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Dios va contigo

“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.” Deuteronomio 31:6 (RVR1960)

Es triste y doloroso cuando ponemos mucho de nosotros, sea en una relación, un proyecto, trabajo, etc. y vemos que sin importar nuestros esfuerzos todo termina mal. Sin embargo, tenemos la esperanza y seguridad de que Dios no nos deja ni desampara, por el contrario, estará siempre presto a sostenernos y ayudarnos; cree y confía que así será contigo.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sin esperanza en medio de la enfermedad?

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Lucas 13:10-11 (RVR1960)

Dieciocho años tuvo que esperar esta mujer para ser libre de su enfermedad, probablemente ya resignada a vivir toda su vida de esa manera, pero “cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.” Lucas 13:12-13.

Es importante notar, ¿Dónde estaba la mujer encorvada para que Jesús la viera e hiciera  su obra de sanidad? En la sinagoga y en plena presencia de Jesús. ¿Qué significa eso? Que la verdadera libertad y victoria ante cualquier situación consiste en  estar en la presencia del Señor.

La palabra de Dios dice: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2 Corintios 3:17 (DHH)

Para la mujer del relato, su condición o el dolor que sentía  nunca fueron un obstáculo para  acercase a Jesús, su amor por estar con el Señor era más importante que lamentarse por la situación que tenía. Ella decidió ir al encuentro con Jesús y recibió sanidad.

Si tienes problemas de salud, no dejes que eso te impida acércate a Dios, recuerda que el Señor nunca cambia: es el mismo ayer, hoy y siempre. ¡Es hora de buscarlo y recibir su sanidad!

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” Jeremías 33:6. (RVR1960) 

Dios desea que tengas vida y vida en abundancia (Juan 10:10). No olvides que Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por amor a nosotros, llevó nuestros pecados y enfermedades en la Cruz del Calvario y  por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:4-5.)

Él sigue siendo el mismo y quiere restaurar tu vida. ¡Acércate a su presencia!

Oremos:

Padre nuestro que estás en los cielos, reconozco que sólo tú eres Dios y que para ti no hay nada imposible. Por eso hoy te pido que extiendas tu mano sanadora hacia tu hijo (a) que está delicado de salud; por favor quita el dolor o cualquier enfermedad de su cuerpo. Tengo fe que tú, Dios, tienes el poder para sanar y restaurar vidas. Confío que tu obra de sanidad está hecha. Gracias por tu amor y por tu misericordia. Que sea haga tu voluntad, en el nombre de Jesús, amen.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Aférrate

Hace unos meses en una ciudad de Perú, las fuertes lluvias provocaron un repentino aluvión de lodo y agua. Una mujer, que fue arrastrada por las aguas, se encontraba en medio de vestigios de maderas llena de lodo, entre caídas se ponía de pie y se sujetaba de los objetos que habían a su alrededor para salir de esa corriente de agua, con bastante esfuerzo llegó a una orilla y fue rescatada.

La mujer pudo resistir esta tragedia porque se aferró a la vida, no se rindió, a pesar de ser golpeada por los objetos que llevaba la corriente, paso a paso salió de esta desdicha.

Esta situación me hace pensar en lo importante que son la fe y la perseverancia, ya que en alguna etapa de la vida nos encontraremos con situaciones complejas que podrían ahogarnos siempre y cuando lo permitamos.

Aferrarse a Dios nos ayuda a tener la esperanza viva a pesar de las dificultades, aunque no sea sencillo tenemos su Palabra que nos recuerda que no estamos solos ni abandonados.

Él comprende perfectamente cómo estamos hoy y quiere levantarnos no sólo para nuestro bienestar sino para completar la obra que ha empezado en nosotros.

Quizá creas que no hay nadie en el mundo que te entienda, pero si lo hay, Dios es tu creador y también tu ayudador. Él quiere sanar tu corazón, sacarte de ese pozo de soledad, depresión, tristeza, dolor o desesperación: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Isaías 40:29 (RVR1960)

Confíale la situación que estás pasando y recibe su fortaleza, verás que tu fe aumentará y tu visión cambiará “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.” Salmos 27:13 (RVR1960)

Tu vida tiene mucho valor como para dejarte vencer, los problemas son temporales pero su amor es eterno.

¡Aférrate a la vida de la mano de Dios!

