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El mundo que mira

“… la opción hegemónica de occidente tampoco tiene mucho que ofrecer, porque convengamos que el cristianismo y todas sus ramificaciones están demodé y en franco declive moral. Eso sí, tributariamente hablando, las iglesias derivadas de Jesús tienden a recaudar más que sus hermanas espirituales.”
(Esta sangre es mía, cuento de Pablo Cosin, La Voz, 17 septiembre 2017)

Pasado de moda, en franco declive moral, exitoso en la recaudación de dinero: este parece ser el resumen de la recurrente imagen que proyecta buena parte del cristianismo en el mundo de hoy. El fragmento citado es de un cuento que aparece en un suplemento dominical, así que la audiencia perceptiva podría concluir: “Bueno, es nada más que un cuento.” Pero creo que valdría la pena explorar, aunque sea brevemente, la validez – o no – de esta imagen.
No es que la esencia del cristianismo esté obsoleta. El que ya no tenga la fortaleza de antes se debe principalmente al atraso en el lenguaje que usa para comunicarse con el mundo de hoy. La réplica a las nociones de pecado, de juicio, de cielo o de infierno en una cultura absolutamente post cristiana suena apenas como un eco en un inmenso vacío conceptual. Ha fallado notablemente en articular una respuesta bíblica comprensible y desafiante a la cultura predominante porque continúa atrincherado en un discurso que tuvo algún impacto durante los dos primeros tercios del siglo XX.
En segundo lugar, los casos de dirigentes religiosos involucrados en escándalos sexuales, de dinero y de connivencia con los poderes corruptos de la política y de la justicia han asimilado la imagen de la iglesia cristiana a otras instancias de la cultura que la gente rechaza fervientemente.
Para terminar: He oído, más veces de las que me gustaría admitir, el sambenito si quieres hacerte de plata, abre una iglesia. La rigurosa doctrina de los diezmos y las ofrendas como prueba de una fe madura y comprometida ha permitido a ciertos dirigentes gozar un patrimonio que jamás habrían construido en la actividad laboral que tenían antes de convertirse en líderes espirituales.
Hecha la salvedad de que hay muchas iglesias cristianas que no entran en este breve análisis y que se comportan de un modo más parecido a sus orígenes bíblicos, habría que hacer de todos modos el trabajo de reflexionar un poco en la imagen que sus hermanas exhiben ante el mundo que las contempla.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CCLAVOZ)

Dale “me gusta” y comparte si amas a Dios

Hace algunos días vi una publicación en internet que me avergonzó profundamente. Era una fotografía de Charles Manson junto con un título que decía: “Dale me gusta, comparte y comenta «amén» si le dejarías entrar a tu hogar”. En dicha imagen, Manson tenía el cabello y la barba larga; por lo cual, supongo que muchos lo confundieron con una representación de Jesús. Al post le seguían miles de likes y veces compartidas, además de oraciones escritas como comentarios. Lo que me avergonzó fue que alguien tomó una captura de pantalla de dicha publicación y agregó un título que decía: “Así de ignorantes son los cristianos”.

Para aquellos que no sepan, Charles Manson es un criminal que lideró un grupo responsable del asesinato de siete personas a finales de los años 60. La fotografía que apareció en la publicación que vi, data de la época de su arresto. En la actualidad, el hombre tiene 82 años y continúa cumpliendo una sentencia de cadena perpetua en la cárcel.

¿Publicidad o evangelismo?

En las redes sociales se han hecho populares las publicaciones que utilizan a Dios o Jesús para obtener mayor cantidad de vistas y seguidores. Es común ver títulos como “Dale me gusta si crees en Dios”, “Comparte esto si amas a Jesús”, “Los hijos de Dios le dan like a esta imagen, pero los hijos del diablo lo ignoran”, etc. Es increíble ver la cantidad de posts que hay con este tipo de rótulos, pero es aún más sorprendente ver que las personas caigan en estas cosas.

