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¿Qué es imposible?

La Biblia registra los hechos impresionantes que Dios hizo en medio de su pueblo, recordemos algunos:

– Abrió el mar rojo.
– Destruyó las murallas de Jericó.
– Convirtió en agua en vino.
– Alimentó a 5 mil con dos 2 peces y 5 panes.

Y así podríamos seguir recordando lo que Dios hizo en medio de su pueblo. A lo largo de la historia el hombre ha sido testigo de su poder y hoy también tenemos la posibilidad de presenciar esos milagros.

Jeremías 32: 27 dice: “Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV)

La duda es el principal enemigo de la fe y se hace presente justamente cuando estamos atravesando tiempos difíciles; si dejamos que se quede en la mente y en el corazón puede causar grandes tragedias como: alejamiento de Dios, frustración, decisiones apresuradas que van directo al fracaso, etc.

Como seres humanos estamos limitados, pero Dios no tiene esos límites, Él puede lograr lo que es difícil o imposible para el hombre ¿Lo crees?

Tal vez tu problema es grande y muy complicado pero tu fe debe ser aún más grande y firme, recuerda que Dios es supremo y tiene el control de todo “La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen” Salmos 24:1 (NTV).

Hoy quiero animarte a decirle a tus problemas (físicos, económicos, familiares, etc.) que tienes un Dios de imposibles.

No tengas temor de lo que vendrá, que tu confianza esté en Dios y verás ese milagro en tu vida.

¿Qué es imposible para Dios?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Seguridad que reconforta

“Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Mateo 6:8 (RVR1960)

Es reconfortante saber que nuestro Padre ya sabe todo de nosotros, lo que estamos pasando y también cuales son nuestras preocupaciones. Su amor no cambia y nada escapa a Su voluntad. Ten la seguridad de que Dios sabe cuáles son tus necesidades y que según Su perfecta voluntad se ocupa de ellas y que también te dará la fortaleza que necesitas para no desmayar.

Por Cesia Serna

 

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Te estaba esperando

Una muchacha estaba asustada porque descubrió que se encontraba embarazada, pensó que su padre la mataría, por lo que decidió irse de su hogar y buscó refugió en la casa de una amiga.

Después de un tiempo se dio cuenta que necesitaba el apoyo de su familia para salir adelante, por lo que decidió regresar. A pesar del dolor y angustia que sufrieron sus padres por su desaparición, al verla, la recibieron con alegría, abrazos y besos porque su hija que creyeron muerta, ahora estaba con ellos.

Esta anécdota se parece a una historia que se encuentra en la Biblia: Un joven pide la parte de su herencia para irse de su hogar, su padre accede y el muchacho comienza a vivir perdidamente hasta que su fortuna se termina, sufre por sus errores y decide regresar a su padre, aunque sea recibido como un sirviente.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24 (RVR 1960)

Su padre lo estaba esperando y cuando lo vio, corrió para abrazarlo y besarlo, no le interesaba si su hijo había gastado todo el dinero de la herencia, si había vivido de la peor manera, lo que importaba era que había vuelto e hizo fiesta para celebrar.

A veces tenemos miedo de acercarnos a Cristo porque le hemos fallado, cediendo a nuestras debilidades o tomado decisiones que no eran correctas, y pensamos que Dios no quiere escucharnos o vernos; sin embargo, Él está esperando nuestro regreso, no le interesa cuánto nos hemos ensuciado o cuántas caídas tuvimos, sólo le interesa que regresemos a casa.

En esta oportunidad te animo a regresar a los brazos del Señor, entra a su presencia en oración, Dios está esperando que vuelvas a cruzar esas puertas y te aseguro que habrá una gran fiesta porque su hijo que parecía estar muerto, ha vuelto a vivir.

¡No importa el pasado, sólo la decisión que tomes ahora!

