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La voluntad del Padre 1

La voluntad del Padre

“No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.” Mateo 7:21-23 (NTV)


En este pasaje bíblico Jesús explica claramente que no todo aquel que le llame Señor entrará al reino de los cielos, sino aquel que hace la voluntad del Padre. Esto quiere decir que al cielo no vamos a entrar por obras, ni por ser buenos, sino por hacer la voluntad de Dios.


Esto no quiere decir que es en vano que vayas a la iglesia, que le sirvas en algún ministerio, que salgas a evangelizar o que trabajes para el Señor en algún área, desde luego que no. Si lo estás haciendo te felicito y animo a continuar en la obra de Dios.


Lo que quiero transmitir es que tu prioridad siempre debe ser hacer la voluntad del Padre, porque hay personas que aparentemente están haciendo la obra de Señor, pero lo que los motiva o impulsa es el beneficio que encuentran para ellos mismos; es decir, que no lo hacen para agradar a Dios sino al hombre.


Por eso es importante que te preguntes y examines como lo hacía el rey David. “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.” Salmos 143:10.


En algún momento dije que David es uno de los hombres que más admiro de la Biblia, porque a pesar de que tuvo muchos errores en su vida, supo reconocer los mismos, arrepentirse y buscar a Dios. En alguna oportunidad dijo: “Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” Salmos 139:23-24 (TLA)


Simplemente, con esta oración, lo que David estaba haciendo era buscar la voluntad de Dios y tratar de agradarle en todo. Su prioridad siempre fue Dios y guardar sus enseñanzas. “Dios mío, cumplir tu voluntad es mi más grande alegría; ¡tus enseñanzas las llevo muy dentro de mí!” Salmos 40:8 (TLA)


Toma un momento para examinarte y preguntarte: ¿Lo que estoy haciendo es la voluntad de Dios para mi vida? ¿Le agrada a Dios mi forma de actuar? ¿Qué debo mejorar o cambiar para hacer la voluntad del Señor?


“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” Romanos 12:2 (NTV).

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En el mundo 2

En el mundo

(Escribí esto hace seis años y es asombroso lo actual que sigue siendo. Si lo leyeron alguna vez, les invito a repensarlo. Si no lo conocían, hablemos…)

No estábamos ahí cuando los tiranos se apoderaron de las almas y las transaron al mejor postor. No estábamos ahí cuando la codicia del dominador devoró las riquezas naturales del mundo. No estábamos ahí cuando los profetas solitarios morían de sobredosis, ahogados en su vómito. No estábamos ahí cuando las trasnacionales contaminaron las aguas y las gaviotas murieron ahogadas en el petróleo de los buques cisterna. No estábamos ahí cuando las niñas fueron vendidas por quinientos dólares para proveer a los consumidores del turismo sexual. No estábamos ahí cuando se escribieron las crónicas del despojo, la violencia y la opresión. En fin, no estábamos ahí cuando se escribía la verdadera historia, la de todos los días, la que no sale en los diarios…

Nosotros estábamos en nuestros santuarios considerando las futuras delicias de un cielo embaldosado de oro y joyas. Estábamos analizando las interpretaciones de la profecía de los ancianos tutelares que escribieron de dragones voladores, copas y documentos lacrados. Investigábamos diligentemente cómo era que sanaba el alma de los mínimos dolores que habíamos experimentado cuando éramos niños y cómo era que nos librábamos de las tentaciones de la televisión e internet. Estábamos juntando dinero para equipos de sonido de última generación y vitrales multicolores para nuestras inmensas catedrales. Estábamos salvando el mundo con encendidos discursos y melodiosas canciones, a más que prudente distancia de los verdaderos hechos de la historia.

Porque lo nuestro no era el mundo. No era nuestra misión ocuparnos de las cuestiones palpitantes del mundo, porque alguna vez leímos, y nos pareció genial, que nosotros no éramos del mundo. Nosotros éramos ciudadanos de algún reino lejano, con emotivas historias acerca de triunfos venideros y juicios definitivos.

