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¿Corazón partido?


Solo con mirar a nuestro alrededor podemos darnos cuenta de que mucha de la gente que nos rodea tiene el corazón roto.

“SE QUE HAS SUFRIDO AMARGAMENTE EL DOLOR Y EL Desengaño, AMASTE A ALGUIEN Y LUEGO TE DEJO. DESILUSIONES Y MENTIRAS, HAN MARCADO TU VIDA. YO IGUAL QUE TU HE LLORADO Y NO ME HE RENDIDO.”

Así comienza la canción que sonaba una y otra vez en mi cabeza. Decidiendo ser escucha, en los últimos días pude ser el hombro de muchos de mis amigos pasando por situaciones difíciles.

Desilusiones amorosas, desengaños, problemas familiares, sentimientos de culpa, dolor, rencores y abandono, son moneda corriente en la sociedad actual. Pareciera que solo eres tu el que pasa por una situación difícil sin embargo si prestas atención a tu alrededor descubrirás que no es así.

Ayer una persona muy importante en mi vida, se enteró de una noticia de un miembro de su familia, que le cambiaría su vida. Entre lágrimas y abrazos, nos pusimos a orar, siendo lo único que se puede hacer en los momentos difíciles, cuando te sientes impotente.

Jesús dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28

“Estar cansando” no es sólo una condición física. ¿No es cierto que nos cansamos más de intentar seguir luchando en un mundo en el que pareciera que nadie nos entiende? ¿Tener el corazón roto una y otra vez? O ¿Seguir viviendo situaciones donde nadamos contra la corriente constantemente? ¿Tener que recibir noticias malas injustamente? Preguntarnos una y otra vez ¿“Por qué a mi?”

“SINO, QUE ESTOY DE PIE, POR MÁS FUERTES QUE FUERON LOS VIENTOS, VINIERON AGUAS TURBULENTAS Y ME GOLPEARON FUERTE CONTRA LA PARED, PERO ESTOY DE PIE. POR DIFÍCIL QUE FUE EL CAMINO, ES MAS GRANDE EN DIOS MI DESTINO , ESTOY DE PIE PORQUE CONFIE EN DIOS Y NO EN EL HOMBRE.

SE QUE HAS TENIDO MUCHAS LUCHAS Y HAS INTENTADO DEVOLVERTE, TENIENDO AÚN EN MANOS LO QUE DIOS TE PROMETIÓ, PORQUE NO INTENTAS LEVANTARTE, OLVIDANDO TU PASADO , YO IGUAL QUE TU HE LLORADO Y NO ME HE RENDIDO.

ESTOY DE PIE PORQUE CONFIÉ EN DIOS Y NO EN EL HOMBRE.”

Una sonrisa se dibujó en mi rostro al escuchar el final de la canción. Dios siempre envía algo que te haga saber que El esta allí teniendo cuidado de ti. ¿Has llorado? ¿Has querido abandonar? ¿Te has sentido que las aguas estaban a punto de voltearte?

Hoy quiero decirte a ti también, como le dije a mi amigo, que no solamente no estas solo, sino que también Dios te extiende una mano hoy.
El sabe lo que estas pasando, y para eso te dice:

“Como una madre consuela a su hijo, así te consolaré”  Isa. 66:13

Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás. Salmo 50:15

Amigo, ¡sonríe que ya tienes la victoria!

Group of young hipster friends having fun interaction and talking in subway train - Vintage filtered look with radial defocusing - Concept of youth and friendship

¡Alarmante! El número de creyentes disminuye

Hace unos días presentamos un video en el programa “El Arranke” acerca del futuro del Cristianismo; realmente era un sátira de la idea de que los robots se adueñarían de las iglesias y serían capaces de escribir mejores sermones que un pastor humano.

Sin embargo, el video comenzaba diciendo que la asistencia a las iglesias evangélicas de Estados Unidos está en descenso desde varios años, algo que suena aterrador. Curiosamente, mientras perdía tiempo chequeando mi Twitter encontré un par de artículos acerca del tema y sin dudarlo los leí completitos.

