All posts in “Dios”

corazon roto 1234

¿Como salir de un Fracaso sentimental?

¿Es posible una recuperación absoluta después de experiencias negativas en el area del amor?
Si somos sinceros, deberemos reconocer que es algo sumamente difícil. Somos el resultado de las vivencias de nuestro ayer. Las malas experiencias nos condicionan desfavorablemente, eso es inevitable; pero no son nuestro fin…
Un desengaño en el área de la intimidad, por grande que sea, no nos convierte en acabados.
El dolor por el ayer no debe ser el ancla que nos impida lograr un mejor mañana. No permitas que el dolor te paralice. No admitas ese fracaso como la ruina. En otras palabras, no permita que tu pasado decida tu futuro. Comienza a forjar una actitud favorable frente a la vida e independiente de las frustraciones que hayas experimentado. Centrarse en los recuerdos dolorosos para sentir lástima de ti mismo, aunque es humanamente normal, no es saludable.
Cuando el profeta Elías quedó atrapado en el pasado, el Señor lo buscó para curar sus heridas y encomendarle una gran tarea. Secó sus lágrimas con su presencia. Así promete hacer Dios contigo. Apocalipsis 21: 3b-4 dice: “Dios mismo estará con su pueblo y enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”. A Elías lo puso de cara hacia el futuro y de espalda a su pasado.
Coopera con Dios y saldrás beneficiado. Lo que ha sucedido ya es irrevocable. Querer cambiar el pasado es como intentar atrapar una sombra: es imposible.
Lo mejor que puedes hacer es decidir positivamente sobre tu futuro. Eso sí es sensato. Se requiere valor y firmeza, pero se que tu podras porque cuentas con el Dios de toda fuerza y poder. Zacarías 4:6 dice: “no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Señor”.

EMBRIAGADO

Pureza Sexual…

Por: Lic. Edwin Bello  (Esposo, Padre, Abogado, Autor, Conferencista)

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual…

Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierde el vino y también los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos. Marcos 2:22 

Durante décadas, caminé por esta vida dando tumbos, embriagado con el vino viejo de la lujuria sexual. Y de tanto emborracharme con este vino viejo, me convertí en un odre viejo; odre coartado y reseco, llenos de remiendos.  Así, mi embriaguez me despojó día a día de la posibilidad de ser transformado.  ¿Por qué?  Porque me acostumbré a ser odre viejo.  Porque este conformismo con mi atadura de pecado me cegó; me quitó toda esperanza de ser un hombre capaz de cambiar.

Y en mi caminar lleno de tropezones y caídas, no acababa de entender la sencilla pero profunda parábola de los odres y los vinos.  El enemigo me engañó, haciéndome creer que por ser odre viejo, estaba condenado al vino viejo que me desgastó por dentro.  Pero si reflexionas en la parábola de Jesús, verás que su mensaje está tejido con hilos de esperanza.  Ciertamente, un odre viejo no podrá recibir un vino nuevo, porque el nuevo vino romperá el odre desgastado, causando que el vino nuevo se pierda y acabe derramado en el piso.

Pero Cristo nos dice más.  Él también nos dice que un odre nuevo podrá recibir el vino nuevo sin que éste se pierda.  Aún más, en esta simple enseñanza, podemos ver el Amor de Dios por sus viejos odres.  Porque El no quiere que estos odres llenos de sequedad y remiendos se pierdan.  El anhela que estos odres sobrevivan, pero mediante la milagrosa transformación que solo Dios puede hacer en ellos.

¿Puedes ver tu vida reflejada en esta parábola? Engañados y borrachos por el viejo vino del pecado que nos añejó, muchas veces pensamos que podíamos recibir un vino nuevo, con nuestra condición de odres viejos.  Así, vez tras vez, las consecuencias de nuestra embriaguez fueron desastrosas.  Nuestro odre viejo se desgarró.  El vino nuevo se perdió.  Y en lugar de desechar ese odre viejo que nos causó tanta perdición, optamos por remendar la piel rasgada; decidimos poner parchos que nunca curarían la ruptura. Nos resistimos a descartar lo que ya no servía; porque en nuestra negación, pensamos que un remiendo solucionaría el problema.

