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No tengo tiempo

Los quehaceres que tenemos pueden ocupar la mayor parte de nuestro tiempo, de tal manera que no lo podemos aprovechar con las personas que amamos y que nos aman, como nuestros padres, hijos, hermanos, amigos e incluso con Dios.

¿Cuántas veces has mencionado que estás ocupado? Se pierden oportunidades valiosas por estar atareados, por lo que es preciso analizar si invertimos el tiempo en lo que es primordial para nuestra vida. La palabra muestra un claro ejemplo de nuestro diario vivir:

“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lucas 10: 38-42 (RVR 1960).

Marta, quien recibió en su casa a Jesús, estaba afanada por los quehaceres y cuando observó a su hermana sentada escuchando al Maestro, pidió que la reprendieran por no ayudarle; sin embargo, el Señor le respondió que lo principal era lo que María había escogido.

Es posible que estés olvidando lo que tiene mayor importancia en tu vida, esto no significa que lo que haces no es importante, pero existen cosas que tienen más valor, como escuchar a Dios, conocer el propósito de tu existencia y tu familia.

En esta oportunidad te animo a detenerte por un momento y pensar en lo que Dios quiere para ti, decide orar y estudiar la Palabra del Señor todos los días, aunque te encuentres demasiado ocupado. Aparta también otro tiempo para disfrutar con tu familia, porque más delante podrías arrepentirte de no haber hecho lo que era más importante.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Te estaba esperando

Una muchacha estaba asustada porque descubrió que se encontraba embarazada, pensó que su padre la mataría, por lo que decidió irse de su hogar y buscó refugió en la casa de una amiga.

Después de un tiempo se dio cuenta que necesitaba el apoyo de su familia para salir adelante, por lo que decidió regresar. A pesar del dolor y angustia que sufrieron sus padres por su desaparición, al verla, la recibieron con alegría, abrazos y besos porque su hija que creyeron muerta, ahora estaba con ellos.

Esta anécdota se parece a una historia que se encuentra en la Biblia: Un joven pide la parte de su herencia para irse de su hogar, su padre accede y el muchacho comienza a vivir perdidamente hasta que su fortuna se termina, sufre por sus errores y decide regresar a su padre, aunque sea recibido como un sirviente.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24 (RVR 1960)

Su padre lo estaba esperando y cuando lo vio, corrió para abrazarlo y besarlo, no le interesaba si su hijo había gastado todo el dinero de la herencia, si había vivido de la peor manera, lo que importaba era que había vuelto e hizo fiesta para celebrar.

A veces tenemos miedo de acercarnos a Cristo porque le hemos fallado, cediendo a nuestras debilidades o tomado decisiones que no eran correctas, y pensamos que Dios no quiere escucharnos o vernos; sin embargo, Él está esperando nuestro regreso, no le interesa cuánto nos hemos ensuciado o cuántas caídas tuvimos, sólo le interesa que regresemos a casa.

En esta oportunidad te animo a regresar a los brazos del Señor, entra a su presencia en oración, Dios está esperando que vuelvas a cruzar esas puertas y te aseguro que habrá una gran fiesta porque su hijo que parecía estar muerto, ha vuelto a vivir.

¡No importa el pasado, sólo la decisión que tomes ahora!

 

 

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¡Que no te falte Dios!

“Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada” Salmo 127:1 (NTV)

Si Dios no está presente en todo lo que haces, tu trabajo es tiempo y esfuerzo perdido, pues sin su presencia y ayuda, tienes muchas probabilidades de caer o salir lastimado. Te invito a construir en Dios, a tenerlo presente en tus sueños, anhelos, propósitos y tu victoria estará asegurada.

Por Judith Quisbert

 

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Un lugar de Gracia

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16 Versión Reina-Valera 1960

Jesús predicó muchas veces sobre la Gracia que Dios le da al hombre que se arrepiente verdaderamente de sus pecados y quizás la parábola que más representa esa realidad es la del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).

