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Lecciones de amor de 5 parejas de la Biblia

Probablemente el pasaje más conocido sobre el concepto del amor esté en 1 Corintios 13:4-8, donde dice: “El amor es paciente y bondadoso. El amor no es envidioso. No es presumido ni orgulloso. El amor no es descortés ni egoísta. No se enoja fácilmente. El amor no lleva cuenta de las ofensas. No se alegra de la injusticia, sino de la verdad. El amor acepta todo con paciencia. Siempre confía. Nunca pierde la esperanza. Todo lo soporta. El amor no tiene fin. Algún día, el don de profetizar cesará. El don de hablar en lenguas se acabará. El de conocimiento se terminará” (PDT). Aunque esos versículos por sí mismos demuestran las cualidades que tiene el verdadero amor, en la Biblia hay otras historias de las cuales podemos aprender sobre el tema. En esta ocasión sólo examinaremos a cinco parejas que nos dejaron lecciones importantes:

1. Adán y Eva (Génesis 2:204:1-2):

La primera pareja del mundo tuvo sus altos y bajos; sin embargo, hay algo relevante que ocurrió incluso antes que Eva fuera creada. Adán no tenía a nadie de su propia especie con quien compartir su vida, pero Dios hizo que cayera en un sueño profundo y de allí formó a Eva. Esto nos enseña que debemos ser pacientes en esperar a la persona adecuada y no forzar una relación solo porque creemos que está dentro de la voluntad de Dios. De la misma manera en que Dios creó a una pareja especialmente para Adán, Él tiene a alguien preparado para cada uno, y tan solo debemos confiar en que todo llegará su tiempo.

2. Abraham y Sara (Génesis 17:1-8, 15-22; 21:1-7):

Ellos tenían años de casados pero sin hijos. En aquel tiempo, no tener descendencia era considerado casi una maldición; sin embargo, Abraham y Sara mostraron fidelidad el uno al otro y también hacia Dios. Esto fue recompensado cuando Dios les mostró que tenía un propósito para ambos. En la actualidad ocurre lo mismo, cuando dos personas se casan, se convierten en uno solo y Dios los usa de manera individual pero también como a un equipo. Es por ello que es importante tenerlo como centro de nuestras vidas, para que se muestre en lo personal y conyugal.

3. Jacob y Raquel (Génesis 29:1-30):

Los tiempos han cambiado y actualmente casi ya no se requiere que el varón trabaje para ganarse la mano de su prometida. No obstante, Jacob tuvo que trabajar el doble para poder casarse con Raquel. Un dicho popular dice “sólo de amor no se vive” y esta historia demuestra que quien ama también provee. Las parejas son un equipo que deben trabajar en conjunto para su mantenimiento, tanto económico como espiritual.

4. Oseas y Gomer (Oseas 1:1-9, 3:1-3):

La historia que más se asemeja al amor de Dios por los hombres es la de Oseas y Gomer. Oseas demostró amor incondicional por Gomer pese a todas las circunstancias y a las actitudes de ella. Si bien resulta casi irreal pensar en que se puede amar de esa manera en la actualidad, debemos recordar que Dios lo hace cada día con nosotros. Él nos trata de acuerdo a su amor y no conforme a nuestros hechos.

5. Ananías y Safira (Hechos 5:1-11):

Esta pareja es un mal ejemplo de trabajo en equipo. Cuando Ananías mintió, Safira se unió al engaño y respaldó a su esposo. Esto demuestra que ellos no tenían a Dios como centro de su matrimonio; y por lo tanto, tuvieron que sufrir las consecuencias de su pecado. Cuando primero se ama a Dios, uno adquiere la capacidad de amar y corregir en amor a los demás. Sin Él, todas las acciones, por más que tengan buenas intenciones, terminan mal.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

3 consecuencias del pecado

Pecar es muy fácil, tal vez sea por ese motivo que minimizamos las consecuencias que tiene, y sólo nos damos cuenta de ellas cuando llega el tiempo de enfrentarlas. C. S. Lewis escribió “Tenemos una extraña ilusión de que el mero tiempo cancela el pecado. Pero el mero tiempo no hace nada ni al hecho ni a la culpabilidad de un pecado.” En la Biblia encontramos que el único que puede perdonar y olvidar nuestros pecados es Dios; sin embargo, esto no nos hace exentos de sufrir las consecuencias.