Pero hoy, las palabras de Jesús vienen a enseñarnos, a confrontarnos con amor, y a darnos esperanza.  Porque no es cualquier persona quien te habla.  Cristo es el Vino Nuevo, el fruto de la vid del nuevo pacto, hecho hombre por amor a la humanidad.  Porque todos éramos odres viejos antes que Él llegara con su nuevo Evangelio.  Porque Él se nos ofreció como el Nuevo Vino que rompió con todo lo pasado.  Pero para recibirlo, Él necesita de ti.  Él necesita que el viejo hombre que te esclavizó sea enterrado para siempre y que un nuevo hombre surja a la vida.

¿Puedes entender ahora la parábola de Jesús?  Porque más que una parábola, Cristo se presenta como el Vino Nuevo que anhela compartirse con la humanidad.  Porque Él anhela llenarte.  ¿Qué tendrás que hacer?  Descarta el odre viejo.  Descarta el vino viejo que embriagó tu vida con la borrachera del pecado.  Aleja de tu boca ese vino viejo que te esclavizó y que erosionó tu pureza hasta convertirte en un hombre débil y lleno de remiendos. Ahora, hoy, tú puedes ser un odre nuevo.  Hoy Cristo está dispuesto a transformarte.

Porque Él sabe que su nuevo vino necesita un nuevo odre.  Él sólo necesita la actitud de un corazón dispuesto y arrepentido; un corazón rendido ante su misericordia.  Entonces, y sólo entonces, serás un odre nuevo; un odre limpio y puro, capaz de resistir el poder restaurador del Espíritu Santo de Dios.  Porque habrás llegado a los pies de Jesús sin falsos pretextos, si disfraz de hombre nuevo tras el cual todavía se esconde el hombre viejo. Entonces, tu odre nuevo, intacto, sin hedor al pasado, sin mancha, estará listo.

¿Qué faltará?  Que abras tu odre.  Abrelo lo más posible y recibe el Vino Nuevo que Cristo te ofrenda; llénate de su perdón restaurador y llénate de su Amor, porque ya nunca más tendrás que ser un odre viejo.  Y dejando atrás la pasada embriaguez del pecado que te ató, embriágate ahora de su presencia transformadora; embriágate de su incomparable libertad.  Sí; anhela este Vino Nuevo con la pasión y el compromiso de un odre nuevo.  Anhela tanto recibirlo, como Él anhela recibirte a ti.

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Nota: El Ps y Lic. Edwin Bello estará presentando en la edición de Expolit 2015 el taller: “Pureza Sexual ¿Cómo mentorear en la congregación a personas adictas a la pornografía? – Jueves 30 abril 4:30pm  MACC 201