La historia comienza con un jovencito reclamando la parte de la herencia que le correspondía para luego marcharse de su casa. Poco a poco los constantes excesos lo llevaron a quedarse sin dinero para subsistir hasta que tuvo que trabajar en el oficio que para la época era el más despreciable de todos: cuidador de cerdos.

En ese momento el muchacho recapacita al ver a esos animales revolcándose en su propia mugre y comiendo de lo que cae al suelo. Es casi un reflejo de lo grotesca que se ha convertido su vida.

“Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”, fueron las palabras que pronunció para luego levantarse y emprender el camino de vuelta a su hogar.

Todo ese tiempo de necesidad y pena le sirvieron para comprender todos los errores que había cometido. Cuando estaba llegando a su casa vio a su Padre acercarse y le dijo las palabras que había pensado: “… he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.”

En toda esta historia lo verdaderamente sorprendente es la reacción del Padre. Como autoridad en su familia tenía todo el derecho de castigar a su hijo por lo que había hecho, pero al ver que estaba arrepentido decidió perdonarlo.

Ahora ese muchacho sabía que su hogar era un lugar al que siempre podía regresar sin importar lo que podía pasar y más que todo, sabía que siempre podría encontrar amor y bondad en los brazos de su Padre.

Recuerda: cuando llega la tristeza, la aflicción, los problemas o la culpa por algún error cometido, los brazos de Dios siempre son el mejor lugar al que se puede correr para encontrar Gracia.

 

 

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¿Sobre qué estás edificando tu vida?

Los huracanes, las inundaciones y los tornados han causado grandes pérdidas materiales y humanas en países que han experimentado estos desastres. Por esta razón algunos constructores han decidido edificar casas que son como fortalezas, con ventanas que pueden resistir grandes vientos, fuertes clavos para techos que sólo pueden ser cortados y muros que no sean movidos por los desastres naturales.

Algo similar sucede con nosotros, cada área de nuestra vida  es una casa por construir. Cuando se presentan los problemas, es cuando vemos qué tipo de cimiento tenemos en cada una de ellas.

¿Sobre qué estás edificando tu vida? ¿Sobre tu experiencia, inteligencia, sabiduría humana o sobre la Roca?

Si llevas una vida inestable y sientes que no hay respuesta ni cambio en ningún área, es porque estás edificando tu casa sobre la arena. Tal vez te desanimas fácilmente cuando llegan los problemas y sientes desfallecer, pensando que huir de esa situación es tu mejor salida.

El fruto que das, es el que refleja el cimiento en el que está construida tu vida:

“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

(Gálatas 5:19-21 NVI)

Para que tu vida sea edificada sobre un cimiento fuerte, debes tomar decisiones radicales que te permitan crucificar todo lo que ofende a Dios. Esto podría llevar tiempo porque hay que cavar hondo y se necesita de disciplina para tener estabilidad, pero si quieres subir un nivel más, deberás crear hábitos espirituales: La oración, la meditación de su Palabra y el congregarse; así cuando vengan los vientos de problemas puedas estar firme en tu fe.

Es hora de trabajar en un sólido proyecto de vida, en el que escribas tus metas y definas cómo las vas a lograr. Analiza dónde estás parado, si tu vida está edificada sobre la roca o sobre la arena, porque que tus sueños se hagan realidad, dependerá del cimiento sobre el que los construyas.

“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.” Lucas 6:47-48 (RVR).

Por Ruth Mamani.

 

 

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Sin cuestionar

Cuentan que cierto capitán ordenó a un soldado:

       – Dispare contra aquella casa blanca que se encuentra tras aquellos árboles de la izquierda.

Un instante después no quedaba nada. Cuando el Capitán se acercó al soldado para felicitarlo, lo halló llorando.

– ¿Qué te sucede? – Le preguntó.

– Acabo de destruir el hogar donde nací y todo lo que poseía- contestó.

– Pero… ¿Por qué no me lo dijiste?

– A mí no me toca discutir, mi capitán, sino obedecer.