En Génesis 3 se relata la historia de cómo Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén debido a su pecado. A partir de ese entonces, todos sus descendientes (nosotros), fuimos privados de gozar de muchos privilegios. De esa misma historia podemos aprender que el pecado tiene los siguientes efectos:

1. Te aleja de Dios:

Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron de Dios. Esto demuestra que después de pecar, quien se aleja es el hombre y no Dios. Romanos 3:23 (TLA) dice: “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.” Dios no puede habitar en donde hay pecado. Además, cuando uno está en falta y ama lo malo del mundo, se vuelve enemigo de Dios (Santiago 4:4).

2. Te destruye:

El pecado afecta a la persona mucho más de lo que puede creer. El pecado trajo miedo y vergüenza a Adán y Eva; y eran sentimientos que ellos nunca antes habían experimentado. Usualmente cuando se comete un pecado procura esconderlo y mantenerlo en reserva; sin embargo, se ha comprobado que el guardar secretos es dañino para la salud y paz mental. Los pecados generan sentimientos negativos y destructivos para la persona; los cuales pueden llegar a ser difíciles de reparar.

3. Arruina tu relación con los demás:

Adán culpó a Eva, y ella a la serpiente. El pecado arruina la relación que tenemos con otros, no solo porque a veces preferimos culpar a otros; sino también porque la misma acción daña a los demás. Por ejemplo, las familias sufren por la infidelidad de uno de los cónyuges, un grupo se ve divide por un chisme o una mentira, el crimen de alguien afecta a la comunidad, etc.

¿Qué podemos hacer?

El pecado tiene una solución: Jesús. 1 Timoteo 2:5 dice que el único mediador entre Dios y los hombres es Cristo Jesús; por lo tanto, si uno quiere ser perdonado de sus pecados debe acudir a Él y confesar todas sus faltas. 1 Juan 1:9 (NTV) dice: “pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Dios es amor y quiere restaurar todas las consecuencias que trae el pecado. Para Él no hay nada imposible; sin embargo, no obliga a nadie a aceptar su amor. Dios te dice ahora Yo estoy a tu puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo.” (Apocalipsis 3:20, TLA)

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 mitos que crees que están en la Biblia

Los mitos están basados en hechos reales; sin embargo, esto distorsiona la verdad y confunde a las personas. La Biblia, por ser el libro más vendido y conocido en el mundo, tiene historias que se han popularizado, y muchas veces, distorsionado con el paso del tiempo. Éstos son algunos mitos que nacieron a partir de las narraciones bíblicas:

Todos sabemos que el primer pecado cometido en la Tierra fue la desobediencia de Adán y Eva. Pese a que la narración de lo acontecido se encuentra en los primeros capítulos del libro de Génesis, muchos creen que el fruto que Adán y Eva comieron fue una manzana.

Ésta creencia se hizo popular debido la similitud de las palabras “maldad” y “manzana” en la traducción en Latín de la Biblia (Vulgata). “Maldad” en latín es «malum», mientras que manzana es «mālum»«mālī». Sin embargo, en el hebreo original, la palabra es מִ]פְּרִ֥י] (peri) y significa “fruta”. En Génesis 2:16 se menciona al árbol de la ciencia del bien y del mal”, y más adelante, en Génesis 3:6, dice: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” En cada referencia que se hace al árbol de la ciencia del bien y el mal, nunca se especifica qué clase de fruto tenía; por lo tanto, es erróneo pensar que Adán y Eva pecaron porque desobedecieron a Dios al comer una manzana.