Algunos dicen que estas publicaciones sirven para evangelizar y crear un sentido de identidad de parte de los cristianos; sin embargo, el resultado parece ser el opuesto. Este tipo de posts repele a los no creyentes y hace ver a los cristianos como ignorantes. Además, el contenido de dichas imágenes y textos están dirigidos a personas que ya saben de Dios; por lo tanto, no evangeliza a nadie. De allí se puede deducir que el objetivo de este tipo de publicaciones no es el evangelismo, sino la publicidad.

Entonces, ¿Cómo podemos evangelizar a través de las redes sociales?

Quizá no podamos evitar que algunas personas continúen produciendo esta clase de contenido, pero lo que sí podemos hacer es no ser parte de ellos. Si realmente existe un deseo de compartir el mensaje de salvación de Jesús a través de las redes sociales, existen otros métodos que son mucho más efectivos y que tratan directamente con las necesidades de la gente. Por ejemplo, uno de ellos es yesHEis. A través de esta app se pueden compartir vídeos que contienen mensajes sobre temas específicos y a partir de los cuales se puede iniciar una conversación sobre Jesús. Otra manera es compartiendo un testimonio personal y permitiendo que otros vean la obra de Dios por medio de uno. Cualquiera sea la táctica que se emplea, lo mejor es siempre hacerlo una persona a la vez y dejando que nuestras vidas vayan acorde con nuestras palabras.

En conclusión,

Las publicaciones que utilizan a Jesús como un medio para obtener publicidad no edifican a nadie. Cuando Jesús es quien reina en el corazón, no es necesario un cartel, una marca ni un anuncio que lo pruebe porque eso se demuestra en las acciones y decisiones que tomamos a diario. No hay mejor post ni imagen que diga que amamos a Dios, que el comportamiento que mostramos.

 Todos pueden ver claramente el bien que Cristo ha hecho en la vida de ustedes. Para que la gente hable bien de nosotros, sólo tiene que fijarse en ustedes. Porque ustedes son como una carta que habla en favor nuestro. Cristo mismo la escribió en nuestro corazón, para que nosotros la presentemos. No la escribió en piedra, ni con tinta, sino que la escribió con el Espíritu del Dios vivo. Y esa carta está a la vista de todos los que la quieran leer.”
2 Corintios 3:2 (TLA)

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué todo joven necesita un mentor?

Las personas que nacieron antes y después de los años 90 se enfrentan a diferentes desafíos; y como consecuencia, tienen distintas maneras de comunicarse. Esto crea el mito de que ambas generaciones no pueden desarrollar un vínculo cercano; no obstante, Félix Ortiz asegura que los jóvenes de hoy desean relaciones significativas con adultos significativos.

En su libro, Cada joven necesita un mentor, Ortiz señala que actualmente los jóvenes necesitan mentores honestos, que acepten sus errores, pero que también tengan la sabiduría para ayudarlos a crecer en su vida espiritual. Además, hace énfasis en que esta labor no debería tomarse a la ligera, pues, “la fe cristiana es ante todo y sobre todo una fe imitativa” (p. 11). Esto implica que el mentor debe caminar al lado del joven y mostrarle de qué manera la Palabra de Dios puede ser relevante en su vida.

Jóvenes de distintas partes del mundo coinciden en que necesitan un adulto que crea en ellos, que les ayude a ser una mejor versión de sí mismos, que los oriente y sea un modelo a seguir.

Ante estos requisitos, cualquiera puede creer que se necesita ser perfecto para ser mentor; sin embargo, los jóvenes le dan mayor énfasis a la honestidad. Esto no significa que no son necesarias otras cualidades. De hecho, Ortiz señala que el mentor ideal es alguien digno de imitar, que lleva una vida de santidad, tiene madurez espiritual, conocimiento bíblico, pone en práctica las disciplinas espirituales, está dispuesto a escuchar, sabe reconocer el potencial en otros, tiene el don del discernimiento espiritual y conoce cómo crear una atmósfera adecuada para el joven.

