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Promesas que no se olvidan

“Luego, mientras revisaba la situación, reuní a los nobles y a los demás del pueblo y les dije: ¡No le tengan miedo al enemigo! ¡Recuerden al Señor, quien es grande y glorioso, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus esposas y sus casas!”. Nehemías 4:14 (NVI)

Si en nuestro diario vivir se presentan situaciones caóticas o sentimos el ataque de personas cercanas ¿Qué hacemos al respecto?

Nehemías estaba soportando las presiones y ataques de sus enemigos, sin embargo sabía que tenía una responsabilidad con su pueblo, lo cual le impedía desanimarse o bajar los brazos. En medio de esta preocupante situación, Nehemías recordó las promesas de Dios en cuanto a que nunca dejaría a su pueblo sin Su protección.

No sabemos lo que nos depara el día de mañana para nosotros y nuestras familias, lo cual pudiera llenarnos de temor e incertidumbre. Sin embargo, es de sabios recordar las promesas de Dios, tal como lo hizo Nehemías. Piensa por un momento y recuerda ¿Qué te prometió Dios en su Palabra? Sabemos que Dios no se olvida de sus promesas, entonces tampoco lo hagas tú. 

Por Cristhian Castillo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Venciendo al temor

“Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.” Salmos 34:4 (RVR1960).


Este versículo muestra cómo debemos proceder cuando uno es víctima del temor; muchas veces sentimos temor sin saber qué lo origina, o también cuando hay incertidumbre sobre lo que puede suceder. Si bien existen diferentes formas en que este se manifiesta, la solución es una sola y la encontramos en Dios.


El Señor no quiere que vivas atemorizado por el presente o el futuro, quiere que tengas una vida plena en Él, para ello, es necesario que trabajes con Su ayuda en esta área, comienza creyendo que tiene el poder para hacerte libre de todo temor, a medida que avances ve entregando en Sus manos tus miedos y aprende a confiar en que Dios te guiará hacia lo mejor para ti.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Futuro incierto?

“Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y La Paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengas miedo.” Juan 14:27 (NTV).

Algo que no suelen faltar en nuestras vidas son las preocupaciones. Estas parecen multiplicarse especialmente cuando consideramos lo incierto que se presenta el futuro.

Pero esto no tiene que ser así, podemos vivir en paz, aun cuando no sabemos lo que nos deparará el futuro. Podemos vivir confiados en que mas allá de los cambios de la vida, Dios estará con nosotros hasta el final de los tiempos. La biblia dice: “Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” Proverbios 1: 33 (RVR 1960).

Te invito a que puedas hacer de Dios el Señor de tu vida y seguir sus pasos, confiando que Él cumple sus promesas. 

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Te presentaron a Jesús?

Muchos escuchan sobre Jesús pero no saben realmente quién es Él, incluso tienen temor de acercarse o visitar una iglesia para recibir alguna información ¿Ese es tu caso?

En esta oportunidad me gustaría contarte la historia de Zaqueo:

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 

“Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo.” Lucas 19: 1-6 (LBLA)

Zaqueo era recaudador de impuestos, por lo que seguramente muchas personas lo odiaban; tal vez este haya sido el motivo por el cual no se aproximaba al Señor. Pero al escuchar que Jesús estaba por pasar por ahí se inquietó y fue a buscarlo por lo menos para mirarlo de lejos. Lo que no sabía es que Jesús ya conocía la necesidad de su corazón y lo estaba esperando.

¿Alguna vez dijiste: “creo en el Señor a mi manera”? Tal vez estás como Zaqueo, escuchaste que Dios te ama y crees en Él pero tienes miedo acercarte por todos los pecados o decisiones equivocadas que hasta el momento has tomado. Pero déjame decirle algo, el Señor te está esperando y quiere entrar a tu casa sin importar tu condición.

¿Qué decisión tomarás?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué te escondes?

