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Ora por ellos

Cuando la enfermedad toca a nuestros seres queridos es cuando comenzamos a pasar más tiempo en oración e incluso, en medio de la desesperación, las personas que decían no creer en Dios comienzan a elevar oraciones para que la persona que ama sea sanada.

¿Pero qué sucede cuando son otras las personas que están enfermas?

Una muestra de amor al prójimo es orar por ellos. Por ejemplo, una persona que estuvo muy enferma durante mucho tiempo dijo: “El dolor es tan fuerte que no puedo orar sólo puedo llorar, mi cuerpo me duele” En medio de su debilidad estaba comenzando a bajar los brazos y no porque no tenía fe sino que su estado físico era muy débil.

Santiago 5:14 dice: ¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.  (NTV) ¡Qué importante y necesario es orar por los demás! No solamente nos limitemos a pedir un milagro por alguien cercano a nosotros, oremos por todos los enfermos.

El amor no solamente se expresa en palabras sino también a  través de las acciones y orar por el otro es un acto de amor “Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:39 (NTV).

Cada día de nuestras vidas es una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente, pero también es una ocasión para bendecir a los demás. No te cierres solamente a velar por tu bienestar y el de los tuyos, sino que tienes el deber de mirar más allá e interceder por quienes están pasando por tiempos de debilidad y dolor.

Tu oración puede ser la oportunidad para que el que sufre encuentre descanso y experimente un milagro en su vida, Santiago 5:15 dice: “Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere; y si ha cometido pecados, será perdonado” (NTV)

Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos significa tener con ellos la actitud que nos gustaría que ellos tengan con nosotros y darles el trato que desearíamos recibir “Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe” Gálatas 6:10 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No se preocupen por nada

¿Por qué vivimos preocupados si tenemos un Dios Todopoderoso? Sencillamente porque no lo conocemos en su totalidad  y nuestra relación de comunión con Él es inconstante. Vivir preocupado es dejar de creer en los planes de Dios y sus promesas.

En nuestra vida diaria nos preocupamos tanto por nuestros problemas y necesidades básicas, que terminamos perdiendo la salud de nuestro cuerpo y la vida misma porque, sin darnos cuenta, nuestras preocupaciones han ocupado el primer lugar que le pertenece a Dios y nos hemos olvidado de buscarlo.

En Lucas 12:22-31. Jesús dice: “no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento para comer o suficiente ropa para vestirse. Pues la vida es más que la comida, y el cuerpo es más que la ropa. Miren los cuervos. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque Dios los alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? Miren cómo crecen los lirios. No trabajan ni cosen su ropa; sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos. Y, si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, y él les dará todo lo que necesiten.

Si Dios alimenta y da refugio a las aves, ¿Cuánto más a nosotros? Si Él es quien nos dice, no te preocupes por nada, búscame, dime lo que necesitas; ¿Por qué no podemos confiar en ÉL?

“Benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.” Jeremías 17:7.

No olvidemos que Dios tiene control absoluto de todas las cosas y que siempre está dispuesto a ayudarnos. Si hemos dejado de confiar en ÉL y nos hemos preocupado más por nuestras necesidades, hoy es un buen día para entregarle a Dios todas nuestras angustias y preocupaciones.

La palabra de Dios dice: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

Oremos:

“Señor, gracias por tu palabra y por orientarme. Me acerco a ti porque te necesito, he estado muy afanado en otras cosas y he dejado de buscarte. Por favor, ten misericordia de mí y ayúdame a partir de hoy a buscarte primero. Te entrego mis problemas, preocupaciones y angustias. Deposito toda mi confianza en ti porque sé que Tú tienes el poder para transformar toda situación para gloria y alabanza de tu nombre, gracias porque prometes cuidarme. Amén”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 maneras de relajarte cuando estás estresado

Un poco de estrés nos ayuda a ser responsables y cumplir con nuestras obligaciones; pero, mucho estrés nos deja profundas secuelas emocionales y físicas. Es importante aprender a equilibrar todos los aspectos de nuestra vida y no dejar que ninguno se vaya al extremo; es por ello que debemos controlar el estrés antes que él nos controle. Éstas son algunas maneras rápidas con las que puedes relajarte:

1. Toma un baño de agua caliente:

Muchos estudios científicos han demostrado que tomar un baño de agua caliente tiene beneficios para la salud, pues, ayuda a la circulación sanguínea, relaja los músculos y el sistema nervioso, reduce el nivel de azúcar en la sangre, fomenta el balance de las hormonas, además, ayuda a la regeneración de las células de la piel. Ya sea en la ducha o en la bañera, el agua caliente es una forma rápida de relajar tu cuerpo y disminuir el estrés.