En Cada joven necesita un mentor, Félix Ortiz, enseña cómo una persona puede convertirse en el mentor que esta generación necesita. Además, su libro contiene evaluaciones, ejemplos, tácticas, métodos de enseñanza de acuerdo al tipo de grupo de jóvenes y herramientas prácticas para trabajar en el ministerio juvenil; por lo cual, este material es de vital importancia para todo aquel que quiera ejercer un liderazgo de acuerdo al propósito de Dios.

Datos adicionales sobre este libro:

Félix Ortiz estudió Historia y Educación en la Universidad de Zaragoza y posteriormente obtuvo dos maestrías en Educación en los Estados Unidos y España. Es autor de numerosos libros relacionados con la formación de líderes y el trabajo juvenil y es el Rector de la Escuela de Liderazgo Generacional y Coaching en Buenos Aires, Argentina.

Para mayor información, visita: https://e625.com/

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Andy Alemany: “Adoración es lo que eres, no lo que haces”

¿Qué es adoración?

Por Andy Alemany.

Todos hemos escuchado alguna vez un concepto de lo que puede llegar a ser la adoración. Tratar de definirla en una frase es muy complejo porque está basada en una experiencia personal intangible; no existen verdades absolutas acerca de ella. Pero, ¿experimentaste alguna vez una verdadera adoración?

Entender que se trata de lo que eres, y no de lo que haces, es el primer paso para tener una experiencia real. Romanos 12:1 dice: “(…) por las misericordias de Dios, que se presenten ustedes mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. ¡Así es como se debe adorar a Dios!” Entonces, si para experimentar una verdadera adoración necesitamos ser un sacrificio vivo, ¿cómo podemos llegar a eso y qué significa realmente serlo? Un sacrificio usualmente era un cuerpo muerto, no un ser vivo; así que no podemos referirnos a él como tal, ya que se nos insta a ser un “sacrificio vivo”. No es un sacrificio humano literal.

En el pasado, los sacrificios se presentaban generalmente en un altar y eso sería el final de la vida para el cordero. Éste último no era uno elegido al azar; debía ser el mejor y estar apartado para eso, su razón de vida al nacer era convertirse en un sacrificio de justicia. En otras palabras, debía morir por alguien más.

El apóstol Pablo nos enseña en el libro de Romanos que debemos convertirnos en instrumentos de sacrificio y de justicia. No entendí este concepto hasta que dejé que mi yo interior muriera. Al morir a la vida propia, nos conectamos en un nivel espiritual aún más profundo, dependiendo solamente de Dios. Ahora Cristo vive en nosotros.

Nuestra adoración ya no es un levantamiento de manos o un reconocimiento de gratitud, es un estilo de vida de completa confianza en Dios. La verdadera adoración nos libera de una vida de auto-obsesión y nos permite ser más pacientes, generosos y amorosos con los demás. La vida comienza a tener un propósito.

¿Alguna vez se han detenido por un minuto y hacer algo bueno para alguien, sólo porque quieren, sin esperar algo a cambio? Todos adoramos de maneras muy diferentes, y nuestra vida debe reflejar eso.

Hace unos años, me di cuenta que las cosas más simples, como ayudar a los menos afortunados, las viudas y los huérfanos, o incluso decirle a alguien cuánto lo aprecias y tomar un minuto para comprarles un almuerzo, cena o un café, puede ser un acto de adoración. Reflejar el amor de Dios, Su misericordia en nuestro exterior y saber adorar es dejar atrás el egoísmo.

Experimentar una verdadera adoración es morir a nuestro yo, para que Cristo sea y viva en nosotros; y por consecuencia, ver que todo lo que hacemos es adorar porque ya no se centra en los gustos personales, sino en un propósito que excede a la vida que tenemos. Es saber para qué nacimos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Recuento del primer día en Expolit 2017

La exposición de música y literatura más grande de Latinoamérica, Expolit, cumple 25 años de trayectoria; y como en cada evento, CVCLAVOZ estuvo presente y transmitiendo en vivo desde Miami, Florida.

