historia Archives - CVCLAVOZCVCLAVOZ

All posts in “historia”

Sierva de Dios

Hace muchos años en Suiza, en una universidad en la que proseguía estudios de postgrado, tuvimos un profesor visitante que presentó la serie “Tradiciones Intelectuales en Conflicto”,  una interpretación de la historia de occidente desde una perspectiva cristiana. Era una época en la que estaba leyendo mucho a Francis A. Schaeffer – “googléalo” – por lo que la mirada de aquel profesor me resultaba familiar.

Su aproximación a la historia era bastante radical. Solía decir cosas como “durante esos días Dios, a través de su siervo (aquí nombraba a una primera ministra o a un presidente) produjo un cambio en…” Recuerdo que algunos de nosotros estábamos escandalizados que se refiriera a esas personas como siervos de Dios considerando que tales personajes eran vistos como representantes de una tradición agresivamente conservadora. Y, según el entendimiento que teníamos de las cosas entonces, tampoco los considerábamos cristianos.

Hace unos días recordé al viejo profesor cuando vi la película “Verónica Guerin”. Cuenta la historia verdadera de una periodista irlandesa que se atrevió a investigar el narcotráfico que, en su época, era un serio y profundo problema social. Como siempre ocurre cuando los ocultos poderes de la corrupción amparan a las mafias, las consecuencias de su investigación le resultaron fatales. Sin embargo su trabajo motivó cambios profundos en la legislación irlandesa sobre la mafia y las ganancias generadas por el tráfico de drogas. Así que se me ocurrió pensar que, gracias a la acción de Dios a través de su sierva Verónica Guerin, la política hacia el tema de la mafia local cambió para bien de la sociedad.

Permítanme intentar una explicación. Creo que todas las acciones públicas que contribuyan a atacar los males sociales tienen mucho que ver con Dios porque El es la fuente de todo bien; todo lo que promueva justicia, paz, armonía social, protección de los débiles o desamparados es compatible con su carácter. Y todos aquellos que trabajan por esos bienes pueden perfectamente ser considerados ministros suyos, sean creyentes o no.

Si quienes se consideran hijas e hijos de Dios, ocupados en los asuntos internos de las instituciones cristianas, no contribuyen al bien público, no me sorprende que Dios intervenga en la sociedad a través de otras personas a fin de mejorar los días la gente y que merecen, creo, el adjetivo de siervas y siervos de Dios.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¿Quieres ver agua en el desierto?

A veces, el problema que está delante de nosotros es tan grande que nos impide visualizar la solución con los ojos de la fe, así como a una persona sedienta le resulta difícil asimilar un oasis en medio de un desierto.

“Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.” Hebreos 11:11 (RVR 1960).

Abraham recibió una promesa de parte del Señor, y esta era que su esposa iba concebir un hijo siendo una mujer mayor de edad o como la Biblia dice: “fuera del tiempo de la edad”. Seguramente, para los que lo rodeaban era complicado creer en el cumplimiento de esta promesa, y quizá hasta se burlaban de ellos, pero la fe que tenían les dio fuerza para recibir lo que esperaban.

Recuerda que: ¡Nada es imposible para Dios!

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:10-11 (RVR 1960).

Otro milagro que ocurrió por la fe se relata en la historia Ana, quien deseaba con todo su corazón tener un hijo, y al final recibió lo que deseaba: “ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente…” Ana era una mujer que clamaba a Dios porque tenía fe, sabía quién era Él y lo que podía hacer.

¿Tienes un problema demasiado grande? Este tiempo no te apartes del Señor, ni te desanimes de orar y estudiar su palabra ¡Al contrarío! Te aliento a acercarte a Dios con fe, así como Sara o Ana, confiando en Dios y clamando por tu petición.

 ¿Necesitas un milagro? ¡Entonces ten fe en el Señor!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios, afuera

“Baja a Dios de las nubes, llévalo a la fábrica donde trabajas, quita a Dios 
del madero y guárdalo dentro de tu corazón, saca a Dios de los 
templos donde lo encerraron hace tantos años y déjalo libre en las 
plazas y llévalo también al mercado de pueblo”
(Canción popular cristiana de los años ochenta)

