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Sueños y trabajo

No dejes de seguir tus sueños. No pares de soñar. Pongamos de moda los sueños.

En las puertas de las tiendas de la ciudad donde vivo se suelen poner unas pizarras que anuncian ofertas y regalan estas frases. Hay otros temas también pero éstos se juntaron hoy en mi camino al trabajo.

Tal vez es temporada de sueños y no me había enterado.

Alguna vez escribí por ahí que los sueños son la matriz de la realidad. Que lo que vemos, escuchamos y usamos en nuestra vida diaria un día fue una idea en la mente de alguien.

Un sueño, nada más ni nada menos.

Leí en algún antiguo libro de proverbios que el perezoso todo desea y nada alcanza. Tal vez conozcan personas así. Tienen la rara idea de que si desean algo intensamente lo lograrán; que la voluntad hará realidad el anhelo. Tenía un amigo que llamaba a eso “fe en la fe”.

El sueño es imprescindible para llevar a cabo un proyecto. Pero con todo lo importante que es, no constituye más que el cincuenta por ciento. La otra mitad es el trabajo.

Esta es una época que se caracteriza por la búsqueda de la satisfacción inmediata y espontánea. Las personas lo desean todo y lo quieren ya. Algo así está pasando con los sueños.

Escucho gente que quiere viajar, saber inglés, triunfar en la vida y publicar un libro con la historia de su vida (es notable la cantidad de personas que desean contar su vida en un libro).

En proporción directa, es asombroso constatar la gran cantidad de soñadores no tiene la disposición a hacer el trabajo necesario para conseguir esos objetivos.

Pensemos en otra línea de reflexión. Un señor, en 1949, compra un pequeño autobús con motor de arranque a manivela y comienza a transportar pasajeros desde una pequeña localidad a la ciudad cabecera de la provincia.

En 2019 es una línea de buses nacionales e internacionales con más de cuatro mil unidades, con sus terminales propios, sus hoteles y que cotiza acciones en la Bolsa.

Me pregunto si aquel señor que empezó solo su negocito de transporte soñó efectivamente con la dimensión actual de su emprendimiento. Tengo la persistente impresión que no.

Creo que su meta fue nada más el trabajo, la dedicación, la responsabilidad y – ojalá – la honestidad.

Una minúscula acción local se convirtió, setenta años después, en un hecho nacional.

Tanto o más importante que soñar es trabajar. Me parece…

Saber sagrado

Dicen algunos estudiosos que Hipaso de Metaponto, un discípulo de Pitágoras estaba estudiando la medida de la diagonal del cuadrado y arribó a la perturbadora conclusión que la raíz cuadrada de 2 no era 1 ni era 2, sino un número intermedio que resultó ser inconmensurable. Hoy a esos números se los llama irracionales.

Esto desafiaba el mundo ideal de Pitágoras en el cual todas las medidas eran perfectas. El estaba tan imbuido de esta idea que dedujo que el Universo mismo se había construido a partir de números.

Así que el descubrimiento de Hipaso era un peligro para la armonía matemática de Pitágoras. “Cuenta la leyenda” que los discípulos de Pitágoras, previendo el peligro que estas ideas traían al orden establecido por el matemático, en un viaje de barco lo habrían lanzado por la borda. O sea, lo habrían asesinado.

Los siglos han demostrado que cada vez que alguien desafía el conocimiento estándar con una idea distinta desordena el tablero y es visto como un enemigo. Pero el tiempo casi siempre ha demostrado que esa nueva idea era correcta o más adecuada.

Que la tierra era redonda, que su interior era una bola de fuego desde donde provenían los volcanes y que giraba alrededor del sol fueron ideas cuya condena a muerte sólo podía ser evitada con la retractación. Es irónico que la madre y maestra de estas sanciones fuera la iglesia cristiana.

La verdad, cuando es verdad verdadera, trae implícita la libertad. El conocimiento, en lugar de encerrarlo a uno en un sistema exacto de saberes, lo instiga a explorar lo que se sabe, a interrogarlo, a confrontarlo con la realidad como es y no como uno quiere que sea.