Este año contamos con la visita de muchos autores y músicos que compartieron sus nuevos proyectos y novedades. El primer día de Expolit, en Energía Total tuvimos a las trillizas de 3 for Him, Kristy Mota, Lucy Cosme, Fermín IV, el autor de En medio del FuegoTom Doyle, Sabrina Ramos, y el autor del bestseller Los 5 Lenguajes del Amor, Gary Chapman.

Johanna Torres y las trillizas de 3 For Him.

Yiyi Zapata y Kristy Mota.

Johanna Torres y el Dr. Gary Chapman.

Johanna Torres, Yiyi Zapata y la pastora Lucy Cosme.

Tom Doyle y Elluz Peraza.

Yiyi Zapata y Fermín IV.

Sabrina Yudith, la banda Punto de Encuentro, Germán Barceló, Rudy Torres, Jay Rodríguez y Evan Craft estuvieron en Más Vale Tarde.

Vanessa Brito y Sabrina Yudith.

Germán Barceló.

Vanessa Brito, Evan Craft y Ángel Galeano.

Vanessa Brito y Rudy Torres.

Tres integrates de la banda Punto de Encuentro.

Vanessa Brito y Jay Rodríguez.

Cerramos el día con El Antivirus con las entrevistas al pastor Rey MatosSixto Porras, autor de Hijos ExitososJorge Rudko, autor de Mentes Hackeadas Darío Gonzáles Castro, autor de Cómo Superar la Infidelidad sin Destruir a su Pareja.

Rubén Quevedo y Sixto Porras.

Rubén Quevedo y el pastor Ray Matos.

Rubén Quevedo y Jorge Rudko.

¿Este versículo bíblico se aplica para ti?

Muchos versículos bíblicos nos ofrecen consuelo, ánimo y esperanza cuando estamos pasando por momentos difíciles. Probablemente uno de los más famosos se encuentre en Filipenses 4:13 (RVR1960): “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Este texto ha sido ampliamente utilizado para infundir fortaleza en tiempos de dolor; sin embargo, en algún punto se ha perdido el verdadero significado de sus palabras.

De acuerdo a lo que se puede analizar de la Biblia, Pablo estaba bajo arresto en el tiempo que escribió la carta a los filipenses. Aunque él admite no estar viviendo en escasez (Filipenses 4:11-12), los expertos historiadores afirman que las condiciones carcelarias en Roma en aquel tiempo eran precarias. Los castigos físicos eran una práctica común dentro del régimen penitenciario y los derechos de los reos era casi inexistente. Es en este ambiente en el cual Pablo escribe una carta “a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (1:1).

En la primera parte de su carta, Pablo no se queja de su situación, sino más bien habla de ellas como si fueran una bendición (1:12-14). En los textos siguientes, él presenta un informe sobre su estado y la de sus compañeros Epafrodito y Timoteo (2:19-29); y en los capítulos que siguen, expresa palabras de ánimo y exhortación a los filipenses. A partir del versículo 10 del capítulo 4, Pablo agradece las atenciones y regalos de los filipenses. Es allí donde afirma: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Lo que Pablo reconoce durante toda su carta, es que sus proezas y las fuerzas que tiene para enfrentar las cosas no vienen de sí mismo sino de Dios. En ningún momento Pablo pide que ser librado de estas situaciones; de hecho, él asegura que los problemas de este mundo son insignificantes comparados con la alegría que representa conocer a Jesús cara a cara (3:7-11). Es así como tiene la seguridad de decir: “Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones” (TLA).

Como hijos de Dios debemos concentrarnos más en las cosas que tienen valor eterno que en las situaciones pasajeras de la vida. Jesús no es un talismán de buena suerte, ni una máquina expendedora de la cual podemos obtener lo que queremos al depositar una moneda. En lugar de verlo como una ayuda extra, aprendamos a verlo como la fuente de nuestras fuerzas. Por nosotros mismos no podemos hacer nada. Somos insignificantes comparados a la gloria de Dios, pero si empezamos a depender y a vivir en Él, estaremos cumpliendo el propósito por el cual fuimos creados.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cristianos “veteranos”: Una frase que no deben decir

Las personas que han sido cristianas por un largo período de tiempo tienen mayor experiencia en lo concerniente al manejo y funcionamiento de la iglesia. Muchos de ellos suelen contar historias de cómo se hacían las cosas en el pasado, de cómo antes trabajan en unidad y cumplían lo establecido en la Biblia. Aunque estas anécdotas sirven de inspiración para las nuevas generaciones, muchas de las veces, son más una manera de crítica que de aliento.