Este tema se escuchó mucho en los años ochenta en Chile; fue una época romántica que soñaba con una revolución cristiana, una revuelta contra el iglesismo, esa inclinación de muchos creyentes a vivir dentro de su propio universo, sin contacto con el mundo real.
El fin de la historia es que no ocurrió lo que proponía la canción; la mayoría de los cristianos siguen inmersos en sus propias cosas y el tema quedó como un registro vintage, un nostálgico casete de hace treinta años.
Hace unos días, en la entrevista de los jueves en el programa “Más Vale Tarde” de CVCLAVOZ, dije: Yo busco a Dios en los periódicos del domingo. Fue una frase provocativa, por cierto; quería decir más bien extender la realidad de Dios en el mundo de afuera.
Es insostenible a estas alturas de la historia la postura de que no somos del mundo y por lo tanto la política, la economía, la cultura y los movimientos sociales no son asuntos de nuestra incumbencia. No se sostiene porque en la práctica todos los creyentes están inmersos en esas realidades: trabajan, tienen negocios, votan, miran televisión, escuchan las noticias, compran en los almacenes y en los centros comerciales, van de vacaciones, usan los bancos, las gasolineras, compran y venden propiedades, educan a sus hijos en las escuelas. Gente querida: Somos, estamos, en el mundo.
Dios tiene que ser visto ahí afuera. Es posible que no haya mayor devoción que ésta: ser testigos militantes del evangelio de Jesucristo precisamente donde se construye y se hace la realidad de las naciones; aportando ideas, contribuyendo a mejorar los días de las personas, ayudando a los que están en riesgo, sosteniendo a las minorías y a los excluidos del sistema.
Ya es un lugar común recordar que Constantinopla (Bizancio) cayó en manos del imperio otomano mientras en los monasterios de la ciudad los eruditos bíblicos discutían si los ángeles serían de género masculino o femenino o neutros.
Por eso decimos: Dios, afuera.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Seducción del liderazgo

“Desconfío de los líderes, de quien no duda, de quien cree saber, de quien piensa que puede conducir a otros.”
Alejandro Katz, editor y ensayista argentino

Frente a la multitud enardecida por la sed Moisés gritó: “¡Oíd, ahora rebeldes! ¡Os hemos de hacer salir agua de esta peña?” Esta simple conjugación del verbo hacer fue su perdición: le fue negada irrevocablemente la entrada a la tierra de promisión. Esa es la seducción del liderazgo: creer que pueden conducir a otros per se, por su propio carisma, por su propio poder; transmitir la idea de que tienen todo claro, que no tienen duda alguna.
Esta es una época de inmensa incertidumbre en la política, la economía, la cultura, las relaciones internacionales, la justicia y la ley, la familia, la iglesia, usted nómbrelo. Las cosas están resultando no ser lo que parecían. Los antiguos fundamentos se desploman, los conductores resultaron un fraude, los sistemas hacen agua por todos lados incluso aquellos inspirados en nobles ideales como la iglesia y la filosofía.
Es un tiempo propicio para la aparición de salvadores carismáticos, mandatarios autocráticos, proyectos totalitarios. La multitud, aguijoneada por inmediatas necesidades, está dispuesta a conferirles el necesario poder para que les solucionen sus problemas y todo por fin regrese a la normalidad. La historia es pródiga en ejemplos que muestran adónde terminan estas ingenierías sociales: la destrucción y en algunos casos el aniquilamiento del tejido social.
Un estudio de caso interesante que puede ser seguido en el libro de los Jueces (capítulos 6, 7 y 8) es la historia de Gedeón. Cuando fue llamado se expresó con una humildad sorprendente: argumentó ser joven, pobre, inadecuado. Pidió varias veces señales para estar seguro que estaba siguiendo la “perfecta” voluntad de Dios. Sin embargo, cuando se hizo fuerte comenzó a mostrarse arrogante y ególatra y con el tiempo infligió enormes sufrimientos no sólo a su vida personal sino a la nación entera.
La función del liderazgo es facilitar, ayudar, servir, mostrar opciones. Esa es una influencia que puede ser ejercida estando entre la gente. Por eso no confío en quienes demandan un puesto de conducción para hacerlo. Tarde o temprano van a ceder a la seducción del poder.
El efecto más liberador de la verdad es no depender de caudillos o figuras centrales para alcanzar los sueños de las personas y de la comunidad.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

A mí primero

Cuando se enfrenta un tiempo difícil, la mayoría de las personas no sabe qué hacer o por dónde empezar para recibir respuesta del Señor. La historia de una viuda nos muestra claramente lo que Dios quiere que hagamos primero en un momento de necesidad:

“Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.

Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.

Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.

Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.” 1 Reyes 17:8-14 (RVR1960)

El Señor envía a Elías a pedir apoyo a una mujer viuda, ella era una persona en necesidad, tenía solamente un puñado de harina y un poco de aceite para preparar su comida, y después esperaría la muerte con su hijo; sin embargo, Elías le pide que ella primero sea obediente al Señor porque después le llegaría una gran bendición.

Cuando enfrentamos un tiempo de aflicción, generalmente ponemos nuestra necesidad en primer lugar, pero el Señor nos pide que antes de la necesidad esté la obediencia.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33 (RVR1960)

Esta es una hermosa promesa del Señor: “busca primeramente el reino de Dios y lo que Él quiere y todo lo que necesitas vendrá por simple añadidura”. Por tanto, si estás enfrentando una situación difícil y necesitas respuesta, te animo a poner en primer lugar a Dios, a buscarlo en oración, en la lectura de la Palabra y en tu iglesia.

Recuerda que primero es Dios y después siguen las bendiciones.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El gran divorcio

La filosofía se ve mayormente circunscrita a ciertos círculos y considerada por muchos como algo sin utilidad práctica. En nuestro medio evangélico su reputación decrece mucho más cuando se mira en el Nuevo Testamento que Pablo junta en una sola frase huecas sutilezas y tradiciones de hombres con filosofías (Colosenses 2:8). Aunque supongo que el apóstol no estaba descalificando a la filosofía donde él había abrevado cuantiosamente, la lectura que hace el público evangélico general concluye que la filosofía es algo hueco.
Como en tantos otros asuntos la mirada evangélica es errónea. Es esperable que cualquier filosofía vana sea descalificada por la gente, sea evangélica o no, por que es vana. Pero una hueca o vana filosofía no hace vana a toda la filosofía.
Hasta hace algunos siglos esta discusión sobre la validez de la filosofía en el pensamiento cristiano era absolutamente desconocida. En esos tiempos la filosofía era la teología y la teología era la filosofía. Cuando los primeros cristianos comenzaron a articular una visión cristiana del mundo y de la vida, la filosofía era la metodología natural de trabajo porque constituye el esfuerzo por hallar una verdad, un hilo conductor que le dé sentido a todas las cosas. Y ese precisamente es el interés de la teología; ambas disciplinas tienen un fin común.
A partir del siglo 16 – aunque algunos autores sugieren que fue antes – y por razones que no podríamos detallar aquí, se produce una progresiva separación que termina en un verdadero divorcio sin retorno entre teología y filosofía. Las consecuencias de esta ruptura han sido perjudiciales para ambas; para la filosofía porque se desprendió del marco de referencia de la palabra de Dios y para la teología porque fue abandonando la principal virtud de la filosofía que es indagar, preguntar, interpelar y devino dogma incuestionable.
Así la filosofía sacó a Dios del cuadro y sus exploraciones y conclusiones han dado forma al pensamiento laico de los últimos cinco siglos y que originó la modernidad y ahora lo que conocemos como la post modernidad. La teología se redujo a reflexionar sobre la salvación individual y sacó del cuadro todos los asuntos públicos, abandonando así una responsabilidad crucial en la historia, al menos en esta parte del mundo que llamamos Occidente.
Tal parece que este desafortunado divorcio no tiene horizonte visible de reconciliación. A algunos de nosotros no nos queda más que transitar entre una y otra para aportar lo posible.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Todo cambia. O nada…

Nada nuevo bajo el sol.

Esta antigua noción desafía frontalmente la idea que tiene la gente respecto del cambio tecnológico y cultural que caracteriza a nuestra era. Domina en el imaginario colectivo la percepción de que vivimos una época sin igual en la historia humana. Crece la ansiedad por estar al día. Nos afanamos por comprender el manejo de aparatos y dispositivos. Nos sumergimos en el universo virtual para recapturar el encanto perdido de la comunicación real. Participamos en cursos y seminarios orientados a transformar la conducta y desarrollar altos estándares de productividad y liderazgo. Nos informamos de las tendencias culturales y las seguimos fervientemente para sentirnos incluidos.

No es de sorprenderse por qué estamos tan estresados. Por qué nos sentimos tan desajustados. Tan perdidos respecto de qué es lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas y con nuestro futuro. Nunca jamás hubo tanta información que afectara nuestros sentidos. Jamás nos sentimos tan interpelados para hacer esto o aquello a fin de estar dentro, porque estar fuera es de perdedores.

