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¿A qué le tienes miedo?

“No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.” Lucas 1:30-31 | NVI |

Fue una gran sorpresa para Maria recibir la noticia de que pronto se convertiría en madre aún sin haber conocido varón. Quizá un sin fin de pensamientos pasaron por su mente: “no estoy preparada para hacerlo”, ¿Qué dirá José (su prometido) y qué dirán los demás? Muchos temores por enfrentar la esperaban, porque ante todo ello, en su vientre llevaría al Salvador de este mundo. Pero el ángel del Señor le había dicho que tenga calma, porque de todos sus temores Dios se encargaría de resolveros.

¿Cuántas veces Dios nos ha sorprendido con grandes retos por enfrentar en nuestras vidas? ¿Cuántas veces has perdido grandes bendiciones a causa del temor? Hoy quiero animarte a poner todos tus miedos en las manos de Dios. Es posible que por temor pienses que el mal ya te está alcanzando, sin embargo la Biblia dice lo contrario, que el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestras vidas y en la casa de Dios habitaremos por mucho tiempo. (Salmo 23:6 Parafraseado). No permitas que el temor detenga los sueños que Dios ha puesto en ti.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Da y recibe vida

“Por el Dios de tu padre (…) te bendecirá Con bendiciones (….) del vientre.” Génesis 49:25 (RVR1960)

La maternidad es un privilegio que Dios nos da, por el cual, El como Creador de todo el universo, nos permite a nosotros, simples seres humanos participar de esa maravillosa creación, dándonos la capacidad de procrear. Esto es algo hermoso y una bendición aunque no siempre es recibido de esta manera. Muchos creen tener el derecho a decidir sobre la vida de su hijo, porque el embarazo no estuvo planificado o llegó en un mal momento o simplemente porque no se sienten preparados para ejercer una paternidad responsable. Como si esto le diera algún tipo de licencia para acabar con la vida del hijo que se está gestando en el vientre de su madre. Esto de ninguna manera es así, debemos considerar que Dios es el único capaz de dar o quitar la vida, esto en ningún caso le corresponde al ser humano. “Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.” Hechos 17:25.

El aborto transgrede directamente el mandamiento “no matarás” obviamente esto no pudiera traer ningún tipo de bendición. Muchas mujeres piensan en el aborto como una salida debido a su desesperación de encontrarse con un embarazo no deseado, pero es necesario dejar en claro que la muerte nunca puede ser una opción válida. Muchas son las consecuencias, físicas, emocionales y espirituales de un aborto, todas igualmente graves y nefastas.

Quizás estés abrumada por la situación o tal vez te sientas sola e incapaz de enfrentar nuevas responsabilidades, pero es necesario que recuerdes que la maternidad es una bendición de Dios, aún cuando no llegara en el momento que esperabas. Dios nunca te dejará ni a ti ni a tu hijo, si tan solo puedes confiar en Él.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No digas no puedo!

Mientras toda la nación de Israel se había pervertido y apartado de la voluntad de su creador, Él ya tenía a alguien en mente para una misión importante y aunque este personaje iba a ser rechazado por su pueblo, golpeado y aun encarcelado a causa de su fe, lo más estremecedor para él fue el mensaje que debía comunicar. Su corta edad y la falta de un carácter firme lo hicieron sentirse incapaz, pero Dios le dijo que desde el vientre de su madre ya lo había escogido para ser profeta y que no debía preocuparse por el efecto de su mensaje, sino que simplemente debía comunicarlo. Tal vez Jeremías estaba menospreciándose así mismo, poniendo sus propias barreras, pero Dios no pensaba de la misma forma, entonces le dijo:

«…No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene.  No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte…».  Jeremías 1:7-8 (NVI).