DREAMS 123

Sueña en grande

Observa lo que dijo Jesús: “El que cree en mí también va a hacer las obras que yo hago. Y hará obras más grandes…”, Juan 14:12 (PDT). Al principio muchos de tus sueños te parecerán imposibles, luego te parecerán improbables, y después, cuando te alineas con Dios, se convertirán en inevitables.
Dios se deleita en cumplir sueños grandes. Pedro soñaba con caminar sobre las aguas y Jesús se lo concedió; Abraham y Sara con tener un hijo en su vejez y lo tuvieron; David con matar a un gigante sólo con una honda, y lo hizo. La Biblia está repleta de historias de personas que soñaron sueños del tamaño de Dios y que dependieron de su poder y sus promesas para alcanzarlos. ¿Lo ves? Siempre debe tratarse de sueños que nazcan en el corazón de Dios y que le lleven gloria. Si tú aspiras a lograr algo que puedes hacer sin la ayuda de Dios, entonces, no es un sueño que valga la pena. “Dios se deleita en hacer cosas imposibles, a través de gente improbable para impartir gracia abundante a receptores indignos”, Chip Ingram. No se trata de realizar sueños que te “engrandezcan” humanamente. No tiene nada que ver con hacerte famoso ni reconocido. No se trata de ti, se trata de Dios. Si Dios no se glorifica en tu sueño, entonces, ese sueño no es de Dios.
Luis Palau y Timothy Robnett, en su libro Contamos la historia, dicen que Cristo nos desafía a soñar grandes sueños, a hacer grandes planes, a orar grandes oraciones y a obedecer sus grandes mandamientos. Si tus sueños no van más allá de terminar tu educación, pagar las cuentas o criar a tus hijos, entonces tu visión no es divina. Tal vez sea tiempo de considerar cómo podría usarte Dios para producir un cambio en las vidas de los demás. ¿Tienes sueños y planes de lo que Dios podría hacer a través de tu vida o sencillamente estás atareado con la rutina de todos los días? ¿Te has convertido en una persona que abre caminos o en alguien que se sienta para mirar lo que otros hacen? recuerda que los grandes sueños requieren tiempo. Nadie alcanza sus sueños de un día para otro. José esperó más de una década. David esperó, después de ser ungido rey, más de trece años antes de serlo definitivamente y, Abraham esperó veinticinco años antes de ver concretado su sueño de tener un hijo. Los soñadores de Dios tienen la capacidad de esperar largos períodos de tiempo confiados en que Dios, tarde o temprano, cumplirá su promesa. No te desesperes. No te impacientes. Hasta Dios mismo tuvo paciencia para recibir su propio sueño. Dios prometió en Génesis 3:15 que un salvador vendría y le tomó cuatro mil años enviar a Cristo Jesús. No cometas el error de renunciar a tus sueños en el tiempo de la espera. Si Dios lo prometió se cumplirá; tus sueños se harán realidad. ¿Cómo lo sabemos? Porque Dios siempre cumple sus promesas y porque jamás alguien ha sido defraudado por Él.

 

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“Te lo prometo”

Conocemos que en la historia de las 10 plagas que cayeron sobre Egipto. Observamos, a lo largo de la lectura, cómo actuaba el Faraón respecto a cada una de las plagas, en medio de ellas le pedía a Moisés que orara para que cesaran, asegurándole que después liberaría al pueblo de Israel.” Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.” Éxodo 8:8 (RVR-1960), pero una vez que Moisés lo hacía y cesaba la plaga. El faraón cambiaba de opinión “Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.” Éxodo 8:15 (RVR-1960), y así fue haciéndolo cada vez que aparecía una plaga.

Podemos ver que esa autoridad de Egipto, ese líder no tenía palabra, su opinión era cambiante porque prometía cosas que al final no cumplía y no le daba importancia a lo que decía.

Cuántos de nosotros hemos actuado de igual manera y durante las pruebas le hemos prometido a Dios muchas cosas, como cambiar de actitud respecto a otras personas, servirlo en algún Ministerio, dedicarle tiempo a Él, pero una vez que cesaba la prueba volvíamos a lo mismo.

He visto muchas veces a varias personas que prometieron a sus padres, antes de que ellos murieran, hacer o cumplir algunas cosas a lo largo de su vida y así lo hicieron, porque habían dado su palabra. Ahí vi que una persona cumple las promesas dependiendo que tan importante sea la persona a la que se le haya prometido.

Entonces si Dios es lo más importante ¿por qué no le cumplimos lo que le prometemos?

Esta es una pregunta que nos debe hacer reflexionar en la forma en que hemos estado procediendo. Dejemos de actuar como el Faraón que cambiaba de opinión de acuerdo a las circunstancias, hagamos que nuestra palabra pese, sobre todo cuando se la demos a Dios.

Ahí es donde podrás darte cuenta si Dios es importante o no para ti.