Por supuesto, para profesionales del comportamiento humano, gurús, maestros de todas las categorías imaginables, artistas populares, ídolos y celebridades, estos son buenos tiempos. Que alguien ponga un poco de orden, que ofrezca alguna certeza, que garantice algo por lo menos; para ellos, mucha tribuna y excelentes honorarios.

Urge una mirada retrospectiva, sin duda. Que busquemos algo de perspectiva en medio de este atosigante presente de imágenes, alaridos publicitarios, últimos gritos de la moda y siempre cambiantes tendencias sociales.

Habría, me parece, que regresar a las cuestiones fundamentales de la existencia, que se encuentran en el imaginario humano desde los albores de la vida. Todas las civilizaciones han tenido códigos que buscan interpretar las relaciones humanas y a pesar del tiempo y la distancia entre ellas, se encuentran asombrosas similitudes. Estas semejanzas aluden a lo que intentamos decir en esta nota: el hombre es idéntico a sí mismo desde que apareció en la faz de la tierra. No importa cuánto hayan cambiado las condiciones externas, la economía, la cultura y la tecnología. Frente a las presiones de la vida, será siempre el mismo y responderá siempre la misma manera: con grandeza o con maldad.

Alzar un poco la mirada del asfixiante momento, reposarla en la pradera del tiempo y refrescarse con la memoria de que no hay nada nuevo bajo el sol: una buena recomendación para no desesperar.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Mitología

El diccionario define esta palabra como un conjunto de cuentos históricos y relatos que forman parte de una determinada religión o cultura. Muchas veces estas narraciones ayudan a comprender las razones de ciertas prácticas o ritos de algún grupo de etnias que existieron hace mucho y se caracterizan principalmente por ser exageradamente fantasiosas, bastante imaginarias y poco creíbles.

Por ejemplo, los griegos tenían un dios para cada aspecto de la vida: el amor, la riqueza, la guerra, la paz, etc. Todos estos dioses vivían en un lugar llamado Olimpo y su líder era Zeus de quien se cuenta que junto con sus dos hermanos, Hades y Poseidón, derrocaron del trono a su padre Cronos.

En Roma la historia era distinta. Se decía que el príncipe de Dardania escapó de la destrucción de Troya cargando a su padre y a su hijo Ascanio. 40 años más tarde ese niño convertido en hombre y fundaría un pequeño reino llamado Alba Longa del que se hizo gobernante. Cuatro siglos después vendría a ser rey de aquel lugar Numitor quien fue destituido por su hermano Amulio, un hombre perverso que mató a todos los hijos varones herederos al trono y convirtió a su sobrina en sacerdotisa para que no tuviera descendientes. Pero Marte, el dios de la guerra se enamoró de ella y le dio dos hijos gemelos llamados Rómulo y Remo.

Ambos niños fueron llevados al bosque para ser abandonados pero un loba llamado Luperca y un pájaro carpintero los cuidaron, luego fueron encontrados por un criador de puercos quien los adoptó como suyos. Con el tiempo ambos gemelos se enteraron de la verdad y cobraron venganza devolviéndole el reino a su abuelo.

Los egipcios creían que el espíritu de los difuntos era conducido por Anubis hacia el lugar del juicio donde se pesaban en una balanza, en un extremo se paraba la persona juzgada y en el otro había una pluma que representaba a Maat, el dios de verdad, armonía y orden universal. Si el resultado era favorable el difunto era llevado ante Osiris quien los cuidaría eternamente, pero si era desfavorable era llevado a Ammit, representado como un ser mezcla de cocodrilo, león e hipopótamo que destruía los corazones malvados, impidiendo su inmortalidad.

Ahora bien, la Biblia cuenta que seiscientos mil hombres sin contar mujeres y niños, se encontraban acorralados entre el mar rojo y un ejército de egipcios preparados para matarlos. Entonces Dios le ordenó a un hombre llamado Moisés que levantara su vara, extendiera su mano y abriera el mar partiéndolo en dos, cuando así lo hizo las aguas se dividieron y todos pasaron como por tierra seca al otro lado, pero cuando los egipcios intentaron hacerlo el mar se cerró y perecieron ahogados.

Cuatro historias que a primera vista parecen de fantasía pero con una gran diferencia: las tres primeras no tienen ninguna prueba histórica y arqueológica que compruebe su veracidad, pero el relato de la Biblia sí contiene estos elementos convirtiéndolo en un documento histórico de confianza.

