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¿Sabes a qué eres adicto?

Cuando escuchas la palabra adicción, ¿qué es lo primero que imaginas? Tal vez sea la imagen de un drogadicto o un ladrón; sin embargo, puedes ser adicto a algo y aún no te das cuenta. Las personas que tienen dependencia de algo en particular suelen negar que su adicción es un problema, pero hay muchas maneras en las que uno puede convertirse en esclavo de una cosa y esto no necesariamente está fuera de la ley. Por ejemplo, puede que no seas drogadicto ni hayas robado nada, pero puedes ser adicto al trabajo, a ver televisión, a ejercitarte, a la comida, a las redes sociales, entre otros.

La buena noticia es que siempre hay esperanza para quienes quieren superar los obstáculos en la vida. Para superar cualquier adicción, acude a Dios en oración y rodéate de personas que tengan experiencia tratando esta área. Éstas son algunas señales que te ayudarán a reconocer si eres dependiente de algo:

1. Cuando consideras que es importante:

El tiempo que uno le dedica a algo es igual al grado de importancia que tiene. Tener un pasatiempo o ser apasionado respecto a un tema, es muy diferente a ser adicto. La adicción convierte algo importante en una obsesión y lo coloca como prioridad sobre todo lo demás.

2. Cuando te produce sensación de bienestar:

No todas las cosas que nos producen bienestar son adicciones; sin embargo, las que sí son, tienden a provocar placer irreemplazable que crea una especie de necesidad de la cual es difícil desligarse.

3. Cuando pierdes el control del tiempo:

Las adicciones hacen que uno pierda más tiempo de lo planeado y que uno use frecuentemente la frase “sólo un poco más”. Esto resulta en el abandono de otras áreas de la vida con el fin de hacer más tiempo para dedicarle a esa adicción.

4. Cuando no puedes desligarte:

¿Crees que no eres adicto a algo? Entonces prueba con dejar de hacerlo por un tiempo. Si no lo logras, entonces tienes un problema de adicción. Cuando eres dependiente no puedes dejar algo con facilidad porque ya se ha adueñado de tu vida.

5. Cuando afecta tus relaciones personales:

Muchas veces, los demás notan las señales de adicción antes que la misma persona. Si alguien te ha advertido sobre esto, entonces es un indicio de que debes evaluar tu vida, pues, las adicciones destruyen relaciones conforme cobran relevancia.

6. Cuando evita que mejores en tu vida:

Si intentaste hacer cambios en tu vida pero no logras dejar atrás algo en concreto, entonces es un indicador de que eres dependiente de algo.

Abre tus ojos

Cuando abres tus ojos…

¿Alguna vez realizaste una dinámica cerrando los ojos? En la oscuridad se siente inseguridad e incluso temor puesto que todo lo que tienes por delante es incierto.

¿Te imaginas vivir sin poder ver? ¡Por supuesto que no será una vida fácil! Las personas que tienen dificultades con la visión presentan grandes limitaciones. Así como una ceguera física podría ser un impedimento para alcanzar nuestros logros, la ceguera espiritual también lo es, ya que no te permitirá creer y vivir seguro, con gozo y paz.

Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?

Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. 2 Reyes 6:14-17

Un gran ejército rodeó a Eliseo, por lo cual su criado se angustió en gran manera. Lo interesante es que en ese instante Eliseo realizó una oración para que su sirviente “abriera sus ojos” y cuando esto sucedió se dio cuenta que en realidad “eran más los que estaban con ellos que con los enemigos”, estaban protegidos por Dios.

Jehová abre los ojos a los ciegos… Salmos 146:8

El milagro que Jesús hacía más a menudo era el devolver la vista a los ciegos y continúa haciéndolo. No solamente hace referencia a la ceguera física, sino también a la espiritual que impide ver quién es Dios y qué es lo que Él puede hacer.

“Abre mis ojos, y miraré…” Salmos 119:18

¿Estás viendo a Dios en tu vida, en tus problemas y necesidades? ¿En los conflictos te domina la inseguridad, el miedo o la angustia? Es necesario que pidas al Señor que abra tus ojos. Esta ceguera puede traerte mayores limitaciones y seguramente has perdido muchísimas bendiciones por no ver lo que Dios tenía para ti.

