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Vida líquida

Es posible que la liquidez de las cosas de las que escribía Zygmunt Bauman no sea más que el miedo a involucrarse. Mientras más te importa, más formas tiene el mundo de lastimarte, dice una chica en alguna película que vi una noche lluviosa. Nadie, creo, tiene un deseo innato de alejarse, de estar solo, de no tener más ganas. Pero al mismo tiempo, nadie quiere seguir infligiéndose voluntariamente la herida de la decepción.
La fragilidad de las relaciones humanas parece ser no otra cosa que la muestra de cuán poco, o casi nada, conocemos el verdadero amor. De tanto creer para desengañarse, de tanto desear para poseer, de tanto tener celos, de tanto malentendido, el amor va perdiendo su carácter y su belleza original; en cada esquina, en cada hora, tropezamos con su sombra en vez de encontrarnos alborozadamente con su materia profunda y eterna.
Tal vez por eso nos volcamos a las cosas y, por su naturaleza efímera, necesitamos reemplazarlas por otras más nuevas, más veloces, más potentes. El consumismo se convierte así en un amparo para el miedo, un linimento para el dolor y un artificio para esquivar la levedad de todo.
Tengo una libreta en la mesita baja del living de mi casa y a veces voy anotando ideas breves que dan cuenta del estado de las cosas más o menos líquidas que me conmueven. Algunas voy a mostrarles:

Preferían las ollas de carne, el pan, los ajos y las cebollas en esclavitud en lugar de los peligros y los sufrimientos de la libertad.
Me voy, me voy. A mi tren nocturno que no se suba el amor. Quédese en el andén con su pesado equipaje de abalorios y querellas.
La vida, ese absoluto lugar común…
Hasta que ya no tuve ganas de tener más ganas.
La inescapable realidad del cuerpo adverso.
La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve para nada (Fermina Daza).
Al final, la calavera era ñata.
Reía… pero luego guardaba silencio.
Con el tiempo, la soledad comenzó a mostrarme su lado agradable.
Esplendor en la hierba, una pequeña luz, un destello de los días que se fueron.
Por los sueños que se hundieron allá.
No hay nostalgia peor que añorar aquello que nunca jamás sucedió (Joaquín Sabina).

No sé cuán líquida sea en realidad nuestra vida. Algo muy profundo dentro de nosotros aspira, creo, a la solidez de la verdad. Si no, no habría esperanza…

Supera esta crisis

Supera esta crisis

La crisis emocional se puede definir como un estado de desequilibrio con ansiedad y estrés que afecta el funcionamiento general como persona y está presente en todos en algún momento de la vida.

En algún momento de  nuestra existencia pasaremos por esta crisis emocional, que en muchas ocasiones nos encontrará desprevenidos, sin saber cómo actuar.  Cuando uno está dispuesto a servir a Dios y a obedecer su Palabra, pero viene una prueba, como pasó con Abraham en Génesis 22:1  “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí”.

En el versículo podemos notar que  él estaba disponiendo su vida para obedecer, y Dios quería examinar cuan verdadera era su respuesta y comenzó a probarlo. Pasaron días donde  todo se había salido de su control porque Dios le dio la orden de ofrecer a su hijo en sacrificio.

Muchas veces queremos que la crisis tenga un tiempo corto de duración, pero es un periodo donde uno necesita acercarse más al Padre y adorarlo,  aunque todo parezca de color gris y nos encontremos sin salida.

“Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”. Génesis 22:5

Si en algún momento dispusiste tu vida en obediencia a Dios,  Él necesita verificar que tan genuino es tu compromiso, cada día vas a ser probado y puede que todo  salga fuera de tu alcance  pero lo mejor que puedes hacer es rendirte ante su presencia y adorarlo, así serás librado de la angustia; confía que Dios tiene todo bajo su control.

“Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré”. Salmo 91:15

Por Miguel Ángel Veizaga

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

refran

Refran

(A fin de evitar suspicacias respecto de cuestiones de género aclaro a la audiencia sensible que se trata aquí de una referencia a un estado de ánimo e ilustrada por un viejo refrán chileno y no de una reflexión sobre las características biológicas o emocionales de una señora anciana)

“Pasó la vieja” se dice en Chile cuando se quiere significar que ya pasó la oportunidad para que algo le ocurriera a alguien: un amor, un trabajo decente, un viaje gratis, una respuesta que fue dada cuando justo uno no estaba. Hay cosas para las cuales ya no tenemos chance (ahí le dicen a uno el refrán); hay otras a las cuales uno mismo ya no quiere darles oportunidad (ahí uno es el que lo dice). Se me ocurren unas palabras para esta segunda opción, algo así como un coloquio íntimo con la audiencia que se detiene habitualmente en este blog.
De tanto andar, de tanto ver, de tanto vivir, va uno adquiriendo un cierto escepticismo respecto de los asuntos que la gente considera importantes en la vida. Se pone uno medio cínico respecto de las esperanzas que las personas abrigan sobre el éxito de sus emprendimientos. Piensen, por poner unos pocos ejemplos clásicos, en el discurso de los políticos, en los parabienes que algunos invitados un poco embriagados le endilgan a los novios en una boda, en las tarjetas de Navidad, en ciertas encendidas predicaciones, en los libros y las filosofías de autoayuda, en los consejos que dan los amigos en tiempos de crisis – me refiero a esos que uno nunca les pidió – y en una amplia gama de otras invenciones con que las criaturas humanas atormentan intencional o inadvertidamente a sus semejantes creyendo que les hacen un favor. Hay quienes consideran un oficio redentor esa inclinación consuetudinaria a enmendarles la plana al mundo que les rodea. Con serena firmeza, tiene uno que decirles: “¿Sabes?, por aquí ya pasó la vieja”. Entonces te miran con un insoportable dejo de conmiseración, extrañados de que no entiendas lo simple y lo hermosa que es la vida.
Hubo una época en que creía en algunas cosas. Suponía que si decía, hacía o pensaba lo correcto y seguía las instrucciones al pie de la letra, la vida estallaría en un arco iris de setenta colores, me sonreiría el futuro, brillaría la esperanza, me pondría rozagante y gordito, viviría una feliz vidita compartida.
Pero la realidad superó al discurso. Pasó la vieja. “Así que vuelve a tus labores; pero antes, tráele al viejo otra frazada”.

overcomemistakes

5 pasos para superar los errores

La historia del rey David en la Biblia es un gran ejemplo de humildad, valentía, fe y amor. No obstante, hay un episodio en su vida en donde él cometió un pecado que marcó por completo su existencia y la de su pueblo (2 Samuel 11 y 12). En esa ocasión David mandó a asesinar al esposo de una mujer con quien había tenido relaciones sexuales. Ante este hecho Dios le envió a un profeta para anunciarle que su pecado tendría como consecuencia la muerte de su hijo. Cuando el niño nació, cayó gravemente enfermo y David se vistió de luto para ayunar y rogar a Dios por su sanidad. Sin embargo, el bebé murió tal y como lo había anunciado el profeta; y cuando David se enteró, se levantó y volvió a su vida cotidiana. De todo este suceso, David escribió el Salmos 51, el cual denota su profundo y sincero arrepentimiento hacia Dios. Y nosotros ¿qué podemos aprender de esto?

Todos tenemos momentos difíciles en la vida y algunas circunstancias parecen más complejas que otras; pese este hecho no podemos rendirnos tan fácilmente sino más bien, seguir adelante. Al examinar la historia de David, podemos extraer los siguientes pasos:

Paso 1: Arrepentirse.

Reconocer nuestras debilidades y faltas no nos hacen ser menos, pues en realidad sólo los valientes pueden admitir que se han equivocado. Sin embargo, no basta solo con sentirse apenado, también hay que estar dispuestos a pedir perdón y enmendar los daños causados a otras personas y a uno mismo.

