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Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Soledad

El salto tecnológico que la humanidad ha dado es impresionante, el internet se ha convertido en una herramienta poderosa para superar los límites de espacio y tiempo; todo parece indicar que por las facilidades que tenemos todos estamos en contacto con alguien.

Pero ante este gran avance, hoy son muchas las personas que dicen sentirse solas ¿Qué está sucediendo? Lo que parecía un gran adelanto para el hombre se ha convertido en un motivo de preocupación.

¿Te sientes solo?

El sentimiento de soledad no discrimina a niños, adolescentes, jóvenes o personas adultas, esa sensación de vacío en el corazón puede llevarte a encerrarte voluntariamente en una prisión. Quizás tu madre, tu padre, amigos, hijo, novio y compañero te haya abandonado voluntaria o involuntariamente y hoy estás desesperado pensando que tu vida no tiene sentido y no encuentras una razón para vivir.

Recuerda estás palabras ¡NO, ESTARÁS SOLO JAMÁS! “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí” Salmos 27:10 (DHH), elimina esa sensación de vacío reconociendo que Dios estará contigo siempre.

Jesús en el momento en que se encontró solo, sin la compañía de sus discípulos porque habían sido dispersados, nos enseña una verdad “(…) Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo” Juan 16:32 (NTV).

Si estás luchando contra esa sensación de soledad y tus heridas te duelen demasiado por lo sucedido, decide hoy ya no vivir así, no te acostumbres a ese estado y comienza a llenar ese vacío con el amor de Dios.

¡Él está contigo! Aunque todos te hayan dado la espalda, Dios no te ha dejado y no lo hará y quiere que comprendas esa verdad.

Dios te dice hoy: “Mi presencia irá contigo” Éxodo 33:14 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

 

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Hijo adoptivo

Hoy en día podemos ver que muchos niños pierden a sus padres por diferentes razones, quedando al cuidado de algún familiar o de una institución. Muchos de estos pequeños son maltratados y obligados a hacer cosas que deshonran su integridad y experimentan la soledad en este mundo lleno de maldad. Estos niños necesitan de protección, cariño, compañía y sobre todo amor de padre.

Muchos hemos sido como huérfanos, menospreciados, no valorados, nadie daba nada por nosotros, pero Dios puso su mirada en  todos aquellos que estábamos desprotegidos y decidió adoptarnos y hacernos sus hijos.

“… nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad…” Efesios 1:5 (NVI)

Dios puso su mirada en ti, te adoptó como su hijo con el mejor acto de amor, sufriendo  la muerte de su Hijo en la cruz.

Ya no te sientas solo porque ahora el Señor  es tu protector, guía, mentor, proveedor, defensor y sobre todo tu Padre quien te ama con amor eterno.

El Señor ya te aceptó como su hijo, lo único que tienes que hacer es recibirlo y creer en su Nombre para que no vivas como huérfano. Dios te adoptó y te hizo suyo, te dio todos los derechos  de  un hijo y te hizo heredero en su reino.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…” Juan 1:12(RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga

 
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No pidas antes de tiempo

Como hijos de Dios debemos aprender a aceptar todo lo que Él  nos va dando aunque no recibamos lo que pedimos. Nuestro Padre nos ama y por esa razón tiene que ir moldeando nuestra paciencia, fe y emociones hasta alcanzar la madurez suficiente para poder administrar lo que ponga en nuestras manos.

En la parábola del hijo pródigo, se menciona que el menor de los hijos exigió su herencia, su padre concedió el pedido y le dio lo que le correspondía.  No después de muchos días, reunió todo y se fue  a otro lugar donde malgastó  su dinero. En ese entonces vino gran hambre a aquella ciudad y él no tenía con qué hacer frente a esa situación; entonces,  tuvo que cuidar cerdos queriendo comer algarrobas para saciar el hambre que tenía. Este joven, no estaba preparado para poder administrar responsablemente lo que se le había entregado.

Muchos sólo nos limitamos a pedir como este joven, creemos que Dios nos tiene que dar todo lo que pidamos en ese mismo instante aunque no tengamos la madurez suficiente para poder recibir  lo que queremos y justamente ese es el motivo por el cual muchas veces no vemos la respuesta positiva a nuestras peticiones, porque posiblemente,  al no estar preparados solamente malgastaríamos las bendiciones; es mejor esperar su voluntad para recibir lo que pedimos porque todo tiene su tiempo.