“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.” Nahúm 1:7 (RVR1960)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lecturas y relecturas

Termino de leer, por segunda vez, No hay silencio que no termine, en el que Ingrid Betancourt describe íntimamente los seis años y medio que estuvo secuestrada por las FARC en la selva colombiana. Es un texto de unas setecientas páginas en las que, de primera mano, recorremos los lugares por donde transitaron y vivieron captores y cautivos y conocemos el proceso de lucha, aprendizaje y esperanza que Betancourt experimenta en todos esos años. Una lectura indispensable para comprender algunos pasajes oscuros y violentos de la historia de Colombia.
Simultáneamente completé la lectura de El cuento de la criada, de Margaret Atwood, un relato que nos sumerge en un futuro imaginario controlado por personajes que han llevado la religión a un grado de locura y arbitrio inimaginables, donde las mujeres son las principales víctimas. Leí que ha sido llevada a la televisión como una serie que está disponible en el sitio misterseries.com/series/9514
La historia de Ingrid Betancourt es real y ocurrió en el pasado. La trama de la novela de Margaret Atwood es una ficción y ocurre en un futuro no muy lejano. Pero ambas reflejan la locura del poder, el control y la opresión, particularmente en contra de las mujeres.
Comencé la relectura de Diario mínimo y De la estupidez a la locura, de Umberto Eco. Hay una conexión interesante entre estos dos textos: ambos son artículos para revistas. El primero reedita publicaciones desde 1959 hasta 1962 y el segundo desde el año 2000 hasta el 2015. Hay entre los primeros y los últimos una distancia de 56 años.
En Diario mínimo se nota una fuerte sensibilidad filosófica con un lenguaje rico y complejo y se advierte ya la potente pero sutil ironía de su critica social. De la estupidez… refleja la madurez y la experiencia en su comunicación con la sociedad líquida; de hecho introduce el libro haciendo referencia a Zygmunt Baumann y Carlo Bordoni, quienes acuñaron el concepto. El primer texto trata con el pasado; el segundo, con el presente. En ambos se percibe una mirada aguda y certera a la realidad. Umberto Eco escribió varias novelas, la más conocida entre ellas El nombre de la rosa, llevada al cine y estrenada en 1986. En la ficción y en la realidad nos confronta con la bondad y la maldad de que somos capaces los seres humanos.
Lecturas recomendadas. Indispensables, si quieren…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

6 cosas que debes saber antes de decirle “sí” al suicidio

Muchas de las razones por las que crees que acabar con tu vida es una buena idea, son mentiras que te ciegan de ver la verdad. Antes, considera estas verdades que pueden cambiarlo todo:

1. Eres amado:

Tal vez alguien te dijo que te ama, pero sus palabras y acciones te demostraron lo contrario. Por esa mala experiencia puedes creer que no existe el amor y que toda clase de afecto es condicional, pero te equivocas. Dios te ama con un amor tan grande que escapa de la compresión humana. A Él no le importa cuán popular eres, cuánto dinero tienes, ni las logros que has obtenido. Aunque todos los demás te dejen y rechacen, Dios te acepta y te acoge en sus brazos (Salmos 27:10).

2. Eres valioso:

No creas las mentiras que dicen que no vales nada. Eres tan valioso y preciado que Dios tiene contados cada uno de tus cabellos (Mateo 10:29-31). Para Él eres una joya preciosa que tiene toda su atención. Dios no trabaja en una oficina ni tiene horario de atención; si deseas hablarle, solo debes hacerlo y Él te estará escuchando al instante. ¡Así de inmenso es su amor por ti!

3. Fuiste elegido antes de nacer:

No naciste por accidente o error. Dios sabía que vendrías al mundo y te conoció desde ese momento. Él te dio libertad para tomar decisiones en tu vida y elegir el camino que quisieras. Sabía que cometerías errores y que sufrirías penas, pero aún así permitió que nacieras para poder adoptarte como hijo (a) suyo (Efesios 1:5). A Dios no le importa las cosas que has hecho en el pasado. Si aceptas ser su hijo, Él te hará una nueva persona.

4. Tu vida tiene un propósito:

La vida no solo es subsistir. Dios te creó con un propósito y tiene un plan especial para tu vida. Él conoce tu verdadero valor y sabe que tienes mucho para dar. Sus planes para ti son de bien y no de mal, y son para darte un futuro lleno de esperanza (Jeremías 29:11).¡ Aún estás a tiempo de descubrir ese propósito y vivir con esperanza!

