“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios.” Efesios 5:1-2. (NTV)

Es muy común que los hijos imiten a sus padres en todo: sus gestos, su tono de voz, forma de vestir, costumbres y hasta en sus comidas favoritas. Esto es un proceso lógico, porque cuando pasamos tiempo con alguien empezamos a copiar y parecernos más a esa persona. ¿No te ha pasado?

La Biblia nos dice que somos hijos de Dios, por lo tanto debemos tratar de ser como él. Pero, ¿realmente lo tomamos como ejemplo e imitamos? ¿Conocemos a Dios? ¿Sabemos cómo actúa frente a situaciones específicas?

“Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos. Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad; pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él. Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.” 1 Juan 2:3-6. (NTV)

Para parecernos a Dios es necesario conocerlo y pasar tiempos con Él. ¿Cómo logramos eso? sólo por medio de la oración y la lectura de la Biblia.

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Si iniciamos una relación de comunión con Dios y hacemos todo lo posible por estar con Él, tendremos su mismo carácter, amor, misericordia, compasión y sobre todo la sabiduría que necesitamos para enfrentar las diferentes dificultades de la vida.

Que a partir de hoy tu prioridad sea conocer a Dios y tratar de ser como Él. Ama a todos los que te rodean y no dejes que nada te impida hacerlo. Recuerda que, “Dios nos amó primero” (1 Juan 4:19) y su deseo es que hagamos lo mismo. “Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros.” Juan 13:34. (DHH)

Oremos:

“Dios amado, quiero conocerte más y vivir lleno de tu presencia. Quiero amar a mi prójimo como tú me amas, ayudar como tú me ayudas y ser paciente como tú lo eres. Pero sobre todo ser alguien que imite tu carácter y actitud en todo tiempo. En el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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