Paso 2: Asumir las consecuencias.

Las consecuencias son obligatorias y nadie puede escapar de ellas, es por eso que debemos asumirlas con humildad y no quejarnos de ellas. Después de todo, sólo son el efecto de algo que hemos causado.

Paso 3: Orar.

Las consecuencias pueden causar mucho dolor y aflicción, y éstas pueden ser un buen momento para acercarnos a Dios. Usa este tiempo para pedir por las vidas de las personas que han sido afectadas y también para que Dios te dé la paz para perdonarte a ti mismo.

Paso 4: Levantarse.

Nadie puede caminar si se queda recostado en el suelo. De la misma forma, no puedes avanzar si te quedas atrapado en tus errores. Así como hay tiempo de dolor, también lo hay de alegría; así que no detengas y continúa.

Paso 5: Conectarse con otros.

Relaciónate con personas que puedan ayudarte y a otros a los que puedas ayudar. El hombre es un ser sociable por naturaleza y no puede convivir sin la compañía de los demás. Por lo tanto, no te encierres y acércate a otros.

regreso dolor

Regreso al dolor

La nostalgia compensa algunos estados incómodos, por ejemplo, para gente que cree que su vida ya no tiene sentido o siente discontinuidad entre el pasado y el presente”, dijo Tim Wildschut al diario The Guardian en 2014. “Lo que encontramos en estos casos es que la nostalgia, espontáneamente, ingresa y contrarresta estas cosas. Eleva el significado de sus vidas y conecta mejor con su pasado. Es como una vitamina y un antídoto contra estos estados. Sirve para promover un equilibrio emocional, una homeóstasis”. (Diario La Voz, Córdoba, Argentina, 31 de diciembre de 2016).
No sé si la nostalgia aporte sentido a la vida. Sí creo que contribuye a crear un nexo valioso entre el pasado y el presente. Actúa como una terapia porque otorga un cierto grado de equilibrio emocional.

Nostalgia, en todo caso, es algo más amplio que recordar lugares, canciones o amores pasados. Todo el mundo puede recordar el pasado pero no sé si todos experimenten dolor. Hay ciertos caracteres que consideran que recordar es un ejercicio inútil o bien sólo un examen conducente a mejorar el desempeño actual.

Para nosotros, recordar es efectivamente nostalgia, como su etimología lo indica, un regreso al dolor. Es posible por cierto que el hecho recordado sea doloroso: un afecto perdido, la muerte de alguien querido, un fracaso descomunal.

Pero se nos ocurre que el recuerdo de algunas cosas causa dolor porque fueron bellas, dulces, plenas. Son inolvidables porque fueron hermosas. Su distancia con el presente, su ausencia es lo que duele.

No rescatamos sentido en la nostalgia; lo fortalece, más bien. Lo bello – y tristemente lejano – de esas memorias es que nos recuerdan lo que es estar vivo, lo que es sentir, lo que es ser humano y lo que abarca. Alguien alguna vez escribió que la sabiduría tiene una relación bastante próxima con el dolor; es difícil encontrar ciencia en la jarana o profundidad en la fiesta. Es notable también que la nostalgia esté mas cerca de poetas y filósofos que de administradores y científicos.

Claro, hay otros conocimientos que producen conductores de naciones y empresarios poderosos, pero de ese saber no se trata en este blog…

yearreview

¡Evalúa tu año con estas 30 preguntas!

