y generosos. No nos referimos a ellos.

Proverbios 20:14 dice: El que compra dice malo es, malo es; más cuando se aparta, se alaba. Este es un pequeño gran registro del carácter del comerciante aleve: ¿Por qué dice que es malo? Para pagar un precio menor. ¿Por qué se alaba? Porque luego lo va a vender a un precio mayor. Está bien marginar un porcentaje en la venta. Lo malo es haber hecho trampa a quien se lo compró. Así, la mayor parte del margen que obtendrá es un lucro inicuo.

Amós se refiere a los grandes negociantes cuyo interés no es el bienestar de la gente a la que deberían servir. Como en tantos otros asuntos, los más perjudicados son siempre los pobres; por eso van como van las palabras de Amós. La gente pudiente no será nunca la que sufrirá; de algún modo van a conseguir lo que necesitan. Los que quedan afuera de esta lógica de avaricia son y serán siempre los pobres.

“Achicaremos la medida (o abarataremos costos con materia prima inferior o produciremos en Asia a precios ridículos) y subiremos el precio. Otra vez, si estas prácticas no resultaran en daño a personas ni en precios injustos, podrían ser aceptables.

Cuando uno examina la historia a la luz de los profetas y las del Nuevo Testamento (bajo cualquier luz honesta en realidad) reconoce que las guerras y las hambrunas que ha padecido el mundo son producto de la avaricia de las grandes corporaciones que manejan los combustibles, que construyen las armas, que administran la producción de alimentos, que manejan el agua y muchos otros rubros imprescindibles.

Amós concluye de un modo esperanzador: Jehová juró por la gloria de Jacob: No me olvidaré jamás de todas sus obras.

Nosotros tampoco deberíamos.

En el reino de Trapisonda

trapisonda. 1. f. coloq. Bulla o riña con voces o acciones. 2. f. coloq. Embrollo, enredo, confusión. 3. f. desus. Agitación del mar formada por pequeñas olas que se cruzan en diversos sentidos y cuyo ruido se oye a la distancia.
(Diccionario de la Lengua Española)

Cuando estaba en segundo o tercer grado de secundaria nos dieron a leer El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. El tío Carlos tenía una versión en cinco tomos encuadernados en cuero con notas al pie de Dn. Diego Clemencín y con notas a esas notas por Dn. Miguel de Toro y Gómez, quien en más de una ocasión expresaba su enojo e impaciencia con la meticulosidad del señor Clemencín.
En el principio de esta monumental obra, Cervantes inaugura en el imaginario del lector el reino de Trapisonda. Dn. Aurelio Pérez Giraldes nos hace saber que Trapisonda es una traducción del turco Trabzon que sería el nombre de cierta localidad a orillas del Mar Negro y que alrededor del siglo XIII efectivamente existió un “reino de Trapisonda”.
Bueno, en el reino de Trapisonda hay embrollos, bullas y sonidos litorales sin fin. Nadie está quieto y a ninguno le importa un pepino la paz. Todos quieren ser felices, tener a mano el último alarido del aparataje telefónico y reunirse en grupos a maldecir y pelear todo el tiempo por motivos políticos, filosóficos, religiosos y económicos.
En el reino de Trapisonda todo está en continuo estado de flujo por lo cual no es posible sostener una convicción por más de una semana o dos. Para usar un lugar común, lo único permanente en Trapisonda es el cambio.
En Trapisonda pasan volando años y días. Todo es tan leve, tan efímero que ni para componer un poema o un ensayo sobre la reverberación de la luz de las cinco de la tarde entre los árboles alcanza.
Nadie regala nada allí. Todo tiene una tasa de interés compuesto o un CAE de alta denominación, está indexado y lo pueden embargar a uno ante la más mínima demora en los pagos; así las cosas, los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres, bueno, los pobres ya no pueden ser más pobres.
En fin. Cualquier semejanza con el país, la ciudad, el pueblo o la aldea de ustedes es, francamente hablando, pura intención.
Feliz fin de semana.

Cuánto tengo… y tanta gente que no tiene…

Es inevitable pensar en la escasez que existe en países como en mi país de origen, Venezuela, cuando vamos a comer o incluso cuando vamos a hacer las compras.

No me gusta ponerme en “negativo”, es decir, en un estado de ánimo melancólico, pero hay días que es inevitable.

Reconozco que me encanta estar alegre y contagiar la alegría, me gusta tener ánimo y contagiar a otros. Siempre digo que una simple sonrisa le puede cambiar el día a alguien. Pero como todo… tenemos nuestros días.