Pero la madre y maestra se resiste a pie juntillas a que sus paradigmas fundacionales sean revisados o expuestos. La política interna – poder, dinero, influencias – depende de su estabilidad. La intangibilidad de sus dogmas es fundamental para su subsistencia como sistema. 

Así que el saber sostenido por la institución es elevado a la condición de sagrado y cuestionarlo sería provocar a Dios mismo. Más claro echarle agua.

Pero el saber no es patrimonio de un grupo privado. Está disponible para todo aquel que lo busque de todo corazón. Es de acceso libre. Es vulnerable al amor, a la pasión, a la razón.

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32)

¿Sabes cuál es tu rol en el matrimonio?

“De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: «Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará “mujer” porque del hombre fue sacada.» Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser. “Génesis 2:22-24  (NVI)

Muchos llegan al matrimonio con la ilusión de vivir “felices para siempre” así como en los cuentos de hadas lo vemos, pero… ¿Cuál es la realidad? La Biblia menciona que en este mundo tendremos aflicciones, pero no porque simplemente existan sino porque vivimos entre seres humanos imperfectos. Por lo tanto, dos vidas que se unen en matrimonio, son dos mundos diferentes que a pesar de amarse y prometerse amor eterno en el altar es posible que lleguen a situaciones de conflicto y más aún cuando no tienen claros sus roles como cónyuges. Al esposo se le ordenó amar a su esposa y a ella sujetarse a su marido. Este orden establecido por Dios, no ha pasado de moda ni ha quedado obsoleto como algunos pretenden afirmar. Por el contrario, siguen vigentes y son fundamentales para que el matrimonio permanezca fuerte y saludable.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La fuerza de las palabras

Palabras que nos permiten abrir los ojos, ver de qué estamos hechos, cómo construimos nuestra realidad, cómo manipulamos el lenguaje para defender y volver incuestionable lo que, sabemos bien, podría ser de otro modo.

(Eugenia Almeyda, en La Voz del Interior, 8 de julio de 2018)

Hemos abordado aquí antes y desde varios ángulos los significados y alcances de la palabra. Hoy nos convoca esta idea de Almeyda quien comenta en el matutino cordobés la obra de Margaret Atwood (El cuento de la Criada, Alias Grace).

Palabras que nos permiten abrir los ojos – No es mucho lo que vemos cuando no nos encontramos con la palabra. Los hechos crudos, la muda visualidad, la orfandad del vocablo reducen y delimitan nuestros mundos. No hay preguntas, curiosidad., sólo una ceguera virtual respecto de todo lo que no sea inmediato, grave falta de perspectiva.

Ver de qué estamos hechos – Quizá uno de los atributos más eficaces de la palabra sea el revelarnos a nosotros mismos. Cuando entramos en el universo del vocabulario y entendemos lo ancho y ajeno que es el mundo, se derrumban las idílicas ideas que tenemos de nosotros. El fuego de la realidad quema finalmente lo artificioso y devela la poca materia que nos compone. Un encuentro con lo real.

Cómo construimos nuestra realidad – Esta es una buena cuestión: ¿nuestra realidad es como es o como nosotros la pintamos? El papel aguanta todo, nos solían decir cuando éramos chicos. Lo que decimos acerca de nosotros, nuestros argumentos, nuestros alegatos, explicaciones y pretextos, ¿reflejan la objetividad o son constructos que nos tranquilizan a la hora de los escrutinios?

Cómo manipulamos el lenguaje para defender y volver incuestionable lo que, sabemos bien, podría ser de otro modo – De herramienta para reflejar lo real las palabras se pueden convertir en instrumentos para darle solvencia escritural a lo que no es pero que queremos argumentar que es. Qué difícil es aceptar que las cosas bien pueden ser algo distinto de lo que deseamos que sean. Si ese deseo se hace más fuerte que cualquier posible honestidad,  entonces vamos a usar las palabras para que establezcan como incuestionable, precisamente, lo que nosotros queramos. Podemos ser tan exitosos en el intento que podemos terminar creyendo a rajatabla nuestra propia versión.

Reality

¿Será que al final del día será verdad eso de que no hay nada mejor que la realidad, como decía mi jefe aquel? Han pasado tantos años desde ese día en que, casi como pensando en voz alta, se expidió con estas palabras y siempre las recuerdo, aunque con sentimientos encontrados. Si la realidad es absolutamente lo mejor que hay, qué terrible para los enfermos de la cabeza, los poetas, los literatos, los músicos, los soñadores: han vivido sus vidas lejos de lo mejor.