Nunca se nos ocurrió pensar – o nunca nos dejaron pensar – que “no ser del mundo” no quería decir “no ser en el mundo”. Ser en el mundo era hacerse carne en la cotidianidad, meterse en la profundidad del dolor y la miseria, estuviera ésta en las esferas del poder o en las profundidades de la pobreza. Era, ni más ni menos, recordar esas palabras del apóstol Juan que nadie parece recordar (1 Juan 4:17): “…pues como él es, así somos nosotros en este mundo”. Carne, sangre, compromiso, participación en el curso de los acontecimientos humanos. Porque, a fin de cuentas, ésos son los acontecimientos que nos competen si vamos a representar aquí la inmensa gesta de la redención.

Lo importante es que tu corazón esté limpio 3

Lo importante es que tu corazón esté limpio

“Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.  Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”. Lucas 13:22-24

Tristemente no todos podrán gozar una eternidad con Cristo, sino sólo aquellos que tengan el corazón limpio. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Mateo 5:8

No importa de qué denominación o congregación seas, si tu corazón no está limpio, lamentablemente, no podrás ver a Dios ni pasar la eternidad con Él. De nada sirve que tengamos años en la iglesia y sigamos mintiendo, odiando, codiciando, robando y dando mal testimonio. No es bueno engañarnos a nosotros mismo, es mejor examinar nuestro corazón y ver cómo estamos delante de nuestro creador.

Jesús dijo: “No todo el que afirma que yo soy su Señor entrará en el reino de Dios. Sólo entrará el que obedezca a mi Padre que está en el cielo. Vendrá el día en que muchos me van a decir: “Tú eres nuestro Señor, nosotros profetizamos en tu nombre, y por ti echamos fuera demonios. Además hicimos muchos milagros en tu nombre”. Entonces les diré claramente: “Nunca los conocí, apártense de mí, porque ustedes se dedicaron a hacer el mal.” Mateo 7:21-23 (PDT)

Si hay pecado en nuestra vida, es mejor humillarnos y ponernos a cuentas con Dios, no olvidemos que somos el templo del Espíritu Santo y que Él no puede habitar en un corazón contaminado.

Pidamos perdón al Señor todos los días y busquemos con perseverancia llenarnos del Espíritu Santo, porque una vez que el Espíritu de Dios desciende sobre nuestra vida, nunca volvemos a ser igual.

Que este tiempo nos sirva para reflexionar sobre nuestra condición espiritual y buscar a Dios con todo nuestro corazón. Acerquémonos al trono de la gracia de nuestro creador y recibamos su misericordia y gracia.

Que tu mayor necesidad este día sea ser lleno del Espíritu Santo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿El Rey o el reino? 4

¿El Rey o el reino?

El dinero y la fama motivan a la gente a cometer grandes locuras. Hoy en día podemos ver cómo la codicia toma lugar en la vida de muchos que, por tener seguridad financiera mienten, roban y hasta son capaces de sacrificar su propia reputación ¿Conoces a alguien con esas características?

Es posible que muchas de las jóvenes participantes  del concurso de belleza más importante de la época antigua hayan sido motivadas por la posición que ellas ocuparían en el reino, por las comodidades que gozarían y por el lugar donde vivirían, el cual se podría comparar con un palacio sacado de un cuento de hadas. La Biblia describe de una forma detallada los jardines que rodeaban el palacio.

“En el tercer año de su reinado, Asuero organizó una gran fiesta para todos los funcionarios y líderes del país. También invitó a los jefes de los ejércitos de Persia y Media, y a las autoridades y gobernadores de las provincias. Durante seis meses el rey les estuvo mostrando las riquezas que poseía y les hizo ver cuán grande y poderoso era su reino. Después ordenó que se preparara otra fiesta para todos los que vivían en Susa, desde el más importante hasta el menos importante. La fiesta se realizó en los jardines del palacio y duró siete días. Entre las columnas de mármol se colgaron cortinas de hilo blanco y azul, sujetadas con cuerdas de color púrpura y argollas de plata. Pusieron muebles de oro y plata, y un piso de mármol blanco y negro, con incrustaciones de piedras preciosas. Se sirvió una gran cantidad de vino, pues el rey era muy generoso. Las copas en las que se sirvió el vino eran de oro, y cada una con un diseño original.  Sin embargo, el rey ordenó a los sirvientes que no obligaran a nadie a beber, sino que cada persona bebiera lo que quisiera.” Ester 1:3-8 (TLA).