Algunos dicen que el tiempo pasa volando y en ocasiones así es como se siente. Los años transcurren con rapidez pero no deben pasar en vano. Cada día debe ser un momento de aprendizaje que sirva para ayudarnos a crecer en todas las áreas de nuestra vida. Una persona que vive sin razón o no pone interés en madurar, envejecerá creyendo que la vida es vacía e inútil. En cambio, alguien que vive a plenitud sabe evaluar su propio progreso. Éstas preguntas te ayudarán a hacer un balance del año y ver en qué áreas puedes mejorar:

  1. Si pudieras describir tu año en tres palabras ¿cuáles serían?
  2. ¿En qué aspecto cambiaste para bien?
  3. ¿Cuál fue tu mayor logro del año?
  4. ¿De qué es lo que estás más agradecido?
  5. ¿Qué lugar nuevo conociste que te gustaría volver a visitar?
  6. ¿Cuál fue la mejor noticia que recibiste?
  7. ¿Qué experiencia te gustaría repetir?
  8. ¿Cuál fue la lección más importante que aprendiste?
  9. ¿Qué buen hábito desarrollaste?
  10. ¿Cuál fue la sensación más frecuente que experimentaste?
  11. ¿Qué o quién tuvo el mayor impacto en tu vida este año?
  12. ¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes?
  13. ¿Qué personas nuevas conociste y planeas mantener en tu vida?
  14. ¿Cuál fue la mejor decisión que tomaste este año?
  15. ¿Qué problema superaste?
  16. ¿Cuál es el cambio más significativo que hiciste este año?
  17. ¿Qué libro o película te impactó más?
  18. ¿En qué situación te hubiese gustado recibir consejo de alguien?
  19. ¿Qué cambio significativo hiciste para mejorar tu salud?
  20. ¿Cuál fue el mejor regalo que recibiste?
  21. En comparación al año pasado, ¿crees que has madurado?
  22. ¿Cuál fue el momento más gracioso que viviste este año?
  23. ¿Qué preocupación tuviste que al final resultó innecesaria?
  24. ¿Cuál fue el error que cometiste que no quisieras repetir?
  25. ¿Desarrollaste algún nuevo pasatiempo?
  26. ¿Cuál fue el mejor momento que pasaste con tus amigos o familia?
  27. ¿Sobre qué temas nuevos aprendiste?
  28. ¿Cuál fue la actividad que más consumió tu tiempo?
  29. ¿Qué riesgos tomaste este año?
  30. ¿Qué consejo le darías a tu “yo” del 2016?
vida simple

La vida simplemente

La vida, ese solemne lugar común…

Los cajeros automáticos no tienen dinero como es usual durante los fines de semana largos. Es viernes y las señoras cumplen con el tradicional rito de lavar las veredas enfrente de sus casas (también los lunes son días del rito). Las flores de la sala de espera de mi kinesióloga son artificiales; claro, a ella no tiene por qué importarle que no me gusten las flores artificiales. “¡Cómo andás, Chile!” me saluda todos los días el joven dueño de la verdulería Destefanis; me señala siempre mi condición de extranjero, pero siempre sonríe.
“Yo voto al que me dé” se lee en el cartel que exhibe una joven madre en el mitin del candidato X. “Estar solo no es casualidad”, un grafitti en un muro a la orilla de las vías. “Volvé al cole con zapas nuevas”, un anuncio en la zapatería que resume esta manía argentina de cortar las palabras por la mitad (Benja, peli, seño – por señorita profesora -, facu – por universidad -, finde, Manu, Fede, así ad infinitum). Aún nadie me ha explicado qué es el dólar contado con liqui.
Durante unas semanas la plaza se puso toda color jacarandás en flor. En la calle Entre Ríos se siente tres veces por semana el aroma de la tostaduría de café donde Ruiz. Según mi doctor, no debo seguir tomando café con leche y bizcochos todas las mañanas en la estación de YPF; es por el hígado graso, dice. Anoche soñé algo increíble pero no me puedo acordar qué era; parecía una película dramática.
Una señora con acento italiano me habla durante todo el camino entre la terminal de Córdoba y Villa María; guardo el diario y me entero de su vida, sus viajes, su matrimonio que duró nada, el albañil que hace arreglos en su casa y las complejas relaciones con su hija – entre otras cosas. En el vuelo de regreso la semana pasada, después de haber alcanzado la altura y la velocidad de crucero una voz de mujer nos dice, “Damas y caballeros, les habla la capitana”.
Un día hay treinta y cinco grados a la sombra y a la mañana siguiente llueve y hace frío como si fuera julio. Después de una lluvia torrencial, amaina el calor y reina una frescura que debería durar toda la vida.
La humedad relativa del aire es el barómetro de la vida… simplemente.