Ambos artículos fueron publicados esta semana, el martes 12 de Mayo y ambos citan un estudio llevado a cabo por “Pew Research Center”. Este organismo se encarga de investigar acerca problemáticas sociales, actitudes y tendencias en los Estados Unidos y a nivel mundial.

Una de las conclusiones del estudio llevado a cabo en términos de religión fue que aumentó el número de Estadounidenses que no están identificados con ningún tipo de fe. A este grupo lo denominaron “Nada” y es el grupo más grande que le sigue a los Cristianos Evangélicos en los EE.UU. según YahooNews.

A continuación, esta gráfica muestra el desarrollo de una tendencia a través de los años en los EE.UU. en cuanto al porcentaje de la población que es “agnóstica”, “atea”, o que no cree en nada. Desde 1928 a la década de los 80, el número de personas no creyentes subió lentamente de un 3% a un 13% podemos decir que este crecimiento es solo de un 10% y podemos pensar que es irrelevante, pero piénsalo dos veces.

 

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El encabezado de la grafica dice: “Los estadounidenses nacidos después de 1980 — son llamados Generación Y — y son mas propensos a no ser religiosos que los estadounidenses de más edad.”

El mensaje del encabezado es lo que nos debería alarmar, mi generación, la “Generación Y” es la esperanza de un futuro mejor y en muchos aspectos hemos sido muy criticados debido a que la tecnología nos hace más inútiles, pero una cosa es la tecnología y otra cosa es la fe.

Estas cifras debemos tomarlas muy en serio si queremos llegar a más lugares y a mas personas con el mensaje de Dios. Estas cifras hoy nos advierten de un futuro que pudiera ser catastrófico, pero estamos a tiempo de cambiar esos números y de esforzarnos el triple no solo compartiendo versículos bíblicos, orando en grupo,  cantando canciones pero dando ejemplo con nuestro estilo de vida a los no creyentes.

Poniendo la otra mejilla cuando nos cachetean, siendo amables cuando nos tratan mal y dando amor cuando nos demuestran odio.

¿Qué vas a hacer tu para que generaciones futuras crean en Dios?

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Dejar que Dios, sea Dios

No me explico por qué todavía, pero por alguna razón el libre albedrío siempre nos juega esta mala pasada, tratar de ayudar a Dios de alguna manera.

Descubrir para qué nacimos es una de las experiencias más grandiosas de nuestra vida, pero cómo vamos a llegar a ello se vuelve la pregunta del millón y es ahí donde queremos tomar el control de la situación para que todo salga de la mejor forma.
Hay momentos en la vida, dónde tenemos que movernos e ir en busca de aquello que deseamos, pero hay otros, cómo en este caso, dónde tenemos que dejar que Dios, sea Dios.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” Salmos 46.10a
Imagina que estamos en un taller de artes visuales frente al gran pintor, el que cada día nos regala un amanecer y atardecer irrepetibles, y en la primera clase se nos da un lienzo en blanco donde se nos invita a pintar nuestra historia de vida, pero se nos dan dos opciones: pintarla a nuestra manera, o dejar que el artista por excelencia dibuje las líneas de nuestra historia. Qué harías tú? Seguramente me dirías que dejarías a Dios hacer su gran obra de arte contigo, pero cuando El usa un color o una textura que no nos agrada queremos darle indicaciones de cómo hacerlo, olvidando que antes de que siquiera existiéramos, ya conocía nuestro final. Como es un caballero, Él nunca va a hacer algo que no permitamos, pero mientras más queramos “meter las manos en el plato”, entendiendo aún que todo obra para nuestro bien, más se tardará en enmendar los errores.

Si ya sabemos que es lo que el Creador tenía pensado cuando nos creó, dejemos que su diseño se lleve a cabo a la perfección, sin intervención humana.

Dejar que Dios, sea Dios implica
► Soltar, dejar que El haga lo que tenga que hacer. Por inentendible que parezca ahora, siempre será para nuestro bien
► Aprender a vivir en completa dependencia de Él, y no tratar de buscar la manera de ayudarlo. Es D I O S no necesita de nuestra ayuda
► Entender que todos estamos en diferentes procesos, las comparaciones no nos llevan a ningún lado
► Esperar con la certeza de que El nunca faltará a su palabra, lo que prometió… va a cumplir.