No cometas el mismo error de este joven que pidió su herencia sin estar preparado para poder hacerse responsable de lo que su padre le había dado. Para poder recibir las bendiciones de Dios, necesitas tener madurez y mucha responsabilidad para poder disfrutar de lo que el Padre ponga en tus manos. ¡Pide todo a su tiempo!

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés 3:1(RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga
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Sin armas

Cuentan que cierto padre tenía dos hijos, quienes en una ocasión regresaron a su casa borrachos a las dos de la mañana. El padre los esperó levantado y les entregó una pistola a cada uno.

La sorpresa les devolvió el sentido y preguntaron  a su padre por qué hacía esto, a lo que contestó:

  • Vayan arriba y maten a su madre, sería menos cruel para ella que la asesinen con esas pistolas a que lo hagan de a poco como lo están haciendo.

En muchas ocasiones nuestras actitudes, palabras y actos pueden estar destruyendo a las personas que amamos.

No necesitamos ejercer fuerza o violencia sobre otros para lastimarlos, las peores heridas son aquellas que dejan las  palabras ofensivas, la indiferencia y  hasta el resentimiento que guardamos por cosas que no valen la pena recordar ni dales el lugar de privilegio que tienen en nuestras vidas.

Los familiares y amigos de aquellos que son víctimas de algún vicio quizás son los que mejor pueden describir cómo el problema de su ser querido los va acabando poco a poco. El encierro que viven al ser dependientes del alcohol, drogas, tabaco, juego, pornografía, etc. no sólo destruye a la persona que ha caído en ese vicio, sino a quienes lo aman.

Y lo mismo sucede cuando guardamos rencor u odiamos a alguien, quizás de forma más sutil pero con las mismas consecuencias. En 1 Juan 3:15 dice:

“Todo el que odia a un hermano, en el fondo de su corazón es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene la vida eterna en él”. (NTV)

No se necesitan armas para dañar a las personas, podemos ir matándolas poco a poco. ¿Estás resentido con alguien? ¿Has estado actuando erróneamente? ¿Cómo son tus palabras y actitudes con las personas que te rodean? ¿Cómo tratas a tus hijos? ¿Respetas a tus padres?

Si tus palabras, actitudes y hechos no han estado ayudando ni edificando a quienes te rodean, reconsidéralas y busca cambiarlas, no destruyas a quienes te aman.

 

 

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¿Estás en el lugar correcto o en el que te conviene?

Muchos creen que el ser cristiano es una vida llevadera y fácil de emprender, pero no se dan cuenta de es un recorrido lleno de renuncias. Es estar en el lugar correcto y no donde nos conviene a nosotros.

El lugar correcto de todo creyente es aquel en el que Dios nos ha puesto para servir en obediencia. Cuesta entender que hemos sido llamados para ser siervos como Cristo, Él se negó por completo y le dijo a Dios: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.  (Lucas 22:42 RVR1960)

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.  Filipenses 2:5-8 (RVR1960)

¿Qué implica estar en el lugar correcto?

Tenemos que aprender a aceptar el lugar que Dios eligió para nosotros, con el fin de que Él pueda cumplir su voluntad en nuestras vidas.

El lugar correcto implica  estar sujetos en obediencia, cumpliendo  lo que Dios manda en su palabra. Muchas veces vamos a tener que  hacer lo que no queremos, pero sí  lo que Él quiere que hagamos aunque no nos guste.

Debemos aprender a depender de Dios  en los momentos más críticos de nuestra vida. Cuando estamos en el lugar correcto, podemos hacer todo en obediencia sin rehusarnos a  nada, haciendo las cosas por amor a su nombre y ÉL promete bendecirnos.

Muchas  veces, tenemos un llamado de Dios pero preferimos estar en el lugar que nos conviene. “Jehová, habló a Jonás diciendo: «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad y pregona contra ella; porque su maldad había subido delante de Él.»” Jonás 1:2 (RVR1960) Jonás prefirió buscar su seguridad y lo que le convenía en ese momento, desobedeciendo así a la voz del Padre.

