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Como el agua

¿Quién iba a pensar que dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno son vitales en todo el mundo? El agua es vida y es un factor indispensable: la lluvia temprana para el crecimiento de las plantas y la tardía para refrescar el ambiente y afianzar una buena cosecha en los campos; ambas son una gran bendición.

El agua es un elemento que simboliza pureza, limpieza, al Espíritu Santo, incluso a la obra de Cristo. La Biblia menciona lo siguiente: “Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.”(Ezequiel 47:9 RV60)

Es impresionante lo que se menciona en este verso y lo que dice el capítulo completo es que este río de sanidad curará todo lo que se encuentre a su paso ya que “vivirá todo lo que entraré a este río”. Esto me recuerda cuando aún estábamos separados de Dios, muertos en nuestros pecados y delitos, justificando nuestras obras sin que nada pueda salvar a nuestro corazón que es perverso y al que sólo Dios conoce; pero cuando conocimos a Cristo fue como ingresar a ese río. Jesús es el camino, la verdad y la vida, por Él, los que estábamos muertos espiritualmente volvimos a la vida como sucedió en el valle de los huesos secos.

Juan 7:37-39 dice: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Los problemas, lo que sucede a tu alrededor, no deben limitar que seas lleno de su poder. No permitas que disminuya tu anhelo por la presencia de Dios, solamente acércate a Jesús para ser lleno y calmar tu sed.

Por Carlos E.  Encinas 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Es Dios tu invitado especial?

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20 (RVR1960).


Cuando sabemos que tendremos visitas en casa, nos esmeramos en ordenar, limpiar y preparar algún alimento para compartir e incluso nos vestimos para la ocasión.


De la misma forma, debemos anhelar la presencia de Dios en nuestras vidas, porque a diferencia de una visita que solo recibe lo que le ofrecemos, Dios con Su presencia nos otorga bendición, sostén, ayuda y muchas cosas más, así que te animo a descubrirlas personalmente.

Por Cesia Serna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Se te perdió algo?

En una ocasión perdí el anillo de matrimonio, me asusté muchísimo porque fue cuando estaba recién casada; como no estaba acostumbrada a utilizar anillos, lo quitaba constantemente de mi mano, pero esta vez no recordaba dónde había quedado, por lo que tuve que buscar sin descanso, por horas, moviendo todo y tratando de recordar los lugares que recorrí hasta encontrarlo.


¡Qué inmensa alegría y paz sentí cuando lo encontré! Cuando perdemos algo valioso para nosotros, seguramente no estaremos tranquilos hasta encontrarlo. Así mismo, mismo recibimos un ejemplo de las Escrituras:


“O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y, cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que se me había perdido”. Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente.” Lucas 15: 8-10 (NVI)


Por supuesto que después de encontrar el anillo me hubiera gustado hacer una celebración, y aunque esto no fue así, estaba muy feliz por recuperar algo valioso para mí. Del mismo modo, el Señor se alegra y celebra con los ángeles cuando una persona que está perdida en el pecado, vuelve al camino correcto y se arrepiente.


Tú eres alguien valioso para el Señor, es por eso que Dios te busca y te llama constantemente a su presencia ¿Seguirás rechazando la invitación? Recuerda que no hay mejor lugar que estar bajo las alas de alguien que te ama.


Te animo a acercarte a Dios, entregar tu vida y pedir perdón por tus pecados, solamente Él es el camino, la verdad y la vida.

 

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¡Eres perdonado!

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”

Isaías 1:18 (Reina-Valera 1960)

¿Cansado de fallarle a Dios una y otra vez? Es posible que nuevamente hayas caído en el mismo pecado, por lo cual piensas que ya no mereces misericordia, pero ¿has intentado buscar su perdón? Sabemos que nuestra naturaleza humana nos incita a pecar, pero también es cierto que tenemos disponible la vía del perdón que nos ofrece nuestro Dios. No importa el tamaño de tu pecado si quieres verlo de esa forma, porque hoy Dios está dispuesto a perdonarte, lo único que necesitas es ir delante de su presencia, reconocer tus pecados y pedir perdón.