Permanecer quietos, con esa paz que da el saber que aún lo injusto utilizará para nuestro bien, forja el carácter y nos invita a ver como en el momento menos pensado, la pincelada maestra hace que la vida se vea más hermosa de lo que ya es, porque Él nos hizo a su imagen.

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En medio de la tormenta

La tormenta puede ser definida como un fenómeno meteorológico producido por vientos fuertes, como  una tempestad de corta duración y especialmente violenta que en ocasiones y dependiendo de su magnitud, puede causar grandes desastres.

Hace más de dos mil años atrás, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos al otro lado del lago».  Así que dejaron a las multitudes y salieron con Jesús en la barca. Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua.  Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron diciendo: « ¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?».  Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Luego Él les preguntó: ¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?.  Marcos 4:35-40 (NTV)

Muchas veces hemos escuchado o leído: “Después de la tormenta viene la calma” Aunque no lo creas esta es una gran verdad extraída de la Biblia, las tormentas jamás permanecerán para siempre ni serán eternas.

Así como pasan tormentas en el mundo, Dios permite que pasemos tormentas en nuestra vida, cuando aceptaste a Jesús en tu corazón como tu único Señor y Salvador, Él te subió a la barca, en un viaje maravilloso. Eso no significa que ya no tendrás problemas o desafíos; sino que Jesús jamás te dejará solo o te abandonará en medio de una crisis.

Él siempre irá contigo en la misma barca, protegiéndote, ayudándote y escuchándote. Cuando pases un problema no pienses que Dios te ha abandonado o que está lejos de ti. Lo que sucede es que Él nos prueba para ver a quién vamos a recurrir o cómo vamos a reaccionar frente a determinadas situaciones.

“No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará.” Deuteronomio 31:8 (NTV)

Así como los discípulos buscaron a Jesús en medio de una tormenta, acude tú también a Él, creyendo que  va a escucharte, a silenciar y calmar tus problemas.  Por muy crítica que sea tu situación, recuerda que tienes un Dios todopoderoso que bendice a los que esperan en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Poemas de niño

Yo tenía unos poemas de un niño una vez…

Tímidos. Llenos de adjetivos grandilocuentes que causaban la palabra severa del Jimmy, mi crítico amigo: “Madura tu palabra”, me decía. Y yo buscaba pulir esa palabra que me venía.

Pero antes tenía más poemas. Cuando me fui de la casa, huyendo de un amor desgarrado, escapando de la palabra fundamental del profeta que me castigaba por mi persistente pasión.

Los escribí a orillas del río Calle Calle. Me tomaba un pisco sour temprano en la mañana y sumido en un tenue letargo me dejaba ir frente a la danza incandescente del sol matutino sobre las aguas del río.

Destilaban mi tremendo dolor temprano, que caía con una amarga dulzura en mis cuadernos. Eran unos discursos de hiel, llenos de enojo y rebeldía. Hablaban del amor tronchado con la mujer hija de aquel profeta tenaz que la había prohibido a este adolescente caprichoso e imberbe.

Hablaban de Dios. ¡Oh, cómo hablaban de Dios! Yo lo amaba. Lo amaba a pesar de su silencio, para mí inexplicable; yo no sabía que me hablaba. Pero me hablaba en cosas y de maneras que ningún profeta de mi tiempo sabía. Yo lo descubrí solo. Descubrí sólo sus palabras inmensas y personales.

Hablaban de mis infinitos miedos. De mis miedos interminables, nocturnos, apocalípticos. Habiendo desechado el universo seguro de la iglesia y su espiritualidad inalcanzable e inútil, había abandonado los atrios que, sin embargo me eran tan amados, tan dulces, tan familiares. ¡Curiosa contradicción! Detestaba la espiritualidad gris, chata y aburrida. Pero amaba esas bancas de madera antigua y pesada. Me fascinaban esos paños de terciopelo de azul profundo y dorados flecos. Las ventanas altas que me regalaban unos cuadritos de cielo grande y libre cuando me ahogaba el tedio de la Escuela Dominical de las tres de la tarde.