Frases como: “en mi época no se hacían estas cosas”, “antes hacíamos esto y aquello”, “no hay nada como los viejos tiempos”, etc., funcionan como un recordatorio de lo que ocurrió en un pasado que no se repetirá. No importa cuán buenas hayan sido estas acciones, ni lo mejor que eran en comparación a la actualidad; el problema es que se convierten una especie de atadura.

El ejemplo de Pablo:

Pablo fue una persona muy culta que seguía la ley al pie de la letra. Su obsesión por hacer las cosas de la manera correcta lo llevó a perseguir a los seguidores de Jesús. Sin embargo, cuando él descubrió la verdad, el amor y el perdón de Dios, comenzó una nueva vida. A partir de allí se dedicó por completo a comunicar el mensaje de Jesús a otros. En una de las cartas que escribió a las personas que vivían en Filipos, él admitió que pese a su amplia experiencia como cristiano, no se consideraba perfecto.

En la primera parte de Filipenses 3:13, Pablo reconoció que aún no había alcanzado la meta de ser como Jesús, pero también señaló que ya no se fijaba en el pasado. Con esto, Pablo no minimizó todo el trabajo que hizo por predicar a otros sobre Jesús, sino que la buena obra no debía de detenerse allí. Él dijo que prefería concentrarse en lo que le faltaba recorrer, en lugar de quedarse aferrado al pasado.

Al igual que Pablo, no debemos vivir en nuestros recuerdos y añorar algo que ya ocurrió. Esta actitud evita que avancemos y seamos proactivos en el presente. Los buenos tiempos pasados tuvieron su momento, pero ahora es necesario que utilicemos las herramientas necesarias para impactar a la generación actual. Después de todo, los tiempos pueden cambiar, pero el mensaje de Jesús siempre es el mismo.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 comportamientos que dañan la iglesia

No existe una iglesia perfecta. Todas tienen un problema o área en la que deben trabajar. Esto se debe porque están compuestas por personas, y los seres humanos tenemos defectos y virtudes; sin embargo, esto no quiere decir que los conflictos no se puedan prevenir o solucionar. Cada miembro de la iglesia puede comprometerse a actuar de acuerdo a lo que señala la Biblia y trabajar para procurar la unidad.

Estos son algunas prácticas que dañan a los que los realizan y a la iglesia en su conjunto:

1. La crítica sin acción:

Algunas personas se autodenominan críticos o evaluadores en las iglesia, pero con frecuencia, asumir este tipo de posición hace que se juzgue más y se haga menos. Una vez alguien dijo “si criticas es porque puedes hacerlo mejor”; no obstante, la gran mayoría de críticos solo está presente para señalar lo que está mal o lo que creen que es correcto. Dios es el dueño de la Iglesia y, por lo tanto, Él es el único que tiene derecho a juzgarla. Nuestra labor es de obedecer sus mandamientos y hacer su voluntad.

2. El chisme:

Sin importar las excusas que se puedan poner, el chisme jamás conlleva a nada bueno. Algunos lo disfrazan como pedido de oración; sin embargo, en lugar de orar, lo único que hacen es propagar más el rumor. En las iglesias, el chisme causa prejuicio, propaga el odio, divide a los cristianos e impide la comunión con Dios. En la Biblia se advierte que todo aquel que tiene a Jesús en su vida no puede practicar el chisme porque es un pecado.

3. Evitar la confrontación:

Muchos malos entendidos se originan cuando no se confronta una situación. El miedo a enfrentar directamente a una persona sobre algo ocurrido hace que un hecho empeore y crezca. Hay historias de iglesias que se han dividido (o desaparecido) porque sus miembros se dejaron llevar por los dichos de otros, en lugar de verificar un rumor.