Este tiempo te animo a ponerte de rodillas y pedir que puedas ver.

 

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En el campo de entrenamiento

En el campo de entrenamiento

A nadie le agrada tener problemas, pasar momentos de tristeza o enfrentar una tormenta de situaciones peligrosas o dolorosas que debilitan no sólo el cuerpo sino el espíritu.

Deuteronomio 8:2 dice: Recuerda cómo el Señor tu Dios te guió por el desierto durante cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos (NTV).

El pueblo de Israel caminó por varios años en el desierto y en ese lugar su Fe fue probada: extrañaron la vida que tenían en Egipto, el pueblo cayó en la idolatría y rebeldía.

Quizás para muchos pasar por un desierto de problemas es señal de castigo o que Dios se olvidó y lo desechó. Ese desierto que hoy estás atravesando es tu campo de entrenamiento, no es tu castigo, pues tu fe está siendo a probada, en palabras simples, estás dando ese examen como hijo de Dios, pero no pienses que estás solo, Josué 1:5 dice: Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré (NVT), Él promete estar contigo durante tu prueba y espera que des lo mejor de ti.

¿Cuál es tu actitud ante los problemas? ¿Cómo estás rindiendo el examen?

Por Judith Quisbert

 

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Caminando por fe

Caminando por fe

“Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;” Gálatas 3:11.

Vivimos en un mundo que cada día se nos presenta más inseguro, vemos con sorpresa como aun las estructuras mas sólidas y antiguas pueden derrumbarse de un momento a otro. Esto también aplica a los sistemas económicos, actualmente vemos que los modelos que durante décadas fueron muy efectivos, en la actualidad ya no ofrecen respuestas satisfactorias a las necesidades de la economía mundial. Lugares que parecían seguros, de pronto son atacados y puestos en riesgo ya sean por atentados o bien por la naturaleza misma que parece expresarse con furia a través de terremotos, huracanes y otras calamidades, lamentablemente cada vez mas frecuentes.

Todo este panorama pudiera llenarnos de temor, inseguridad y desaliento. Y si bien estas serían reacciones perfectamente comprensibles, la Biblia nos invita a vivir por fe. Esto implica no enfocarnos tanto en lo que vemos, sino en la convicción de lo que no vemos que es la definición bíblica de la fe. Contrariamente al pensamiento del mundo que parece afirmar el principio “ver para creer” el desafío de la fe es creer sin ver. Jesús le dijo a Tomás: “…Tú crees porque me has visto, benditos los que creen sin verme.” Juan 20:29 (NTV).

La realidad puede tornarse muy amenazante para nosotros, pero el desafío es pasar estos momentos difíciles, puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe. Quizás te sientes que no tienes mucha fe, pero es necesario saber que la misma viene por el oír la Palabra de Dios, por lo tanto es nuestra responsabilidad alimentarla cada día para que crezca. De tal manera llegaremos a tener esa fe que es capaz de conquistar, que no se maneja simplemente por lo que se puede ver, sino que como la define Hebreos 11:1 “… es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. A veces vemos la realidad y pensamos que no hay salida, ni siquiera imaginamos ninguna vía de solución, pero tal vez si fueran abiertos nuestros ojos espirituales, “los ojos de la fe”, podríamos ver caminos aún en el desierto.

Por lo tanto, te animo a que pidas al Señor en este momento que abra los ojos de la fe, para que puedas ver lo que El ve. De esta manera podremos ver cada circunstancia como una oportunidad para ver la grandeza de nuestra Dios obrando en nuestras vidas. Decídete a caminar por fe, abre tus ojos y mira mas allá del problema, sabiendo que Dios está contigo en todo momento.

 

 
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No te quedes

No te quedes a mitad del camino

Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra. (Números 11:31).

El pueblo de Israel pedía carne, los reclamos y las presiones eran cada vez más fuertes sobre Moisés y él parece contagiarse del sentimiento popular y reclama a Dios: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? (v. 11), y más adelante: “No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.  Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.” (V. 14, 15).

Atrás habían quedado tantas manifestaciones de Jehová respaldando a Moisés, las plagas enviadas contra Egipto, el milagroso cruce del mar Rojo librándolo del ejército del faraón, la provisión diaria del maná, la nube que los guiaba y la columna de fuego que le daba calor.