Hablaban mis poemas de amores fugaces, de besos anhelantes, irrepetidos, en una estación de tren, en la costanera, en las escaleras de un edificio antiguo.

Eran poemas bellos, no por su factura, aún tan inculta, no por su ametría incurable, sino por origen puro, verdadero, mío…

¡Y los quemé!

Aún me estremezco al recordar aquel abyecto momento cuando, convencido por los profetas de que las poesías antiguas eran impuras, reflejos del pecado, los ordené y los incendié.

Allí, en ese crepitar atroz, se fue una parte de mi vida…

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Errores en un plan perfecto

En más de una ocasión he podido observar cómo en medio de mis errores Dios sigue teniendo el control de todo. Estar en camino al cumplimiento de tu propósito no nos exime de errores, de hecho, aprendemos más de ellos que de los grandes aciertos.

Los creativos solemos tener en nuestra mente la escena armada de cómo saldría si todo fuera como queremos, allí no hay margen para el error, es a la hora de llevarlo a los hechos cuando la frustración llega. No salió como lo planeamos, siempre queremos estar hasta en el último detalle para que todo salga perfecto.

La Biblia dice que los pensamientos de Dios nos son nuestros pensamientos y que sus caminos son más altos que los nuestros, cuando nosotros decidimos poner en las manos de Dios nuestros planes es donde realmente viene lo bueno.

El creador no es predecible, a veces su plan perfecto se cumple de la manera que menos esperamos y quizá lleve un tiempo entenderlo, pero al fin, todo obra para bien. Cuando decidimos creer en que el propósito en nuestras vidas se va a cumplir, la fe se convierte en la garantía de que aún nuestros desaciertos se tornaran a nuestro favor.

Saber que Él es quien “está manejando los hilos” no es darle crédito a la famosa frase que usamos cuando algo ya se nos fue de las manos “Que sea lo que Dios quiera” sino más bien, darle espacio para que esté desde el comienzo de las cosas y no cuando ya no le encontramos solución al asunto.

No necesitamos saber lo que va a pasar en el futuro, si sabemos quién lo escribió.

Dejar que su plan sea perfecto, trae paz. Porque aun cuando las cosas no salgan como queremos, sabemos que vamos a llegar a buen término.

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¿Satifecho en tu matrimonio?

Muchos esposos y esposas viven en matrimonios donde no se sienten satisfechos, felices o realizados.  Culpan al cónyuge de su infelicidad y pasan el tiempo criticando, amenazando o quejándose de su pareja.  Creen que si tan sólo su pareja cambiara todo marcharía mejor…  Lamentablemente un lenguaje y una actitud negativa hacia al cónyuge no son las herramientas apropiadas para traer cambios positivos al matrimonio.

Las criticas y regaños ponen a la defensiva a la persona.  Al sentirse amenazado, humillado u ofendido, la típica reacción es el querer defenderse.  La persona ofendida por lo regular se defiende usando las mismas herramientas que su acusador.  El responder con críticas, amenazas, regaños y quejas es lo común.  Las múltiples acusaciones y ofensas en lugar de producir cambios positivos terminan por herir, enojar, frustrar y amargar a ambos cónyuges.

No se pueden producir cambios positivos cuando las herramientas usadas son negativas.  En lugar de renegar y pelear la persona que desee mejorar su matrimonio debería enfocarse en ser un ejemplo de cambio.  Dios llama al esposo a que sea cabeza del hogar, que den el ejemplo, que no sea áspero con su esposas y que las traten con cuidado, como un vaso frágil (Efesios 5:23-25, Colosense 3:19 y 1 Pedro 3:7).  El Señor también le pide a las esposas a que mantengan una conducta integra y respetuosa hacia sus maridos (Efesios 5:33 y 1 Pedro 3:1-5).  Los cambios positivos ocurren en el matrimonio cuando uno o ambos cónyuges deciden vivir de acuerdo a las reglas de conducta que Dios ha establecido para el matrimonio.