Estas palabras que le sirvieron de ánimo y de consuelo al profeta, son válidas también para ti que estás en la obra de Dios. Puede ser que no tengas el carácter de Pablo o el de Pedro y al igual que Jeremías sientes no poder hacerlo por ser muy joven, pero quiero recordarte que no es cuestión de carácter, ni de edad, sino de disposición del corazón. Dios no escogió a Jeremías por la escasez de un profeta, Él ya lo tenía pensado desde el vientre de su madre y aun con la peculiaridad de su carácter tranquilo, fue elegido. David siendo el menor de sus hermanos fue escogido para ser Rey ¿Era importante su carácter explosivo o templado? No, simplemente Dios se agradó de su corazón.

No sé a qué te ha llamado Dios, pero no pienses que eres insuficiente para esa misión, no te menosprecies creyendo que es mucha responsabilidad para ti, no te limites por tu corta edad, ni quieras abandonar el reto por no tener facilidad de palabra porque Dios está dispuesto a poner sus palabras en tus labios para declarar libertad, sanidad, bendición, etc.;  y su presencia sobre tu vida, te convertirá en una amenaza para el reino de las tinieblas.

Así que no te resistas a asumir el desafío para el que fuiste escogido, porque Dios conoce tus fortalezas y tus debilidades. No digas: ¡no puedo!, esas palabras no deberían existir en tu vocabulario.

Quizás la tarea para la que has sido asignado te lleve por un camino lleno de sacrificios, pero esa no es razón para rendirse antes de comenzar, sino para confiar en Dios y creer que todo obstáculo será derribado en su nombre.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

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¡Ámate y acéptate!

“Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre.” Salmos 139:13 (DHH)

Puede ser que las situaciones vividas nos hayan hecho olvidar que somos la mejor obra de Dios. El color de tu cabello, tu nariz, el lunar que tienes no fue de casualidad, Él lo diseñó con mucho amor. Al querer cambiar nuestro aspecto, le decimos, no me gusta lo que hiciste así que lo mejoraré, para ser aceptada. Nuestro Creador desde que nos formó, nos amó y desea que nuestra identidad esté basado en su amor y en lo que cree de nosotros. Decide hoy amarte como Señor lo hace, confía en que Él tiene planes hermosos para ti, tal como eres. Resuelve hoy ser feliz con esta verdad.

Por Danitza Luna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Llamado o escogido?

Saúl y David, fueron reyes de Israel. El primero, llegó al trono porque había un pueblo que lo necesitaba y si bien  el respaldo de Dios estaba con él,  su desobediencia alejó la presencia de Dios de su vida hasta cortar todo vínculo espiritual.

Aunque como rey conservaba su apariencia real, en su interior Saúl estaba vacío, al punto de dirigirse según sus propios pensamientos, haciendo las cosas a su manera y sin escuchar la voz de Dios; un pecado llevó a otro pecado, una mentira a otra y una desobediencia a otra. Su final fue desastroso y quedó desechado por su mal proceder.

Pero David fue escogido desde el vientre de su madre y aún sin pensarlo llegó a ser rey. A pesar de haber cometido un sin fin de errores, amó al Señor profundamente y procuró hacer su voluntad en todo tiempo. Él sabía cómo acercarse a su creador y conquistar su corazón y Dios lo recompensó con prosperidad. Por ello no hay duda que David haya cumplido con la misión para la que fue escogido.

¿De qué lado estás tú? Medita en si tienes la actitud de un llamado o un escogido a través de esta preguntas:

¿Cuándo no recibes lo que estás esperando en el momento, te impacientas o comienzas a retractarte y decides hacer las cosas a tu manera?

¿Cuál es tu actitud frente a una respuesta negativa de Dios?

¿Te comportas como un niño caprichoso o sabes que aunque no logres comprender la situación, todo es por tu bien?

¿Estás asumiendo el rol para el cual ha sido escogido o quieres hacer sólo lo que tú sientes y crees que está bien hacer?

¿Quién gobierna tu vida?

Tu actitud y tus acciones determinarán si eres parte de los llamados o los escogidos.

Recuerda, los llamados deciden qué ofertas aceptar y cuáles no; pero los escogidos aceptan órdenes superiores y las obedecen.

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.” 

Efesios 1:4-5 (NTV)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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