“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.” Eclesiastés 5:4-5 (RVR-1960)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Dios es todo amor

Aunque Dios se enoja por el pecado y la maldad, no es un Dios enojado. Dios es todo amor. “El Señor es tierno y compasivo; es paciente y todo amor. No nos reprende en todo tiempo ni su rencor es eterno”, Salmo 103:8-9 (DHH). El mejor remedio para el pecado es el arrepentimiento y la confesión. La Biblia asegura que la sangre de Jesucristo su hijo nos limpia de todo pecado, 1ª Juan 1:9.
El libro de jueces podría resumirse de la siguiente manera: desobediencia, esclavitud, clamor y liberación. Cada vez que el pueblo de Israel desobedecía haciendo lo malo, Dios los entregaba en esclavitud a un pueblo extranjero. Ni bien el pueblo clamaba, Dios los perdonaba y les daba libertad. Vivían en libertad hasta que volvían a hacer lo malo y el círculo vicioso de desobediencia, esclavitud, clamor y liberación empezaba nuevamente.
¡Qué Dios tan bueno tenemos! No importa lo malo que hayas hecho o el tiempo que permaneciste alejado. No estás terminado. Dios no se ha olvidado de ti. Su perdón sigue disponible. Él te espera con los brazos abiertos. Dios tiene sus maneras para atraerte con su amor. ¡Dios nunca tira la toalla!
“Cuando Dios se enoja, no se debe a que le estamos haciendo algo malo a Él. Se debe a lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos por no seguir sus caminos. Incluso se podría decir que su enojo está a favor de nosotros y no contra nosotros. El amor de Dios es eterno, e incluso su enojo y su desagrado tiene intención de alejarnos del pecado y hacernos regresar a Él. Todo lo que Dios nos manda que hagamos, o que no hagamos, es para nuestro bien. Nuestra obediencia a Él nos dará la vida que verdaderamente deseamos. La Biblia es un registro de lo bendecidas que son las personas cuando siguen a Dios, y de cuán miserables y desdichadas son cuando no lo hacen”, Joyce Meyer.
Quizás tú pienses que has dejado pasar mucho tiempo, que ya es demasiado tarde y que tu restauración es muy difícil. Entonces no conoces a Dios. El Dios de la Biblia lo puede todo. Él no ha terminado contigo. Él no ha dejado de amarte. Él no te abandonará aunque tú lo hayas dejado. Cambia tu enfoque. Confía en Dios. Él nunca llega tarde, nunca deja de ser fiel, nunca es cruel, nunca está ausente, nunca le falta amor, nunca está equivocado y, ¡nunca se dará por vencido contigo! Ya que Jesus te amo, ama y amara con amor eterno.

padre e hijo

¿Por qué no recibes nada?

Cuando Jesús bajó del monte, le seguía mucha gente.  De repente, un leproso se le acercó y se arrodilló delante de él y le dijo: Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús lo tocó con la mano, y dijo: Quiero. ¡Queda limpio! Al momento, el leproso quedó limpio de su enfermedad. Mateo 8: 1-3 (DHH)

Ningún hijo recibe lo que anhela en su corazón si no va y se lo pide a su padre. Recuerdo que cuando era niño, había tantas cosas que quería tener, como  juguetes,  ropa de moda en ese tiempo, una bicicleta, una radio pequeña, etc.  Pero jamás los tuve.  El motivo: nunca se lo decía a mi papá, porque pensaba que él no me lo daría. Muchas veces estaba a punto de decirle que me compre lo que quería, pero el temor de recibir un “No” seguido por un regaño, me impedía decirle.

Pasaron muchos años, hasta que me atreví a pedirle que me compre un pantalón que me gustaba mucho y que estaba de moda. Pensé recibir una respuesta negativa, pero a cambio recibí una sonrisa y un gesto de amor con un: “¡Sí!”. Ese día no sólo me compró el pantalón y suplió lo que anhelaba tener, si no que también me llevó a un estudio fotográfico para tener un recuerdo. Ese día terminé realmente feliz.

Los versículos que les compartí al principio de este devocional me llevaron a contarles esas escenas de mi niñez porque veo que hay muchos hijos que no reciben lo que anhelan por no acercarse a su padre y decirle lo que necesitan.

Hoy en día hay mucha gente que sigue a Jesús, pero son pocos que toman la actitud del leproso y van delante de Él. Jesús sigue siendo el mismo de ayer y lo seguirá siendo por los siglos de los siglos. Él está dispuesto  a perdonar, restaurar, sanar, dar una nueva oportunidad y una vida abundante. Jesús sigue diciendo: “Quiero”.