Pero, ¿y si fuera así? Desde dentro de nosotros y por donde quiera que uno mire, en términos cuantitativos, la maldad gana siempre. Eso es la realidad. El egoísmo finalmente ordena nuestros pasos, incluso nuestros actos “altruistas”, tanto en lo personal como en lo colectivo. El interés rompe el saco. La calavera es ñata. En todas partes se cuecen habas. Hace tiempo que ya no creemos en el Viejito Pascuero (versión chilena de Papa Noel) ni en los reyes magos. Las películas románticas con final feliz son películas. Para decirlo en paráfrasis bíblica: Habiéndose multiplicado la maldad, la fe se nos enfrió hace rato. Conservamos nuestra fe personal, nuestra íntima esperanza del cielo y cositas así pero a la hora de ofrecernos a los otros, ya las ganas – y la mística – se nos acabó hace rato. Hace rato. Noten que hablo en primera persona plural para que no queden dudas.

Según la óptica de mi antiguo jefe no hay nada mejor que estar convencido de lo concreto de la existencia y no andar soñando leseras. ¿Qué sentido tiene suponer otros mundos, otros escenarios, realidades alternativas cuando a cada momento la vida nos muestra su único lado – porque ya casi estamos convencidos de que no tiene otro? Seguro que lo que quería decir él era que los datos duros siempre son los mejores para ordenar la vida, tomar decisiones, establecer relaciones productivas, organizar o construir cualquier cosa. No era tan crudo tampoco…

Para hacer un puente hay que operar con información real sobre mecánica de suelos, cálculo de estructuras y otras matemáticas imprescindibles y no sobre lo que alguien soñó que podría ocurrir cuando el puente estuviera construido y familias que estaban alejadas por el mar o el río ahora podrían abrazarse y compartir más seguido la fortuna de la comunión. Efectivamente, más vale la realidad para hacer el puente.

Lo demás parece ser ni más ni menos mentiras del maestro Goyo

Haz lo tuyo y Dios hará el resto

Hablé con un joven que se encontraba muy entusiasmado por iniciar un negocio de reparación de computadoras, y le pregunté: ¿Qué estás haciendo para que esa idea se haga realidad? Se quedó en silencio, pasó un buen tiempo y le volví a hacer la misma pregunta y su respuesta fue: ¿Estoy esperando que Dios me dé la oportunidad? Y así pasaron los años y este joven seguía conservando su sueño de negocio pero jamás hizo algo para lograrlo.

El ser humano tiene la capacidad de soñar cosas grandiosas y maravillosas para su vida y familia, pero el detalle no está solamente en soñar sino en trabajar y esforzarse para que esos anhelos se hagan realidad.

Dios prometió ayudarte a que tus planes se realicen “Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.” Proverbios 16:3 (NTV) pero también te dice que pongas tu esfuerzo y hagas todo lo que está dentro de tus posibilidades para realizar tu sueño, “Poco trabajo, pobreza; mucho trabajo, riqueza. “ Proverbios 10:4 (NTV).

Al igual que el joven de la historia, hoy muchos tenemos planes y proyectos que ya los hemos puesto a conocimiento de nuestro Dios Poderoso que puede hacerlos realidad, pero si no hacemos algo, jamás lograremos alcanzarlos, es decir que anhelar y planificar no es suficiente, hay que poner manos a la obra.

Cuando Moisés y el pueblo de Israel recibieron la promesa de ser libres de los egipcios, ellos solamente debían caminar hacia el mar para llegar a la tierra prometida, ¿Imaginas si hubiesen dicho: “primero que Dios haga algo con el mar”? Jamás hubiesen salido de Egipto. Ellos hicieron su parte que era caminar y llegar a las orillas del mar y Dios hizo lo suyo: “(…) el Señor abrió un camino a través de las aguas mediante un fuerte viento oriental. El viento sopló durante toda la noche y transformó el lecho del mar en tierra seca.” Éxodo 14:21 (NTV).