Es probable que existan oportunidades en las que Dios nos pida que dejemos, destruyamos o entreguemos algo que consideramos nuestro tesoro.

Existen muchas historias de gente  que estaba confiada en sus posesiones y por malas decisiones o circunstancias que no pudieron controlar perdieron todo.  Otros vieron gravemente afectada su salud de un momento a otro,  perdieron su trabajo, un ser que amaban ya no está, su familia se desmoronó, etc.

Nunca es fácil perder algo que amamos o aquello que de alguna forma nos da seguridad, pero muchas veces Dios tomará eso porque ve más allá que nosotros. El Señor conoce nuestro futuro y sabe qué es lo mejor, por lo tanto irá quitando aquellas cosas o personas que de alguna forma interferirán en sus planes para nuestras vidas.

Nuestro primer impulso siempre será tratar de interrogar a Dios, enfrentarnos con Él, pedirle respuestas, una explicación lógica y tantas cosas más; pero el Señor es soberano y no nos corresponde cuestionar sus decisiones.

Job dijo: “…El Señor me dio lo que tenía, y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!” (Job 1:21 NTV) Él fue un hombre que aprendió lo que es sufrir grandes pérdidas pero pese a sus circunstancias confiaba en Dios  y, por esto, después le fue restituido mucho más de lo que perdió.

¿Dónde está puesta nuestra confianza? ¿En personas, cosas, nuestros logros, el éxito que alcanzamos? ¿Te has negado a entregarle algo a Dios?

“Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.” Jeremías 17:7-8 (NTV)

No mires tus circunstancias actuales, confía en el Señor,  aférrate a sus promesas, que tu esperanza esté puesta en Él y verás cómo sus planes de bien se van cumpliendo en tu vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

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La curiosidad no mató al gato

La Biblia relata la vida de un hombre llamado Zaqueo que era jefe de los cobradores de impuestos, era una persona que tenía riquezas y vivía sin carencias.

A pesar de que tenía todo, él sentía una falta en su corazón que debía ser llenada de amor. Zaqueo no era del agradado de las personas porque se aprovechaba de ellas. Un día cuando Jesús estaba pasando por la ciudad de Zaqueo quiso ver quien era Él.

¿Has escuchado el dicho que dice: La curiosidad mató al gato? Estoy seguro que sí, muchas veces es mencionado en momentos cuando alguien es entrometido en lo que no le concierne.

En esta oportunidad la curiosidad de Zaqueo no lo mató, es más, por causa de esto la salvación llegó a su casa y su vida fue transformada para bien.

“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham”. Lucas 19:8-9

La curiosidad de este hombre lo llevó a subirse a un árbol, ahí fue donde Jesús lo vio y le dijo que era necesario que Él entrara en su casa. Hoy necesitas hacer un poco de esfuerzo porque el Señor quiere entrar a tu corazón para cambiarlo y limpiarlo, sé un curioso de las cosas de Dios y de su palabra porque eso no te matará; sino te dará vida eterna.

“Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová”. Proverbios 8:35

Por Miguel Ángel Veizaga

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 tips para una casa más ordenada

Mantener tu casa en orden te da una sensación de agrado al entrar en ella. La limpieza y pulcritud evidentemente dependen de nuestro tiempo, pero como yo digo: “mi casa es lo suficientemente limpia para ser saludable y los suficientemente desordenada para ser felices”. En otras palabras: no hay que ser obsesivo…pero si ordenado.

1- Haz tu cama en las mañanas siempre.

2- Ten al lado de tu lavamanos un limpiador de vidrios y el papel para limpiarlo. Luego que te cepilles los dientes, limpia el vidrio. No toma sino diez segundos.

3- Todas las tardes después de recoger el correo, siéntate y elimina lo que no es importante.

4- Haz limpieza cada tres meses de lo que no usas. Cualquier cosa que lleves más de un año sin usar, no la necesitas. Puedes regalarlas, donarlas o venderlas. Ropa, muebles, zapatos.