Muchos creen que Jonás fue tragado por una ballena, y esta suposición se ha reforzado gracias a las miles de imágenes que lo grafican de esa manera. Sin embargo, en Jonás 1:17 no menciona a una ballena, sino a un “gran pez”. Incluso Jesús, en el Nuevo Testamento, cuando se refirió a la historia, dijo: “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:40). Un artículo publicado en el Institute for Creation Research afirma que es muy probable que el animal que aparece en la historia de Jonás se haya extinguido hace miles de años. En los tiempos antiguos existían criaturas que no se parecen a ningún animal de la actualidad; no obstante, aún hay registros históricos de su existencia. Los estudiosos creen que la supuesta ballena que tragó a Jonás fue en realidad una enorme serpiente marina con cabeza de perro.

Hoy en día se sabe que la ballena azul es el animal marino más grande del mundo, y tal vez ése sea el motivo por el que sirve para ilustrar el tamaño del pez que tragó a Jonás. Por otra parte, debemos recordar que los investigadores no conocen los secretos y misterios del océano en su totalidad, pues, incluso actualmente hay partes inexploradas de los mares. Por lo tanto, cabe la posibilidad de que exista un animal incluso más grande que la ballena azul, pero del cual aún no se tiene registro.

Hay diferentes tipos de ángeles descritos en la Biblia; no obstante, no todos ellos tienen alas. En Hebreos 1:14 (TLA) dice que “los ángeles son solamente espíritus”, mejor dicho, sus cuerpos no tienen forma física como la de los humanos. Sin embargo, en otros pasajes podemos encontrar la referencia a dos tipos de ángeles que sí tienen alas: querubines (Éxodo 25:20) y serafines (Ezequiel 10:5). Aunque la información sobre los ángeles no es abundante, lo que sí sabemos es que son seres que fueron creados especialmente para alabar, adorar, servir a Dios, entre otras funciones más.

Antes de rebelarse contra Dios, Satanás fue un querubín. Según las descripciones de Isaías 14:12-15 y Ezequiel 28:12–19, era un ser hermoso y con gran poder. No hay referencia en la Biblia que señale que su apariencia cambió después que Dios lo expulsó del cielo. En muchas representaciones que se hace de Satanás, se le ve con el cuerpo de color rojo, con cuernos, alas de murciélago, patas de cabra, cola y sosteniendo un tridente, sin embargo, ése no es su verdadero aspecto. Esta imagen es el producto de años de creatividad de artistas, pintores y escritores, quienes utilizaron su imaginación para simbolizar la maldad. No obstante, en 2 Corintios 11:14 se nos advierte que “Satanás se disfraza como ángel de luz”; por lo tanto, no debemos creer que las representaciones gráficas de Satanás son su verdadera forma.

La lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia son calificados como los “siete pecados capitales”; y si bien todos ellos son transgresiones a la ley de Dios, esta lista no es una clasificación que aparezca literalmente en la Biblia. Ésta fue creada por el papa Gregorio Magno a finales del siglo VI para separar a los pecados en categorías según el grado en el cual iban en contra del amor. En Proverbios 6:16-19 se menciona que Dios aborrece “los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.” Los pecados mencionados en este versículo no son una categorización oficial ordenada según el grado de ofensa. Según Romanos 6:23, todos los pecados merecen condenación eterna; sin embargo, todos podemos ser perdonados cuando aceptamos el regalo de salvación de Dios.

La creencia popular dice que fueron “tres reyes magos” los que visitaron a Jesús. No obstante, en Mateo 2 dice que fueron unos magos, sin especificar si eran reyes o la cantidad exacta de personas. En otras traducciones de la Biblia se encuentra la palabra “sabios” en lugar de “magos”. Las personas que visitaron a Jesús cuando nació procedían de oriente y llevaron consigo tres regalos (oro, incienso y mirra), de allí nace el mito de que eran solo tres.