4. Falta de oración:

Una de las herramientas más importantes del cristiano es la oración. Si los miembros de una iglesia no le dan la importancia debida a la oración, de nada vale que realicen grandes actividades o tengan la mejor infraestructura. La mejor manera de tener una relación personal con Dios es orando y leyendo la Biblia, pero si éstas son reemplazadas por algo más, es probable que a largo plazo cause daño a la iglesia.

5. División en grupos:

Aunque trabajar en grupos pequeños permite una mejor comunión entre los miembros, en ocasiones, esto genera que se tengan iglesias dentro de la iglesia. Se debe tener cuidado en el manejo de estos grupos y procurar mayor interacción entre ellos, así será más sencillo promover un comportamiento de hermandad y no de competencia.

6. Mal liderazgo:

Tener una posición de liderazgo dentro de la iglesia es una gran responsabilidad y si no se sabe ejercer adecuadamente, se puede caer en la manipulación, abuso y discriminación. El líder debe ser alguien que guía a los demás a reflejar el carácter de Jesús, y no alguien que hace un mal uso de su cargo. Jesús es el mejor ejemplo de líder, del cual todos los que están en una posición de autoridad deben seguir.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un error que cometen los cristianos

En Mateo 25:14-30 se encuentra una parábola muy conocida donde Jesús hace una comparación entre el reino de los cielos y la actitud de un hombre y sus siervos. En la historia, antes de irse de viaje, un hombre le entregó cinco talentos a un siervo, a otro dos, y a otro uno. Cuando regresó de su travesía, pidió que sus siervos le explicaran qué habían hecho con sus talentos. “El que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. El que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.” (v. 17-18, RVR1960) El hombre estuvo complacido con la actitud de los dos primeros siervos, pero recriminó al que había escondido un talento (dinero).

Algunos pueden pensar que la actitud del hombre en la historia es un poco drástica; después de todo, el siervo que recibió un solo talento fue precavido y cuidadoso con lo que se le había encomendado. No obstante, en el versículo 24, el siervo afirma que conocía el carácter de su señor; pese a ello, él escogió no hacer la voluntad de su amo.

El error que cometen los cristianos:

Aquellas personas que ya tienen años en el cristianismo muchas veces caen en el error de hacer lo contrario a lo que Dios espera de ellos. Al igual que el siervo, estos cristianos tienen un conocimiento firme sobre Dios; sin embargo, no ponen en práctica los talentos que recibieron y prefieren pasar una vida pasiva y sin acción.

En la parábola, los dos siervos que generaron ganancias lo hicieron por medio de los negocios; por otra parte, cuando el amo reclama al tercer siervo, no le exige hacer lo mismo que los demás. En cambio, le sugiere otro método de ganancia igual de efectivo (v. 26-27). Asimismo, Dios no espera que todos desarrollemos nuestros talentos de la misma manera que otros. Lo que a Él le interesa es que no enterremos esos talentos y nos quedemos de brazos cruzados. No podemos hacer la voluntad de nuestro Padre si no estamos dispuestos a ejercer aquello que ya tenemos.

No seas como el siervo que desaprovechó lo que recibió de su señor. Usa tus talentos y da lo mejor para que Dios se muestre a través de todo lo que haces y, al final de todo, tendrás la dicha de ser parte del grupo de siervos fieles que gozan en la presencia del Creador.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

40 preguntas: Examina tu relación con Dios

El hecho de ser cristianos no nos hace perfectos ni libres de problemas. Al igual que cualquier otro ser humano, los cristianos pasamos por momentos buenos y malos. No obstante, lo que hace la diferencia entre alguien que tiene a Jesús como su salvador, del que no lo tiene, es que los cristianos podemos disfrutar de la esperanza y paz que sólo Dios puede dar.

Conocer a Dios de manera personal y darle el primer lugar en nuestra vida debe mostrarse en nuestro comportamiento, autoestima, carácter, relaciones con la familia, compañeros, amigos y demás personas. Lamentaciones 3:40 (NVI) dice: “Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor.” Cada cristiano debe estar en constante evaluación de su relación con Dios y con los demás, para que pueda corregir sus malas acciones y pedir perdón a Dios.