5- No dejes nada tirado. Se va acumulando y luego no sabes por donde comenzar. Dedica unos minutos diarios a ordenar y limpiar.  Lo que te vayas quitando lo vas guardando donde va.

Smiling middle-aged female customer choosing apparel on shelves at store

6- Si no necesitas algo, no lo compres.

7- Si tienes demasiado artefactos de decoración, se hace más engorroso limpiar. Deshazte de algunos de ellos. También puedes regalarlos, venderlos o donarlos.

8- Dedica un día quincenalmente a cada clóset para organizarlo y limpiarlo de nuevo.

9- Coloca divisores en las gavetas y tramos de los clósets o gaveteros para tener mejor organizadas tus prendas.

10- Revisa tu lugar de primeros auxilios y medicamentos y deshecha lo que esté pasado de fecha de caducidad. Si hay que comprarlo de nuevo, haz tu lista y lo repones.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dramas mínimos

(Incluye glosario argentino)

Esta tarde se ha ido la luz en la oficina. Las máquinas se han apagado y estamos perdidos sin internet. No se pueden responder mensajes y Beli no puede transferirnos los salarios en línea. Se oye el ruido del silencio a ratitos pero las motos con escape libre se encargan de recordarnos que no hay escape de los tentáculos urbanos. El problema de la luz es serio parece. Como dicen por acá, estamos hasta las manos.
La llave (canilla) del lavaplatos pierde un poco de agua por debajo del mueble desde tiempos inmemoriales. Como solamente estoy en casa por las noches no me doy cuenta que hay que repararla. La señora de la inmobiliaria me dice que es mi problema porque es una situación de uso.
Se me salió una de las puertas correderas del ropero (placard). Me pasé tres noches tratando de descubrir cómo volver a colocar la puerta de vuelta en el riel. Anoche lo logré. No me pregunten qué hice pero entró. Bien por mí que soy un desastre con las labores manuales – excepto en la cocina.
El calentador de agua (calefón o termotanque) está afuera en un patiecito interior. Hace unas noches hubo unas ventoleras de promociones terroríficas. Cuando eso ocurre, la llamita del piloto se apaga y no hay manera de encenderla hasta que el viento se digna amainar. No me puedo bañar hasta mañana… o pasado. Hasta entonces no es un gran problema.
Paso todos los días frente a una bellísima casa que está cerca de donde vivo. Tiene un inmenso antejardín y casi todos los días hay una señora, que parece ser la dueña, que está barriendo la vereda o regando el pasto. Hoy, por hacerle un cumplido le digo al pasar: “Es una casa admirable”. La pobre señora me mira entre asustada y enojada, murmura algo y se aleja rápidamente. En ese momento su marido sale en el auto y me mira con cara no de pocos sino de ningún amigo. Así que aprieto el paso y me alejo lo más rápida y discretamente posible. No vayan a pensar que soy un ladrón (chorro) que está merodeando y llamen a la policía para ser detenido (demorado).
Pero no todo es drama. Anteayer encontré en el almacén de la esquina un jamón de una textura y un aroma que me hace recordar mi infancia en Chile. Con ese lujo poco frecuente tomé una once (merienda) memorable…

Pregúntale a Andrés – Me quedo con mi bebé o vuelvo a trabajar

Andrés,

Estoy a punto de dar a luz a mi primer bebé y no sé si continuar trabajando o quedarme en casa ya que se me iría como un 40% de mi sueldo en guardería. ¿Cuál es tu opinión?

Sandra,
Des Moines, IA

Hola Sandra,

Esta pregunta es como una moneda, tiene dos caras: una financiera y otra moral. Es como si me preguntaras si le compras a tu hijo ropa o juguetes. Ambos son necesarios en la vida de un niño, pero la decisión está marcada por prioridades. Por un lado, está la seguridad financiera de tu hijo y, por el otro, su necesidad emocional. Quedarte en casa con tu hijo es un lujo que no todos se pueden dar. La mayoría de las veces no es porque no ganen suficiente, sino porque han comprometido mucho de su sueldo en deudas, tratando de sostener un nivel de vida que requiere de los dos sueldos para sobrevivir.