Recuerda que fue el amor de Dios que lo impulsó a enviar a su Hijo para morir en nuestro lugar, para que de tal manera pudiéramos recibir el perdón de nuestros pecados. Aun sin importar las veces que le hayamos fallado, su perdón está a la distancia de una oración. ¡No pierdas esa oportunidad que tu padre quiere darte hoy!


Por Ruth Mamani



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Ser llenos del espíritu Santo

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,” Efesios 5:18 (RVR)

Desde el momento en que aceptamos a Jesús en nuestros corazones tenemos el sello del Espíritu Santo como garantía de nuestra salvación, pero muchas veces  cedemos al  pecado y terminamos apagando su presencia en nuestras vidas, por ello es importante que busquemos su llenura.  Quizás has sentido que el deseo por buscar el rostro de Dios, orando y meditando en su palabra, ha menguado. Es posible que lo hayas remplazado por otras actividades que se han convertido en distracciones, si  es así, hoy te pregunto: ¿Dónde están puestas tus prioridades?

Si deseas que las cosas marchen bien y que toda actividad te acerque a su voluntad, empieza por someterte cada día a su dirección y sumergirte en el río de Su Espíritu. Verás cómo todo cambia para bien.

Por Ruth Mamani

 

 

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¿Qué regalo recibiste esta Navidad?

Hoy habrás abierto tus regalos o tu regalo o tu tarjeta. Ayer celebraste en familia o tal vez solo o sola y fue un día más, un día común y corriente…

Sea como haya sido, busca el lado positivo de lo que hiciste y piensa en el nuevo año que se aproxima.

Haz planes para ese año, pero no solo los pienses. Escríbelos, y si es posible, coloca fotos de lo que deseas lograr, haz las letras en un papel fuerte, que resista el año entero y colócalos en un lugar visible. Lo que vas a hacer por esos planes es orar para que Dios te ayude a alcanzarlos, para que Dios bendiga esos planes y los veas realizados.

Muchos son los que hacen planes de comenzar a ejercitarse y a bajar de peso con un régimen alimenticio apropiado. Pero si no lo escribes, si no te comprometes sinceramente, al poco tiempo te vas a salir del régimen y no lo vas a volver a tomar. Hazlo divertido y permite cosas que te gusten mucho aunque sea una vez a la semana. No en una cantidad exagerada, sino para darte el gusto y luego seguir con la dieta, pero sabiendo que el próximo sábado o domingo, te vas a dar esa licencia o una nueva.

Como digo en Ni Más Ni Menos con Elluz Peraza: “todos los excesos son malos”. Así que la dieta es buena, pero los excesos nos pueden poner más ansiosos. Come saludable, pero no te quites por completo ninguno de los grupos de alimentos. Comer poco carbohidrato y comerlos complejos. No comer solo proteínas, pues luego cuando te sales un poco, te hinchas de inmediato. Toma mucha agua y en general, come muy saludable, tratando de comer muchas frutas y vegetales en cada comida.

Espero que te funcione y a mí también. Ya voy a buscar un buen corcho o cartulina para poner mi lista de planes para el 2019. ¡Dios te bendiga y te ayude a lograrlos!

 

 

 

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¡Mantente conectado a Dios!

Recuerdo que un fin de semana me encontraba tan baja de energía como estaba la batería de mi teléfono móvil. En mi cansancio, lamentablemente, olvidé conectar el cable del cargador al toma corriente, enchufé a mi teléfono obviando lo otro y me dormí. Al día siguiente, me desperté renovada, pero no así mi celular, porque me di cuenta que seguía de la misma forma que la noche anterior. Estaba enchufado… ¡pero no conectado a la corriente!

A nosotros nos pasa lo mismo con respecto a Dios, cuando nuestro espíritu no se encuentra conectado al suyo, nuestro cuerpo y alma se quedan en tinieblas, nos empieza a costar trabajo controlarnos para no pecar y lamentablemente las consecuencias de no “conectarnos a Cristo” pueden ser peores de lo que imaginamos.