Cuando estamos en el lugar que nos conviene  nos cuesta obedecer a Dios, hacemos lo que creemos que está bien y no cumplimos con lo que Él manda en su Palabra. No confiamos en el Señor y creemos que podemos solucionar cada situación a nuestro modo, también nos cuesta dedicar nuestro tiempo por amor a Él.

Al buscar lo que nos conviene, estamos desobedeciendo, perdiendo así la protección y bendición de Dios. ¿Estás en el lugar correcto o donde te conviene?

“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” Génesis 22:18  (RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

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¡Lo hago por tu bien!

¿Alguna vez escuchaste estas palabras?

¡Es por tu bien!

¡Lo hago porque te amo!

¡Cuando seas grande lo entenderás!

En algún momento de nuestras vidas hemos recibido esas palabras de parte de nuestros padres, tutores y personas que quieren nuestro bien ¿Cuál fue nuestra reacción o sentimiento en ese momento?

Todo buen creyente sabe que Dios es su Padre, “¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? (…)” Hebreos 12:5 (NVT), como hijos amados sabemos que en el momento necesario y justo Dios tendrá que decirnos estas mismas palabras:

¡Lo hago por tu bien!

Cuán difícil es comprender que un NO o un ESPERA de parte de Dios es por el bien de uno mismo, pero muchas veces, al igual que cuando éramos niños, nos enojamos y pensamos que Él es injusto, malo y que no escucha nuestras oraciones.

Hebreos 12: 6 dice: “Pues el Señor disciplina a los que ama  y castiga a todo el que recibe como hijo” Como buen Padre Dios quiere lo mejor para ti y por ello en algunas circunstancias tendrá que darte un NO o un ESPERA como respuesta, pero lo hará porque te ama.

La disciplina no es sinónimo de odio sino de amor y respeto, quien verdaderamente ama, corrige y querrá lo mejor para la persona. Si estás pasando ese tiempo de disciplina en Dios, no te preocupes pues es por tu bien.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11 (NVT)

Los planes que Él tiene para ti en todas las áreas de tu vida son buenos y perfectos, no dudes de que quiere lo mejor para ti y aunque no era lo que esperabas recuerda que solamente Dios sabe lo que verdaderamente necesita su hijo.

Por Judith Quisbert.

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Bendición más que riquezas.

La bendición es la expresión de un deseo benigno que se dirige a una persona; Dios quiere que como sus hijos seamos bendecidos en todas las áreas de nuestras vidas.

Muchos piensan que ser bendecido es pedir a Dios cosas grandes, que en varios casos tienen que ser visibles y tangibles. Cuántas personas creen hoy en día que la bendición de Dios se encuentra en tener las mejores cosas materiales, mucho dinero en el  banco o vestir la ropa de moda del momento; es un error pensar que sólo lo material es una bendición del Padre y si no lo reciben piensan que el Señor no está atento a sus necesidades.

El deseo de Dios es que nos vaya bien en todas las cosas que emprendamos cada día, también desea que tengamos salud para poder disfrutar de lo que Él nos da. Tenemos que tener la madurez suficiente para poder administrar lo que Dios  pone en nuestras manos.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” 3 Juan 1:2

Hay bendiciones que son más que riquezas, como: Tener salud, ser amado y amar, paz en el corazón a pesar de las pruebas, disfrutar de unos padres, un hijo, la dicha de tener amigos, la vida que Dios nos da cada día, un trabajo, un esposo y una esposa que te ama y disfrutar de todo lo que nuestro Padre ha creado para consentirte porque eres valioso para Él.

Las cosas más pequeñas, que creemos menos importantes, hacen de nuestras vidas algo perfecto. Disfruta de todo lo que Dios te da cada día y recuerda que hay bendiciones que no siempre son riquezas.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.”  Salmo 23:1-2

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

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Alcanza tu promesa por fe

¿Qué es una promesa?

Es un compromiso que asume  una persona con otra a través de la palabra. Una promesa es un gesto que surge de lo  más profundo del corazón.

Dios, hace un compromiso por medio de su Palabra de cumplir cada  promesa, este es el deseo de su corazón. De seguro tienes promesas de parte del Padre y no has sabido cómo alcanzarlas.