Otra forma muy efectiva de mejorar el matrimonio es el perdonar.  Las heridas y falta de perdón a menudo son las razones del porque existen sentimientos negativos en una relación.  La falta de perdón produce amargura que se manifiesta por medio de las críticas, amenazas, quejas o acusaciones.  La Biblia dice en Hebreos 12:15,  Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminado.  La amargura contamina el corazón, el matrimonio y a todo el hogar.  Si se molesta con su pareja trate siempre de arreglar sus diferencias y perdone, así no le dará cabida al diablo en su corazón y mente (Efesios 4:26-27).

El perdonar debe ser acompañado con el dominio propio.  Si su pareja te hiere no permitas que la venganza o retribución invadan tu corazón.  No Pagés mal por mal, tu  como una persona que tiene a Dios en su corazón has sido llamado para ser de bendición y no para maldecir (1 Pedro 3:9).  Aun cuando piense que su cónyuge está actuando injustamente, al hacer el bien el Señor te promete en 1 Pedro 3:12 que Sus ojos y oídos están atentos a las oraciones de los justos.  Dios oirá tu clamor, está a tu favor y estará pronto a ayudarle.  El dominio propio es un don de Dios que apaga fuegos, evita heridas, trae paz y acerca a una persona al Señor.

El incluir a Cristo en el matrimonio es esencial para tener un matrimonio exitoso que va mejorando día a día.   El enfocarse en hacer el bien y el acercarse a Dios traerán cambios perdurables que impactarán positivamente su vida espiritual y matrimonio.

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El amargado, su nieta, una sonrisa y cenizas

Don Fabián era un hombre de 50 años, avaro, codicioso, prepotente y soberbio. El vecindario donde vivía, había sido testigo de sus constantes desenfrenos, su carácter caprichoso y de la indiferencia con la que trataba a sus vecinos menos afortunados económicamente.

Pero toda esa conducta tenía un trasfondo: los constantes abusos que sufrió siendo un niño huérfano que vivió en la calle y quizás, un dolor que aún no superaba, el  perder a su esposa embarazada de su segundo hijo en un accidente automovilístico.

Una mañana recibió la visita de su única hija. Ella llegó junto a su esposo y a su pequeña niña llamada Raquel. Aunque al principio los recibió con recelo y  pesadez, con el paso de las horas llegó a enamorarse de la ternura que desprendía la sonrisa de dientes menudos y la gracia con la que actuaba su nieta.

Con el paso de las horas en casa, la pequeña nena había logrado sacar la ternura que su abuelo llevaba mucho tiempo escondiendo en el fondo de su corazón. Iban juntos  a cuanto lugar se les ocurría,  la verdad es que para aquel hombre cuyo corazón vivía amargado, se había hecho imposible decirle que no.

Esa noche y después de cenar, don Fabián salió a fumar su acostumbrado cigarro al balcón y mientras se asomaba al horizonte con la mirada perdida, su nieta lo sorprendió por detrás con un grito: ¡TE QUIERO ABUELITO! El sobre salto hizo que se le cayera el cigarro y por tratar de agarrarlo, se quemó un dedo con algo de ceniza.

Su nieta lo miró y le dijo: no está bien fumar porque a Dios no le gusta que hagamos eso. Al escuchar el suceso, su hija decidió intervenir dándole una orden a la pequeña: Ya es tarde mi amor, vete a dormir. Raquel salió corriendo y justo antes de perderse en el pasillo, volteó para mandarle un beso a su abuelito y despedirse.

Al día siguiente,  durante el desayuno y mientras conversaban de todas las actividades que harían durante el día, salió una invitación para acompañarlos a la iglesia, la pequeña Raquel era la más emocionada de todos en la mesa. Pero don Fabián la rechazó tajantemente porque tenía cosas más importantes que hacer.

Todos se fueron a la iglesia, pero don Fabián se había quedado con la sonrisa de su nieta grabada en su memoria, sonrisa cálida que le hacía recuerdo a su difunta esposa quien en el pasado, no le permitía dejar de asistir a algún servicio. Un pequeño pensamiento inundó su mente, de repente se levantó  y fue a dar alcance a su familia.