2. Camina:

Los médicos recomiendan mantener el cuerpo en constante movimiento y no llevar una vida sedentaria. Aunque no parezca, esto puede ser un gran remedio anti estrés. Cuando quieras despejar tu mente y alejarte de tus preocupaciones, sal a caminar a algún lugar que te parezca tranquilo y donde puedas disfrutar el ambiente. Recuerda que ese paseo no es para que te concentres más en tus problemas, sino para que te relajes y te concentres en cosas positivas.

3. Desconéctate de la tecnología:

El sonido de las notificaciones, o la ausencia de ellas, puede añadir más estrés a tu vida. No dejes que la tecnología se convierta en una carga más; separa un tiempo para disfrutar de alguna otra actividad que no incluya aparatos electrónicos y verás la diferencia. También puedes dedicar esos momentos para culminar alguna otra tarea que dejaste pendiente, o simplemente para tomar una siesta corta.

4. Canta y baila:

No importa si tienes una voz prodigiosa, o si cuando cantas todos huyen; lo importante es cantar. La música tiene un efecto casi instantáneo porque puede cambiar tu sentido del humor en cuanto comienzas a cantar. Si a esto le añades los beneficios del baile, comprobarás cómo tus preocupaciones se sienten más ligeras. Si sabes tocar algún instrumento musical, no desaproveches tu talento y ponlo en práctica. ¡La música es un regalo y debemos aprovecharla!

5. Lee:

La lectura disminuye el estrés. Algunas personas se quedan dormidas cuando leen, pero este hecho -además de ser una señal de falta de práctica en lectura- es un signo de relajación. La lectura hace que uno se interne en un estado de tranquilidad y se enfoque en el tema sobre el cual está leyendo; por lo cual, es una cura rápida para la preocupación. Un excelente libro que te ayudará en cualquier momento es la Biblia, allí encontrarás textos como éste: Perdida ya toda esperanza, llamé a mi Dios, y él me respondió; ¡me liberó de la angustia! Dios está conmigo: no tengo miedo. Nadie puede hacerme daño.” (Salmos 118:5-6 TLA).

6. Pasa tiempo con tus amigos:

No tengas miedo de confiar tus preocupaciones a alguien. Los verdaderos amigos estarán allí para entenderte, y si no les dices qué te ocurre, no hay manera de que ellos lo sepan. Cuando necesites alejar el estrés de tu vida, reúnete con tus amigos y pasa tiempo de calidad con ellos. Si por motivos de tiempo es difícil que te encuentres con ellos, siempre puedes confiar con Dios. Él es el amigo más fiel que puede existir, y además, está interesado por ti.

7. Practica tu pasatiempo preferido:

Si tienes un pasatiempo, entonces dedica un tiempo para hacerlo. Si hay algo que te gustaría hacer pero que no te atreves, entonces ahora es el mejor momento. Reemplaza tus preocupaciones con alguna actividad que mantenga tu mente centrada en otra cosa. Recuerda que tu actitud influye mucho en los resultados que obtengas. Si estás predispuesto a lo malo, entonces eso es lo que ocurrirá; pero, si te concentras en lo bueno, verás que hay más razones por las cuales estar felices que por las que estresarse.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

¿Preparado para la prueba?

Es terrible tener un examen sorpresa cuando uno no está preparado. ¿Te ha pasado? Cuando el educador  ingresaba al curso y decía: “empezaremos la clase con una prueba sorpresa para ver el conocimiento que presentan” La mayoría de los estudiantes se aplazaban porque no estaban listos.

Así el Señor probó a sus discípulos para ver si estaban preparados. La palabra de Dios dice:

“Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos.

Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.

Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.  Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.” Juan 6:1-13

El primer hombre en ser probado fue Felipe y fue el primero en reprobar, puesto que mencionó que el dinero que tenían no abastecería para alimentar a todas las personas que se encontraban en aquel lugar. El segundo en aplazarse fue Pedro, quien afirmó que el poco alimento que había no era nada para tantos.

En toda esa multitud sólo hubo un niño que aprobó, aquel que a pesar de ver una gran cantidad de gente llevó sus cinco panes y dos pececillos para compartir. Jesús mostró que con Él no existían limitaciones, comieron hasta saciarse e incluso sobraron doce cestas llenas.

¿Estás preparado para una prueba? Es posible que la preocupación que presentas sea por la alimentación, vestimenta, material escolar de tus hijos u otras cosas que te impiden creer en Dios. ¿Cómo lo estás enfrentado? El peor error que puedes cometer en estos momentos es alejarte de Jesús, quien es el único que hace milagros.

No te aplaces ¡Regresa y confía en Él y Él hará!

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿No quieres cantar?

En la vida enfrentamos episodios que traen preocupación y tristeza por lo que no tenemos fuerzas para cantar, ni deseos de contentarnos. Así se encontraba el pueblo de Dios:

“Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?” Salmos 137:1-4

El pueblo del Señor se encontraba en una situación preocupante, fue llevado cautivo a Babilonia, estaban tristes, recodaban sus hogares, el pasado, el tiempo de felicidad que tuvieron y lloraban. Los que los sometieron les pidieron que cantasen, pero ellos habían colgado sus arpas.

Es fácil criticar y decir: “¡Que canten si tienen a Dios!” Esas personas se parecen al ladrón que crucificado a lado de Jesús decía: “si eres hijo de Dios sálvate tú”. No tenemos un corazón de piedra y la realidad es que a veces podemos sentirnos tristes o preocupados hasta que Dios pone un cántico nuevo en nosotros.

Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová. Salmos 40:1-3

El salmista nos enseña una gran lección, en el tiempo de desesperación se tiene que clamar a Dios y esperar pacientemente la respuesta.

Si te encuentras triste o preocupado te animo a clamar y esperar en Dios, orando y estudiando su palabra, porque sólo Él te sacará del pozo de la desesperación y te pondrá en el camino indicado. Las personas que te vean temerán y confiarán en Dios por lo que hace en tu vida y porque a pesar de la aflicción tienes una nueva esperanza, un cantico nuevo.

¡Búscalo, entrégale tus cargas y empieza a cantar!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

3 maneras de eliminar el estrés

El estrés nos ayuda a cumplir con las tareas que tenemos pendientes y cumplirlas a tiempo. Sin embargo, cuando no sabemos controlarlo, se convierte en un problema que puede ocasionarnos preocupación y hasta puede afectar nuestra salud.

Si bien existen muchas maneras de eliminar el estrés de nuestras vidas, estos consejos te ayudarán a utilizarlo a tu favor:

  1. Organiza tus tareas: Hacer listas o tener un registro de tus deberes te ayudará a otorgarle un orden de prioridad a las cosas. No todas nuestras obligaciones deben ser cumplidas con la misma urgencia, así que escribe detalladamente cuánto tiempo aproximado podría tomarte resolverlo; y así podrás tener una clara idea de qué labor puedes resolver primero.
  2. Busca un compañero: Si piensas que tener a una persona de apoyo puede ser una distracción, es hora de que vuelvas a considerar esta alternativa. Encuentra a alguien que pueda aportar balance a tu vida y sea fuerte en las áreas en que eres débil. No hay nada mejor que compartir las tareas con alguien más, pues incluso si no sabe nada del tema, él podrá ayudarte a ponerte un límite y no te dejará sobrecargarte de deberes.
  3. Aprende a decir “no”: Es contraproducente aceptar más de lo que podemos hacer, así que aprende a rechazar los deberes cuando sientas que no puedas cumplirlas. No temas decepcionar a los demás si rechazas un proyecto, pues será peor que no cumplas los pendientes por querer hacer demasiado.