anverso reverso

Anverso y reverso

Las viejas canciones que a veces te dicen la vida, porque las verdades de siempre están esparcidas por todas partes. No son patrimonio de ninguna gente ni de ninguna institución. Desparraman la noticia de las cosas que definen la inmensidad y la miseria de nuestro ser.
Ellas, las viejas canciones…

“En Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver…”
Lo que fue, ya no es.
Es por no dejar, como decían en el campo los antiguos, intentar revivir el instante en nosotros inmortal. Frente a aquella ventana, el cuarto en silenciosa penumbra, la plenitud del bosque perfecto, el vuelo en el cielo profundo con un mar de nubes abajo, esa mesa en un restaurant italiano a la luz de las velas, el hechizo de la prodigiosa luz de la playa y el mar reposado y transparente, el chocolate caliente y la conversación inolvidable. Una vida entera se fue en un minuto irrepetible.
Crónicas maravillosas del ser se fueron como el agua entre los dedos. La batalla por la libertad, siempre perdida. El combate de las ideas, ese trámite inútil. El abrazo eterno, ahora doliente memoria.
Se fue.

“No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.”
En otra canción del mismo autor, este reverso de la moneda. Esta locura de soñar lo que es imposible y dormirse acunando una memoria imposible. Crear pequeños mundos invisibles donde el tiempo, la distancia, las realidades toman la forma de nuestros deseos y se hacen territorio bendito de Nunca Jamás.
La artesanía de un encuentro. El amaine pausado de unas manos trémulas. Unas miradas que no dicen nada pero sugieren historias infinitas. Palabras que declaran el día de la independencia, la libertad en todas las prisiones, la cancelación de todas las deudas, el perdón de todos los pecados, el borrado misericordioso de todas las caídas.
El amor imperecedero, sin reproches, sin abalorios, sin querellas. La eternidad en una tarde noche. La muerte y la resurrección en unas horas que nunca terminan.

Sobre todo, la brutalidad de tantos relatos:

“Todo lo que termina, termina mal.”
Sí, es verdad: algunas cosas terminan bien. Pero casi nunca son las que uno quisiera que terminaran bien. O que no terminaran jamás.

“La moneda cayó por el lado de la soledad…”

mujer enamorada

¿Cómo Volver al Primer Amor?

Se habla tanto acerca del amor, y entre las cosas que se dicen, afirman que el primer amor nunca se olvida.

También dicen que uno se enamora una sola vez. Que esa única vez es amor real.

Que lo importante es haber experimentado el amor. Saber lo que se siente, cómo se siente y se sufre. Si, porque cuando se ama de verdad y la relación termina, se sufre muchísimo.

Yo opino que es cierto que el primer amor nunca se olvida y que definitivamente es maravilloso experimentar el sentimiento del amor. Pero si creo que uno se enamora más de una vez. Todas las veces son diferentes y honestamente me hubiera gustado haberme enamorado una sola vez y para siempre, pero no se me dio así.

Mas, tengo que recordar que yo, escogí a los ocho años un amor espiritual que con sus altos y bajos, me duró y sigue vigente. Un amor sin igual. Y los altos y bajos fueron por mi causa, no por Él. Cuando fui a hacer mi primera comunión, porque me criaron desde bebé en la religión católica, recuerdo que mi deseo era casarme con Jesús, es decir, ser monja.