Al llegar, se metió entre las últimas bancas para intentar pasar desapercibido y el pastor empezó su prédica, el cual hablaba del cielo y del infierno. Arriba nos reencontraremos todos los que hayan muerto en Dios y muchos serán echados al infierno por rechazar el sacrificio de Jesús, pero lo que más sorprendió  el corazón de aquel anciano, fue cuando el predicador preguntó si alguna vez alguien se había quemado con la mano con ceniza encendida y que imaginen ese mismo dolor, pero en todo el cuerpo.

Don Fabián, que hace no muchas horas había experimentado ese mismo dolor, empezó a sentir temor de ese lugar, agachó la cabeza y dijo: -¿Qué debo hacer para evitar ese sufrimiento?  Una voz le respondió desde el fondo de su corazón: -Cree en mí y sígueme. A lo que el hombre respondió: -Tú me quitaste a mi esposa y a mi hijo. -Ellos están sanos y a salvos conmigo y te están esperando- le respondió la misma voz.

Don Fabián, reconoció la voz de Dios y una paz que no había sentido hace mucho tiempo empezó a inundar todo su ser.  Desde ese instante, todo cambiaría para su vida y nada volvería a ser igual.

En ocasiones solemos interpretar el actuar del poder de Dios a través de grandes prodigios, situaciones complejas y de grandes milagros, lo cual es posible, pero subestimamos las cosas pequeñas como la sonrisa de una nieta, unas cenizas que queman levemente la mano y una invitación a la iglesia.

Dios no tiene límites y puede usar lo más pequeño e insignificante, para sanar y restaurar la vida de todo hombre.

1 Corintios 1:25 dice: “Pues lo que en Dios puede parecer una tontería, es mucho más sabio que toda sabiduría humana; y lo que en Dios puede parecer debilidad, es más fuerte que toda fuerza humana.” Versión Dios Habla Hoy.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Autosuficiencia, ¿buena o mala?

Muchos, tratamos de hacer todo por nosotros mismos: Tenemos problemas y buscamos ser nuestra propia solución, se presenta una situación compleja y buscamos resolverla por nuestros propios medios; vivimos una relación rota y pretendemos ser nosotros los que empujando arreglemos las cosas… Cuando nosotros mismo fuimos en primer lugar los que generamos ese mismo problema, situación o arruinamos esa relación.

Y tu sabes que estoy a favor de la acción. Estoy a favor de ser protagonista, no una víctima de las situaciones. Es importante que tomes el control de tu vida y puedas ser tú el que decida que hacer con las situaciones que se presentan. Mi padre, siempre dice en sus libros y conferencias -“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”  (Hector Teme).
No somos capaces muchas veces de manejar las heridas que tenemos, pero si somos capaces de decidir cuán profunda será esa herida y cuando la dejaremos sanar.

La biblia dice: Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista, para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio.  Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.  Aquel que es la luz verdadera, quién da luz a todos, venía al mundo.
Juan 1:6-9

¿Cómo se relaciona esto con este versículo? Se relaciona en que muchos no logramos recapacitar en esta verdad oculta de la vida. Nosotros no SOMOS LA LUZ PORQUE BRILLAMOS POR PROPIO MÉRITO, NUESTRA LUZ VIENE DE JESÚS.

Entonces muchas de las cosas que nos atribuimos, buenas y malas, son en vano, ya que por nuestros propios medios no podemos brillar.

Requiere mucha humildad y seguridad poder admitir y reconocer que tu magia, tus dones, tus talentos y ocurrencias; tu inteligencia desmedida, tu rapidez con los números, tu manera de caerle bien a la gente o de relacionarte, tu matrimonio feliz, y cada palabra de aliento que has dado, es porque Dios te la ha regalado. El te ha creado así, y ha puesto su luz en tu vida, y en esa manera especial de ser.

¿Eso te hace menos valioso? No, todo lo contrario.

Ahora que sabes esto tienes mas valor. Que mejor saber que gracias a esto, tu relación no tiene que ser arreglada por ti, ni tu problema, ni tu situación. Jesús es la luz que brilla en ti gracias a eso, puedes ser luz donde quieras que estés.

 

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Intimos

Conocemos a Dios como el Creador del Universo, el Hacedor de milagros, el Todopoderoso, el Proveedor, el Eterno, el Omnipresente y los demás nombres que están escritos en la Biblia y por las cuales se revela a nosotros.