Al ser todos invitados al gran Banquete del rey tuvieron la oportunidad de contemplar el palacio. Pero el objetivo de Ester no se relacionaba con la comodidad, con la abundancia y mucho menos con el poder, ella estaba ahí con una gran misión.

¿Cuál es tu motivación cuando buscas a Dios? ¿Lo haces para darle gloria o sólo por interés? ¿Buscas al Rey de reyes porque lo amas o sólo lo haces por sus bendiciones?

¿Qué estás buscando? ¿Al Rey o su reino?

Dios quiere usar tu vida y llenarte de bendiciones, pero tienes que acudir a Él  desinteresadamente y con humildad para poder escucharlo. Si necesitas tomarte un tiempo  para conocerlo, hazlo y verás que su presencia en tu vida saciará todas tus necesidades.

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10  (NVI)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Dejarlo todo? 5

¿Dejarlo todo?

Conocí un joven que se enamoró profundamente de una extranjera mientras estudiaban en la misma institución. Cuando ella debía regresar a su país, él decidió irse también, dejando su familia, trabajo y todo lo que tenía ¿Dejarías lo que es significativo para ti, por amor?

 “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” Mateo 13:44 (RVR 1960)

En esta enseñanza, el Señor hace una comparación del reino de los cielos con una anécdota de la vida real. Antiguamente no existían los bancos o empresas financieras para depositar los ahorros, estos eran ocultos bajo la tierra en baúles o cajas, llenas de oro o de billetes de esa época, por lo que encontrar un tesoro en un campo no era algo extraño para esta época.

Este ejemplo muestra cuán valioso es el reino de Dios, el hombre que lo encuentra, en realidad halla un tesoro y da todo lo que tiene por adquirirlo. Por esta razón, podemos comprender porque  muchas personas que se entregan a Jesús, sorprendentemente en algunos casos, dan todas sus posiciones a los pobres e incluso dejan su nación para ir a predicar por el mundo, arriesgando su propia vida.

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.” Filipenses 3:7-8 (RVR 1960)

Muchas cosas pueden ser valiosas para ti, pero cuando conoces a Cristo te das cuenta que existe algo de mayor valor, por lo que ya no duele renunciar a todo por amor a Jesús. Esto mismo sucedió con Pablo, quién dice: “por amor del cual lo he perdido todo”. Si aún no has encontrado el verdadero tesoro  quizá sea difícil comprender todo esto, por eso  te animo a buscarlo.

Quisiera terminar con una pregunta ¿has conocido a Cristo?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué miras? 6

¿Qué miras?

Maldito el hombre que confía en el hombre” sentenció en un mensaje de voz un auditor que seguía nuestra conversación en el programa de los jueves. Estábamos tratando algunos de los problemas que observamos en la vida y la práctica de la gestión institucional cristiana.

Esas palabras me hicieron acordar de mi papá, que se enojaba tanto cuando oía a algún predicador decir “No me mire a mí, mire al Señor. La idea de estos comentarios es que uno tiene que pasar por alto las inexactitudes, las malas prácticas y la desidia de los predicadores y líderes en nombre de una mirada supuestamente más alta. Suena noble y bonito pero eso no es otra cosa que elevar la tontería al grado de doctrina pura.

Lo que está mal, está mal y hay que corregirlo. No me preocupa tanto lo que tiene que ver con la conducta personal del individuo; eso puede solucionarse tratando el problema puntual en privado. Lo dañino es que si las cosas mal hechas a nivel corporativo no se corrigen, van a sufrir muchas personas que creen todo lo que se les dice. Y más grave aún, va a destruir la misión que se pretende que la iglesia desarrolle en el mundo.

Es como cuando a una mujer que reporta que su marido – líder en la iglesia – ejerce violencia o abuso en la familia se le dice que “espere en el Señor”. A eso me refiero con elevar la tontería al grado de doctrina. Honrar a Dios no es condonar la maldad; al contrario, hay que confrontarla.

De nuevo, las cuestiones de orden personal se deben tratan en forma personal y ya. Pero si las malas prácticas de un individuo afectan a la comunidad de los creyentes y a su tarea en el mundo, entonces hay que confrontarlas y resolverlas.