La manera más efectiva de cumplir con nuestras obligaciones y lidiar con el estrés diario se encuentra en Salmos 55:22: Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre.” Así que, pase lo que pase, nunca dejes de confiar en Dios y entregarle el control de tu vida. Él es la mejor medicina contra el estrés.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Como salir de la preocupación y la angustia

¿Te has preguntado como salir de la preocupación o la angustia? La preocupación es un sentimiento de inquietud, temor o intranquilidad que se tiene por una persona, una cosa o una situación determinada.
Y la angustia es un sufrimiento y preocupación intensos provocados por un peligro o una amenaza, generando malestar general, como por ejemplo dolor de estomago, entre otras cosas.

Hemos hablado con el Dr. Hector Teme como podemos superar la preocupación y la angustia aprendiendo de nuestras emociones, en su segmento “Consultorio de emociones” basado en su libro “Emociones que conducen al Éxito” de editorial Whitaker.

 

Puedes ganarte un libro, enviándonos un mensaje a elarranke@cvclavoz.com diciendo que quieres un libro, con tu nombre completo, tu dirección y correo electrónico. Esperamos saber de ti.

Ademas, puedes escuchar el segmento aquí –>

 

Las 3 claves para superar las situaciones adversas

En el “Consultorio de emociones” con el Dr. Hector Teme, estuvimos conversando acerca de las 3 claves para superar las situaciones adversas.

Cuando nos encontramos en medio de una situación adversa, lo menos que pensamos es en una “regla” que aplicar para salir de alli. Nuestras emociones se encuentran teñidas por el momento, y por sus consecuencias. Pero hay una manera de salirnos de ese espacio, que nos aprisiona y buscar la paz en nuestras EMOCIONES.

El Dr. Hector Teme nos continua hablando de resiliencia y nos da las claves que necesitamos saber.

Ademas, la editorial Whitalker te regala “Emociones que conducen al exito”. ¡Escríbenos con tu nombre, email y dirección para poder enviártelo!

De nada sirve preocuparse

Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo:

   —Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme.

El Señor le dijo:

   —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará. Lucas 10:38-42 (NTV)

La preocupación no es bíblica, no le agrada a Dios porque ahoga nuestra fe. No es útil porque no nos ayuda a solucionar ningún problema más bien es la causante de enfermedades, la que nos quita el gozo y la paz, y la que nos aleja de nuestro verdadero propósito. Pero ¿por qué uno duda?, porque no confía en Dios. Sólo aquellas personas que han experimentado su paz no se afanan, porque han sabido depositar toda su confianza en nuestro Creador, pero a la vez han reconocido quien es Él, y el poder y autoridad que tiene.

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre Celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? Mateo 6:26 (NVI)

Dios puede y quiere ayudarte en cualquier situación que enfrentes pero necesita que confíes en Él y tengas un corazón libre de angustia para que pueda obrar libremente en tu vida y su nombre sea glorificado en esa circunstancia.

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús. Filipenses 4:4-7 (NTV)

Ha llegado el momento de que conviertas tu lista de preocupaciones en una lista de oración. En vez de afanarte, encomiéndasela a Dios para que tome control de todo lo que aflige tu corazón. Si hay algo que puedes hacer en cuanto a lo que te preocupa, hazlo y todo lo demás entrégaselo.

Lo que has convertido en un tema de oración, deja de ser un tema de preocupación.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Preocupado o distraído?

¿Estás distraído últimamente? ¿Un poco preocupado por algunas cosas?

Ansiedad, incertidumbre y mal humor, parecen moneda corriente en estos tiempos. Puede ser porque quizá hacemos demasiadas cosas a la vez y esperamos que todas estén bien hechas. También influye que no sepamos que sucederá en el futuro.

Pero hubo alguien que una vez dijo algo muy cierto:

“Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy”. 

Su nombre es Jesús.

Cada vez que leo estas palabras me obligan a hacer un alto y soltar todas mis cargas y preocupaciones, para que Él se encargue de lo que viene mañana.

Si tu crees que Dios está ahí, también creele que se hará cargo de tu futuro.

Ponlo en practica hoy. ¡Escríbeme y cuéntame que cosas estás dejando en las manos de Dios! (Puedes comentar aquí abajo.)

¡Que tengas un excelente resto de semana!

Tienes que entregárselo

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?…Las respuestas fueron variadas, pero la mayoría dijo que entre 200 y 250 gramos.

El psicólogo respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo”.

Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

“El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.”

Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua:

Si piensas en ellas un rato, no pasa nada.

Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”

Al igual que esta ilustración nuestros problemas, nuestras angustias, las pruebas y demás afanes, pueden desgastarnos física, mental y emocionalmente hasta el punto que ya no soportemos más y lleguemos a buscar soluciones equivocadas.

Y conociendo Dios de nuestras debilidades, como nos ama tanto y anhela nuestro bienestar; nos da un consejo muy práctico cuando estemos pasando por estas situaciones. Se encuentra en Filipenses 4:6-7 (RVR 1960)

“Por nada estés afanoso sino sean conocidas tus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego con acción de gracias. Y su paz, que sobrepasa todo entendimiento, guardará tu corazón y tus pensamientos en Cristo Jesús”.

No permitamos que la desesperación y la inquietud perturben nuestras vidas, si tenemos una salida efectiva, una promesa de parte de Dios, entonces, para qué aferrarnos a la preocupación. Es importante buscar las estrategias para saber cómo afrontarlas pero evitemos castigarnos con el dolor.

Recuerda: Dios está dispuesto a ayudarte, quiere darte esa paz que sólo él tiene y que es exclusivamente para ti, porque nadie más que el Señor conoce cuánto es tu sufrimiento y tu angustia y sabe que su paz es como un aliento para seguir adelante; por eso en 1 Pedro 5:7  vuelve a decir:

“Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

Dios cuida de ti, no olvides entregarle tus preocupaciones, Él está pronto para auxiliarte y darte una solución a cada una de ellas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿En verdad puede escuchar?

Por siglos hasta el día de hoy sigue siendo un tema  que genera confrontaciones entre  ateos, religiosos, eclesiales, ortodoxos, liberales, teólogos o la gente común como yo.

Es apasionante la batalla e insaciable la búsqueda de respuestas por medio de la discusión, la  investigación, el debate, las preguntas, o simplemente el silencio ante la impotencia de no saber que realmente sucede allá arriba donde deben llegar al menos una de las millones de plegarias que se hacen a cada segundo desde todos los rincones del planeta.

Una sensación de inseguridad nace en el corazón del más devoto y sensible ser humano.  Muchos cuestionan en cuanto a como se hace o cual es la manera correcta y más efectiva para lograrlo.  La humanidad conversa sobre su importancia y ayuda divina en momentos de crisis.  Algunos dicen es complicada y otros dicen que es fácil tener una disciplina, una habitual práctica, y un permanente compromiso con en el ejercicio espiritual llamado La Oración.

Al final todos llegan a una conclusión muy interesante al afirmar que es muy frágil la línea para no caer en desesperación mientras se espera por la segunda parte del proceso: LA RESPUESTA.

El periodista y autor Philip Yancey es una autoridad en el tema, y en su clásica obra literaria “La Oración: ¿Hace alguna diferencia?, nos confronta con las preguntas muy básicas que ha producido nuestra mente en algún momento de nuestra existencia:

  • ¿Está Dios oyendo?
  • ¿Por qué va Dios a preocuparse por mí?
  • Si Dios lo sabe todo, ¿de qué sirve orar?
  • ¿Por qué las respuestas a la oración parecen tan inconsistentes, incluso caprichosas?
  • ¿Cambia la oración a Dios o me cambia a mí?

Cada una de estas preguntas han pasado por mi mente y algunas de ellas las he mencionado hasta en voz alta.  No importa cuántas veces se hable o se genere un foro para poder procesar las interpretaciones de los intelectuales o ver las reacciones de aquellos sin títulos académicos, la realidad es la misma: sigue siendo un misterio y un desafío practicar La Oración.

Para los que aun tenemos luchas internas y demasiadas preguntas sin respuestas al menos Jesucristo ofreció con su vivo ejemplo la importancia de una vida dependiente de La Oración (Juan 17).  Además el Salmo 34 es una evidente manifestación de la Voz divina a la angustia humana que desesperadamente encuentra refugio y descanso en su Presencia.

Como bien aprendí desde niño, ante la duda pregunta y, como dijo Albert Einstein, “no hay preguntas tontas…”.

En medio de nuestra desesperación, problema, situación, decisión vayamos delante de El en oración y esperemos su respuesta  porque en verdad El si puede escuchar (Jeremías 29:11-13).

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