No tengas miedo de acercarte a tu Padre, a pesar de las circunstancias y de los sentimientos, Dios es bueno, te ama, está contigo, sabe lo que te pasa, se interesa por ti, tiene un plan para tu vida y está dispuesto a suplir lo que necesitas. Quizás no en el momento, pero te puedo asegurar que Dios recompensa a los que se acercan y esperan en Él.

“Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá.  Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.” Mateo 7:7- 8 (NTV)

¡Dios bendice a los que se acercan y ponen sus necesidades en Él!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

HAGAMOS EL AMOR

¡Hagamos el Amor!

En algún momento de nuestra vida, tal vez hemos escuchado la expresión “hagamos la Paz”  o “hagamos las Paces”, incluso el extremo opuesto pudiera ser “hagamos la Guerra”.  Podemos aceptar que tiene algún sentido la buena voluntad de esta idea humanitaria.  Ahora bien, este nuevo artículo de El Antivirus,  intenta analizar lo que pretenden las personas  cuando expresan “hagamos el Amor”.  El contenido de esta edición,  es revelar que en la mayoría de las ocasiones, esta declaración de “hacer el Amor” es puramente sexual. Hay que reflexionar ante el hecho que tal vez hayamos tenido la osadía de preguntarla o la presión de responderla aunque haya sino ocasionalmente.  Aprovecho la oportunidad para cuestionar si es posible hacer algo, con un elemento intangible o abstracto.  ¿De veras podemos hacer el Amor?

Recientemente fue celebrado el día del Amor, y estaba en boca de todos por causa de una fecha en el calendario.  Muchos se inspiraron en regalar, cenar, compartir, aunque no lo vuelvan hacer hasta el próximo año. Irónicamente, una gran cantidad de parejas aprovechan la celebración del 14 de febrero para “hacer el Amor”. Lo triste y doloroso de dicha y aparente actividad romántica, es que muchos terminan “haciendo algo” destructivo para su propia existencia. ¿Sería prudente indagar  las intenciones del corazón de alguien que te invita a semejante dinámica física y emocional? Me parece que sí.

Estoy convencido que nadie debe satisfacer peticiones de índole sexual, sino son solicitadas dentro del entorno matrimonial. Claro, es evidente que el mensaje erótico y sexual está plasmado subliminal e intencionalmente en cada contenido visual que vemos en la televisión, el cine,  el internet y la literatura comercial.  No obstante,  hay que rechazar la sexualidad enfermiza que es promovida en los medios de comunicación social.  La sana sexualidad tiene su tiempo, espacio y lugar. Experimentar con ella antes del matrimonio, es iniciar dolorosas experiencias e inevitables consecuencias, que afectarían directamente nuestras relaciones sexuales, nuestro futuro, esposo o esposa.  Tomando en cuenta lo que hemos escudriñado anteriormente, podemos comenzar a  establecer lo que realmente sería ‘hacer el Amor”.

En algunos segmentos de El Antivirus por CVCLAVOZ,  nuestros colaboradores Martha Socarrás, Silvana Armentano y el Dr. Aquiles Fuenmayor, establecieron que el respeto, la ayuda, la dedicación, la admiración, la provisión, la atención, el cuidado, el deleite y la exaltación entre otras características mas, es lo que sustenta la esencia del Amor.  Cada una de ellas deben manifestarse en una relación de dos personas que establecen un matrimonio y  también algunas pueden evidenciarse entre amistades o familiares.

Deseo mencionar que mientras completaba la lectura del libro “El Desafío del Amor”,  fui realmente desafiado durante 40 días a descubrir lo que es y lo que hace el Amor.  Recientemente inicié la lectura de otrosl libros y todos  de manera práctica, nos recuerdan que en 1ra de Corintios 13, se define que el Amor es algo, pero ellos enfatizan que el Amor hace algo. De más está decir, lo que experimentan aquellos que deciden honrarlo según el propósito divino para lo cual fue creado el Amor.  Todo ser viviente puede vivir dominado por él sin arrepentirse de sus resultados.