No podemos evitar sentirnos un poco mal cuando sabemos las necesidades que están pasando tantas personas mientras nosotros nos damos un banquete. Y no es todo el tiempo, por supuesto. Nunca tenemos siempre la misma posibilidad. Los días cambian y las situaciones cambian. El tiempo apremia y a veces no da chance sino para comer un bocado y seguir.

Pero hay días en los que estamos un poco más sensibles, o algún acontecimiento nos hizo sensibilizarnos y ocasiona que nos sintamos así.

¡Son tantas las cosas que no podemos cambiar!

Pero bendito sea Dios que siempre está con nosotros y cuando nos sentimos así y lo contactamos y le contamos, si bien no nos hace reír, al menos nos da Su maravillosa e indescriptible paz. Y eso es maravilloso.

Lo cual me hace pensar en Mateo 26:11 cuando Jesús dijo que siempre habrá pobres entre nosotros. Y si Él lo dijo…no podemos esperar otra cosa.

Y debo insistir en lo que siempre digo: uno decide ser feliz. Uno se sacude la melancolía, ora por las personas que están en necesidad y con fe, esperamos que Dios les provea todo lo que necesiten, así como lo hace con nosotros.

Puede que muchas veces sintamos que no lo está haciendo, tal vez no en ese momento, pero aún así hay que agradecerle y adorarle. La vida es un campo de aprendizaje y una de las cosas que más nos cuesta, es esperar.

Y algo que nos hace sentir mucho mejor es hacer algo por alguien. No lo olviden. Es muy satisfactorio. Eso nos puede quitar la melancolía.

Escríbeme y dame tu opinión acerca de este tema. Dios te bendiga.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Números reales

El minuto noventa y la definición a penales. Cien años de soledad. El quinto elemento. La cuarta dimensión. El doble o nada. El cumpleaños de quince. Veinte años y un día sin beneficios. El cuarto poder. La quinta columna. Los tres cerditos y el lobo feroz. Blanca Nieves y los siete enanos. Alí Babá y los cuarenta ladrones. Las mil y una noches. Los tres mosqueteros. La hora veinticinco.
Tres son multitud. Más vale dos que uno. Donde comen dos, comen tres. Te lo he dicho más de cien veces. ¿Setenta veces siete? Llego en cinco. La quinta pata del gato. Las diez plagas. Las setenta semanas. Los cuarenta días. No hay mal dure cien años (ni tonto que lo aguante).
Los tres mil días de Allende. Los diecisiete años de Pinochet. La Segunda Guerra Mundial y seis millones de judíos. La Cortina de Hierro y cien millones de muertos. Otros cien millones de niños con hambre. Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Cinco continentes y miles de millones de pobres. El veinte por ciento que posee el ochenta por ciento de la riqueza del mundo. El ochenta por ciento del mundo que viva con el veinte por ciento disponible y que no complique las cosas porque puede perder su parte. Tres mil seiscientos muertos en la Escuela Santa María de Iquique en mil novecientos siete. Siglo veinte sanguinario y brutal.
La ciudad de las siete colinas. Siete pilares de la sabiduría. Siete pecados capitales. Siete crisantemos. Seis días y siete noches. Un siete en el corazón. Siete magníficos. Séptimo arte. Lunes primero y domingo siete. En siete estaciones de tren espera el corazón y en siete vagones viaja al olvido. Siete besos que se quedaron en la boca para siempre.
Una imagen le dice mil cosas a los que no quieren leer. Un tropezón cualquiera se da en la vida, pero al tercero vaya a Optica Pincus. La tercera ola. El quinto jinete. Una sola vez en la vida. Proyecto Radio Punto Uno. La tercera oreja. Los doce del patíbulo. Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien sonetos de amor. Los trescientos héroes. Diez mandamientos. Los cuatrocientos golpes.
La suma de los días. La multiplicación de los panes. La división internacional del trabajo. Equis igual a cero en la ecuación de la esperanza. Tres cuartos de cancha. Medio kilo de pan, un chorrito de leche, una cucharada de café molido: hora de la once

¡Realiza tu trabajo!

Hace poco se dio a conocer un caso de violencia que vivió una mujer por parte de su esposo, la víctima quedó con el rostro totalmente desfigurado. Lo decepcionante del hecho es que la autoridad encargada del caso decidió poner en libertad al agresor, sin que este asumiera las consecuencias de sus acciones ¡Qué indiferencia a la gravedad de este asunto!

Todos esperamos que las autoridades defiendan nuestros derechos y nos protejan, pero es una tragedia cuando se muestran indiferentes y pasivos.

Este caso es parecido al de un doctor que no se moviliza de inmediato para socorrer a una persona que está a un paso de la muerte, sino que espera primero recibir el beneficio que obtendrá por su trabajo. Esta irresponsabilidad es preocupante  porque en lugar de bienestar trae sufrimiento a diferentes personas.