Poner manos a la obra es un acto de fe, es una muestra de que estamos esperando en Dios y por ello estamos trabajando. No hay nada malo en orar para encontrar un trabajo, para iniciar un negocio o para saldar deudas; lo malo es quedarse sentados con los brazos cruzados lamentando la situación y esperando que de manera súper milagrosa te llegue un trabajo, que tus deudas se paguen por sí solas, etc.

Dios espera que pongas de tu parte, que demuestres tu fe y tu confianza en Él haciendo lo que está dentro de tus posibilidades, confiando en que Él se ocupará de lo imposible.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Entonces

Entonces, el vuelo. El alejamiento liberador de la mórbida realidad de la muerte y del dolor del siglo. Entrar, al comenzar esta semana, a una esfera intangible, esa de los sueños que de acuerdo a la lógica de aquel antiguo jefe mío era totalmente inconducente porque, decía él, No hay nada mejor que la realidad. Pero los sueños son otra forma de realidad. Más real que la realidad virtual que en último análisis no es más que unos y ceros por más potente que parezca. Los sueños, damas y caballeros, consisten de una materia que anticipa o evoca vida, emociones, lágrimas, risas, lugares, texturas, colores. No pocas veces los sueños son la matriz que da a luz las cosas tangibles. Los sueños son argumentos airados contra el imperio fundamental de la razón.

Entonces, los sueños, ese pensar sin límites, sin condiciones, sin requerimientos ni juicios ni reproches de terceras partes, le permiten a uno caminar por otros senderos, construir algunos mundos que en la literatura, en el cine, en el teatro, en la música, en la pintura deleitarán, asombrarán a desconocidas audiencias. Le permiten a uno viajar afuera de todo, romper amarras, armar un consuelo, encontrar un rincón donde uno deje por fin de ser interpelado porque no lo alcanza mensaje alguno.

Entonces, sueltas por fin las innumerables amarras de las limitaciones corporales se encuentra uno consigo mismo en la orilla de algo, lejos del centro, en un estar periférico, ajeno, tangente, a salvo de pensamientos perturbadores, de culpas corrientes, de asuntos pendientes.

Entonces, los libros – La llamada de la Tribu, Mensaje sin Código, Cultura, El Hobbit, Historia del siglo XX, La Duda como Marea de la Teología -, algunas películas – Una, Hanna, The Darkest Hour, Dunkerke -, una que otra serie – Jessica Jones, Altered Carbon, Black Mirror, Godless -, los diarios del domingo y el Amélie a la hora del desayuno constituyen el último reducto de la paz, la última frontera del silencio, la última línea de defensa contra la exigencia del ser social, de la red social, del hombre social, de la molestia social.

Entonces, aunque no más sea por algunas horas, se vuelve uno inmaterial, inalcanzable, completamente libre y, si bien no feliz, al menos en paz.

Entonces, a la mitad de la semana tal vez, habrá que volver a meter la mente y el cuerpo en el régimen implacable de las solemnes responsabilidades humanas.

Entonces,perdón por tantos adjetivos…

Mientras tanto…

Una realidad indescriptible, sueños que se derriten como un helado con chispas de chocolate en clima de verano, cuando una meta se vuelve una ilusión y la ilusión una utopía, la esperanza está en juego.

Imagina que terminaste una carrera, tienes varios postgrados, una maestría, te postulas a varios trabajos y parece que las puertas no se abren, esperas una llamada, casi por una eternidad, nada.

Es en esos momentos cuando te preguntas ¿Qué hice? ¿Por qué no pensé en otra opción? Los familiares que antes te apoyaban te llaman la atención, los amigos no saben qué decirte, ves como personas sin cualidades ocupan lugares donde podrías estar trabajando, el desánimo crece, respirar cuesta y la vida duele tanto que comienzan las quejas.

“En toda labor hay fruto; mas las vanas palabras de los labios empobrecen”. (Proverbios 14:23 RVR1960)

Si no encuentras algo en tu ramo, ve por el “mientras tanto”, no des lugar al ocio ni al diablo, las quejas no te llevarán a ningún lugar. Aprende más, que tu fe crezca, ayuda, enseña, comparte, juega, ríe; aunque trabajes en algo diferente a lo que te agrada ten confianza en que pronto llegará lo que esperas, porque Dios tiene planes de paz y no de mal para ti (Jeremías 29:11 RVR1960)

¿Desesperado y sin saber qué hacer? Es momento de la oracción (oración+acción), confía en Dios, Él tiene algo especial para ti, mientras tanto intenta, paso a paso.