Hoy día, después de muchas experiencias, muchos cambios en mi vida e infinidad de veces buscarlo cuando estaba metida en problemas, puedo decir a toda voz que Él SIEMPRE estuvo ahí para mi. Que estoy más enamorada que nunca de Jesús, el amor más grande y fiel, el amor mas hermoso, generoso, maravilloso, el amor que realmente me llena.

Yo te invito a conocerlo, y si ya lo conoces y se ha enfriado tu relación, te animo a que regreses a tu primer amor. ¿Cómo regresas a Él? Dedicándole tiempo, estudiando Su palabra, alabándolo y dedicándole cada momento de tu vida. Disfruta de ese amor maravilloso que sentiste la primera vez que conociste el amor más grande que existe, el de Jesús.

amarga herida

Amargas heridas

Al regreso de la pausa les voy a hablar de cómo salir de la amargura y lograr sanidad de las heridas en su vida, advierte la presentadora del programa radial. Por supuesto que no me quedo a escucharla. Sólo estoy chequeando que la radio esté saliendo bien al aire.
Me sorprende la persistencia de esta idea de la sanidad interior. Personalmente creo que tuvo su origen entre los creyentes de los países desarrollados quienes, habiendo superado largamente la línea de la pobreza o de la supervivencia que experimenta la mayoría de los otros países, tienen tiempo y espacio para pensar en forma abstracta acerca de las angustias producidas por la vida.
Acá abajo no hay chance para tales introspecciones. Hay hambre, desamparo, violencia en todos los estratos de la sociedad y una precarísima línea de defensa frente al terrorismo de Estado o de poderosos grupos minoritarios. La vida acá abajo está a precio de liquidación. En muchas ciudades hay gente que sale de su casa y no tiene la absoluta seguridad de que a la tarde regresará al seno de su familia.
Vuelvo a recordar la escena que encontré una vez en el libro Las Islas de Jean Grenier; la de aquel carnicero enfermo de muerte que replica a un pasaje del libro que su amigo le lee todas las tardes, en el que alguien habla en patéticos términos acerca de la vida y de la muerte: Ese debe ser uno que tiene todas las noches un buen bife para cenar.
Por otra parte, si tal cosa como la sanidad o libertad de la amargura y el dolor fuera posible las vidas de los creyentes serían una maravillosa y continua celebración de amor, solidaridad, comprensión, unidad y cooperación. No hay que andar muy lejos para encontrarse con lo opuesto en tales relaciones. En el país de donde provengo, hace treinta años existían mas de tres mil denominaciones cristianas. Un estudio específico que hicimos sobre el origen de tales unidades arrojó que eran divisiones de divisiones de divisiones de una única gran iglesia que había iniciado su trabajo evangelístico a principios del siglo veinte. Todas fueron provocadas por celos, envidias, conflictos de tradiciones y doctrinas, además de luchas intestinas de poder.
Si después de más de un siglo de historia persisten tales desencuentros, tal vez sea tiempo de reformular el tema de la libertad absoluta del dolor y la amargura.

Honor

Honor

En el año 794 d.C. en Japón, emergió un grupo de guerreros altamente disciplinados conocidos como soldados Samurái. Ellos  eran expertos en el uso de la espada y en el domino de las artes marciales, y aunque al principio no servían a ninguna persona en particular, con el tiempo se convirtieron en la Guardia real del Emperador.

Por aquella época, el país del sol naciente estaba empezando a establecer las bases de su cultura, costumbres, literatura, arquitectura y de todo lo que ahora conocemos de ellos. En este crecimiento paulatino, un hombre se levantó como líder del imperio, pero paralelamente habían algunos clanes poderosos de familias que buscaban quedarse con poder total.

Los clanes más poderosos buscaban guerreros e incluso mercenarios que podían unirse a su causa por una cantidad de dinero, pero entre ellos surgieron algunos hombres que luchaban por algo mucho más importante que el poder o las riquezas. Poco a poco ellos fueron uniendo diferentes técnicas de pelea, tendencias filosóficas orientales y religiosas hasta crear su propio código.