Así de triste es observar un cristiano que no cumple su responsabilidad:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”  Lucas 4:18-19 (RV60)

La Palabra de Dios dice que el Espíritu del Señor nos ha ungido para dar las buenas noticias a los pobres, para sanar las heridas del corazón o físicas,  para dar libertad a los que están esclavizados por el alcohol, drogas, pornografía, etc.  y para predicar el mensaje de salvación. La pregunta que quiero hacerte es: ¿Estás haciendo tu trabajo?

Todos los días tenemos una batalla que ganar contra el enemigo, ¿estás atacando o simplemente eres un hombre cobarde con ropa de soldado? Muchas personas que te rodean están sufriendo y necesitan escuchar una palabra de esperanza y amor, ser libres y levantarse porque sus familias están siendo destruidas ¿Qué esperas para salvar sus vidas?

En este momento tienes que tomar una decisión y volver a Cristo con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas para empezar a realizar tu trabajo. Recuerda que los tibios o cobardes no entrarán al reino de Dios. (Apocalipsis 21:8)

¡Que el Señor te encuentre haciendo su trabajo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Fue por amor?

“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” 1 Corintios 13:3 Versión Reina-Valera 1960

Hoy en día, vemos muchas cosas que se hacen, supuestamente en nombre del amor. Si vemos los programas televisivos o las novelas actuales y nos adentramos en la trama de la historia, generalmente en lugar del amor, se termina exaltando el adulterio, el divorcio, el egoísmo y otros valores, que difieren mucho del verdadero amor.

Sin embargo la Biblia, nos dice claramente, que no importa tanto lo que hagamos, sino la motivación correcta por la cual lo hacemos.

Los ejemplos bíblicos son bastante fuertes, por ejemplo; si repartiese todo mis bienes  para dar de comer a los pobres… Nos habla, no de cualquier persona, sino de alguien que es lo suficientemente generoso, desprendido, no arraigado a los bienes materiales, que es capaz de despojarse de todo lo que tiene por la necesidad del prójimo. Aun así, la Biblia nos dice que si hace todo esto pero no tiene amor, no sirve de nada.

A veces leemos que ante una campaña política, se reparten alimentos, ropa, subsidios económicos a los pobres, pero la pregunta es: el verdadero interés está en ayudar a los pobres o en insertar en la opinión pública la idea de que nos interesa ayudar a los pobres, para recoger más votos? La verdadera y profunda motivación es la que determinará si hay en nosotros amor para el prójimo o si solo lo hacemos por nosotros mismos.

Que en este día, podamos ser conscientes que no basta solo con hacer o con buenas intenciones, sino que es necesario un corazón lleno de amor.

Realiza tus tareas cotidianas con amor a Dios y al prójimo, deja de lado la queja, la pereza, y haz todo esto como para Dios y no para el hombre.

Valora al que trabaja contigo, hoy puedes darle una muestra de amor, esto realmente hace la diferencia.

Como dice la Biblia, que podamos mostrar a Jesús por el amor que nos tenemos unos con otros.

Juan 13:35 “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

Por Daniel Zangaro.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Confianza

Según un estudio patrocinado por la organización intergubernamental Ideas en la Argentina, en la escala de 1 a 10, quienes inspiran más confianza son las universidades, con un 7,5. Las iglesias obtienen un modesto 4.0; el estudio considera seguramente a la iglesia católica porque la iglesia evangélica tiene una presencia bastante menor en la sociedad (8% de la población).
En Chile, según la ultima encuesta CEP (Noviembre 2016), en la escala de 1 a 100, la institución que genera mayor confianza es la policía (54%). Las iglesias (católica y evangélica) se alzan con el 30%.
Todo el mundo – o la mayoría al menos – sabe que las encuestas siempre tienen un sesgo según quién las encarga o quién las realiza. He intentado mirar los resultados de dos o tres centros de estudio y los números con bastante parecidos en los rubros seleccionados, es decir, la institución que genera mayor confianza y la percepción que hay de las iglesias, entre otros aspectos de la consulta.
Nos interesa considerar el lugar de la percepción que la gente tiene de las iglesias, de sus dirigentes y de sus fieles. En ambos estudios las iglesias bordean apenas el 30% de la confianza pública. Se pueden hacer diversas conjeturas sobre estos magros resultados de su imagen pública: conducta deplorable de algunos sacerdotes y pastores, falta de relevancia de los temas que interesan a los grupos de creyentes, la participación en la vida pública con resultados poco efectivos en la mejoría de las condiciones sociales, desaciertos en la participación de los cristianos en la acción política directa, en fin.
Sin embargo, más importante que todos los aspectos mencionados es el debilitamiento de la imagen y en sentido que la cristiandad tuvo en otras épocas de la historia: su sólida independencia del poder político, la claridad profética de su mensaje, su acción directa en el cuidado de las personas pobres, enfermas y desamparadas.
Hay como en todas las cosas notables excepciones. Pero precisamente eso es lo que nos duele: que sean excepciones y no la norma, esto es, que las instituciones cristianas sean efectivamente luz y sal en la sociedad.