Por Carlos Eduardo Encinas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mi mejor regalo de navidad

Desde muy pequeña soñé con una familia perfecta, donde después de un largo día de trabajo el papá llega a casa y la esposa y los hijos lo reciben con amor, al parecer todos son felices y, a pesar de no tener mucho, la alegría y la unidad abunda entre ellos. Si alguno de ustedes vio la serie “La familia Ingalls” podrá entender de lo que hablo.

Muchas veces no quise abrir mis ojos para dar por terminados mis sueños y vivir la realidad en la que me encontraba, porque a cambio de abrazos eran golpes y  en lugar de palabras suaves, gritos. Anhelé con todo mi corazón que esos días y noches de peleas terminaran pronto, pero no parecía tener fin; al contrario, creo que los conflictos iban en crecimiento hasta terminar en la rivalidad, lo que día tras día compungía mi corazón por los reclamos y palabras hirientes que mis padres se decían uno al otro.

Pero un día, cuando la situación parecía empeorar me acerqué a Dios, de quien había oído que era capaz de restaurar todo lo que parecía estar perdido, sentía tanto peso en mi corazón por lo que vivíamos  que estaba dispuesta a todo con tal de que las cosas mejoraran.  Con lágrimas en los ojos le pedí a Dios que restaurara mi familia y que si realmente Él existía transformara la vida de mi papá, quien no sólo había mostrado ira por conflictos pasados con mamá, sino porque estaba enviciado con el alcohol, lo cual le era difícil dejar.

Cuando mis fuerzas parecían terminar y creía que nada pasaría, Dios envió ángeles para hablarle a papá. Al parecer fue la primera vez que él prestó atención a lo que ellos decían, mi padre jamás tuvo interés de llevar una vida cristiana, en su mente estaba el disfrutar lo que se podía mientras uno estaba vivo, pero no creía que existía vida después de la muerte. Cuando vi su interés, creí que todo pasaría pero llegando una vez más al fin de semana, entendí que sólo había escuchado por gusto, porque nada cambió.

Mis días de oración por mi familia y en especial por mi padre se alargaron, fue el tiempo donde empecé a conocer a mi creador y donde pude adquirir más fuerza para seguir intercediendo por él. Pasaron meses, años y aún había esa pequeña esperanza que me impulsaba a seguir, a pesar de que hubo momentos de desánimo, Dios me ayudó a no desistir.

Al poco tiempo papá enfermó, estaba postrado en cama sin diagnóstico conocido. Tal vez él estaba asustado por lo que estaba viviendo, empezó a escuchar música cristiana y prédicas que estaban almacenadas en nuestro pequeño equipo. Me alegró el corazón saber que tenía  algo de interés por conocer a Dios.

Un domingo me armé de valor para decirle: “Pa, estoy yendo a la Iglesia, ¿quieres ir conmigo?”  Él respondió: “Sí”. Creo que sólo bastaba esa palabra para que él entregara su vida a Cristo, el Señor había estado trabajando en él de manera particular. La verdad no esperaba esa respuesta, pero puedo decir que ése día fue el mejor de toda mi vida. Al verlo entrar por los atrios de la Iglesia sentí tanta felicidad y gratitud; y  poco tiempo después mi mamá llegó a los pies de Cristo. Y por supuesto que las cosas cambiaron.

Se acercaban las fiestas de fin de año y puedo asegurar que fueron las mejores de todos los tiempos, si bien antes cada uno se iba a descansar después de un largo día de trabajo, ahora había una razón para agradecer a Dios por sus grandes maravillas en nuestras vidas. Ése fue mi mejor regalo de navidad.

Si por años haz estado luchando por tu familia sin ver resultado alguno, no pierdas la esperanza, Dios puede darte el mejor regalo en esta navidad, no todo está perdido, sus planes están por encima de los nuestros, ¡sigue batallando!