Tal vez valga la pena preguntarse por qué Jesús fue tan severo con los representantes de la religión institucional – particularmente los fariseos – y tan compasivo y paciente con pecadoras y pecadores. Pero muchas instituciones cristianas hacen al revés: son pacientes con los que dañan el sistema y radicalmente críticos con el mundo.

Ironias de mi reino…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Fracturas Internas 7

Fracturas Internas

Un pastor visitaba un manicomio con su director. Al terminar le preguntó cuántos pacientes había en el lugar.

  –  Entre siete y ochocientos- respondió el director.

  –  ¿Tantos? Seguro necesitan muchos cuidadores para controlar a tanta gente maniaca.

  –  No muchos – Dijo el director.

  –  Pero supongamos- insistió el ministro- que  todos estos hombres se unieran en contra de ustedes, ¿Qué harían?

  –  Esto es lo que menos nos preocupa – respondió el director – Los locos nunca se unen.

Una de las mayores debilidades dentro de las iglesias, las familias, las empresas y cualquier lugar donde exista un grupo humano es la falta de unidad entre sus miembros y, por lo tanto, es una locura pretender tener éxito cuando reina la desunión.

Como humanos, siempre tendemos a buscar nuestro beneficio personal, sobresalir entre la multitud, ser reconocidos, aprovechar las ventajas para nosotros mismos, olvidando que el crecimiento del grupo es también un beneficio personal; y si hablamos de las iglesias, nuestro trabajo y vida no responden a objetivos estrictamente personales o humanos, sino a metas eternas.

“¿No somos hijos del mismo Padre? ¿No fuimos creados por el mismo Dios? Entonces, ¿por qué nos traicionamos unos a otros, violando el pacto de nuestros antepasados?” Malaquías 2:10 (NTV)

Satanás sabe que causando divisiones y contiendas entre los hijos de Dios y en las familias, no necesita hacer nada más porque  inmoviliza y resta fuerza a todo el grupo.

Jesús, en el evangelio de Marcos, en el capítulo 3, versículos 24 y 25, dijo: “Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer”. (RVR1960)

Si tienes algo contra alguien ve y díselo, habla con esa persona, ponte a cuentas, perdona, no permitas que el diablo tome ventaja de una situación que realmente no tiene ningún valor y que puede arrebatarte lo verdaderamente importante. Si alguien llega a ti con chismes detenlo, no le des lugar, habla con esa persona para que recapacite. Es nuestra responsabilidad cuidarnos y corregirnos mutuamente para que no demos lugar a divisiones.

No permitas que tu familia, iglesia, grupo de amigos o tu misma empresa fracase por divisiones internas que pueden evitarse, ayuda a fortalecer los lazos internos para que nada pueda derribarlos.

Mientras permanezcamos unidos, reconociendo el valor de cada miembro del grupo y buscando fortalecerlo, no habrá nada que pueda destruirnos porque siempre encontraremos la forma de levantarnos y seguir.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Reverencia 8

Reverencia

En la actualidad adquirir una Biblia es sencillo, sólo se tiene que ir a una librería a comprarla; sin embargo, en la antigüedad la copia de las Escrituras se hacía a mano, por tanto, implicaba gran sacrificio y amor por la Palabra de Dios.

La historia manifiesta lo impresionante que era la reverencia al Señor por parte del pueblo Judío, por ejemplo: al momento de escribir el nombre de Dios no se podía introducir la pluma en la tinta otra vez, debía utilizarse otra nueva, tampoco se podía prestar atención a alguien en ese momento, aunque se tratase de un rey.

“En el temor del Señor hay confianza segura, y a los hijos dará refugio.” Proverbios 14:26

En el Judaísmo existía un temor genuino, precisamente por la confianza que tenían a Dios y el refugio que encontraban en Él.

¿Tienes reverencia a Dios? Otro dato que la historia nos muestra, acerca del temor al Señor en su pueblo, era el estar desprovisto de toda imagen, tal y como lo establecen las escrituras: “No te harás imagen delante de Mí.” (Éxodo 20:4) Por este motivo no pronunciaban su Nombre, aunque las letras estuvieran escritas o conocieran  las vocales.