Éstas son algunas preguntas que te ayudarán a darte cuenta si realmente estás reflejando el carácter de Jesús y si es que Él es el Señor de tu vida:

  1. ¿Le he entregado a Dios todas las áreas de mi vida?
  2. ¿Quién ocupa el primer lugar en mis pensamientos?
  3. ¿Realmente Dios es el dios de mi vida?
  4. ¿En qué forma reflejo el mensaje de Dios?
  5. ¿Adoro a Dios en todo momento?
  6. ¿Busco a Dios solo cuando tengo problemas o está presente en cada momento de mi vida?
  7. ¿Alguna vez me he avergonzado de ser cristiano y/o he negado a Dios?
  8. ¿Hay algún pecado que me niego a dejar?
  9. ¿Pongo excusas para mis pecados?
  10. ¿Soy obediente a Dios, incluso cuando me es difícil?
  11. ¿Oro con sinceridad, humildad, y fe?
  12. ¿Leo la Biblia porque quiero aprender de Dios o por obligación?
  13. ¿Leo la Biblia con un corazón dispuesto?
  14. ¿Cuál es mi motivación para asistir a la iglesia?
  15. ¿Estoy conforme con mi apariencia física?
  16. ¿Soy alguien que critica y causa división o alguien que fomenta la unidad?
  17. ¿Pongo al chisme como una excusa para ayudar a otros?
  18. ¿Perdono a otros así como Dios lo hizo conmigo?
  19. ¿Guardo resentimiento o rencor hacia otros?
  20. ¿Las demás personas saben que soy cristiano?
  21. ¿Soy de ejemplo para otros?
  22. ¿Qué dicen otros de mí? ¿Tengo un buen testimonio?
  23. ¿Mi lenguaje refleja amor?
  24. ¿Me regocijo en mi trabajo, estudios, o en la labor que realizo?
  25. ¿Soy obediente y respetuoso con mis padres, tutores o alguna otra figura de autoridad?
  26. ¿De qué manera cuido mi pureza sexual?
  27. Cuando tengo problemas, ¿mi primer recurso es acudir a Dios o a los hombres?
  28. ¿Estoy acostumbrado a mentir? ¿Por qué me es tan difícil decir la verdad?
  29. ¿Soy compasivo y paciente con otros?
  30. ¿Le he entregado mi carácter a Dios?
  31. ¿Soy humilde?
  32. ¿Agradezco a Dios en todo momento?
  33. ¿Veo a los demás cristianos como a mis hermanos o como competencia?
  34. ¿Estoy predicando con mi ejemplo?
  35. ¿Doy un buen testimonio en mi familia?
  36. ¿En mi trabajo me conocen por mi carácter intachable?
  37. ¿Todo lo que hago es como para Dios?
  38. ¿Soy justo en mis acciones?
  39. Hasta este momento, ¿mi vida ha reflejado el carácter de Jesús?
  40. Si mi relación personal con Dios no ha sido la mejor ¿cuán dispuesto estoy de entregarle mi corazón, mente y pensamientos?