Pero el pueblo quería carne, comenzaron las murmuraciones, ¿para que salimos de Egipto si allí estábamos mejor?, añoraban el  pescado, los pepinos, melones, puerros, las cebollas y los ajos que comían en la tierra de esclavitud. Parecían adherir al conocido dicho popular que reza: “Todo tiempo pasado fue mejor”.

Al leer esto, me surge la pregunta: ¿Cómo este pueblo pudo olvidarse tan fácilmente de las maravillas que había hecho Dios con ellos? No cabía duda de su respaldo y su presencia. ¿O como Moisés, siendo quien hablaba cara a cara con Dios, se deprimió de tal manera que le pidió su propia muerte?

Estas actitudes parecen poco razonables, Dios los había sacado de la esclavitud, iban hacia la tierra prometida, pero llegaron al punto de preferir la vida de esclavos en lugar de marchar hacia un futuro de libertad que Dios había preparado para ellos. No parecían dispuestos a soportar la dureza del desierto para finalmente alcanzar la tierra prometida. Si analizamos estas actitudes parecen raras y poco razonables sin embargo, creo que en ocasiones obramos de manera bastante similar.

El maná significaba la diaria provisión de Dios para su pueblo, cada día al levantarse veían este milagro, sin embargo nadie daba gracias por el maná. Ni siquiera Moisés estaba mejor, sino que desbordado por la situación y el reclamo popular, solo veía la muerte como salida.

¡Cuántas veces el desierto se hace tan largo y tan difícil que comenzamos a mirar atrás y con esta actitud dudamos de la fidelidad de Dios para con nosotros y de su propósito para nuestra vida!

Hay veces que el desierto se hace más largo de lo que esperábamos. Cada día se nos presentan desafíos que nos hacen que instintivamente miremos atrás recordando los viejos tiempos. El desierto suele atacarnos con dureza y la bendición de Dios aún se ve como algo lejano. Intentamos avanzar por todos los medios, pero pareciera que nada funciona y siempre estamos en el mismo lugar.

Si el desierto se hace largo y te sientes sin fuerzas, quizás con ganas de abandonar, si parece que no hay salida y no ves un futuro que resulte promisorio, te invito a que mires hacia el cielo y comiences a hacer lo que el pueblo de Israel no hizo y por esto debió soportar la ira de Dios.

Comienza a dar gracias por el maná, esto representa todo lo que Dios hizo en tu vida. Si tienes a Jesús en tu corazón dale gracias por haberte rescatado de la muerte y la esclavitud del pecado. Dale gracias también porque el desierto no es tu residencia, sino un lugar de paso. Recuerda que vas en camino, tomado de su mano a la tierra de bendición. Dios te llamó a libertad, no mires para atrás, deja de lado la queja que solo podrían dejarte a mitad de camino.

Por Daniel Zangaro.

 

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Ya no te angusties

Ya no te angusties

Se cuenta de un excursionista que andando solo por una montaña, se extravió. Al hacerse de noche, teniendo en cuenta los precipicios que lo rodeaban, decidió quedarse en el lugar en el que se encontraba y esperar la mañana siguiente.

De pronto se desprendió la piedra en la que su pie se apoyaba y el hombre cayó, rodeado de una densa oscuridad, por una inclinada pendiente. Por fin pudo agarrarse a las ramas de un árbol, justo en el momento que su cuerpo quedaba suspendido en el vacío. Así aguantó hasta que faltándole las fuerzas se dejó caer en lo que creía un profundo abismo, pero que en realidad no era tal, sino una ligera depresión de terreno.

¡Cuántos de nosotros no hemos pasado por lo mismo! Llegan los problemas y decidimos quedarnos en nuestra zona de confort, tomamos las decisiones que a nuestro  parecer son las más seguras y de un momento a otro, la piedra en la que nos apoyamos ya no está. Sentimos la misma angustia del excursionista cuando nos aferramos con nuestras fuerzas a lo que creemos que puede salvarnos, olvidando que nuestras fuerzas no son suficientes.

La angustia siempre hace que el panorama se ponga más oscuro, nos debilita, nos lleva a la desesperación y paraliza nuestra fe.  Olvidamos que si confiamos en Dios no hay anda que pueda dañarnos.