Aunque no existe la familia perfecta tenemos a un Dios perfecto, capaz de restaurar lo que parece estar perdido. Aprovecha estas fechas para compartir el amor de Dios, hay personas que necesitan de tan sólo una palabra para llegar a los pies de Cristo nuestro Salvador.

“Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo, todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en Él y Él en Dios”.1 Juan 4:14-15 (RVR).

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Ver para creer o creer para ver?

Si recordamos lo que sucedió después de la resurrección de Jesús encontraremos una escena bastante impresionante y no necesariamente por el maravilloso acontecimiento que tuvo lugar, sino por el asombro que causó en el mismo Maestro y en los demás discípulos.

Así es, estamos hablando de lo que dijo e hizo Tomás “Ellos le contaron: ¡Hemos visto al Señor! Pero él respondió: No lo creeré a menos que vea las heridas de los clavos en sus manos, meta mis dedos en ellas y ponga mi mano dentro de la herida de su costado” Juan 20:25 (NTV).

Prácticamente Tomás estaba diciendo “creeré cuando vea”;  aunque este discípulo acompañó a Jesús durante su paso por la tierra, vio los milagros que hizo y escuchó de la boca del Maestro todo acerca de su muerte y resurrección ¡no creyó!

Es común que las personas necesiten ver y tocar para creer, pero la fe va contra esta idea, “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver” Hebreos 11:1 (NTV).

La fe es la llave para ver a Dios a través de las maravillas que puede hacer. No esperes verlo con un rostro y un cuerpo definido para creer, Él está cuando las gotas de lluvia caen, cuando los rayos del sol comienzan a salir y tocar la tierra, está cuando abres los ojos y aun cuando sueñas, Dios está ahí en todo momento y lugar, entonces ¿Por qué no creer? Si cada día podemos verlo a través de sucesos pequeños pero que son vitales para nuestra vida.

No esperes ver para creer que Dios existe y que puede ayudarte, recuerda que la naturaleza misma es el testimonio de que hay un Ser Superior que tiene el control de todo.

¿Qué milagro estás esperando ver?

Dios, hoy sólo quiere de ti la FE necesaria para creer que Él puede hacer ese milagro que estás esperando.

 –  Creer para ver sanidad.
–  Creer para ver restauración familiar y matrimonial.
–  Creer para ver prosperidad.
–  Creer para ver libertad, etc.

“Necesitas creer para ver”

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es imposible?

La Biblia registra los hechos impresionantes que Dios hizo en medio de su pueblo, recordemos algunos:

– Abrió el mar rojo.
– Destruyó las murallas de Jericó.
– Convirtió en agua en vino.
– Alimentó a 5 mil con dos 2 peces y 5 panes.

Y así podríamos seguir recordando lo que Dios hizo en medio de su pueblo. A lo largo de la historia el hombre ha sido testigo de su poder y hoy también tenemos la posibilidad de presenciar esos milagros.

Jeremías 32: 27 dice: “Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV)

La duda es el principal enemigo de la fe y se hace presente justamente cuando estamos atravesando tiempos difíciles; si dejamos que se quede en la mente y en el corazón puede causar grandes tragedias como: alejamiento de Dios, frustración, decisiones apresuradas que van directo al fracaso, etc.

Como seres humanos estamos limitados, pero Dios no tiene esos límites, Él puede lograr lo que es difícil o imposible para el hombre ¿Lo crees?

Tal vez tu problema es grande y muy complicado pero tu fe debe ser aún más grande y firme, recuerda que Dios es supremo y tiene el control de todo “La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen” Salmos 24:1 (NTV).

Hoy quiero animarte a decirle a tus problemas (físicos, económicos, familiares, etc.) que tienes un Dios de imposibles.

No tengas temor de lo que vendrá, que tu confianza esté en Dios y verás ese milagro en tu vida.

¿Qué es imposible para Dios?

Por Judith Quisbert.

 

 

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Buena fama

“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente” Proverbios 3:3-4 (NVI)

Todos queremos que nos recuerden con amor y respeto, para ello es necesario tener un buen testimonio delante de Dios y de los hombres. Quizás te preguntes ¿Cómo lograr un buen testimonio? Demostrar amor y ser genuinos son los principales recursos para lograr aceptación y ganar buena fama ante Dios y los demás.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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