Si están en aprietos económicos, te recomiendo que continúes trabajando porque las cosas se ponen muy feas cuando cortas un ingreso que todavía es necesario. Aunque se te vaya el 40% de tu sueldo en guardería, siguen teniendo ese otro 60% para cubrir gastos. Si tu meta es quedarte en casa, entonces usen el tiempo que les queda antes de que se termine tu descanso por maternidad para hacer todos los recortes necesarios y eliminar de una manera superacelerada todas sus deudas, excepto la casa. Si tienen un carro que no pueden pagar por completo de aquí al día del parto, les recomiendo que lo vendan. La meta sería que puedan cuadrar un presupuesto con el ingreso de tu marido únicamente. A la hora de hacer el presupuesto, recuerda incluir al nuevo miembro de la familia y sus necesidades.  Desde pañales, la leche y la ropa hasta las visitas al médico y vacunas, si no lo cubre tu seguro. Lo anterior es la parte financiera.

La otra parte, la parte emocional, más que una recomendación es mi opinión y experiencia personal. Cuando pongo en la balanza estar con tu bebé y mantener tu nivel de vida, para mí, la balanza se carga para el lado del bebé. Ya que mi esposa y yo tomamos la decisión de que ella se quedara en casa con el bebé, sé que es una de las mejores decisiones que hemos tomado, aunque en ese tiempo fue necesario reducir nuestro nivel de vida. El bebé solo será pequeño unos cuantos años y ya después entran a la escuela y puedes volver a trabajar, pero ese tiempo no lo tendrás nunca más. Yo soy una persona de fe y realmente creo que Dios bendice cuando uno escoge familia sobre lujos; y creo que esa bendición se puede manifestar de muchas maneras, desde un incremento de ingresos para tu marido (como sucedió conmigo y con muchas otras familias a quienes he aconsejado), hasta la multiplicación de los recursos. He visto cómo, de repente, todo alcanza y sobra cuando uno escoge el lado de la familia.

Lo bonito de esto es que, si se ponen en una condición económica para lograr esto y cambian de parecer, en seis meses o un año puedes volver a trabajar; pero si no lo haces, creo que siempre tendrás ese sentimiento de culpa por no haber estado con tu baby.

Andrés.

¿Por quién está gobernada tu casa?

A muchos no les gusta la bebida o irse de parranda pero al final lo hacen por presión y por agradar a sus amigos, o varias mujeres no les gusta maquillarse pero si lo hacen por sobresalir en la sociedad ¿Quién gobierna tu vida?  En el matrimonio se puede creer que el hombre tiene el dominio por tener fuerza, pero si siempre se hace lo que la mujer quiere entonces sabemos quién tiene el control.

Así que ¿Quién tiene el control de tu vida, la sociedad, tu familia, tus amigos, tu pareja? Puedes creer que eres tú mismo, pero esto se reflejará en las decisiones que tomes y bajo quién están influenciadas.

 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Lucas 6:46

La realidad es que así como no nos conviene que otros gobiernen nuestra vida, tampoco es bueno que nosotros mismos seamos los gobernantes. Dios nos dice: ¿Por qué me llamas, Señor, Señor y no haces lo que te digo?” Con mucha frecuencia hacemos lo que queremos hacer aunque este mal y no hacemos lo que Él dice; queremos vencerlo y luchamos para que al final se haga lo que deseamos.

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” Mateo 7:24-27

Es posible que en estos momentos te encuentres en ruina porque no has dejado que sea Dios quien administre tu vida. Tal vez estas a punto de caer, desanimado o sin saber qué hacer, pero no es tarde para comenzar de nuevo y entregar a Dios el control. Te invito a edificar tu casa sobre la roca, y para eso, deja de hacer lo que tú quieres o lo que otros quieren, y empieza a hacer lo que Dios te pide.

¡Te aseguro que con Él todo estará bajo control!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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