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ausencia

Cruzo en un bus la ciudad hacia el centro. Es la parte que no figura en las páginas del servicio de turismo ni en los folletos de las agencias de viajes. Es el lado oscuro, el de la violencia, el abuso, el tráfico disimulado de drogas, el robo, el de las calles por las que no se puede caminar de noche, los barrios donde ni la policía quiere entrar. Las poblaciones donde se amontonan las familias, los pasajes estrechos, los mil artilugios para sortear la pobreza.
Leo que el proyecto político no alcanza. Las promesas de la campaña que no pudieron cumplir. La gran fachada del servicio público se derrumba con la denuncia de los dineros que cobraron los señores de todo el espectro político. Los arreglos corporativos de la gran empresa para multiplicar sus beneficios a costa de los usuarios. El fin de las confianzas, la caída de los ídolos, la triste verdad de las familias, los mil peligros del dinero, las fronteras perforadas, la injusticia de los magistrados, los bonos ocultos de la colaboración clandestina.
En irónico contraste escucho a gente que conozco toda la vida hablar acerca del poder y la potencia del mensaje. La vida gloriosa de quienes creen. La extraordinaria administración de las capacidades y talentos provistos a los seguidores. Los fabulosos planes de crecimiento de la obra: edificios, medios de comunicación, obras sociales. La inmensa felicidad de las asambleas. La irreductible separación de todo lo que represente el mundo circundante. La promesa del plus ultra merecido e inextinguible. Pero de algún modo eso tampoco alcanza.
Leí la historia de un grupo de cristianos que fue parte del parlamento de un país europeo y cómo a través de un trabajo concertado y persistente contribuyeron a la abolición de la esclavitud y al mejoramiento de las condiciones de vida de los más vulnerables de la sociedad. Entonces me pregunto cuándo y por qué se dejó de entender la fortaleza del cristianismo no sólo para transformar vidas individuales sino también para reducir, algo al menos, el dolor que atraviesa el tejido social.
Se puede sindicar a muchos sectores de la sociedad como los responsables de la condición en que mucha gente vive en nuestros países. Pero a los creyentes en particular se les debe atribuir una deuda enorme, no tanto por la presencia del mal sino por la ausencia del bien que debería salir de ellos hacia el mundo.
(Este artículo fue especialmente escrito para CVCLAVOZ)

No puedes ser cristiano si no lees tu Biblia

¿Alguna vez te preguntaste por qué de entre tantos medios de comunicación, Dios eligió la Biblia para revelar su mensaje a los seres humanos? ¿Por qué Dios no nos envió una imagen que lo represente?

El cristianismo se basa en el lenguaje escrito y no en imágenes:

Uno de los 10 mandamientos dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.” (Éxodo 20:4, RVR1960) Este versículo no solo hace referencia a la idolatría, sino que también señala de manera contundente que la comunión con Dios no se da por medio de imágenes. Para comprender mejor porqué Dios prefirió el lenguaje escrito sobre las imágenes, primero debemos de saber el impacto que tiene la lectura en nuestra vida.

Neil Postman, académico en temas de medios de comunicación, explica que las personas centradas en las palabras piensan de manera diferente de aquellos que se centran en las imágenes. Para tener una mejor idea de lo que a esto se refiere, Postman hace una clara distinción entre la lectura y el mirar televisión:

Lectura  Televisión
  • Demanda concentración absoluta.
  • Genera razonamiento lógico.
  • Impulsa la acumulación de conocimiento.
  • Promueve la exploración de ideas.
  •  Demanda poca concentración.
  • Solo genera respuesta emocional.
  • Fomenta la fragmentación de conocimiento.
  • Provoca anti intelectualismo.

“La centralidad de la Biblia significa que el acto mismo de leer puede tener significado espiritual”, afirma Gene Edward Veith Jr en su libro Reading Between the Lines. Veith Jr explica que, a diferencia de otras religiones, donde le dan mayor importancia a otros medios para comunicarse con Dios, el cristianismo centra su rol en el lenguaje.

Para conocer a Dios debemos entablar comunicación con Él por medio de la oración y la lectura de la Biblia. Cualquier otra manera de recibir un mensaje de Dios debe estar acorde a lo que dice su Palabra, pues, la Biblia es el único libro inspirado por Dios, Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17, RVR1960) Por lo tanto, es seguro manifestar que no se puede ser seguidor de Cristo si no se lee la Biblia.

Entonces, si quiero seguir a Jesús ¿no puedo leer otros libros?

El hecho de que la Biblia sea el libro que todo cristiano debe leer, no significa que debe ser el único. Hay una amplia variedad de temas en los que deberíamos instruirnos, pero debemos ser precavidos en lo que escogemos. Filipenses 4:8 (NTV) dice: “Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” Además, si hay algún área en especial en la cual necesitemos mayor comprensión, Dios puede darnos la sabiduría necesaria (Santiago 1:5).

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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