Se trata de entender que Dios está más allá de lo que podemos tocar con las manos, e incluso de nuestros conceptos. La  concepción de: “no hagas una imagen” también quiere decir: “no te lo imagines y no pronuncies su nombre”, porque en el momento que vas pronunciar su nombre otra vez lo reduces a la dimensión humana.

“Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia.” Hebreos 12:28 (LBLA)

En este tiempo la reverencia a Dios se ha perdido en gran manera; por lo cual te animo a ser diferente y mostrar que estás agradecido a Jesús por el reino inconmovible que hemos recibido por parte suya, dando un servicio aceptable a Dios con temor y reverencia a su nombre.

Te animo a estudiar su palabra, tener reverencia y temor para actuar conforme a lo que Él ha ordenado. ¡Ten confianza segura en Él y permite que sea tu refugio!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

A mí primero 9

A mí primero

Cuando se enfrenta un tiempo difícil, la mayoría de las personas no sabe qué hacer o por dónde empezar para recibir respuesta del Señor. La historia de una viuda nos muestra claramente lo que Dios quiere que hagamos primero en un momento de necesidad:

“Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.

Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.

Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.

Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.” 1 Reyes 17:8-14 (RVR1960)

El Señor envía a Elías a pedir apoyo a una mujer viuda, ella era una persona en necesidad, tenía solamente un puñado de harina y un poco de aceite para preparar su comida, y después esperaría la muerte con su hijo; sin embargo, Elías le pide que ella primero sea obediente al Señor porque después le llegaría una gran bendición.

Cuando enfrentamos un tiempo de aflicción, generalmente ponemos nuestra necesidad en primer lugar, pero el Señor nos pide que antes de la necesidad esté la obediencia.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33 (RVR1960)

Esta es una hermosa promesa del Señor: “busca primeramente el reino de Dios y lo que Él quiere y todo lo que necesitas vendrá por simple añadidura”. Por tanto, si estás enfrentando una situación difícil y necesitas respuesta, te animo a poner en primer lugar a Dios, a buscarlo en oración, en la lectura de la Palabra y en tu iglesia.

Recuerda que primero es Dios y después siguen las bendiciones.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Retorno 10

Retorno

Pienso de nuevo en eso de que el reino de los cielos es semejante a la vida. A veces pasan frente a nosotros personas, situaciones, lugares, impresiones que no comprendemos en el momento; cuando el tiempo se presenta para reconocernos como antiguos pasantes de su escritorio recién nos damos cuenta que fueron maravillosos y que no fuimos capaces de bebernos hasta la última gota del cáliz que se ofrecía abundante, completo, incondicional. Tenía que llegar esta edad inclinada para volver la mirada atrás, suspirar como el tío Carlos y susurrarnos en la soledad: “Tiempos que nunca volverán…”
La letra disciplinar, el tinglado institucional y los dictámenes de los señores le arrebataron al reino de los cielos esos instantes. Fueron puestos en fila, tatuados con la imagen del deshonor y empobrecidos. Fueron desterrados a los gulags del olvido y durmió sobre ellos una noche eterna.
Alguna conversación nocturna se adentró en el territorio de Nunca Jamás y revoloteó sobre esas memorias. Los viejos estandartes despertaron. Las antiguas miradas, los olores de la vida, la textura de los cuerpos, los lugares mágicos que pisamos con la planta desnuda retornaron al reino. La vida – ¡inefable verdad! – era más que la comida y el cuerpo que el vestido. Los números, los resultados, las matemáticas debieron retroceder, entregar los territorios usurpados y volver a sus naturales fronteras.
Reconozco lo imposible de explicar lo que me pasa por dentro. El universo no puede ser contenido en cuatrocientas palabras. Alguien dijo una vez que el poeta nada explica pero que muchas cosas son comprendidas en sus versos. Hay que inventar un lenguaje paralelo que, usando los mismos fonemas del lenguaje predominante, nos describa el arte de las cosas, la pasión, la libertad, el orden superior de la imaginación desbordada.

Una vez le hice esta oferta a Dios:

Te entrego mi prosa como una ofrenda cotidiana, para que armes con ella esperanzas, para que tejas sueños y realidades, para que juegues con ellas rondas verdaderas, para que fabriques paños que enjuguen lágrimas, para que edifiques casas eternas en que habitar, para que extiendas puentes que acerquen a la gente, para que amases panes que mitiguen las hambres, para que hagas brotar aguas que mitiguen las sedes…

Luego escribí este fragmento de un himno al retorno:

Buganvilla, buganvilla, ¿eres primavera que sangra o sólo risa loca de noviembre que se ahoga en un mar estallado de púrpuras mariposas?