Lo primero que tienes que tomar en cuenta para poder ver cumplida una promesa es  la fe,  ten la certeza y la convicción de que la recibirás en el momento que Dios disponga.

Tienes que aprender a llamar a las cosas que no son con si fuesen, esto es confiar totalmente en Dios porque Él es quien cumple a su palabra.

Es creer aunque la mente diga que es imposible, luchar contra todo aquello que se levanta  para impedir el cumplimiento de la promesa de Dios; no dejes de confiar en el Señor aunque todo se torne complicado para ti.

Fortalécete en la fe y no te debilites, no dejes que lo que pasa a tu alrededor te haga perder el sentido, la estabilidad y el conocimiento. Aunque creas que es demasiado tarde para recibir tu promesa y  parezca imposible a ojo humano, no dudes en tu corazón

Tienes que estar convencido que Dios es poderoso para cumplir sus promesas, cree firmemente y mantente seguro de que lo vas a recibir.

La llave maestra para poder recibir una promesa de parte de Dios es la fe, que está acompañada de la perseverancia; no debes dejar  que la duda pueda ingresar a tu corazón para entorpecer  el cumplimiento de lo que Dios te ha prometido.

“Y así, después de esperar con paciencia, Abraham recibió lo que se le había prometido”. Hebreos 6:15 (NVI).

Por Miguel Ángel Veizaga

 
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La imagen correcta

Una historia cuenta que un hombre trabajaba en su despacho cuando entró su hija pequeña al borde de un ataque de nervios, medio llorosa y compungida.

– ¿Qué pasa hija? ¿Por qué estás tan deprimida? – le preguntó su padre.

– ¡Es que mi mesa se desordena muy fácilmente! – Dijo la niña.

– Enséñamelo.

Fueron a la habitación de la niña y enseñándole la mesa le dijo: ¿Ves? Yo la ordeno, pero se desordena demasiado fácilmente.

El padre extrañado le dice: Enséñame cómo es la mesa cuando está ordenada.

La niña recogió todo, puso la taza con los lápices arriba a la derecha, una libreta arriba a la izquierda, una regla a la derecha, una goma de borrar abajo a la izquierda y así sucesivamente hasta que al fin, contenta, dijo sonriendo:  – ¡Ya está!

El padre, extrañado pregunta: ¿Y si cambio esto de aquí, un poco a la izquierda?

– ¡Ah no Papi! Así ya no está ordenada.

– ¿Y si tomo esto otro y lo cambio por esto?

– ¡Me la desordenas más!

– ¿Y si cambio de sitio la taza de los lápices por la libreta?

La niña, al borde de las lágrimas le dijo: ¡Papa! ¡Me estás desordenando toda la mesa!

– No, hija no, la mesa no está desordenada. Lo que pasa es que tú tienes muchas imágenes para que la mesa esté mal, y sólo una para que esté bien.

Al igual que la niña, nosotros tenemos una imagen de cómo nos gustaría que fuera nuestra vida, de cómo sería perfecta. Queremos  hacer todo en base a esa imagen que tenemos en nuestra mente, buscamos que nuestras vidas sean iguales a las que vimos en una película o la  que vemos en los demás y cuando nos damos cuenta que no es como queremos nos desesperamos, nos angustiamos y deprimimos.

Otras veces hemos alcanzado lo que queríamos pero sucede algo que da un giro a nuestras vidas, un cambio inesperado,  y creemos que el mundo se ha terminado, que ya no hay nada más, cuando en realidad, puede ser que Dios esté ordenando nuestras vidas para que lleguemos a ser lo que Él quiere que seamos.

Si tu vida no es exactamente igual a como la soñaste ó si ha sucedido algo que ha cambiado tus planes inmediatos, que ha reformulado todo lo que hacías y lo que tenías, no te desesperes, da gracias a Dios porque Él sabe lo que es mejor para ti y porque Él ve mucho más allá de lo que nosotros podemos ver.

“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse”. Isaías 55:8

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La respuesta es ¡no! pero te amo

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” Santiago 4:3

Cuando pensamos en paternidad, seguramente lo asociamos rápidamente con tres características: Protección, Corrección y Provisión.