 

 

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Protege tus ojos

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”  1 Juan 2:16. (RVR1960)

Eva vio que el árbol era hermoso y su fruto delicioso. Así que tomó del fruto y lo comió (Génesis 3:4-7). Dios estaba dispuesto salvar a toda la familia de Lot, pero su esposa miró hacia atrás desobedeciendo el mandato y quedó convertida en una estatua de sal (Génesis 19:17,26). David, mientras miraba hacia la ciudad, vio a una mujer hermosa que estaba bañándose y mandó a traerla para acostarse con ella (2 Samuel 11). La esposa de Potifar puso sus ojos en José y no dejó de acosarlo. (Génesis 39:7).

Cada una de estas personas nos enseña que mirar algo que está prohibido trae grandes problemas, consecuencias y sufrimientos en la vida de uno mismo y su entorno familiar.

En realidad, todo lo que dejamos que entre por nuestros ojos tiene un impacto enorme en nuestra mente y nuestro corazón, ya sea para bien o para mal. “Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, todo tu cuerpo está lleno de oscuridad…” Mateo 6: 22-23 (NTV)

La Biblia nos habla de lo importante que es cuidar nuestros ojos porque si nos permitimos ver cosas que no nos edifican, nuestro cuerpo estará lleno de tinieblas y entonces nuestras decisiones y acciones serán equivocadas.

Mi pregunta es: ¿Qué haces cuando tienes en frente algo que no te edifica? ¿Aún ves cosas que sólo alimentan tus deseos carnales? ¿Te has preguntado por qué a veces no puedes dejar de pensar en lo malo? La respuesta es sencilla, tu actitud y comportamiento son el resultado de todo lo que permites entrar a tu vida. “si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo está lleno de oscuridad…”

La palabra de Dios nos aconseja que debemos alimentar el espíritu y no la carne para estar en victoria (Gálatas 5:16. Mateo 4:4. 1 Pedro 2:2). Cuando alimentas la carne por medio de tus ojos, te conviertes en una persona indefensa espiritualmente y eres presa fácil para creer en las mentiras de satanás. Lo prohibido pasará a ser algo agradable y terminarás envolviéndote en el pecado que puede marcar tu vida para siempre.

Si estás consciente de las cosas que no te ayudan en tu vida espiritual y sólo estorban tu relación con Dios, toma una decisión y aparta tu mirada de ello. Más bien, vístete con la presencia del Señor Jesucristo y mantén tu mirada en Él.

“No pondré delante de mis ojos cosa injusta…” Salmo 101:3 (RVR1960)

Oremos:

“Padre que estás en los cielos, me acerco a tu presencia con un corazón contrito y humillado, arrepentido de haber pecado contra ti. Reconozco que he visto cosas que no me edifican y que sólo han traído problemas a mi vida. Hoy decido hacer lo bueno delante de tus ojos y cumplir tus enseñanzas escritas en tu palabra. Quiero ser una persona temerosa y que dé testimonio de tu amor con mi actitud. En el nombre de Jesús. Amén”

 

 

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¡Huir, no es la mejor salida!

“Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida…” 1 Reyes 19:3 (RVR)

Es interesante pensar en los sorprendes milagros que Dios llevó a cabo por medio del profeta Elías. Hacer descender fuego del cielo en el Monte Carmelo y derrotar a 850 falsos profetas de manera espectacular no era para poco y aunque aparentemente todo estaba bien, algo sucedió cuando Elías fue amenazado de muerte por la reina Jezabel, porque desde ese momento el profeta entró en una depresión tan profunda que sólo pensaba en morir.

Tal vez hoy sientes que estás pasando por un periodo de sequía espiritual a pesar de ser un gran instrumento en las manos de Dios, sientes cómo el cansancio y el desaliento toman lugar en tu vida y solamente piensas en huir de la situación y abandonar el ministerio por las constantes amenazas que has recibido de satanás. O puede que estés tan ocupado animando a otros que, sin darte cuenta, tu propia vida parece venirse para abajo.