Reino del revés 11

Reino del revés

Se me ocurrió ayer una mirada distinta, después de tantos años de lectura, al tema del profeta Jonás. La verdad es que a pesar de ser trágica la conclusión, el asunto me hizo alguna gracia. Si recuerdan la historia – o la leyenda según cierta crítica más reciente – el perturbado personaje no quería ir a anunciarle a los habitantes de Nínive que su ciudad sería destruída dentro del perentorio plazo de cuarenta días. Pongan atención en el argumento de Jonás: “Lo que va a pasar es que los ninivitas se van a arrepentir, Dios los va a perdonar y yo voy a quedar en ridículo. Me van a mirar como un auténtico fracasado, agorero de males que nunca vinieron.”
Si Dios me fuera a pedir hoy que anunciara a alguna gente que van a ser destruidos si no se arrepienten, tendría el mismo problema de Jonás pero al revés. No temería que se arrepintieran. Sería exactamente al contrario: temería que no me llevaran el apunte y yo hiciera un patético papelón, a menos claro que por rebeldes efectivamente Dios los destruyera; se diría “Benjamín tuvo razón”. Por eso, cuando me entran esas ganas de “anunciar” cosas, siempre estoy tentado a largarme lejos, aunque no para Tarsis. Me agradaría mejor tomar el tren transiberiano y perderme en las estepas de Asia central. Así de al revés están las cosas.
Además, si uno examina comprensivamente la Biblia, ambos testamentos digamos, tiene que darse cuenta que en la mayoría de los casos el malestar y la denuncia de Dios es contra su pueblo. Si uno fuera a tomar en serio el oficio de profeta – cosa bastante poco recomendable si se quiere asegurar buena reputación y un cómodo pasar económico – no tendría tiempo de ir a los “gentiles”. Bastante trabajo le darían sus hermanos y hermanas.
Qué sorprendido quedaría el pobre Jonás hoy. Habría que invitarlo a tomar un café por ahí y decirle algo como: “El problema, viejo amigo, no va a ser que si la gente se arrepiente vas a quedar en ridículo. La vergüenza en realidad es que – como se dice por Argentina- nadie te va a dar un cinco de bolilla, sean los gentiles o tus hermanos y hermanas en la fe…”
(La ilustración es un detalle del Jonás de Miguel Angel en la Capilla Sixtina)

No basta 12

No basta

Puede que pensemos que por el hecho de saber quién es Dios estemos a salvo y estemos asegurados para un día habitar en el reino de Dios.

Pero lamentablemente no es así, podemos ver un claro ejemplo en la historia narrada acerca del joven rico en Marcos 10:17 en adelante,  donde observamos claramente que este joven sabia quién era Jesús, lo respetaba y seguramente quería incluso seguirlo pero no era suficiente sólo saber quién era Jesús sino también obedecerlo y que su corazón se rinda a él.

Debería dejar lo que a él aparentemente le importaba más, Jesús le dijo lo que debía hacer pero no fue suficiente para el joven saber lo que tenía que hacer.

Tal vez no te diste cuenta pero no le estás entregando a Dios lo que deberías, no basta el hecho de que sepas quien es Dios, quien fue Jesús y lo que puede hacer por ti, se necesita dejar y despojarse de las cosas terrenales que te tienen atado.

Si estás en alguna crisis, problema económico, familiar, de salud, etc. no basta tan solo orar y repetir palabras si tu corazón no se rinde a Él, debes tener fe y estardispuesto a obedecerlo. Dios está demandando algo de ti y tú no aceptas entregarlo, pero hoy es el día en que puedes hacerlo.

“No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.  Porque nada de lo que hay en el mundo los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida proviene del Padre sino del mundo.  El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1 Juan 2:15-17 (RVR-1960)

Puede parecer que lo que pide Dios de nosotros es duro hoy pero debemos dejar toda mala dependencia; nuestro Padre sólo quiere que podamos heredar la vida eterna, no solamente por creer si no por obedecer.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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