5. Tu dolor no durará para siempre:

Dios siempre está cerca para salvar a los que no tienen ni ánimo ni esperanza (Salmos 34:18) y puede llevarse tu dolor si así lo decides. No tienes por qué cargar con la tristeza ni la desesperanza para siempre. La muerte no hará que esas cosas desaparezcan, pero si quieres ponerle un fin a todo eso, Dios puede hacerlo por ti.

6. Puedes comenzar una nueva vida ahora:

Todos los seres humanos pecamos y esas malas acciones nos separan de Dios. Nuestro destino debería ser la muerte y el sufrimiento eternos, pero Dios envió a su único hijo, Jesús, para hacerlo en nuestro lugar hace más de dos mil años (Juan 3:16-17). Gracias a ese sacrificio, hoy puedes tener al Espíritu Santo en tu vida y disfrutar de una vida llena de paz, esperanza y amor. Ese regalo es gratuito y está disponible para todos. Si deseas aceptarlo, solo tienes que hacer esta oración:

“Padre, sé que he cometido muchos errores y que mis pecados me han separado de ti. Estoy arrepentido, por favor perdóname. Ahora quiero alejarme de mi pasado y dejar el dolor atrás. Creo que tu hijo Jesucristo murió por mis pecados, que resucitó de entre los muertos, y que está vivo y escucha mi oración. Quiero que Jesús sea el Señor de mi vida y reine en mi corazón desde este día. Por favor, envía tu Espíritu Santo para que te ayude a obedecerte, y hacer tu voluntad por el resto de mi vida.”

Si hiciste esta oración, por favor escríbenos a [email protected] Queremos saber de ti y ayudarte. Recuerda que no estás solo. Dios te ama y jamás te abandonará.

Si tienes estás considerando el suicidio como una opción, escríbenos a [email protected] o visita: www.unasolarazon.com
Nuestro equipo está listo para ayudarte.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tu dolor tiene fecha de vencimiento

Puede que estés pasando por situaciones tan difíciles que crees que ya no hay salida, pero lo que sucede en realidad es que el dolor te está vendando los ojos y no te permite ver que hay algo más allá. Esto no significa que tu tristeza no sea real, sino que te está privando de disfrutar tu vida al máximo.

Si deseas que tu dolor termine de una vez, puedes practicar lo siguiente:

Deja que tus lágrimas caigan:

No te reprimas y deja que tu dolor se exprese por medio del llanto. Las lágrimas son una manera efectiva de aliviar la tristeza, mejorar tu ánimo y reducir los niveles de estrés y enojo, así lo confirmó un estudio de la Universidad de Minnesota. Además, te permite ser vulnerable por esos momentos, lo cual significa que puedes ser más sincero y abierto con respecto a lo que te sucede y, de esa manera, desahogarte con mayor facilidad.

Separa un tiempo de duelo para lidiar con tus emociones, pero no te quedes en esa etapa por mucho tiempo; en cambio, continúa y da el siguiente paso.

Habla con Dios:

Probablemente hayas escuchado este consejo antes, pero la mejor manera de dejar tus penas es hablando con Dios. Sé honesto y dile todo lo que sientes. Si debes pedirle perdón por algo, hazlo; y si necesitas ayuda para perdonarte a ti mismo, díselo también. Mateo 11:28-29 (PDT) dice Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré descansar. Acepten mi enseñanza y aprendan de mí que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarán descanso. Así que no dudes en acudir a Él y contarle por lo que estás pasando.

Después de hablar con Dios, dedica algunos minutos a la lectura de la Biblia. Una historia que puede ayudarte es la de José y se encuentra en Génesis, los capítulos 37 y del 39 al 45. Él pasó por dificultades en su vida, pero confió en Dios y su fidelidad fue premiada.

No te encierres:

Hay muchos estudios que han confirmado la relación entre el quedarse encerrado en casa y la depresión. Aún cuando no tengas deseos ni motivos para salir a la calle, procura salir lo más que puedas y pasar el tiempo con personas que pueden ayudarte. También puedes ocupar tu tiempo en alguna actividad física o pasatiempo. Lo importante es que no des lugar a la tristeza y comiences una nueva vida alejada del dolor.

Si necesitas algún consejo, escríbenos a [email protected]
Si tienes estás considerando al suicidio como una opción, escríbenos a [email protected]

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué angustiarse?

“¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!” Salmo 43:5 (NVI)

Ante las situaciones difíciles de la vida, es bastante comprensible que nos angustiemos o haya inquietud en nuestro corazón. Sin embargo el salmista nos dice, que podemos poner nuestra confianza en Dios porque Él es nuestro salvador. Especialmente en tiempos de angustia, no te inquietes ni te desesperes, levanta tu mirada por encima del problema y confía en que tu Dios tiene todo el poder y la voluntad de bendecirte. Solo espera en El y El hará.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Las pruebas

Las mayores empresas fabricantes de vehículos del mundo se encuentran en Europa y Asia. Todas compiten entre sí para entregar a sus consumidores la mejor calidad de sus productos en cuanto a potencia, rentabilidad, duración y comodidad. Con el paso del tiempo la cantidad de autos a la venta ha aumentado demasiado haciendo que el consumidor final tenga dificultades para elegir uno.

Para tener un respaldo de calidad y establecer qué vehículo tiene el mejor desempeño, las empresas han visto por conveniente someter sus productos a diferentes pruebas. Una de ellas es el banco de potencia.

Se trata de un aparato construido básicamente por dos rodillos que pueden girar libremente, ambos, junto a un programa de ordenador interpretan la velocidad de aceleración de las ruedas del coche convirtiéndolas en datos.

Esta prueba necesita que el vehículo sea acelerado hasta el tope por varios minutos, en otra sesión se agrega un peso adicional (según lo que soporte el coche), de esta manera se puede medir la cantidad de dióxido de carbono que emite y se establece la calidad real del vehículo (motor, neumáticos, transmisión, etc.)

Las pruebas normalmente suelen forzar al máximo un automóvil, y aunque en muchas ocasiones un neumático o un motor revienta, al final siempre se logra determinar las falencias para corregirlas y sacar al mercado un producto de calidad.

Todas las empresas suelen poner a prueba sus productos,  pero no sólo ellos. Los equipos de futbol o de cualquier otro deporte verifican la condición física de un jugador antes de hacer una contratación. También los postulantes a un puesto de trabajo, voluntarios para la milicia, etc. todos son de una u otra manera sometidos a algún examen para así comprobar si son aptos para desempeñar un oficio.

Sin embargo, aunque no se trata de un producto para la venta o de algún puesto laboral en una empresa, el pueblo de Israel también fue puesto a prueba por Dios.

Deuteronomio 8:2 “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.” Versión Reina-Valera 1960 

Aunque normalmente se cree que las dificultades son provocadas por satanás, también es bueno recordar que son permitidas por Dios con un fin. El apóstol Pablo sabía esta verdad cuando estaba pasando por momentos muy difíciles en su ministerio.

Romanos 5:3 dice: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia.” Versión Nueva Traducción Viviente

El apóstol, aunque fue azotado, encarcelado, puesto en el cepo y condenado, sabía que las pruebas y las dificultades eran permitidas por Dios para provocar beneficios para su vida. El versículo continua diciendo: “Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.” Romanos 5:4-5 Versión Nueva Traducción Viviente

Dios permite las pruebas con el fin de ayudarnos a  desarrollar mayor resistencia y carácter. El versículo cierra diciendo que también se fortalece nuestra esperanza de salvación que no terminará en desilusión porque Él nos ama.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Esperanza en la escasez

“Sirve solamente al Señor tu Dios. Si lo haces, yo te bendeciré con alimento y agua, y te protegeré de enfermedades” Éxodo 23:25 (NTV)

La Biblia nos enseña que hay bendición al honrar a Dios. Entre ellas, nos promete que nos bendecirá con agua y alimento, es decir con los elementos necesarios para nuestra vida. Dios dice que su provisión no faltará cuando le ponemos en primer lugar. Si hoy estás en necesidad, no te desanimes ni dejes de alabarle aunque sea difícil tu actual situación, por el contrario, aférrate de esta promesa y declara que Dios proveerá todo lo que te falte conforme a sus riquezas en gloria.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Entonces, la paz

“… la recompensa por el esfuerzo, la valentía, la tenacidad, la resistencia no eran ni la felicidad, ni la gloria. Lo que Dios ofrecía en recompensa, era el descanso.
Hay que envejecer para apreciar la paz.
(Ingrid Betancourt, No hay silencio que no termine)