“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación”. Salmos 91: 14-16 (RVR 1960)

Lo mejor que podemos hacer cuando estamos cayendo por un precipicio, sin ver una posible salida, es descansar en Dios. No importa si es una gran caída o no, pero si confiamos en Dios, Él encargará de guardarnos en medio de las circunstancias y nos mostrará su salvación.

A veces la angustia es injustificada y  sólo viene como un astuto enemigo que aprovechando la oscuridad que puede traer un problema, llega a robarnos la paz, la salud y hasta nuestra fe decae por cosas que realmente no valen la pena. No permitas que la angustia te destruya, recuerda que Dios está contigo y ha prometido nunca abandonarte.

“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos”.  Salmos  138: 7,8

¡Basta de angustiarte! Confía en Dios  porque Él nunca falla.

 

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Antes de preocuparte

Antes de preocuparte

Nehemías, un judío que trabajaba como copero para el Rey Artajerjes de Persia, recibió la visita de algunos hombres que llegaban de Judá que le dieron una triste noticia para él: «Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las puertas fueron consumidas por el fuego». Nehemías 1:3 NTV

Esta noticia fue ocasión para que se entristezca mucho, llore, se ponga de duelo, ayune y ore a Dios pidiéndole perdón por los pecados de su pueblo, de su familia y también de él, y recordándole al Señor la promesa que les hizo si regresaran a Él: “Si me son infieles los dispersaré entre las naciones; pero si vuelven a mí y obedecen mis mandatos y viven conforme a ellos, entonces aunque se encuentren desterrados en los extremos más lejanos de la tierra, yo los volveré a traer al lugar que elegí para que mi nombre sea honrado”. Nehemías 1:8-9 NTV

Finalmente en su oración le pide a Dios que oiga los ruegos de todos los que le temen y que le ayude a tener éxito con el Rey Artajerjes, cuando pidiera permiso pues él tenía la intención de ir a Judá a restaurar su ciudad.

La actitud de Nehemías es la debemos imitar cuando los problemas llegan, el dolor provocó que llorara, ayunara, y orara a Dios por misericordia y una solución a lo que su pueblo pasaba.

Muchas veces nuestra reacción es contraria, lloramos y nos quedamos sumergidos en el dolor sin esperanza, incluso solemos enojarnos con Dios y nos alejamos, o permitimos que el problema tome control de todo nuestro ser, quedándonos derrotaos; en cambio, Nehemías reconoció que hubo desobediencia y acudió a Dios para hallar gracia y cambiar la situación de su ciudad amada y de todos sus habitantes, y no fue decepcionado, porque el Señor le dio el éxito que le pedía.

Nunca es tarde para instruirse, la Biblia nos da tantos ejemplos de cómo actuar en situaciones complicadas, aprendamos que antes de preocuparnos que debemos acudir a Dios con todas las herramientas que dispuso para recibir dirección y esperanza.

¡Antes de preocuparte busca de Dios!

 

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discusion

6 maneras de terminar una discusión

En algún momento de nuestras vidas, todos nos hemos visto envueltos en una discusión. Muchas veces, no nos damos cuenta de cómo llegamos a ese punto, y por lo tanto no sabemos cómo terminarla y dar por concluido el asunto. Sin embargo, estos seis consejos te ayudarán no solo a terminar una discusión satisfactoriamente, sino a no dañar tu relación con los demás.

1. Mantén la calma:

Puede sonar irónico pedir que se mantenga la calma en medio de una acalorada discusión, pero Proverbios 15:1 dice que La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.” Así que, respira profundamente y controla tus palabras. Explica cómo te sientes en vez de acusar, y así harás que la otra persona entienda tu punto de vista. También debes controlar el volumen de tu voz para que la otra persona entienda que deseas terminar con la contienda.

2. Reconoce tu error:

La humildad es algo que todos debemos practicar, y hacerlo en medio de una discusión es una buena manera de ponerla en acción. Todos no equivocamos, por lo tanto, debemos reconocer que hemos fallado. En un conflicto, no dejes que tu orgullo hable por ti. Debes admitir los errores que cometiste y estar dispuesto a enmendarlos. Incluso si no fue tu culpa, es bueno disculparse por cualquier acción que haya generado un problema, directa o indirectamente (Proverbios 13:10).