Si bien es cierto que Dios es Amor, nosotros demostramos lo que es Dios, haciendo el Amor.

Nos encontraremos cada día a las 22:00 U.T.C. en El Antivirus.   Puedes escuchar y ver todo lo que hacemos  aquí: http://cvclavoz.com/shows/el-antivirus/chat-antivirus/

¡Lo mejor de la vida para ti y los tuyos!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

construccion

Obra en construcción

Sabes que todos los cambios que hacemos en nuestra vida son producto de un proceso.

Actualmente con la tecnología “instantánea”, todo lo queremos ¡ ya! ¿Verdad? Cuando una página de Internet tarda en cargar, entonces nos desesperamos y pensamos que algo anda mal. Y así con todo. Antes esperaban días, y a veces hasta meses para poder leer una carta que tanto esperaban recibir. Ahora, con un simple clic estamos en otras ciudades, otros países.

Pero cuando hablamos de cambios personales, tenemos que tener en cuenta que no se encuentran al alcance de un clic , y que quizá tengas que ser más paciente contigo mismo.

Hablo por experiencia, ya que cuando busco hacer un cambio personal espero que sea rápido, y cuando no lo logro muchas veces me frustro.

Sea cual sea el cambio que quieres hacer hoy, te felicito. ¡TE FELICITO! El primer paso es poder reconocerlo, y buscar trabajarlo.

Lo segundo seria que pongas en practica ese cambio, un día a la vez.

Hay un versículo que habla de algo así:

“No se mientan unos a otros, porque ustedes ya se han quitado la vieja naturaleza pecaminosa y todos sus actos perversos. Vístanse con la nueva naturaleza y se renovarán a medida que aprendan a conocer a su Creador y se parezcan más a él.” ( Colosenses 3: 9-10)

A medida que conozcas más a tu creador y pases más tiempo con Él, seguro que se te irá pegando su manera de ser hermosa.

¡Tómate el tiempo que necesitas, y siempre sigue firme hacia tu meta!  Tu vida sigue siendo una “obra en construcción”.

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¿Puedes vivir sin amor?

El amor es lo que da sentido a nuestra vida y a nuestro obrar. Es esta una necesidad del alma no del cuerpo y por ello es una necesidad que aunque parezca mentira, es más importante que el comer o dormir que son simples necesidades del cuerpo.

Es más importante cuidar nuestra alma que nuestro cuerpo, aunque nunca debemos de abandonar el cuidado de nuestro cuerpo, pues el alma sin él no es persona. Pero si tenemos en cuenta que solo nuestra alma es eternal; Debemos de prestarle atencion a lo que ella mas necesita y nutrirla de su mayor componente amor…

El amor es la respiración de nuestra alma y hemos sido creados por el Sumo Amor, para amar y ser amados, lo cual es una consecuencia lógica que así sea, puesto que el deseo de amar y de ser amados, también lo tiene el Señor. Él nos ama con un amor infinitamente mayor que el que podríamos imaginarnos, pues en Él, todo es ilimitado y Él desea de una forma ferviente que le correspondamos a su amor, amándole a Él. Y esto es así, porque no olvidemos que somos criaturas semejantes a Él.  Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, para que sean como nosotros y Luego Dios los bendijo… (Gn 1,26-28). Por lo tanto necesitamos amar y ser amados de la misma forma que Dios lo desea, porque Él no necesita nada, solo desea amar y ser amado, y de esa manera es que nosotros podremos sentir la plenitud del amor eterno, de adentro hacia afuera…

El amor, entre otras características propias de él, tiene la de sentir la necesidad de ser correspondido, realmente es un característica de reciprocidad mutua, porque si amamos y no nos sentimos correspondidos, poco durará ese amor, un amor no correspondido es difícil que perdure. Solo hay un amor en el mundo que siempre corresponderá al deseo de reciprocidad que tenemos, y es el amor de Dios.