Hay que envejecer para apreciar la paz. Qué declaración: completa, perfecta, concluyente. Especialmente porque la dice una mujer que estuvo cautiva de las FARC de Colombia por seis años y la formula a la luz de la memoria mucho después de haber sido liberada.
Se aprecia mucho más la paz después de las grandes batallas del saber, después del fin de los compromisos y de la esperanza rota, y también a causa de la creciente decepción con la propia raza.
Precioso encuentro al final de las palabras repetidas, de los discursos gastados, de los diálogos predecibles. Capitulación sin retorno ante la avalancha del ruido, las exigencias de las actividades y requerimientos humanos. Rendición del alboroto que se ahoga por fin en el silencio, esa dejadez del abandono donde se encuentra uno con el límite del ser y ya no hay nada más que hacer ni nada más que decir.
Con la fuerza de juventud y con los primeros años de la vida adulta siempre viene aparejada una obsesión por hacer cosas, conquistar territorios, abrir nuevos espacios.
Poco a poquito los años empiezan a pasar la factura. Se hace más evidente la presencia del cuerpo que toma conciencia del gasto, del derroche de la energía. Sobre todo, se descubre que las profundas pasiones, las intensas inclinaciones eran hermosas, pero pocas veces construyeron la paz y cuando terminaron, como la canción, terminaron mal.
El apuro y la urgencia fueron dando paso al sobrio reconocimiento de que casi nunca las cosas que demandan urgentemente nuestra atención eran importantes: sólo son urgentes y se aprende a notar la diferencia, y eso nos abre paso hacia el sosiego, costoso, pero imprescindible sosiego.
Sí, hay que envejecer para apreciar la paz…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Esta juventud

A lo largo de la historia, los adultos siempre han reprobado las costumbres de los jóvenes… Toda la vida ha sido igual: lo viejo está contra lo nuevo. Y cuando la novedad por fin es aceptada, tiene los días contados: pronto se propondrá otra cosa.
(Constanza Gutiérrez, Por qué los millennials somos distintos (y muy parecidos) a ustedes, La Tercera, 25 de agosto de 2017)

Cada cierto tiempo entro en crisis con las cuestiones que creo y me pasa que debo ponerlas en remojo. Otras miradas suelen mostrar nuevos relieves, matices o desafían frontalmente las creencias. No todo el tiempo pero sí a veces es necesario.
El artículo que cito y que sugiero leer con atención revive la discusión de si la juventud de antes fue mejor que la de hoy y si estas chicas y chicos podrán afrontar el mundo del que se tienen que hacer cargo.
Por más que comparemos lo que nosotros hicimos – y no hicimos – cuando éramos jóvenes con las acciones de la actual gente joven, vamos a tener que llegar la sobria conclusión de que nuestra época era diferente a la de nuestros padres y a la de nuestros hijos y que cada una tuvo sus propias luces y sus propias sombras. Y que ellos nos criticaron nosotros y nosotros criticamos a nuestros hijos e hijas.
El viejo consejo del Eclesiastés viene a cuento: Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca esto preguntarás con sabiduría. En otras palabras, es necio creer que el pasado fue mejor. Fue distinto en cuestiones externas, sin duda. En mi época los viejos teléfonos análogos eran un lujo que sólo los más afortunados del barrio disponían. Hoy cada persona en el mundo – casi – tiene un teléfono digital. Pero en cuanto a la condición humana, los tiempos fueron iguales.
Es inevitable que me pregunte cómo la gente joven ve el mundo, cómo lo va a manejar una generación que no lee, que no tiene paciencia, que no está dispuesta a sufrir rigores disciplinarios, que no reconoce verdades permanentes o ni jerarquías ordenadoras.
Es necesario profundizar el diálogo. Hubo una época en que me costaba mucho tratar con la juventud. Con el tiempo he llegado a entender que es por ahí donde hay que buscar la esperanza y el cambio.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

 

¡Solo Dios basta!

“Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad. Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí.” 2 Corintios 12:8-10 (TLA)

Una amiga tiene una enfermedad que le impide subir de peso y además para su tratamiento debe tomar medicación de por vida. Estas medicinas en muchos casos terminan debilitándola aún más. En este estado de quebrantamiento en su salud ella pudo reconocer que esta circunstancia, lejos de debilitarla, la hacía cada vez más fuerte, porque esto permitió que se aferrara más fuerte de la mano de Dios. Por lo tanto y al igual que ella, podemos afirmar que en Dios somos fuertes, todo lo que necesitamos es su amor, para enfrentar cada circunstancia difícil de la vida. Solo Dios basta.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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