Cuando el padre está en la casa, trae a los hijos una sensación de seguridad, de que todo está bien, cualquier problema que se presente, está papá para resolverlo. Por eso vemos que cuando el padre falta, ya sea porque ha fallecido o bien porque se encuentra ausente, hay una carencia en los hijos que los lleva a sentirse inseguros.

Provisión: Otra de las características del padre es la de proveer para el hogar, es necesario que el hombre cumpla esta función que es de vital importancia.

Corrección y Disciplina: También el padre es encargado de corregir y poner límites, o por lo menos se espera que lo haga, claro que esto también involucra a las madres. Es necesario tener un sano equilibrio en esto, porque es tan malo el exceso de limites como su falta, lo mismo podríamos decir para la protección.

Ahora, si en lugar de hablar de un padre terrenal, hablamos de nuestro Padre celestial, que seguros podemos sentirnos sabiendo que en El encontramos protección, provisión y corrección.

Hablando de esta ultima y aunque a veces no nos guste, que importante es cuando un padre dice no.

Uno humanamente tiende a querer satisfacer al máximo las necesidades de los hijos, en lo que piden, quieren o necesitan, sin embargo a veces necesitamos poner límites y decir no. Lo mismo pasa con nuestro Dios, me imagino en su corazón de padre, queriendo responder cada oración pero a veces y por nuestro bien necesita decirnos que no.

Al momento nos sentimos frustrados, pero tal vez nos lleve tiempo, comprender que el tenia un plan mejor que el que yo había pedido.

¿Qué hacemos frente a los no del Señor? ¿Nos frustramos? ¿Nos entristecemos y pensamos esto no funciona?, ¿pensamos en dejar todo? Si aprendemos aceptar los no del Señor, quitándoles el aspecto negativo que generalmente le damos, realmente podremos comprender que El nos sorprende incluso más abundantemente de lo que nosotros esperamos.

Un no a tiempo, puede evitar muchas malas decisiones, ahorrarnos años de angustias, si Dios cierra un camino, puedes estar seguro que abrirá uno mejor aún donde no hay nada. Confía en El y pronto habrá un sí mucho más grande para tu vida.

Por Daniel Zangaro

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Con la fe de un niño

Una pobre mujer americana cuyo marido había sido enrolado en el ejército Federal durante la guerra civil en Estados Unidos, quedó desamparada con cuatro hijitos, en aquel tiempo cuando los gobiernos no proveían para tales necesidades.

Entre sus hijitos había un niño de seis años que había aprendido a confiar en el cuidado de su Padre Celestial, y cuya fe nunca fallaba. Todo el tiempo su tierna voz estaba lista para consolar y animar a su madre con sus dichos infantiles. Cuando el tonel de harina estaba por vaciarse el corazón de la madre se oprimía; pero el pequeño observó que siempre volvía a llenarse, pues la caridad  de varios granjeros amigos de la necesitada familia proveían lo necesario.

Un día mientras la madre sacaba harina del tonel, el niño se hallaba sentado a su lado sobre el suelo, reflexionando al parecer. De repente una  idea pasó por su mente y levantando la cabeza exclamó: “Madre, me parece que Dios oye cuando rascamos el fondo del barril”.

Dios siempre está atento a nuestras necesidades y escucha nuestras oraciones. Quizás a veces creemos que no es así  porque nos desesperamos cuando la respuesta no llega, cuando las cosas no son como nosotros quisiéramos, pero sin duda alguna Él está en control.

La fe del niño de la historia no sólo movía la mano de Dios, sino que sostenía a la atribulada madre. Nosotros debemos procurar ser iguales que el pequeño, no sólo confiando plenamente en nuestro Padre y su provisión, sino que podamos ser un ejemplo y dar aliento a quienes nos rodean. No es fácil, sin duda alguna, pero ¿Qué ganamos amargándonos?

“Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos? Mateo 6:26 (NTV)

Si Dios tiene cuidado de las aves, también cuidará de ti, de tu familia, de los seres que amas y suplirá todas sus necesidades.

Confía en Dios, tu vida es muy valiosa para Él y quiere bendecirte con mucho más de lo que esperas. No pongas más barreras ni “peros” ni mires las circunstancias, sólo cree y Dios hará el milagro que necesitas en su tiempo y de acuerdo a su perfecta voluntad.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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