No son un mito personajes como Jesús, Abraham, Moisés, David, Daniel, José, etc. La Biblia también habla de lugares reales como Jerusalén, Egipto, Asiria, Babilonia, el río Éufrates, Belén, el río Nilo, etc. La mención de faraones, reyes, gobernante, líderes y otros  fueron verificados por muchos historiadores, y cuando algo llega a ser comprobado deja de ser un mito para convertirse en un hecho real.

Además las historias fantasiosas o los mitos no tienen el poder de transformar la vida de un hombre. No estamos hablando de una simple idea que aparece en la mente de algún fanático, se trata de un poder que llega a conmover las entrañas y los fundamentos de aquel que comienza a conocer a Dios a través de su palabra.

Salmos 119:160 dice: “Todas tus palabras se basan en la verdad; todas ellas son justas y permanecen para siempre.” Versión Traducción en Lenguaje Actual

La Biblia no es un libro de mitología.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pasado, contexto, Internet

Vivimos en un mundo sin pasado ni contexto, concluye un atribulado columnista que escribe sobre la ligereza con que tuiteros de todas las calañas esparcen por el mundo loas o maldiciones sobre los más variados temas fuera de todo razonamiento, perspectiva y cordura.
Es inevitable tener que involucrarse en la discusión sobre las virtudes y defectos de Internet. Hace unos días su creador, Tim Berners Lee, publicó una carta en la que advierte los peligros que importa para la democracia el que sea más y más penetrante el ojo de los organismos de seguridad y de los patrones del marketing mundial sobre la información y los dichos de los usuarios de la red.
Por otro lado y como bien ha escrito Umberto Eco, siempre ha habido necios en el mundo, pero en el pasado sus necedades circulaban apenas entre un grupo de amigos en el bar o a lo más en el diario local. Hoy tienen circulación y derechos mundiales.
Esto, sumado a esa comezón por ser visto que diluye miserablemente la diferencia entre la fama por ser un destacado científico o activista del medio ambiente y un par de estúpidos que compiten tomando cerveza patas para arriba cuya épica competencia se viraliza en la red.
Quizá sea mejor ignorar todo ese ciber mundo y ocuparse de los propios asuntos lejos de su presencia omnímoda; pero tal cosa resulta imposible si todavía uno quiere que buenas cosas también sean conocidas y promovidas en la red; una especie de convivencia forzada, supongo.
Toda esta realidad virtual nos mete efectivamente en un universo sin pasado ni contexto. Sin pasado porque ya no hay referencia a la historia: de dónde venimos, qué es lo que nos formó, que es lo que nos pasó y que no debería volver a pasarnos. Todo se reduce a un febril y alocado ahora, con minivideos que recorren el mundo y desaparecen en veinticuatro horas. Prácticamente no hay conexión con nada permanente.
Asimismo, es muy difícil identificar el contexto de las cosas. Sólo trazos, sensaciones, discursos de ciento cuarenta caracteres que lo previenen a uno de entender y creer alguna cosa. Solo hay velocidad, fragmentación, fugacidad.
No parece probable que con estos componentes se pueda construir un mundo donde entenderse a sí mismo con cierta objetividad y entender a los demás sobre la base de un conjunto de cuestiones básicas, sólidas y permanentes.

¿Cómo quieres que te recuerden al partir?

Tal vez veas la pregunta como de cuando vas y te quedas de huésped en una casa por unos días y luego te vas. Y también es válido. Porque siempre he dicho que cuando nos invitan a un lugar, cuando nos permiten usar un espacio, sea para trabajo o diversión, sea para homenajearnos o para recibirnos porque no tenemos otro lugar dónde ir, nuestro deber es dejar el sitio mejor que como lo conseguimos. Así, las personas verán los detalles y les dará gusto volvernos a invitar o permitirnos volver a usar el espacio o recibirnos en su hogar por unos días.

Pero aquí me quiero referir también a cuando te vayas de este mundo, cuando mueras. ¿Cómo quieres ser recordado? Como alguien que logró muchas cosas, que fue amable, generoso, como alguien que defendió causas, que ayudó ¿o como alguien que mentía, que hacía cualquier cosa para escalar posiciones, incluso pisar a sus compañeros para subir?

Es bonito lograr fama, es bonito lograr metas, graduarse de una carrera, marcar historia por decisiones fuera de serie y de una manera limpia; pero yo honestamente hoy día, quiero ser recordada como alguien que demuestra el amor de Jesús, como alguien que luchó con sus propias tendencias para servir a Dios y a través de esos servicios impactar gente en el mundo.