¿Cuál es tu actitud cuando le fallas a Dios? Sin duda el temor inunda nuestro corazón por el error cometido y es inevitable pensar que todo el mundo nos vio y se enteró de nuestro mal proceder, y lo único que queremos es escondernos, tal como Adán y Eva lo hicieron después de su caída.
“En ese mismo instante se dieron cuenta de lo que habían hecho y de que estaban desnudos. Entonces tomaron unas hojas de higuera y las cosieron para cubrirse con ellas. Con el viento de la tarde, el hombre y su esposa oyeron que Dios iba y venía por el jardín, así que corrieron a esconderse de él entre los árboles.” Génesis 3:7-8 (TLA)
Al parecer, nunca supieron que estaban desnudos hasta el día que cayeron en pecado, por lo que Adán le dijo a Dios: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí “(Génesis 3:10). Aparentemente tuvo vergüenza de estar desnudo físicamente, pero sumado a ello, se sentía indigno delante de Dios. Pues estaba consciente de su pecado.
Quizá hayas perdido la cuenta de la cantidad de veces que le fallaste a Dios, puede que por el tamaño de tus pecados te sientas indigno para presentarte delante del Padre, pero ya no te martirices por ellos, ni te escondas detrás de las hojas de un árbol, tal como lo hicieron Adan y Eva, porque esa no es la solución, no por ello los demás olvidarán lo que hiciste o Dios lo obviará; esto no funciona así.
Al contrario, sal del arbusto y permite que Dios renueve tu ser, porque esa es la buena noticia, que si con un corazón arrepentido vas delante del Padre, sin duda Su sangre limpiará todos tus pecados y te hará justo.
1 Juan 1:9 (RVR1960) Menciona:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
¿Te das cuenta que no hay necesidad de permanecer escondido?

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Vives con miedo?

El miedo es una sensación negativa y destructiva, es un sentimiento desagradable que nos llega a paralizar completamente y lo peor es que hace que la fe salga de nuestro corazón y nuestras emociones empiecen a dominarnos.

El miedo, te hace vivir atemorizado del hombre, de las circunstancias de la vida y del diablo. Te preocupa que las personas puedan lastimarte o hacerte algún mal. Tienes miedo a seguir viviendo, qué comerás, si conseguirás trabajo o no  y miedo a satanás, escuchas voces, ves sombras o piensas que hay alguien detrás de ti.

Generalmente la persona que tiene miedo, vive todo el tiempo pensando que le va suceder algo malo o que todo le va a salir mal. Su corazón palpita más rápido y se desespera por no encontrar paz.

El rey David, como cualquier ser humano también tuvo miedo por la gran cantidad de circunstancias que estaba atravesando, pero él no permitió que esa emoción o sentimiento lo controlara. Él dijo:

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” Salmos 27:1-4.

¿Vives con miedo? El rey David hizo que Dios fuera su luz, salvación y fortaleza. ¿Qué significa esto? Que para vencer el temor necesitas a Dios, porque “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18.

Si en este momento vives atemorizado por las circunstancias de la vida, te animo a que nos escribas, estamos aquí para ayudarte con este problema y orar por ti.

 

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¿Guías a otros?

“¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10:15

Cuando era niña, un día que salíamos del colegio y había pocos alumnos en la puerta, encontré sola a la hermanita menor de una de mis amigas. Por alguna razón sus hermanas no fueron a buscarla, como yo conocía su casa, la llevé hasta allá. Quizás si no la hubiera encontrado ella se habría extraviado.

Cuando conocemos la ruta de algún lugar en específico, no podemos negarnos a ayudar a quien necesita llegar hasta ese destino; algo similar sucede con guiar a otros al camino verdadero: Jesús.

Cada persona tiene cierto vacío que intenta llenar con algo, pero tú y yo que hemos tenido un encuentro personal con Dios a través de su Hijo, sabemos qué camino tomar para llegar a Él y que nuestra vida tome otro sentido.