A lo que en verdad me referiero, es al mutuo amor que el alma humana busca y puede sentir hacia su Creador. Aquí, todo el que ama, puede decir sin dudar, que es amado. Y el que desea amar, ya ama y por lo tanto es amado. Dios nos ama únicamente a fin de amar en nosotros, para amar a los demás…

love

No te niegues al amor

En el año 1943 un aviador Francés llamado Antoine de Saint-Exupéry, exiliado en Estados Unidos debido a los conflictos bélicos de la época, escribió un cuento llamado “El principito”.  Con el paso de los años esa pequeña historia se convertiría en un éxito literario logrando vender más de 140 millones de copias en todo el mundo.

Aunque al principio se consideraba sólo un libro infantil por la forma en la que está escrito,  después se convirtió en una obra literaria de agrado para personas adulta, debido a que en cada capítulo trata temas profundos como el sentido de la vida, el amor, la amistad, la soledad y la pérdida.

Aunque usa bastantes figuras imaginarias y situaciones muy ficticias, algunos párrafos se han convertido en frases bastante populares. Una de ellas dice: “El tiempo que usaste para cuidar a tu rosa es lo que la hace tan importante para ti”.

Al leer el libro e involucrarse con la trama, uno no puede dejar de detenerse y meditar en el significado de esa corta oración. Al momento vienen situaciones a la mente y momentos en los que solemos acreditar costos a las cosas, pero no tanto por lo que materialmente pudo habernos costado, sino por el esfuerzo puesto para conseguirlo.

El capítulo 4 del libro de Jonás relata una enseñanza similar. Después que el profeta había predicado en la ciudad de Nínive sobre la destrucción que vendría si continuaba el pecado, todas las personas reconocieron sus males, se arrepintieron y Dios decidió perdonarlos. Pero el profeta se enojó mucho justificando su huida a Tarsis, ya que consideraba que su trabajo fue inútil puesto que todos fueron perdonados.

Estando a las afueras de la ciudad, Jonás aún enojado, preparó un lugar bajo una calabacera para protegerse del sol, pero de un día para otro su improvisada choza cayó al suelo muerta. El ardiente sol hería al profeta en la cabeza quien se enojó aún más, pero Jehová le dijo: “Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” Jonás 4 Versión Reina-Valera 1960

Nosotros solemos asignarle precios a las cosas que nos rodean basándonos en el esfuerzo, la dedicación o el costo que pusimos para obtenerlas. Pero la dedicación que Dios puso para nuestras vidas supera cualquier otra cosa existente.

En Salmos 8:3, declara que Dios ama su creación porque con sus manos lo hizo todo, en Salmos 139:13-16, dice que Él personalmente nos formó desde que estábamos en el vientre de nuestra madre y sus manos aún siguen trabajando en nosotros, Isaías 64:8.

Jesús es quién que no solo nos creó, sino que cuando nos perdimos fue a rescatarnos pagando el precio más alto que hay, Lucas 19:10.

¿Cómo podríamos negarnos a ese amor?

Una vez más, permítele a Jehová escuchar tu voz cantando de alegría en su presencia, hablando con él en tus tiempos de oración, pensando en sus bondades cuando trabajes, meditando en su voluntad cuando leas la biblia, luchando por tu santidad, negándote a ser vencido por el pecado y  enfrentando cualquier reto que quiera desestabilizar tu fe porque al final lo único que necesitas, es tener de tu lado a quien te ama incondicionalmente: Dios.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

delayed flight

Ya no iré contigo…

Michael, desde que era niño, soñaba con tener un barco. Cuando empezó a trabajar se empeñó en ahorrar con el propósito de conseguirlo. Al pasar el tiempo se enamoró de una joven con quién compartió sus sueños e inquietudes. Ella lo entendió, y por esa razón, lo apoyó en el ahorro para el famoso barco. Sin embargo, las actitudes y necedades de Michael hicieron que ella tomara la decisión de distanciarse.