3. No recuerdes hechos pasados:

Si una discusión está finalizando en buenos términos, no traigas a memoria hechos pasados. En vez de arreglar las cosas, causarás más disgusto. 2 Timoteo 2:23-24 dice No tengas nada que ver con discusiones necias y sin sentido, pues ya sabes que terminan en pleitos. Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse.” Así que, cuida no agrandar el problema y delibera un asunto a la vez.

4. Habla con la verdad:

La verdad en ocasiones duele, pero recurrir a mentiras con tal de aplacar a la otra persona, sólo hará que la discusión caiga en un círculo vicioso. Colosenses 3:9-10 dice Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador.” Por lo tanto, debemos siempre decir la verdad sabiamente, de modo que no lastimemos a los demás, pero tampoco disfracemos la verdad con mentiras.

5. Frase fuera de contexto:

Una manera fácil y sencilla de aplacar una discusión es mencionar una frase al azar que no esté en lo absoluto relacionado con el tema tratado. De esta manera, distraerás la atención de la otra persona y olvidarán rápidamente el motivo por el cual estaban debatiendo.

6. No prometas venganza:

Si en un momento de enojo, quisiste prometer vengarte de la otra persona, y de esta manera terminar la discusión; recuerda que ése no es tu rol (Romanos 12:19). En vez de asegurar algún tipo de represalia, promete olvidar el asunto y perdonar. Debemos practicar lo que dice Colosenses 3:13, “de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”; y así cambiar una situación mala y convertirla en una gran lección de vida para nosotros y los demás.

Yo estaré contigo

Yo estaré contigo, dice el Señor

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; Pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte.” Isaías 41: 10,13.

No importa cuán grande o desesperante sea tu situación, quiero que sepas que no estás solo (a) Dios promete que Su presencia estará siempre contigo. Él te ayudará, te guiará y protegerá aunque tu problema te muestre lo contrario. Por lo tanto, no te preocupes ni te afanes en este día. “…no te desampararé, ni te dejaré.” Hebreos 13:5

Jesús confió plenamente en las palabras de su Padre Celestial, quien al tercer día lo resucitó. Los tres jóvenes amigos de Daniel confiaron en el poder de Dios y el fuego del horno no les hizo daño. El mismo Daniel depositó su vida en las manos de Dios y los leones no lo tocaron. Él es quien tiene un verdadero cuidado de sus hijos, por eso nos dice: “No temas, yo estoy contigo”

Descansa confiando en Dios, en su poder y soberanía, Él siempre sabe qué hacer en el momento y lugar perfectos.  Nada escapa de Su mano y tiene todo bajo control. Busca su dirección y persevera aunque el tiempo sea difícil, Dios va contigo.

“…ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento. Pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.” Santiago 1:2-4

No desfallezcas, toma nuevo ánimo y confía, porque Dios ha prometido estar contigo todos los días de tu vida. “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 20:28

No estás solo y puedes estar seguro que Dios siempre estará a tu lado. “Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.” Isaías 43:2 (NTV)

 

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Levanata tu miradad

Con la mirada hacia arriba

En cierta ocasión un predicador hablaba a un grupo de granjeros y les decía: “Algunos hombres son como ciertos animalitos, que no pueden mirar arriba a menos que estén tumbados de espaldas. Afanados por las cosas de aquí abajo, no encuentran tiempo más que para sembrar, trabajar, etc. Hasta que el Señor, en su misericordia, los tumba de espaldas: alguna enfermedad, un desastre, aflicción, etc. Entonces se dan cuenta de que “arriba” hay algo de mucho más valor que todas aquellas cosas que con tanto afán buscaron por el suelo”.

Las ocupaciones de esta vida y sus afanes pueden llegar a mantenernos con la mirada fija en las cosas terrenales, en lo pasajero, en lo urgente pero no en lo que realmente es importante. Entonces, cuando hemos perdido la perspectiva, Dios decide en su misericordia ponernos un alto y, de repente  por alguna circunstancia, nos encontramos de espaldas con la mirada hacia arriba.

“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten”.  Mateo 6:33 (NTV)

Si bien es cierto que debemos trabajar y esforzarnos para salir adelante, lo más importante es mirar hacia arriba, tener puestos los ojos en Dios y en aquellas cosas que alimentan nuestro espíritu, que nos hacen crecer más y acercarnos más a nuestro  Creador.