Si callamos, permitimos que esas personas se extravíen, y eso nos hace responsables ante el Señor. Hay muchos que omiten este compromiso por temor a ser rechazados, por vergüenza, creen que se debe tener un amplio conocimiento teológico para hacerlo o por otras razones particulares. Sin embargo, sólo hace falta lo esencial: Haber tenido una experiencia personal con Jesús.

Hablar de lo que Él ha hecho en tu vida es una prueba irrefutable de Su poder y ello da testimonio de la Salvación que ofrece.

Por ello hoy quiero animarte a testificar a los demás lo qué Jesús hizo en ti, no te preocupes de lo demás porque quien convencerá de pecado, justicia y juicio es Él mismo, tú serás un instrumento que esté proclamando su Palabra, serás un guía a los perdidos.

¡Déjate usar para Su gloria!

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:14

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Con reverencia

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.”

Hebreos 12:28 (RVR1960)

Muchas veces se confunde el temor a Dios con miedo; entonces podemos decir, que se trata de un respeto reverencial y no así una sensación de angustia que provoca un peligro sea este real o imaginario.

El temor a Dios surge de un corazón agradecido por Su bondad y bendiciones; como ejemplo, podemos compararlo a cuando conocemos a una persona que admiramos, tratamos de saber los mas que podamos de ella, y si es una buena persona, conocerla nos llevará también a respetarla.

De la misma manera sucede con el Señor, cuanto más lo conozcamos, más queremos agradarle, además que reconoceremos Su grandeza y majestad.


Por Cecia Serna



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Los cambios pueden aterrorizarnos…

No sé si a ustedes, pero aunque pueden ser emocionantes al principio y nos pueden llenar de buenas expectativas; con el paso del tiempo y mientras no llegan, se nos pueden hacer difíciles esos cambios y nos pueden invadir de temores.

Es posible que sea que yo solo esté pasando por uno de esos días donde me ataca un poco la ansiedad por los cambios que se están produciendo en mi vida. Por momentos quisiera que todo se diera como lo pienso, como lo sueño, en tiempo récord y no es así. Todo se toma su tiempo.

Tal vez porque en principio me puse como meta tres meses y el tiempo se está cumpliendo y no he hecho yo todos los cambios que creí que tendría listos…pero mientras escribo esto, que viene siendo como una terapia para mí, pienso también en que sí he hecho bastante. Pienso mejor en lo que he hecho y no en lo que me falta por hacer, ya que eso precisamente fue lo que me quitó un poco de sueño anoche. Terrible…

Por tanto, los dejo en manos de Dios…(los cambios que deben suceder) y en Su tiempo todo saldrá de acuerdo a Su voluntad, que es mejor que la mía.

 

 

 

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¡No tocar!

Cuántos al ingresar a grandes tiendas nos hemos encontrado con letreros como este: “No tocar” Quizá nuestra curiosidad se hace más ferviente porque se trata de prendas tan hermosas que quisiéramos tenerlas en nuestras manos, pero por el costo que estas tienen y el anuncio puesto en ellas no nos es permitido; además incluso pueden haber  cámaras que vigilan nuestros movimientos.

De una forma similar se encontraba el leproso a quien Jesús lo miró con ojos de compasión, sabiendo que la enfermedad que este hombre tenía era una de las más horrorosas de todos los tiempos; ya que  por el temor al contagio muchos le ponían el famoso letrero: ¡No tocar! Lo que hacía que las víctimas de este  padecimiento se aíslen de la sociedad.

Hoy en día, somos testigos de cómo la lepra espiritual se ha convertido en una epidemia difícil de tratar. Lo que físicamente se conocía como una enfermedad con la pérdida de la sensibilidad, hoy  también lo es a nivel espiritual. ¿Cuántos hombres y mujeres viven haciéndose daño por este mal? Quizá por el temor a ser criticados o señalados, prefieren vivir aislados de la sociedad y hundirse en su amargura, cuando la respuesta a la sanidad de su alma está a la distancia de una oración y el toque divino de su salvador.