En el siglo VI, aparecieron por primera vez los supuestos nombres de los tres magos en el mosaico de San Apollinaire Nuovo (Rávena). Diez años después, se adaptó la representación para que cada uno tuviera una raza y edad diferente. De esa manera, Melchor representó a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos; las cuales eran las únicas razas conocidas hasta el momento. No obstante, la Biblia no señala si fueron tres o más magos, ni sus edades o razas.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

11 frases sobre la fe

No es fácil tener fe cuando atravesamos situaciones difíciles. Nos cuesta ser pacientes y ver el lado positivo de lo que ocurre. Sin embargo, éstos son los momentos en los cuales debemos acercarnos más a Dios. La fe es un regalo que proviene de Él (Efesios 2:8) y podemos obtenerla si tan solo la pedimos. Cuando confiamos en las promesas de Dios debemos estar seguros que Él las cumplirá, así como lo dice Hebreos 11:1 (TLA), “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.”

Éstas son algunas otras frases inspiradas en la Biblia que te fortalecerán en momentos críticos.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hábitos que te hacen perder la credibilidad

Cada persona tiene una reputación por la cual es conocido; sin embargo, hay malos hábitos que destruyen nuestra buena imagen y tal vez no estamos conscientes de ellos. Éstas son algunas prácticas que hacen que los demás duden de tu palabra, te vean como una persona no confiable y pierdas tu credibilidad:

1. Dices algo y luego aseguras que estabas bromeando:

Usar la frase “estaba bromeando” con mucha frecuencia puede hacer que pierdas tu prestigio. El problema no radica en ser gracioso o divertido, sino que esta frase causa que los demás no sepan distinguir entre cuándo estás bromeando y cuándo dices la verdad. La risa es muy importante en nuestras vidas, pero también debemos encontrar un balance y utilizarla en el tiempo adecuado. De lo contrario, las personas que nos rodean pueden pensar que no nos tomamos nada en serio o que somos mentirosos.

2. Prometes y no cumples:

No cumplir tus promesas hace que las personas no sólo duden de ti, sino que también pierdas su confianza. Si no crees poder cumplir algo, es mejor que no digas que lo harás. No aceptes compromisos sólo para no quedar mal ante otros. Es mejor que te rehúses a hacer algo y ser fiel a tu palabra, que prometer y después no cumplir.

“Si quieres decir “sí”, solamente di “sí”, y si quieres decir “no”, solamente di “no”. Todo lo que se diga de más, viene del maligno.” Mateo 5:37 (PDT)

3. Mientes mucho:

Una frase popular dice “en boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”. Esta expresión resume una de las malas consecuencias de la mentira. Tu credibilidad y tu relación con los demás se destruye cuando mientes demasiado; además, arruina tu relación con Dios.

Dios no soporta a los mentirosos, pero ama a la gente sincera.” Proverbios 12:22 (TLA)

4. No eres consistente en el tiempo:

Si un día dices una cosa y al día siguiente cambias de opinión, las personas que te rodean dejarán de creerte. Incluso si cambias de parecer por motivos externos y no porque eres mentiroso, para los demás será difícil confiar en alguien que no es consistente con el tiempo. Por lo tanto, se cuidadoso con tus palabras y no te dejes guiar por el momento.

Medirse en las palabras es proteger la vida, pero el que habla demasiado termina destruyéndose.” Proverbios 13:3 (PDT)

5. Dices muchas versiones del mismo hecho:

Cuando algo sucede y cuentas distintas versiones del mismo hecho, las personas te perciben como mentiroso y alguien en quien no se debe confiar. Para evitar perder tu credibilidad por esta mala práctica, limítate a contar la verdad de lo ocurrido y no agregues detalles que no existen. De esta manera los demás sabrán que eres digno de creer y confiar.

El testigo verdadero dice la verdad; el testigo falso siempre dice mentiras.” Proverbios 14:5 (TLA)

 

 

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¿La voluntad de Dios o la mía?

¿Alguna vez has visto a los niños hacer rabietas para conseguir algo? Cuando están empecinados con obtener lo que quieren, ellos recurren a todos los medios que conocen para que sus padres cedan ante sus demandas. La gran mayoría de veces, su elección no es la mejor, pero eso no les importa y solo se enfocan en tener lo que quieren.