Todas estas crisis que ahora estás viviendo, las experimentó Elías en pleno servicio y ministerio. El profeta, al igual que nosotros, luchó con sus sentimientos, estaba decepcionado de la vida. ¡Quién lo creería! Un hombre como Elías que dependía plenamente de Dios pensaba en morir sin ver una sola salida a su situación.

Debemos entender que aunque seamos creyentes, tengamos ministerios y estemos haciendo la obra de Dios, las crisis siempre estarán presentes, pero de nosotros depende cuán profundas pueden ser sus raíces en nuestras vidas.

El profeta Elías logró superar todas esas crisis, porque Dios confrontó sus emociones y lo mandó a actuar. Él entendió que después de grandes victorias pueden venir las crisis, pero después de esas crisis vienen las más grandes victorias.

Tal vez en medio del conflicto has dicho: “No podré hacerlo, es demasiado difícil para mí. Nada me sale bien, siempre fracaso. Será mejor que me rinda porque parece que Dios no me escucha.” Si estos pensamientos han rondado por tu mente, Dios quiere confrontar tus emociones. No creas que  huyendo del problema las cosas van a solucionase o que  terminar con tu vida será la mejor salida. ¡No!

En lugar de pensar negativamente, piensa de manera más optimista, sabiendo que en ese proceso Dios no te abandonará y con su ayuda lo lograrás; porque todo lo puedes en Cristo que te fortalece. (Filipenses 4: 13).

Por Ruth Mamani.

 

 

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La verdadera paz

“La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” Juan 14:27 (RVR1960)

Hay momentos en la vida en la que parece que nos encontramos en medio de un campo de batalla, las balas del enemigo nos pasan cerca y hasta podemos llenarnos de temor por el panorama que vemos a nuestro alrededor. Sin embargo, no debemos temer porque en medio de toda tempestad Él promete poner calma. Si la situación por la que atraviesas es muy complicada y crees que no hay salida alguna, encomienda a Jesús tu vida y la paz que sobrepasa todo entendimiento inundará tu ser de verdad.

Por Ruth Mamani

 

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¡Haz que Dios se glorifique!

“Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.” Juan 13:35 (DHH)

En ocasiones puede resultar difícil amar a nuestro prójimo, especialmente cuando nos lastiman. Pero es importante obedecer a Dios, aprendiendo a ser sabios y prudentes. Podemos mostrar misericordia antes que nuestra vieja naturaleza brote y hiera a las personas que apreciamos; como dice su palabra en Efesios 4: 26, 27: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” Recuerda que es importante dejar que pase un momento para que tanto la otra persona como nosotros podamos reflexionar. Notarás que después, se identificará el error y sin importar quién tome la iniciativa, podremos pedir perdón o perdonar por amor y en obediencia a la Palabra, evitando que el enemigo dañe nuestras vidas, demostrando así que somos hijos de Dios. Hoy te animo a perdonar y actuar siempre en amor.

Por Danitza Luna

 

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El odio

El odio es como una llama de fuego que puede encenderse por algún daño ocurrido en nuestra contra, por envidia, por la pérdida de un ser querido u otras situaciones, y que puede crecer con intensidad llegando a ser como un gran incendio que no se puede controlar. También puede provocar actos de violencia y reflejarse a través de insultos o agresiones físicas.

Es triste ver cómo el odio ha sido la fuente de muchos asesinatos  y desastres en la humanidad.

Proverbios 10:12 dice: “El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.” (RVR1960) El odio es borrado por el perdón, así como el fuego es extinguido por el agua, el odio también puede ser aplacado por el perdón.

Puede que no sea sencillo perdonar a quien nos ha lastimado, porque ha provocado un profundo dolor en el corazón, entre otras razones; pero si nos ponemos a pensar en las ventajas del perdón con respecto a guardar rencor, nuestra decisión será diferente, ya que el perdón te libera de la amargura, del peso que llevas cargando, te da paz, cambia el semblante de tu rostro, te da una nueva perspectiva de la vida y además que te hace más feliz.

Jesús no respondió con odio a quienes lo azotaron, escupieron, insultaron o a los que lo crucificaron, en cambio pidió a Dios que los perdonara  “…decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” Lucas 23:34

Él cumplió con su propósito de amor y no dejó que nada perturbara su misión. Las primeras palabras después de su muerte y su resurrección no encerraron discordia para las personas que lo ultrajaron, sino la felicidad de la tarea cumplida: “No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mateo 28:10)

Perdona y deja que Dios sea quien se haga cargo de aquellos que te lastimaron.

¡No dejes que el odio amargue tu vida!

 

 

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Obedecer

Se conoce como “Peste bubónica” a la infección causada por una bacteria que se transmite a través de la picadura de las pulgas alojadas como parásitos en roedores salvajes como las ratas. En el siglo XIV esta enfermedad apareció en Europa y se convirtió en la pandemia más grande en la historia de la humanidad.

Se cree que esta devastadora plaga empezó en Asia y rápidamente logró propagarse a través de las rutas comerciales. Por ejemplo, en la ciudad de Florencia solamente un quinto de la población logró sobrevivir, mientras que en el territorio actual de Alemania se estima que uno de cada diez habitantes perdió la vida. Casi al final de 1361 habían muerto 25 millones de personas en todo el continente.

Una de tantas curiosidades en torno al caos que se vivió en aquel entonces fue que muchos acusaron a los judíos de causar la mortal epidemia porque parecían inmunes a esta peste, pero con el tiempo se supo que ellos tenían un alto nivel de higiene personal lo cual evitó que ese mal los afectara.

Pero,  ¿por qué razón los judíos eran tan minuciosos en su limpieza?

Levítico 14:8-9 dice: “El que se purifica debe lavar su ropa, y lavarse a sí mismo, y afeitarse del todo, para quedar purificado. Después podrá entrar en el campamento, aunque durante siete días se quedará viviendo al aire libre. Al séptimo día se rapará completamente la cabeza, se afeitará la barba, las cejas y todo el vello, lavará sus ropas y se lavará a sí mismo, y entonces quedará purificado.” Versión Dios Habla Hoy

Levítico, Deuteronomio y Números, son libros que hablan bastante del aseo personal y aunque en su gran mayoría son instrucciones para quienes servían dentro del Templo, también habían mandamientos para el pueblo en general como el que podemos leer en Deuteronomio 23:12-13.

En los tiempos de Moisés, la obediencia a algunas sencillas instrucciones hizo que Israel pudiera sobrevivir a muchas enfermedades y después de muchos años, nuevamente fueron protegidos cuando la peste negra atacó Europa.

Es verdad que hoy en día lavarse las manos antes de comer, bañarse, lavar la ropa frecuentemente, tener la basura en su lugar y muchas otras prácticas de limpieza son costumbres totalmente normales y obvias de realizar, pero no lo eran para aquellos tiempos. Los israelitas simplemente obedecieron lo que Dios les había ordenado hacer y eso fue como un muro de protección para ellos.

¿Será posible que algo tan sencillo como cuidar la higiene personal haya podido resguardar a todo un pueblo de una muerte segura? La evidencia sugiere que sí.

Dios conoce lo que va a ocurrir y aunque obedecer algunas instrucciones en el momento parece algo tan insignificante, en el futuro pueden provocar bendición, paz y prosperidad para tu vida.

 

 

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Sin excusa

“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” Lucas 9:62 (RVR1960)

Muchos cristianos pierden el gozo de servir a Dios porque no soportan ser heridos u ofendidos. Sabemos que estas circunstancias son parte del proceso de alcanzar la madurez espiritual. Necesitamos cambiar de mentalidad y entender que en el servicio al Señor, muchas veces se presentarán situaciones adversas, críticas, persecuciones y hasta calumnias. Frente a esto, la solución nunca debe ser ofenderte y dejar de servir, sino perdonar y seguir realizando la tarea que Dios te encomendó.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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¿Te sientes perdido?

“El Señor es bueno y hace lo correcto; les muestra el buen camino a los que andan descarriados” Salmos 25:8 (NTV)

En ocasiones las malas decisiones terminan cambiando el rumbo de nuestra vida. Ellas nos alejan del propósito de Dios y hasta logran que nos sintamos completamente perdidos, sin saber qué dirección tomar para volver al camino de Dios. Jesús nos dice que Él es el único camino al Padre. Si te encuentras apartado, o perdido en tus propios caminos no dudes en volver a Jesús.

Por Judith Quisbert

 

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En equipo

Cuentan que hace muchos años, un organista muy famoso fue a una gran ciudad para dar un doble concierto en la Sala del Palacio de la Música. Era en los días cuando los órganos tenían que moverse con las manos, con fuelles, por lo que se buscó a un muchacho muy fuerte para tal trabajo.

El músico dio su primer recital y el entusiasmo de los asistentes fue bien notado por sus fervorosos aplausos. Al concluir su saludo, el músico  sintió que le tiraban de su levita y vio que era el muchacho de los fuelles quien, con una sonrisa le dijo:

   – ¡Qué bien lo hicimos!

   – ¿Qué estás diciendo? ¿Qué es esto de “bien lo hicimos”? ¿Qué has hecho tú?- le respondió el músico burlándose del joven.

   – Ah, perdón, yo creía… – dijo el  muchacho mientras se apartaba.

Al día siguiente llegó el segundo recital. El organista había guardado la mejor pieza para la despedida. Era la misma partitura queriendo expresar qué es una tempestad, y este era precisamente su nombre.

Pero cuando estaba tocando se dio cuenta de que los fuelles fallaban. El músico, enfadado, ladeó la cabeza y dijo al muchacho:

   – ¡Por favor… sopla fuerte, chico!

   – Bueno, soplaré más fuerte…. Pero el concierto lo hacemos ente los dos, ¿sí o no?

   – ¡Sí, claro que sí! ¡Sopla, sopla… o estoy… estamos perdidos!

El recital fue un éxito extraordinario y el organista acabó por abrazar a su ayudante a la vista de todos.

Al igual que en este recital, sucede en la iglesia, donde somos un solo cuerpo y nadie es mayor que el otro, sino que todos tenemos una función que nos ha sido encomendada.

Así mismo, en muchas áreas de nuestra vida tratamos de ser como este famoso organista, queremos hacer las cosas solos, que la gente nos reconozca y alabe nuestro trabajo y olvidamos a los demás, a la gente que está respaldándonos,  que forma parte del equipo.

No hay nadie que pueda salir adelante solo, todos tenemos personas que  trabajan visiblemente con nosotros o que lo hacen en tras escena, otros en silencio, y quizás sin que lo sepamos, nos respaldan con sus oraciones.

Pero lo más importante es recordar que no podríamos hacer nada sin Dios, si pensamos dar el mejor recital de nuestra vida, sin considerarlo, lo único que encontraremos es un gran fracaso. Dios es quien mueve los fuelles para que podamos cumplir nuestro propósito y es de necios ignorar su palabra y pretender hacer todo por nuestra cuenta.

“Podemos hacer nuestros propios planes, pero la respuesta correcta viene del Señor. La gente puede considerarse pura según su propia opinión, pero el Señor examina sus intenciones. Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.” Proverbios 16:1-3 (NTV)

Reconoce a Dios en todos tus caminos y permite que Él te guíe para que puedas ver cómo todo lo que haces es prosperado y alcanzarás el propósito con el que fuiste creado.

 

 

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