Cuida tu mente

picturedevoCVCLAVOZ - Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. 1 Pedro 5:8-9 (NVI)

La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que Dios había creado. Cierto día le preguntó a la mujer: – ¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto?

-Claro que podemos comer del fruto de los árboles del huerto -contestó la mujer-. Es sólo del fruto del árbol que está en medio del huerto del que no se nos permite comer. Dios dijo: “No deben comerlo, ni siquiera tocarlo; si lo hacen, morirán”.

-¡No morirán! -respondió la serpiente a la mujer-. Dios sabe que, en cuanto coman del fruto, se les abrirán los ojos y serán como Dios, con el conocimiento del bien y del mal.

La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a Adán que estaba junto a ella, y él también comió. En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse.

Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, ambos oyeron la voz de Dios que caminaba por el huerto. Así que se escondieron entre los árboles. Entonces Dios llamó a Adán y le dijo:-¿Dónde estás?

El hombre contestó: -Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo.

-¿Quién te dijo que estabas desnudo? -le preguntó Dios-. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras?

Adán contestó:-La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí.

Entonces el Señor le preguntó a Eva: -¿Qué has hecho?

-La serpiente me engañó -contestó ella-. Por eso comí.

Como seres humanos siempre tratamos de culpar a otros por nuestros errores, en vez de asumir nuestra responsabilidad por ellos. Muy pocas veces somos conscientes que cada vez que pecamos, lastimamos el corazón de Dios, porque al hacerlo estamos desobedeciendo sus instrucciones y causándonos mucho dolor. Él siempre tratará de evitar nuestro sufrimiento pero somos nosotros los que al final de cuentas tomamos una decisión usando nuestro libre albedrío.

No podemos negar el hecho de que el enemigo conoce muy bien nuestras debilidades, por esa razón es que nos tienta con cosas deseables y personas agradables a nuestros ojos, trabaja sutilmente en nuestra mente. Por eso es tan importante pedirle diariamente al Espíritu Santo que nos de discernimiento en nuestro diario caminar. Porque cuando hacemos nuestra voluntad en lugar de la de Dios, en ese preciso momento es cuando más vulnerables nos hacemos a los ataques. Y hasta en ocasiones llegamos a pensar que Él se alejó de nosotros, cuando en realidad fuimos nosotros los que nos distanciamos de Dios.

No podremos ganar ninguna batalla si estamos en pecado, debemos pedirle perdón a Dios, para que nuestras vidas sean restauradas al igual que la relación con Él, solo así inhabilitamos la influencia del enemigo sobre nosotros, al apartarnos del mal.

Cada mañana pidamos la protección de Dios para nuestras vidas y cada noche antes de irnos a dormir, pongámonos a cuenta con El, pidiendo perdón por las faltas cometidas y agradeciendo por todo lo recibido durante el día.

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19 (RVR 1960)

Un pequeño paso de obediencia es un gigantesco paso hacia la bendición!!

 

 

Brisna CVCLAVOZ

 

 

 

Brisna Bustamante S.

CVCLAVOZ

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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