En ocasiones, los cristianos actuamos de la misma manera. Nos dejamos guiar fácilmente por nuestros planes y deseos. Pensamos que nuestras ideas son mejores y, que por consiguiente, Dios también está de acuerdo con ellas. Creemos que nuestros anhelos son una señal directa de Dios y que tal vez ésa deba ser su voluntad. Esto nos lleva a orar con fervor y pedir para que se realice aquello que aspiramos. Sin embargo, pasa el tiempo y parece como si no tuviéramos respuesta.

La constancia y perseverancia son ingredientes muy esenciales cuando se quiere lograr algo; no obstante, se convierten en algo negativo cuando nuestros planes son los de Dios. Nosotros pensamos que nuestros deseos ayudarán para bien en el futuro, pero olvidamos que el único que sabe lo que ocurrirá en el mañana es nuestro Creador; así lo dice Proverbios 20:24 (TLA): “Nadie sabe cuál será su futuro; por eso debemos dejar que Dios dirija nuestra vida.”

La mejor manera de orar es pedirle a Dios: “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10) y que no prevalezcan nuestros propios deseos, sino lo que Él considere mejor. De esta manera, no solo estamos honrando y adorando a Dios, sino que también estamos haciendo lo mejor para nosotros.

“El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor.”
Proverbios 19:21 (NVI)

 

 

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¿Tus acciones eclipsan tus palabras?

En ocasiones decimos frases que luego no cumplimos, o que contradicen totalmente nuestras acciones. Podemos ser buenos oradores y decir las palabras justas en el tiempo adecuado, pero si no hacemos lo que decimos, no tienen valor alguno.

Como seguidores de Cristo debemos amar a todos sin excepción. En ocasiones, esto resulta difícil de lograr, especialmente cuando se trata de amar a quienes nos hacen daño, rechazan, u odian; sin embargo, nuestro deber es demostrar aquel amor que recibimos de parte de Dios. Es por ello que, tal vez, en nuestro intento por cumplir este mandato, intentamos amar por medio de nuestras palabras mas no por nuestras acciones.

De nada vale tener los mejores deseos si nuestros hechos eclipsan nuestras palabras. 1 Juan 3:18 (PDT) dice “Hijitos, nuestro amor no debe ser sólo de palabras, pues el verdadero amor se demuestra con hechos.” Por lo tanto, procuremos llevar un mensaje coherente a los demás y no practiquemos lo que dice Juan 13:34-35 (TLA): Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros. Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo.  Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores.”

 

 

 

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Versículos bíblicos para dedicar en cumpleaños

Cualquier fecha es motivo para dedicar versículos bíblicos que edifiquen a alguien, pero sin duda, los cumpleaños son una ocasión aún más especial. Lo ideal en estas ocasiones es decir palabras que nazcan de lo más profundo de nuestro corazón y que expresen nuestro afecto hacia el agasajado. Sin embargo, también podemos aprovechar en infundir aliento y decir bendiciones. Éstos son algunos textos bíblicos para dedicarle a alguien por su onomástico:

Salmos 20:1, 4 (TLA)

“Que Dios te responda cuando te encuentres en aprietos; que el Dios de Israel te brinde su protección. Que Dios te conceda lo que pidas de todo corazón, y que haga realidad lo que pienses hacer.”

Salmos 37:4-6 (TLA)

Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas. Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor; así todos verán con claridad que tú eres justo y recto.”

Salmos 90:12 (RVR1960)

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”

Salmos 91:11 (NTV)

“Dios mismo les dirá a sus ángeles que nos cuiden por todas partes.”

Proverbios 9:11 (DHH)

“Gracias a la sabiduría, vivirás mucho tiempo y aumentarán los años de tu vida.”

Jeremías 29:11 (NTV)

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.”

Lamentaciones 3:22-23 (NTV)

¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana.”

Sofonías 3:17-18 (DHH)

El Señor tu Dios está en medio de ti; ¡él es poderoso, y te salvará! El Señor estará contento de ti. Con su amor te dará nueva vida; en su alegría cantará como en día de fiesta.”

3 Juan 1:2 (NTV)

“Querido amigo, espero que te encuentres bien, y que estés tan saludable en cuerpo así como eres fuerte en espíritu.”

 

 

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