Los Samurái vivían bajo una ley cuyas virtudes principales eran: justicia, coraje, benevolencia, respeto, cortesía, honestidad, sinceridad absoluta, honor y lealtad. Estos hombres pusieron orden al imperio Japonés ya que tenían un alto respeto por la vida y no cualquiera podía enfrentarse a ellos. Hasta el día de hoy los soldados Samuráis son reconocidos por su esplendorosa armadura,  por su espada y sobre todo, por su honor. Lamentablemente hoy no se oye hablar mucho de esa cualidad.

Sin embargo, podemos encontrar en 1 Samuel 2:30 dice: “Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.” Versión Reina-Valera 1960

“¡Honrare a los que me honren!” dice el texto, pero ¿Cómo podemos honrar a Dios? El diccionario define la palabra honor como una cualidad que impulsa a una persona a actuar rectamente, cumpliendo su deber de acuerdo con la moral. Sabemos que nuestra conducta debe estar regulada por lo escrito en la Biblia, entonces podemos decir que honramos a Dios cumpliendo sus leyes y mandamientos.

¿Sabías que cuando un Samurái se deshonraba a sí mismo o a su clan, podía recuperar su honor suicidándose?  Desde luego nosotros no haremos esto, aunque sí hubo alguien que tuvo que morir para que nosotros tengamos una nueva oportunidad al cometer una falta o un error. Él es Jesús.

Corónate de honor y cumple los mandamientos escritos en la Biblia aunque nadie lo note. Con seguridad Dios sí te está viendo y está listo para honrarte como paga a haberlo honrado a Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

registro

Registro elemental

          Recuento de los estados del alma. Inventario de las emociones antiguas y nuevas. Crónica mínima de las estaciones de la vida. Pequeños artefactos que acompañan la melancolía y a veces los instantes bendecidos. Planilla existencial para tomar razón de las condiciones en que se encuentra la vida en su último cuarto…

La risa que adquirió ese tonito escéptico y a veces un poco cínico. Las lágrimas que ya no brotan por ninguna razón importante. Las nuevas estaciones de la noche, sus detenciones imprescindibles. Los hallazgos del pensamiento en los momentos más inesperados. La aparición de cierta sabiduría que hace más sensible el dolor del alma. El sentimiento de la época que se desmorona y nadie parece advertir. El miedo, el viejo miedo. La culpa, la vieja culpa.
La luz que se va apagando de a poco. La duda que se acrecienta más y más sobre uno mismo y la especie. La última frontera de la esperanza: el Dios de la Biblia como único espesor auténtico y realidad última. El cansancio vital. Los espacios cada vez más reducidos. La impecable caracterización de mi hermano David: Benjamín, soñador inconcluso.
Los libros. El último reducto para un diálogo silencioso; la decepción de algunos viejos textos, la confirmación de algunas intuiciones en Bauman, Eco, Galeano, Frankl y los viejos profetas del Antiguo Testamento. Relecturas y nuevos encuentros. Los libros, con su ilustrado silencio, con sus tesoros a disposición de los exploradores que tienen tiempo y que no desesperan en el vértigo de las pantallas.
El café con leche sin espuma, con un bizcocho y una medialuna. El diario del domingo – y el asado, también. La mochila de cuero con la vida a cuestas. La hora del regreso a casa que prodiga su silencio y su secreto. El amparo de las películas sin comerciales. Algunos cafés de la ciudad.
El arrinconamiento progresivo. La miniaturización de las relaciones humanas. Los alejamientos imprescindibles. Los silencios a ultranza. Las negociaciones ineludibles. El infaltable clamor de la conciencia. Las disculpas tardías. Los encontronazos inevitables. La fragilidad de la paciencia. La irritación a flor de piel.
La ironía de Groucho Marx sobre la época presente, multiplicada en púlpitos, plataformas y testamentos existenciales: “Estos son mis principios. Si no te gustan… tengo otros.”