Puedes invertir horas y horas en estudiar la Palabra de Dios para seguir aprendiendo y no llegar al conocimiento de la verdad, como dice en 2 Timoteo 3:7. Logras desgastar tus fuerzas y tu tiempo al servicio de Dios, sin embargo te encuentras desconectado de su presencia.

No importa cuánto tiempo haya dejado mi teléfono en el cargador, porque al no estar conectado a la toma corriente, no sirvió de nada.

Es importante saber que multiplicar nuestros esfuerzos jamás podrá sustituir con estar conectados a la verdadera corriente que es Dios.

Si en estos tiempos has cambiado tu encuentro con Dios por la actividad o servicio, ¡ten cuidado!, porque no es lo mismo servir a tu creador que estar en su presencia. Mantente alerta a las cosas que te desconectan de tu padre, ya sabemos que el pecado es una de ellas, pero también lo es el cansancio. No podemos estar conectados si andamos inundados de actividades. A veces pasamos tanto tiempo haciendo cosas para Dios que descuidamos nuestra relación con Él.

“Si ustedes se mantienen unidos a mí, yo me mantendré unido a ustedes. Ya saben que una rama no puede producir uvas si no se mantiene unida a la planta. Del mismo modo, ustedes no podrán hacer nada si no se mantienen unidos a mí.” Juan 15:4 (TLA)

Uno de los mayores desafíos que enfrentamos a diario es permanecer unidos y conectados a la fuente de poder, riqueza, amor y perdón que es nuestro Dios.

Procuremos en todo tiempo estar unidos a nuestro creador para recibir el alimento que nos ayuda a estar fuertes y nos permite dar buenos frutos, que nos mantiene en su luz y nos aleja de las tinieblas. Porque es posible que podamos estar “enchufados” a todo en relación a Dios, pero a la vez estar completamente desconectados de Él.

Por Ruth Mamani

 

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¿Por qué me pasa esto a mí?

“Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.” Salmos 119:28 (RVR1960)

Cuando nos hallamos en pruebas y estas tocan nuestra salud, quizá lo único que se nos ocurre hacer en ese momento es cuestionar a Dios y decirle: ¿Por qué a mí? Pero qué importante es ver personajes en la Biblia que al igual que tú se hallaban en dificultades, y a pesar de ello no dejaron de creer en Dios. Job fue uno de ellos, quien lo perdió todo, pero aun así permaneció firme en sus principios y convicciones ¡Cómo habrá clamado Job a su Dios para que le de alivio y sanidad! Pero la respuesta desde lo alto no llegó; solamente se escuchaba la risa burlona del infierno. Quizá en estos días recibiste la terrible noticia de tener una enfermedad difícil de tratar y por más que clamas a Señor por tu sanidad no recibes una respuesta, déjame decirte que a Dios nada se le escapa. Él dio su vida por ti para hacerte libre de toda enfermedad, no permitas que el enemigo te robe esa bendición. Busca de su presencia, porque el mejor aliado contra el desánimo y la depresión que causa una enfermedad, es la presencia de Dios.

Por Ruth Mamani

 

 

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Uniforme de autoridad

Carlos se encontraba estacionado en una esquina a altas horas de la noche, de repente vio correr a un hombre con un arma en la mano hacia su auto; asustado presionó el acelerador e intentó huir, pero el individuo le disparó, haciendo que Carlos chocara su carro y resultara lesionado. El atacante era un policía civil que dijo haber confundido a Carlos, creyendo que era un ladrón.

Es lamentable que sucedan estos hechos, pero nos enseñan una gran lección. Un policía que no usa su uniforme pierde un cincuenta por ciento de la autoridad que tiene porque al verlo de civil con un arma, resulta fácil confundirlo con un delincuente, como sucedió con Carlos.

Algo similar podría suceder en nuestro diario vivir, puesto que debemos estar conscientes que cada día enfrentamos una guerra espiritual constante.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.” Lucas 4:18-19

El uniforme de un policía representa el Espíritu del Señor en nuestras vidas, no podemos salir a la calle y ejercer las funciones de un hijo de Dios sin estar llenos de la presencia divina, de lo contrario no tendremos autoridad para combatir los ataques del maligno.

Un cristiano debería presentar autoridad espiritual, es decir, tener poder sobre el mal, ¿Tienes autoridad? El Señor te ha dado la potestad para atacar al enemigo, si alguien está enfermo, afligido o esclavo de algún vicio, no necesitas llamar a un pastor o ministro simplemente debes armarte de valor y orar por ellos, puesto que Dios respalda a sus hijos.

En esta oportunidad te animo a reflexionar sobre tu estado espiritual, quizá estás perdiendo muchas bendiciones por descuidar la presencia del Señor en tu vida, busca a Dios y pídele que te ayude a tener autoridad, que los demonios te conozcan y tiemblen, así como cuando escuchan el nombre de Jesús.

Por Shirley Chambi

 

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No lo descuides…

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Juan 14:23 (RVR1960)

La vida está llena de preocupaciones y distracciones, que a veces se nos hace tan difícil concentrarnos en lo que verdaderamente importa. Cuando María y José regresaron de la fiesta de pascua por la multitud de gente que habitaba en ese lugar no se dieron cuenta que Jesús no estaba con ellos, lo que les tomó tres días encontrarlo. Es más fácil perder la presencia especial de Dios de lo que es recuperarla una vez que la hemos perdido. Necesitamos ser más cuidadosos en permanecer en la presencia de Dios y no distraernos por algo que tal vez no merezca recibir nuestra atención. ¿Te gustaría ser dirigido por Jesús en cada paso que des? Comienza con ser obediente a su palabra y decirle no a las distracciones.

Por Ruth Mamani

 

 

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¡Un lugar único!

“Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:18 (DHH)

Cuesta creer en cosas que no se pueden ver o tocar, pero la promesa de un nuevo hogar en el cielo es real y lo mejor es que será una morada eterna, un lugar especial para todos los que aceptan a Jesús como salvador. En el cielo ya no habrás más llanto ni dolor, pero además y lo mejor de todo es que estaremos ante la presencia de nuestro Señor. Si hoy tienes dudas acerca de cuál será tu morada eterna, toma la decisión de abrir tu corazón a Jesús.

Por Judith Quisbert

 

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¿Sabías que otros sufren por tus errores?

¡Qué terrible es sufrir por algo que no hiciste! Podría recordarte a tu infancia, cuando tus padres castigaban a todos sus hijos hasta que el culpable confesara su fechoría. También sucede cuando un docente suspende a varios estudiantes por la indisciplina de uno. ¿Sabías que en estos momentos otros sufren por tu causa?

La palabra de Dios dice: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová…” Jonás 1:1-3 (RVR 1960). El Señor buscaba a Jonás para que realizara un trabajo, pero él no escuchó y prefirió escapar de su presencia.

Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos.

Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.” Jonás 1:4-6 (RVR 1960).

Jonás subió a una nave para ir a un lugar contrario al que Dios le había mandado, pero cuando se encontraba en medio del mar, vino una terrible tempestad, a tal grado que el barco estaba a punto de partirse; las personas de la barca estaban asustadas, por lo que cada uno buscó clamar a su dios, situación que empujaba a Jonás a arrepentirse.

Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.

Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.” Jonás 1:10-12 (RVR 1960).

Las personas que se encontraban dentro la barca estaban enfrentando una terrible crisis por la desobediencia de Jonás, al enterarse de esta realidad, tuvieron temor a Dios, por lo que echaron a Jonás de la nave y la tempestad se calmó.

Podríamos estar viviendo la historia de Jonás ¿estamos obedeciendo o huyendo de Dios? ¿Lo escuchamos o ignoramos? Lamentablemente si dejamos de escuchar al Señor no sufriremos solos las consecuencias, sino también las personas que nos rodean ¿Cuántas familias se encuentran en crisis porque un miembro del hogar se ha revelado contra el Señor?

En esta oportunidad quiero animarte a tomar la decisión de “escuchar a Dios y obedecer” No hagas oídos sordos, recuerda que si no estás con Cristo estás contra Él, si no recoges, solamente desparramas. Levántate, y si no tienes fuerzas para luchar por ti mismo, lucha por las personas que amas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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