Entre todos estos nombres destaco uno en particular porque refleja mucha cercanía, confianza e intimidad hacia él. Es Abba Padre, que traducido es Papito. En la costumbre judía mostraba una relación íntima y cariñosa que un hijo tenía con su padre. Jesús se dirigía a Dios de esta forma y también como hijos suyos nos invita a acercarnos de la misma manera.

En Romanos 8:16-17 nos dice: Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Estos versículos reflejan una hermosa verdad para nosotros porque nos da una apertura a una relación estrecha con nuestro Creador, a una intimidad especial y única, donde podemos mostrarnos tal cual somos, sin necesidad de protocolos. Contarle todo lo que nos pasó y nos pasa sin temor a ser juzgados, y expresarle lo que sentimos por él con palabras de amor y ternura.

Es un privilegio que podemos disfrutarlo cada día, cuando en oración, nos acercamos a Él.

¿Cómo es la relación que tienes con Dios, tu Padre Celestial? ¿Es formal, distante o has entendido la maravillosa posibilidad que posees, con libertad, de decirle palabras cariñosas, de expresarle tus más profundos secretos?

En cada situación que nos encontremos recordemos siempre esta gran verdad “Él es nuestro Padre, nosotros somos sus hijos.”

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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¿Como salir de un Fracaso sentimental?

¿Es posible una recuperación absoluta después de experiencias negativas en el area del amor?
Si somos sinceros, deberemos reconocer que es algo sumamente difícil. Somos el resultado de las vivencias de nuestro ayer. Las malas experiencias nos condicionan desfavorablemente, eso es inevitable; pero no son nuestro fin…
Un desengaño en el área de la intimidad, por grande que sea, no nos convierte en acabados.
El dolor por el ayer no debe ser el ancla que nos impida lograr un mejor mañana. No permitas que el dolor te paralice. No admitas ese fracaso como la ruina. En otras palabras, no permita que tu pasado decida tu futuro. Comienza a forjar una actitud favorable frente a la vida e independiente de las frustraciones que hayas experimentado. Centrarse en los recuerdos dolorosos para sentir lástima de ti mismo, aunque es humanamente normal, no es saludable.
Cuando el profeta Elías quedó atrapado en el pasado, el Señor lo buscó para curar sus heridas y encomendarle una gran tarea. Secó sus lágrimas con su presencia. Así promete hacer Dios contigo. Apocalipsis 21: 3b-4 dice: “Dios mismo estará con su pueblo y enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”. A Elías lo puso de cara hacia el futuro y de espalda a su pasado.
Coopera con Dios y saldrás beneficiado. Lo que ha sucedido ya es irrevocable. Querer cambiar el pasado es como intentar atrapar una sombra: es imposible.
Lo mejor que puedes hacer es decidir positivamente sobre tu futuro. Eso sí es sensato. Se requiere valor y firmeza, pero se que tu podras porque cuentas con el Dios de toda fuerza y poder. Zacarías 4:6 dice: “no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Señor”.

EMBRIAGADO

Pureza Sexual…

Por: Lic. Edwin Bello  (Esposo, Padre, Abogado, Autor, Conferencista)

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual…

Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierde el vino y también los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos. Marcos 2:22 

Durante décadas, caminé por esta vida dando tumbos, embriagado con el vino viejo de la lujuria sexual. Y de tanto emborracharme con este vino viejo, me convertí en un odre viejo; odre coartado y reseco, llenos de remiendos.  Así, mi embriaguez me despojó día a día de la posibilidad de ser transformado.  ¿Por qué?  Porque me acostumbré a ser odre viejo.  Porque este conformismo con mi atadura de pecado me cegó; me quitó toda esperanza de ser un hombre capaz de cambiar.

Y en mi caminar lleno de tropezones y caídas, no acababa de entender la sencilla pero profunda parábola de los odres y los vinos.  El enemigo me engañó, haciéndome creer que por ser odre viejo, estaba condenado al vino viejo que me desgastó por dentro.  Pero si reflexionas en la parábola de Jesús, verás que su mensaje está tejido con hilos de esperanza.  Ciertamente, un odre viejo no podrá recibir un vino nuevo, porque el nuevo vino romperá el odre desgastado, causando que el vino nuevo se pierda y acabe derramado en el piso.