El reino de los cielos es semejante…

A la mirada de mi nieta Antonia, llenita de luz, que me llega por el video que mi hija me envía por WhatsApp; a la hojita que me sigue los pasos en la vereda llevada por el viento otoñal; a los helechos de Los Añiques en los que reverberan miles de gotitas luminosas tocadas por el sol después de la lluvia; a la tarde en que me sumergí de tal manera en la lectura de “Los tiradores de rifle” cuando tenía diez años que entré en las imágenes de la lectura y no supe más nada de la terraza ni el sillón de mimbre; al tío Carlos que se aparece en mis sueños de tanto en tanto y quisiera creer que está vivo como en 1958 cuando me enseñó a leer.

A las manos que se extienden hacia los pobres, los refugiados, los desamparados, los indocumentados, hacia los desheredados del cielo y de la tierra; a la maestra que todos los días camina diez kilómetros a pie en la Patagonia para llegar a enseñar en una escuela rural; a la poesía que escribí a la lágrima negra que corrió por la mejilla de mi amiga que perdió a a su marido hace un año; a la fotografía que tomó el Iván de un rayo que cayó en medio de la pampa cordobesa; al perro que en la estación del tren esperó durante años todas las tardes a su amo que ya estaba muerto.

A la niña pakistaní que lucha por el derecho de las niñas a ir a la escuela y que fue baleada por sus enemigos; a las mujeres que marcharon en todo el país para decir “Ni una menos” y se levantaron contra la violencia de los hombres; al agua silenciosa del río y la montaña que se erguía frente a mí a la hora de la tarde en esos bellos días cuando viví en la sierra; a los refugiados que esperan un lugar en el mundo porque su tierra se incendió de guerra y de odio.

Porque el reino de los cielos es semejante a toda la vida y a todas las cosas que hizo Dios y que se extienden por toda la realidad sin fronteras, sin etiquetas, sin letreros…

Si…

Si todas las palabras que he escrito pudieran ser descifradas, ¿qué me quedaría? Si la noche no tuviera ocho estaciones, ¿dónde esperaría el tren del olvido? Si todo fue una equivocación, ¿por qué no me importaría equivocarme de nuevo? Si el pensamiento puede volar, ¿no le pediría que me lleve? Si no se puede vivir sin amor, ¿cómo es que aún respiro? Si los años enseñan a vivir, ¿qué materias fueron las que reprobé? Si la noche es sueño, ¿por qué Benedetti diría que estaba de ojos abiertos?
Si esperar tiene recompensa, ¿adónde tiene que ir uno a cobrar? Si quieres decirme cómo te sientes, ¿qué vas a hacer si no estoy en Facebook? Si por la boca muere el pez, ¿por dónde entonces es que vive? Si me hablas de cifras y logros, ¿cómo te respondo con perfume de lavanda y rumor de olas repetidas? Si los colores son tan lindos, ¿por qué tanta gente vive en blanco y negro?
Si cuando llueve todos se mojan, ¿cómo es que no se me ocurrió abrir un almacén de paraguas? Si la letra mata, ¿por qué no puedo vivir sin los libros? Si ya es hora de ir a almorzar, ¿qué hago aquí tratando de terminar este artículo? Si les parece interesante hasta aquí, ¿no les molesta esperar hasta que regrese?
…………
Si la noche fuera la mañana y la mañana fuera la noche, ¿no tendríamos siempre el mismo problema? Si hay tanto teléfono inteligente, ¿es posible esperar que se hablen menos tonteras? Si los ojos no se cansan de mirar, ¿cuál es la idea de los lentes de descanso? Si la verdad es simple, ¿de dónde tantos libros para explicarla? Si los pobres son bienaventurados, ¿por qué esa obsesión de ganar tanta plata? Si no tenemos tiempo para escuchar la respuesta, ¿no deberíamos dejar de preguntar “cómo estás”?
Si todos los caminos llevan a Roma, ¿cómo es que todavía no llegué ahí? Si una golondrina no hace verano, ¿cuántas se necesitan entonces? Si el tiempo es oro, ¿cuánto costarían en el mercado de valores los años que he vivido? Si nos consolamos pensando que mañana es otro día, ¿no sería igual decirnos que mañana es otra noche?
Si no tenemos nada que decir, ¿por qué nos empeñamos tanto en decirlo…?

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