Ambos tenían el dinero listo para cumplir sus sueños, pero ella ya no quiso acompañarlo; le ofreció  a Michael quedarse con el barco porque lo amaba y sabía que era su sueño, pero ella no iría con él.

Michael compró el barco pero se dio cuenta que no tenía sentido vivirlo solo porque, aunque realizó su sueño, no era feliz, no servía de nada si no estaba la persona a quien amaba.

“Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.” Éxodo 33:1-3

Dios decide retirar su presencia de en medio del pueblo debido al pecado y al corazón duro que ellos mostraban, y les dice: “Tendrán que ir solos, enviaré un ángel, pero no iré con ustedes.” Esto los llenó de desesperación, no el hecho de que pudieran ser consumidos en el camino, sino la mala noticia de entrar a la tierra prometida sin Él.

Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. Éxodo 3: 15

El pueblo de repente despertó y dijo: “¿Qué valor tiene Canaán? ¿Qué valor tienen la leche y la miel si tú no estás con nosotros?” Ellos vieron que la presencia de Dios, tener comunión con Él y contar con su compañía eran más importante que todo lo demás. Demostraron su necesidad de Dios por encima de sus deseos: “si no vienes con nosotros no queremos ir, no queremos la leche y la miel, te queremos a ti”.

Cuando uno despierta se da cuenta realmente que no hay nada tan serio como estar sin la presencia de Dios. Es posible que estés pidiendo al Señor un milagro o una bendición, sin embargo, pregúntate: ¿Está Dios en medio de mí? ¿Su presencia está conmigo? Ten presente que no hay prosperidad externa, ni ningún tipo de éxito que pueda compensar la ausencia de Dios.

Es posible que estés haciendo algo que te aleja cada día más de Dios, incluso puedes tener éxito, prosperidad, todo puede aparentar estar bien, pero sin la presencia de Dios serás como un sepulcro que aparentan ser hermoso por fuera pero por dentro está lleno de huesos muertos. Reflexiona y antes de pedirle algo, clama a Dios para que su presencia te acompañe éste día.

¡Cualquier otra bendición no tiene ningún valor si Dios no está conmigo!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

couple in love

¿Qué es el amor?

Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito, dijo un célebre escritor. Se avecina el día del amor y la amistad en muchos países  y con él estas frases y recordatorios de historias vividas e historias perdidas. Este día puede ser muy positivo o negativo dependiendo de cómo se aborde.

El tema del amor nunca pasa de moda, ¿pero que es el amor? Según una de las tantas definiciones es; Un sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno. El problema con esta definición es que establece el amor como un sentimiento y los sentimientos están sujetos a emociones humanas, y circunstancias.   Sin embargo los sentimientos son incapaces de ayudarnos a mantener relaciones saludables. Por ejemplo cuando un hijo defrauda tu confianza  no “sientes” deseos de continuar esforzándote para pagarle los estudios. Cuando un esposo te alza la voz no “sientes” prepararle la comida, mucho menos abrazarlo, cuando tu esposa te falta el respeto no “sientes” regresar temprano a casa para ayudarla con los quehaceres.  En realidad cuando los sentimientos nos dominan y no nosotros a ellos podemos hacer pedazos nuestras relaciones.

Es por eso que es tan importante que nuestra definición de amor este basada en la palabra de Dios. La Biblia nos da la mejor definición de amor; el amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (1 Cor.13:4-7).  El verdadero amor te hace perdonar a ese hijo que te defraudo, volver a creer en la amabilidad de un esposo áspero, y te ayuda a no irritarte con una esposa por sus faltas. El verdadero amor hace que las relaciones sean estables a pesar de lo que dicten nuestros sentidos. El verdadero amor es una decisión no egoísta de compromiso y constancia.

“Porque de tal manera amo Dios al mundo que ha amado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).  Al enviar a Jesús Dios mostro la definición más certera de lo que es amor.  Este no es un sentimiento, no depende de lo que recibes, sino de lo que das. Y entendiendo que nadie puede dar lo que no tiene, debemos primero conocer y aceptar el gran amor que Dios nos tiene, eso nos ayudara a amar sin reservas y desinteresadamente.