“(…) Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio —dijo.

Movido a compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó.

—Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano!” Marcos 1:40-41 (NTV)

Si la situación en la que hoy te encuentras te ha hecho aislarte de los demás creyendo que no hay forma de salir de ella, o simplemente no lo mereces, déjame decirte que Jesús vino para quitar el título que muchos te pusieron, Él vino a devolverte la sensibilidad que este mundo te quitó para evitar que te sigas haciendo daño. ¿Vas a rechazarlo?

Ya no te alejes más de su presencia, no importa el tamaño de tus errores, Él está dispuesto a perdonarte y a devolverte todo lo que el enemigo vino a robarte, permite que el toque de su mano llene tu ser y traiga grandes cambios a tu vida.

“Mi Dios me perdonó todo el mal que he hecho; me devolvió la salud, me libró de la muerte, ¡me llenó de amor y de ternura!  Mi Dios me da siempre todo lo mejor; ¡me hace fuerte como las águilas!” Salmo 103: 3-5 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Adiós al temor!

 “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré.” Isaías  41:13 (NVI).

El temor paraliza nuestras metas, pues sentimos que no somos capaces de lograr algo y que vamos a fracasar. Es allí donde quedamos completamente paralizados por temor y no logramos avanzar en nada. Esto también puede afectar nuestras decisiones hacia el futuro, preferimos quedarnos en la zona de confort por temor a lo nuevo o a lo desconocido.

Dios nos dice que Él nos sostiene y que nos ayudará a combatir nuestros temores. Créele y verás Su mano moverse a tu favor, para que puedas alcanzar tus metas y obtener una gran victoria.

Por Giovana Aleman

 

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¿Arriesgarías tu vida para agradar a Dios?

¿Quieres abandonar las cosas malas pero no puedes? Muchos nos escriben con este problema; quizá falta algo que no están considerando.

En esta oportunidad quisiera compartir contigo la historia de unas mujeres que arriesgaron sus vidas por no ir en contra de Dios:

“El faraón, rey de Egipto, ordenó a las parteras que atendían a las mujeres hebreas (dos de las cuales se llamaban Sifrá y Fuvá) que se fijaran en el sexo del bebé a la hora de nacer, y que mataran a todos los niños hebreos en cuanto nacieran, y que dejaran con vida sólo a las niñas. Pero las parteras tenían temor de Dios y desobedecieron al faraón, pues permitían que los niños vivieran.

El faraón las citó para que se presentaran delante de él, y les preguntó: ― ¿Por qué me han desobedecido y han dejado vivir a los niños?

―Señor —dijeron ellas—, las mujeres hebreas no son como las egipcias, son tan vigorosas que dan a luz antes de que nosotras lleguemos.

Dios bendijo a las parteras por haber favorecido a su pueblo. Así que los israelitas siguieron multiplicándose, hasta llegar a ser una nación poderosa. Y como las parteras tuvieron temor de Dios, él les permitió tener muchos hijos.” Éxodo 1: 15-20 (NBV)

¿Qué tenían las parteras? En este pasaje está clarísimo: “Pero las parteras tenían temor de Dios y desobedecieron al faraón”

El Faraón en la máxima autoridad, por tanto desobedecerlo implicaba estar a un paso de la muerte. A ellas no les importó lo que podría pasarles, fue más fuerte el respeto que tenían al Dios vivo.

 “… con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.” Proverbios 16:6

¿Tienes temor a Dios? Este se manifiesta en nuestras acciones o decisiones que tomamos, ser leal a las palabras del Señor aunque vaya en contra de nuestros superiores y sabiendo que  después podríamos recibir una terrible disciplina.

Si examinas tu vida y te das cuenta que todo lo que hiciste hasta el momento fue por ausencia de ese temor al Señor en tu corazón, entonces te animo a orar pidiéndole que te cambie y te dé este respeto por su maravilloso nombre.

 

 

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