“No se preocupen tanto por las cosas que se echan a perder, tal como la comida. Pongan su energía en buscar la vida eterna que puede darles el Hijo del Hombre…” Juan 6:27 (NTV)

Si estás enfrentando problemas  recuerda que Dios te ama tanto que desea recordarte que debes levantar tu mirada, Él tiene grandes cosas para ti pero necesita que  mires hacia arriba. ¡Confía en Dios!

 

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Somos los fieles

Somos los fieles, no lo olvides

“Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.” Hebreos 10:39 (NTV)

¿Cuántas veces has querido renunciar a tu fe y dejarlo todo?, ¿En cuántas oportunidades los problemas te han desanimado y  las tentaciones te han vencido? Y pese a las adversidades continúas de pie y con esperanza, esto es  porque Dios te ama y quiere que sigas adelante.

Cada vez que Dios te quiera llevar a un nuevo nivel de vida tendrás que atravesar pruebas. Ellas son las que forman tu carácter, personalidad y forma de ser. No son opcionales ni elegibles, al contrario, son establecidas y dadas por Dios. “Más él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.” Job 23:10

Si aún no lo hiciste, te animo a que leas el libro de Job, verás que Dios probó a Job quitándole todo y dejándolo prácticamente sin nada. Pero lo más hermoso que encontrarás es que él se mantuvo firme e íntegro ante la prueba. “… ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.” Job 2: 10

Y es que siempre tendrás pruebas, la vida está llena de ellas pero ninguna se vence huyendo, al contrario, tienes que enfrentarlas cada vez que se presenten en tu vida.

Sé que es doloroso y desesperanzador encontrarse en medio de la prueba, pero recuerda que nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.

Acuérdate de nuestros antepasados, cómo permanecieron fieles aunque tuvieron que soportar terribles sufrimientos. Por lo tanto, no deseches la confianza que tienes en el Señor. Ten presente la gran recompensa que te traerá. Perseverar con paciencia es lo único que necesitas ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirás todo lo que él ha prometido.

Dios ha de cumplir su palabra pues él no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta, no permitas que el desánimo afecte tu vida espiritual. Créele a Dios, sigue confiando en sus promesas y declara: He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; no obstante, defenderé delante de él mis caminos, y él mismo será mi salvación… Job 13:15.

“Por lo cual estoy seguro de  que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principales, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 8:28

Apóyate en la palabra de Dios, en la espada de doble filo que penetra en el enemigo, hasta los tuétanos y vence.

“…Todo aquel que en El creyere, no será avergonzado.” Romanos 10:11

 

 

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Pciencia 2

Paciencia en la prueba

Hay ocasiones en las que los problemas que enfrentamos parecen interminables. Empezamos con mucha fuerza a luchar contra ellos, a hacerles frente,  pero al cabo de un tiempo pareciera que ya no nos quedan fuerzas y pedimos a Dios que nos saque de ellos rápidamente.

Lo cierto es que toda prueba tiene su propósito y tiene un tiempo en el que Dios puede moldearnos. Es como el caso de la mariposa.

Cuentan que un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder presenciar el momento en el que el hermoso ser saliera.

Un día se percató de  que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas cómo la mariposa luchaba por abrirlo más grande y así poder salir.

El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.

Entonces el hombre, en su bondad y creyendo que la mariposa se había atascado, decidió ayudarla y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y así la mariposa, finalmente, pudo salir del capullo.

Sin embargo, cuando esto sucedió, la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

Aquel hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas fueran a desdoblarse  y crecieran lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.

Nada de eso sucedió y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir
por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba al líquido del  cuerpo de la mariposa hacia sus alas,  para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

La libertad y el volar solamente podrán llegar después de la lucha. Al privar a la mariposa del esfuerzo propio de salir del capullo, también le fue privada su salud.

Si Dios nos permitiese progresar en nuestras vidas sin obstáculos
nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos ser.

Dios quiere bendecirnos, tiene grandes planes para nuestras vidas, pero más allá de eso, desea ir moldeándonos, trabajando en nosotros a través de las circunstancias difíciles, pero puedes tener la certeza de que nunca nos dará una prueba mayor a la que podamos soportar.

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29:11

 

 

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