Pero Cristo nos dice más.  Él también nos dice que un odre nuevo podrá recibir el vino nuevo sin que éste se pierda.  Aún más, en esta simple enseñanza, podemos ver el Amor de Dios por sus viejos odres.  Porque El no quiere que estos odres llenos de sequedad y remiendos se pierdan.  El anhela que estos odres sobrevivan, pero mediante la milagrosa transformación que solo Dios puede hacer en ellos.

¿Puedes ver tu vida reflejada en esta parábola? Engañados y borrachos por el viejo vino del pecado que nos añejó, muchas veces pensamos que podíamos recibir un vino nuevo, con nuestra condición de odres viejos.  Así, vez tras vez, las consecuencias de nuestra embriaguez fueron desastrosas.  Nuestro odre viejo se desgarró.  El vino nuevo se perdió.  Y en lugar de desechar ese odre viejo que nos causó tanta perdición, optamos por remendar la piel rasgada; decidimos poner parchos que nunca curarían la ruptura. Nos resistimos a descartar lo que ya no servía; porque en nuestra negación, pensamos que un remiendo solucionaría el problema.

Pero hoy, las palabras de Jesús vienen a enseñarnos, a confrontarnos con amor, y a darnos esperanza.  Porque no es cualquier persona quien te habla.  Cristo es el Vino Nuevo, el fruto de la vid del nuevo pacto, hecho hombre por amor a la humanidad.  Porque todos éramos odres viejos antes que Él llegara con su nuevo Evangelio.  Porque Él se nos ofreció como el Nuevo Vino que rompió con todo lo pasado.  Pero para recibirlo, Él necesita de ti.  Él necesita que el viejo hombre que te esclavizó sea enterrado para siempre y que un nuevo hombre surja a la vida.

¿Puedes entender ahora la parábola de Jesús?  Porque más que una parábola, Cristo se presenta como el Vino Nuevo que anhela compartirse con la humanidad.  Porque Él anhela llenarte.  ¿Qué tendrás que hacer?  Descarta el odre viejo.  Descarta el vino viejo que embriagó tu vida con la borrachera del pecado.  Aleja de tu boca ese vino viejo que te esclavizó y que erosionó tu pureza hasta convertirte en un hombre débil y lleno de remiendos. Ahora, hoy, tú puedes ser un odre nuevo.  Hoy Cristo está dispuesto a transformarte.

Porque Él sabe que su nuevo vino necesita un nuevo odre.  Él sólo necesita la actitud de un corazón dispuesto y arrepentido; un corazón rendido ante su misericordia.  Entonces, y sólo entonces, serás un odre nuevo; un odre limpio y puro, capaz de resistir el poder restaurador del Espíritu Santo de Dios.  Porque habrás llegado a los pies de Jesús sin falsos pretextos, si disfraz de hombre nuevo tras el cual todavía se esconde el hombre viejo. Entonces, tu odre nuevo, intacto, sin hedor al pasado, sin mancha, estará listo.

¿Qué faltará?  Que abras tu odre.  Abrelo lo más posible y recibe el Vino Nuevo que Cristo te ofrenda; llénate de su perdón restaurador y llénate de su Amor, porque ya nunca más tendrás que ser un odre viejo.  Y dejando atrás la pasada embriaguez del pecado que te ató, embriágate ahora de su presencia transformadora; embriágate de su incomparable libertad.  Sí; anhela este Vino Nuevo con la pasión y el compromiso de un odre nuevo.  Anhela tanto recibirlo, como Él anhela recibirte a ti.

Pide ayuda en El Antivirus o directamente a nuestros email: [email protected] o [email protected]

Nota: El Ps y Lic. Edwin Bello estará presentando en la edición de Expolit 2015 el taller: “Pureza Sexual ¿Cómo mentorear en la congregación a personas adictas a la pornografía? – Jueves 30 abril 4:30pm  MACC 201