Ser recordado como alguien generoso, amoroso y dispuesto siempre a ayudar es mi meta. Alguien que señaló hacia Dios para encontrar paz y sosiego. Alguien que hizo todo lo posible por llevar a otras personas a conocer a Jesús.

Y tú, cuéntame cómo quieres que te recuerden al partir, por favor.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué dicen sobre mí?

Cuando nos preguntan: ¿Cómo eres? Es sencillo evaluarnos y decir: “soy bondadoso, honesto y fiel”, pero es interesante analizar cómo te calificarían las personas que te rodean, la realidad es que ellos serán una evidencia de cómo realmente eres.

En una ocasión fueron a buscar a una mujer que profesaba ser seguidora de Cristo, la sorpresa fue grande al observar que ningún vecino tenía una imagen buena de ella, la conocían como una mujer mala y problemática. ¿Cómo te conocen a ti? ¿Qué imagen tienen de ti tu esposo (a), hijos, parientes, amigos y vecinos?

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Efesios 5:1-2

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. Efesios 5:8

Una persona que realmente ha conocido a Cristo manifiesta un verdadero cambio, precisamente porque ha tomado la decisión de renunciar a las tinieblas y ser luz, vivir la vida imitando a Cristo y dando amor en lugar de problemas.

Esto me recuerda a la historia del amigo de mi padre, este hombre estaba a un paso de divorciarse, porque era violento y en su relación solamente existían gritos e insultos. Un domingo fue a jugar fútbol y al no llegar el equipo contrario regresó temprano a casa; como su esposa se había ido a la iglesia la puerta estaba cerrada y tuvo que ir a buscarla. Al esperar escuchó parte de la enseñanza, se puso de rodillas y se entregó a Cristo.

Esta anécdota no termina ahí ¡este hombre era otra persona! su familia, amigos y vecinos dan testimonio del cambio que tuvo, es hombre hogareño, en su casa ya no se escuchan gritos sino risas, sus hijos están contentos porque su padre ya no es violento sino cariñoso. ¿Cuál es tu historia?

Si eres una persona que ha decidido aceptar a Jesús ¡tienes que saber que tu historia no termina ahí! ¡Si antes eras tinieblas ahora debes ser luz! Si en este momento tu testimonio está por los suelos te animo a empezar de nuevo, vuelve a entregar tu vida a Cristo, ¡pero esta vez hazlo en se
rio! Muestra a todo el mundo que eres diferente.

¡Muestra a todos que Dios está en tu vida!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Inclina la cabeza

Carlos llegó del trabajo con deseos de descansar en el sofá y leer su libro preferido. Sin embargo, armó un escándalo porque este libro se encontraba perdido, su esposa e hijos buscaron, pero no pudieron encontrarlo, entre gritos e insultos por el enojo de Carlos se fueron a dormir.

Al día siguiente Carlos encontró el libro en el escritorio de su trabajo, olvidó que lo había llevado para concluir su lectura.

¡Qué difícil es inclinar la cabeza! En esta historia, a Carlos le corresponde pedir perdón a su esposa e hijos por su equivocación y por supuesto que no será fácil. A la mayoría de las personas le gusta elevar la cabeza en lugar de bajarla, generalmente uno quiere tener la razón y que su palabra tenga mayor valor a otras, esto es “Soberbia”; que se define como altivez, orgullo, arrogancia y envanecimiento.

Es importante aclarar que a Dios no le agrada la altivez, por tanto, mira de lejos a estas personas y no las atiende (Salmos 138:6). La Palabra de Dios advierte que tarde o temprano será su caída y quebrantamiento.

Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu… Proverbios 16:19

La soberbia es pretender vivir sin Dios. Esto hace referencia a todas las personas que viven a su manera, haciendo lo que quieren aunque esto no agrade a Dios. La Biblia dice: “no mentirás” pero mienten a diario; “amar a Dios sobre todas las cosas” y no apartan tiempo para orar y estudiar su palabra; “amar al prójimo” y no desean perdonar. ¡Esto es soberbia!

 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para nuestras almas”. Mateo 11:29

En este momento Jesús te hace una invitación  y te pide que lleves su yugo, siendo como Él: humilde y manso.

¿Quieres estar cerca de Dios? Entonces toma una decisión, deja de ser tú y permite que Cristo viva en ti, renuncia al orgullo y permite que Él tome el control, no pierdas más bendición y compañía del Señor.

Pide perdón y dile: ¡Quiero menguar para que crezcas tú!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend