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Siendo pecadores Él nos ama

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8 (RVR1960)

Había una vez un puente que atravesaba un gran río. Durante la mayor parte del día el puente permanecía con ambos carriles en posición vertical para que los barcos pudiesen navegar libremente. Pero a determinada hora, los carriles bajaban colocándose en forma horizontal con el fin de que los trenes puedan cruzar el río.

Un hombre era el encargado de operar los controles del puente desde una pequeña choza que estaba ubicada al lado del río. Una noche, el operador estaba esperando el último tren para activar los controles y poner al puente en posición horizontal; vio a lo lejos las luces del tren y esperó hasta que estuviese a una distancia prudente para bajar los carriles del puente. Cuando advirtió la cercanía del tren, se dirigió a la cabina de control donde horrorizado descubrió que los controles no funcionaban correctamente y que el seguro que sujetaba la unión entre los carriles ya colocados en forma horizontal se malogró.

Existía el peligro de que con el peso del tren, el puente no podría mantenerse firme pues los carriles tambalearían y ocasionarían que el tren se estrellara directamente en el río.

El tren traía muchos pasajeros a bordo por lo que muchas personas morirían inmediatamente en el accidente. Había que hacer algo. El operador abandonó rápidamente la cabina de control, cruzó el puente para dirigirse al otro lado del río para accionar una palanca manualmente, la cual sostendría los dos carriles del puente. El  hombre tendría que bajar la palanca y sujetarla en dicha posición con mucha fuerza hasta que el tren pasara el puente. Muchas vidas dependían de la fuerza de este hombre.

Fue entonces cuando escuchó un sonido que provenía muy cerca de la cabina de controles y que hizo que se le helara la sangre. “Papi, ¿Dónde estás?”, escuchó repetidas veces. Su hijo de tan sólo cuatro años de edad estaba cruzando el puente para buscarlo. Su primer impulso fue gritar “corre, corre” pero se dio cuenta que las diminutas piernas de su pequeño jamás podrían cruzar el puente antes de que el tren llegase. El operador casi soltó la palanca para correr tras su hijo y ponerlo a salvo, pero comprendió que no tendría suficiente tiempo para regresar. Tenía que tomar una decisión: la vida de su hijo o la vida de todas aquellas personas que estaban a bordo del tren. La velocidad con que venía el tren evitó que los miles de pasajeros que venían en él se diesen cuentan del diminuto cuerpo de un niño que había sido golpeado y arrojado al río por el tren. Tampoco fueron conscientes de los sollozos y dolor de un hombre que había sostenido la palanca y mucho menos vieron a ese hombre destrozado que caminaba en dirección a su casa a decirle a su esposa, que su único hijo había muerto brutalmente.

Para que todas esas personas que viajaban en el tren se salvaran tuvo que morir un niño contemplado por un Padre destrozado por el dolor. De la misma manera, Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16 (NTV)

Aunque no todos lo vimos morir, Jesús vino a rescatarnos, murió y resucitó al tercer día para redimirnos con su sangre del pecado (Efesios 1:7) Si hasta hoy no valoraste este gran sacrificio, te animo a que puedas hacerlo este día, porque lo que hizo Jesús por ti y por mí es la mayor muestra de amor que podrás ver.

Oremos:

Dios amado, gracias por tu amor y por todo lo que has hecho por mí, perdóname si hasta hoy he corrido por la vida sin tener en cuenta tu sacrificio. Reconozco que muchas veces te he ignorado y no he valorado tu sacrificio. Por favor entra en mi vida y toma control de todo mi ser. Me rindo ante ti, mi Señor y Salvador.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Obediencia ante todo

“Esto les dije: “Obedézcanme, y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. ¡Hagan todo lo que les diga y les irá bien!” Jeremías 7:23 (NTV)

La obediencia es una virtud que no todo el mundo tiene, pero si logramos ser disciplinados, entonces seremos bendecidos y nuestras decisiones serán acertadas. Cree en esta promesa, teniendo una actitud de dependencia a Dios y a su Palabra, tus ojos verán, como Él abre puertas y oportunidades para tus proyectos.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El pasado es el pasado

Robert E. Lee, un general que participó en la guerra civil de los Estados Unidos, fue a visitar a una amiga que vivía en otro estado; llegó a la casa y ella comenzó a mostrarle lo que quedaba de un árbol grande que había resultado dañado por los bombardeos durante la guerra. La mujer empezó a recordar lo que había sucedido y comenzó reclamar y expresar palabras de odio por lo vivido en ese tiempo, entonces el Sr. Lee le dijo: “Córtalo, y déjalo en el pasado”.

Al igual que esta mujer hoy muchos están atrapados en su pasado y el general de la historia nos da un valioso consejo: “Córtalo, y déjalo en el pasado”.

Isaías 43:18 dice: “Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer” (NTV). Dios hoy te dice que dejes el pasado donde pertenece.

Una mala decisión, una reacción equivocada, una acción vergonzosa pueden formar parte de tu pasado, pero eso depende de ti, tú eliges si deseas vivir cargando con tu equivocación o si la sueltas, con la confianza de que Dios tiene planes mejores para ti.

Sabemos de varios personajes en la Biblia que hicieron malas decisiones pero pudieron sobreponerse.

     – Moisés, mató a un egipcio y por causa de esto huyó al desierto pero Dios lo usó para liberar a su pueblo.

     – Jacob, engañó a su familia tomando el lugar de su hermano, pero Dios lo bendijo y le dio un nuevo nombre.

     – David, adulteró y asesinó, pero Dios lo restauró y llegó a ser un hombre conforme a su corazón.

     – Pablo, antes de ser apóstol era Saulo un asesino de cristianos, pero Dios lo transformó y fue usado grandemente.

En realidad a Dios no le interesa lo que hiciste, lo que le importa es cuán arrepentido estás y si estás dispuesto a volver a comenzar. Estos hombres de Dios que hoy están registrados en la Biblia, si bien tomaron decisiones equivocadas y sus acciones fueron vergonzosas, no se quedaron lamentándose y condenándose, comprendieron y experimentaron el poder del perdón de Dios.

Posiblemente te hayas equivocado muchas veces y piensas que lo que hiciste fue tan malo que no tienes perdón, pero recuerda que Dios es misericordia, amor y perdón y te rescató y con ello te dio una nueva oportunidad, “Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado, quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados”  Colosenses 1:13-14 (NTV).

¿Seguirás viviendo en tu pasado?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Breve anatomía del poder (2)

En los líderes ancianos se suele encontrar otra de las señales propias de la tentación del poder. Es interesante observar cómo manejan las cosas para dejar en su puesto a una de dos personas: uno de sus familiares o uno de aquellos que más fielmente sigue su estilo de gobierno. Hay dos cosas que los líderes ancianos hacen para obtener este tipo de sucesión. Por un lado, van colocando a su “delfín” progresivamente en puestos de importancia a fin de legitimar su experiencia cuando llegue el momento del traspaso. Por otro, van introduciendo en sus seguidores la idea de que los intereses de la patria, la misión de la empresa o la obra de Dios deben continuar en la línea que ha seguido hasta hoy, no sea que venga alguien que quiera cambiar las cosas y destruir lo que con tanto sacrificio se ha construido.

Algunas personas perceptivas suelen decir que con este expediente, el líder anciano desea asegurar las inversiones que ha realizado durante su prolongado magisterio y comprometer, de paso, el silencio de su grupo leal respecto de cualquier situación “impropia” que en el futuro se quisiera investigar acerca de su vida y de su conducta. Pero eso es jurisdicción de otras instancias y no de este modesto análisis pasajero.

Es interesante la persistencia que tienen los ejecutivos, gobernantes y líderes para permanecer en el poder. George Orwell, en su novela futurista “1984”, afirma que lo más difícil acerca del poder es abandonarlo. En los gobiernos democráticos, las empresas que condicionan el poder ejecutivo a los resultados financieros y las instituciones religiosas con algún grado de decisión congregacional, esta dificultad se ve apropiadamente limitada. Sin embargo en las dictaduras, en ciertas empresas familiares y en algunas instituciones religiosas se observa la perseverancia de los “vitalicios”.

Basado en los argumentos que expusimos en el primer artículo (los supremos intereses de la nación, la misión de la empresa o el llamado irrevocable de Dios), el líder vitalicio establece una continuidad que no sólo resiste el tiempo; desgasta también el entusiasmo y la originalidad en la gestión institucional. En estos contextos, la crítica y la discrepancia se rotulan como traición o deslealtad y siempre son eficiente y efectivamente neutralizadas por el sistema.

Otro hecho suele agravar los efectos de la administración indebida del poder y que es muy común en nuestros países: el de las limitaciones intelectuales y educacionales de que suelen adolecer los ejecutivos omnipotentes. No se pretende un juicio de valor respecto de las personas menos educadas. Se impone un análisis crítico cuando, como consecuencia de esas falencias, se ejerce una imposición de la ignorancia, de la improvisación y de la superficialidad.

(Sigue)

(Este artículo ha sido especialmente reeditado para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Tesoro de Dios

“Entregué a otros a cambio de ti. Cambié la vida de ellos por la tuya, porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo” Isaías 43:4 (NTV)

Si pudieras valuar tu vida en dinero ¿Cuánto valdrías? Quizás muchos puedan darte un precio limitado pues somos humanos, pero para Dios,  tú eres invaluable porque eres un preciado y amado tesoro que ni todo el oro y la plata de este mundo podrían compararse al costo que Dios te da.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 cosas que debes saber a tus 30

Para muchos, los treinta son una edad crucial en la vida de cualquier ser humano. Es una etapa de crecimiento y madurez, donde se deja la flor de la juventud atrás y se comienza a vivir una nueva etapa de juventud-adultez. Es por ello que se espera que cuando uno llega a esta edad, se tenga una mejor perspectiva de las cosas que lo rodean. Éstos son algunos aspectos que se deben saber en esta edad:

1. Despedir a las malas influencias:

En ocasiones, conservamos amistades por los motivos incorrectos. Sin importar cuánto tiempo uno conozca a alguien, si ésta es una mala influencia, lo mejor es poner un límite y alejarse de esa relación. Esto no significa que debemos adoptar una actitud irrespetuosa o de odio; sino mantener una relación cordial pero sin dejarse llevar por los malos consejos, actitudes o pensamientos de la otra persona.

2. Disfrutar tu trabajo:

El trabajo es una necesidad que nos provee los medios para sobrevivir, pero también debe ser una actividad que se disfruta. Si para este tiempo te has dado cuenta que no estás conforme ni te sientes a gusto con tu empleo actual, lo mejor es que consideres otras opciones. Si no tomas la decisión ahora, es probable que te quedes atrapado en una ocupación que podría causarte pesadumbre, frustración, estrés y desánimo.

3. Reflexionar sobre tu pasado:

Mira lo lejos que has llegado, o lo mucho que te falta por superar. Reflexiona sobre tu pasado, pero no para que se convierta una cadena que te ate, sino para que aprendas de las lecciones que te dejó; de manera que puedas aplicarlas en el presente y futuro.

4. Tener tus prioridades establecidas:

Esta ya no es una edad para hacer las cosas sin pensar. Cada decisión debe ser tomada con cautela y teniendo siempre presente las consecuencias que traerán en el futuro. Además, se debe evaluar cuáles son las cosas que hasta ahora han ocupado el primer lugar en nuestras vidas, y darnos cuenta en qué hemos perdido más el tiempo.

5.  No pensar solo en ti:

Los quehaceres y la rutina pueden hacer que nos ocupemos de nosotros y sólo de nosotros; sin embargo, es importante separar un tiempo para los demás. Debemos cuidar las relaciones con las personas que nos rodean y construir vínculos estrechos que valgan la pena. Después de todo, no sirve de nada acumular dinero y posesiones si no se tiene con quién compartirlo.

6. Ser responsable con tus finanzas:

Todos sabemos que el dinero se gasta más rápido de lo que se obtiene. Por este motivo, es primordial tener un balance de los ingresos y egresos que se hace a cada cierto período de tiempo. Esto permite que uno se dé cuenta en qué está gastando de más, o en qué se necesita invertir mayores recursos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Aprovecha tu vida y tiempo

“Tú has determinado la duración de nuestra vida. Tú sabes cuántos meses viviremos, y no se nos concederá ni un minuto más.” Job 14:5 (NTV)

Todos estábamos en casa a punto de cenar, de repente entró una llamada al celular de mamá. En ese momento me di cuenta que algo estaba ocurriendo porque su rostro y voz empezaron a cambiar. Una vez que colgó nos dijo que el hijo mayor de su mejor amiga había fallecido. Por unos segundos quedé en shock, no lo podía creer, no hace mucho había hablado con él y lo veía tan bien y lleno de salud. Tenía 18 años.

Esta noticia y otros mensajes que recibí la semana pasada, de personas desconsoladas sin tener una explicación del porqué sus seres queridos tuvieron que morir, me llevaron a reflexionar sobre la vida y el tiempo que estaremos en este mundo.

Lo cierto es que no sabemos cuándo partiremos, pero habrá un día en que lo haremos. Allí estaremos delante de Dios y rendiremos cuentas de todos nuestros actos. Moisés en su oración le decía al Señor: “Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría.” Salmos 90:12 (NTV)

Cuán importante es vivir sabiamente, porque ninguno de nosotros sabe la cantidad de días que le queda, ni qué puede ocurrir horas después. El salmista David decía: «Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados, ¡y cuán fugaz es mi vida! Salmos 39:4 (NTV)

Saber que la vida es breve es razón suficiente para vivir y disfrutar de nuestros seres queridos, amar lo que hacemos y ser felices con todo lo que nos rodea. Pero sobre todo, nuestra prioridad debe ser vivir bien delante de Dios, porque de todo lo que hagamos en esta vida un día le daremos cuentas. (Eclesiastés 11:9)

Quizás hasta hoy has desperdiciado tu vida estando enojado con la persona que te lastimó, trabajando más de lo necesario, estando lejos de la familia y sobre todo alejado de Dios. Hoy te animo a que reflexiones acerca de la vida que tienes y tomes decisiones sabias para no desperdiciar más tu vida. Nada es más importante que Dios y tu familia, dedícales tiempo.

Si estás lejos de Dios no esperes a mañana para volver a sus pies, ni dejes de ponerte a cuentas con tu prójimo si necesitas hacerlo.

Y si aún nos has recibido a Jesús en tu corazón como tu Señor y Salvador, hazlo ahora mismo. Dile: “Señor Jesús yo (tu nombre completo) reconozco que soy pecador, pero hoy me arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Necesito de ti y sé que sólo tú puedes darme una nueva vida. En este día te acepto como mi único Señor y Salvador de mi vida, te pido que entres y tomes control de todo mi ser. Por favor, escribe mi nombre en el libro de la vida y gracias por esta salvación tan grande que hoy has dado a mi vida. Amén.”

¡La vida es pasajera, aprende a vivir sabiamente!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Que cada día cuente

Tendido en su pobre lecho, un  joven moribundo gemía:

       – ¡Perdida, perdida, perdida!

Su atribulada madre, muy anciana ya, acercándose al joven le dijo:

       – Hijo mío, mi querido hijo: ¿Es posible que hayas perdido totalmente la fe en Dios?

       – No, madre…. No la he perdido… Yo sé que soy salvo…

       – Pero, hijo querido… ¿Por qué gimes con tanta pena “¡Perdida, perdida, perdida!”?

     – Madre… mi querida madre… ¡He perdido mi vida! He vivido veinticuatro años salvado por Jesús y no he hecho nada para que otros sean salvos

¿Cómo has estado viviendo? Sin importar la edad que tengas, ¿Cómo evaluarías tu vida hasta este instante?

En ocasiones dejamos para después las cosas importantes y empezamos a llenarnos de ocupaciones y compromisos que van restando tiempo a lo trascendental.

Muchos  pecamos de necios al dar las cosas por sentado y pensar que mañana o la próxima semana o más adelante tendremos las mismas oportunidades que ahora, la fuerza y los recursos con los que contamos hoy cuando en realidad todo puede cambiar de un momento a otro, ni siquiera la vida la tenemos asegurada; en Santiago 4:14 dice: “¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma”. (NTV)

Cada día que tenemos una nueva oportunidad que no debe ser desperdiciada, vivamos de la manera más sabia posible, que al momento de evaluar nuestro día podamos estar en paz, sabiendo que hicimos lo mejor posible.

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos”.  Efesios 5:15,16 (NTV)

No desperdicies un solo día más, no guardes ningún abrazo ni palabra de aliento para los que te rodean, no permitas que un enojo o mal rato te robe la paz, perdona, que el rencor no se adueñe de tu corazón porque solamente te robará tus días y las bendiciones que Dios tiene para ti.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Idamia (3)

Idamia Arias dio a luz a su primogénita en las horas postreras del último día de 1946. Todo quemaba; el verano se había anunciado caliente y el presagio se había cumplido cabalmente. Algunas horas después, agobiada por el calor, se dio un baño frío y descalza y en camisón se subió a un peral y se hartó de comer sus jugosos frutos. En medio de la noche le vino lo que ella solía llamar un “sobreparto” y se salvó apenas de una muerte segura…

“No existe una escuela que enseñe a vivir” advierte una canción de Sui Generis. Ni tampoco, por lo visto, existe una escuela que nos enseñe a morir. La muerte se nos presenta con sus ridículos, indignantes y definitivos argumentos y nada más toca hacerle frente aunque sea con una pizca de dignidad.
Me enteré hace algunos días por mi hermana mayor que a mi mamá se le hacía muy difícil administrar el nacimiento de sus hijos y que solía decirle a Dios que se la llevara en el siguiente parto como a la bíblica Raquel que murió al dar a luz a Benjamín. Siempre tuve la sospecha que ese disgusto existencial no abarcaba solamente el capítulo de los ocho nacimientos que afrontó.
La madrugada del domingo 16 de julio, a las 3.30 horas se cumplió esa profecía autoanunciada. A sus noventa y un años de una vida marcada por el trabajo y los avatares de la familia se le debía otorgar el derecho de responder como Jacob frente al Faraón: que sus ciento treinta años de vida habían sido “pocos y malos”.
No sabría decir cuántas alegrías tuvo mi mamá en su vida; me atengo a la experiencia de haberla oído afirmar muchas veces, “El único lugar donde soy feliz es en la iglesia”. Al menos durante alguna tarde de lunes y otros cuatro o cinco noches podía decir que estaba contenta.
Seguro hubo algunas otras cosas la alegraron y abrigo la esperanza que haya sido con nosotros, su familia. Ultimamente su único contentamiento era vernos durante nuestras fugaces visitas a su hogar en un pueblo rural. En las horas que duró su velatorio decenas de hermanas y hermanos atestiguaron del bien que les había causado la vida y el ministerio de la hermana Idamia lo cual me causado una auténtica alegría.
Debo acordarme de decírselo si nos llegamos a encontrar en el lejano país de Nunca Jamás

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Para corregir nuestra vida

La displasia de cadera es una enfermedad ósea hereditaria provocada por una mal formación de la articulación coxofemoral (unión entre coxis y las piernas) en la que el fémur esta fuera de la cavidad que la une a la pelvis. Lamentablemente no se puede detectar del todo desde el momento del nacimiento, pero llega a manifestarse con diversos síntomas a medida que el niño va creciendo.

Hoy en día la ciencia ha logrado desarrollar una manera de tratar ese mal de una forma simple. La primera fase consiste en colocar un arnés metálico que mantiene las piernas del niño abiertas para reubicar los huesos en su lugar. Si la radiografía de control muestra una correcta reducción de la anomalía éste será el tratamiento definitivo, pero si no hay cambios podría ser necesaria una cirugía.

Por otro lado, cuando una displacía no es tratada en su momento puede dejar lesiones permanentes como cojera y dolor en la articulación.

Algo similar sucede con el pecado. Todos nacemos con una inclinación a hacer siempre lo malo y aunque al principio cualquiera parece un niño inocente, con el tiempo se manifiestan todo tipo de pecados: ira, mentira, robo, malos pensamientos, envidia, celos, etc. Todas esas acciones se hacen evidentes en proporciones pequeñas al principio y si no son corregidas suelen crecer descontroladamente.

Es verdad que al llegar a los pies de Cristo todos los pecados son limpiados completamente por la obra redentora de Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, pero después es necesario someterse a Su voluntad escrita en la Biblia para que nuestras vidas sean corregidas.

“¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra! Yo te busco de todo corazón; no dejes que me aparte de tus mandamientos. He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti. ¡Bendito tú, Señor! ¡Enséñame tus leyes!” Salmos 119:9-12 Versión Dios Habla Hoy

Permanecer en obediencia a la ley de Dios es como colocarse un arnés que mantiene el pecado sujeto para que las obras de la carne no sigan desgastando nuestra vida. De a poco se manifestarán cambios en nuestras actitudes, costumbres y hábitos, para dar lugar al fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza) del que habla Gálatas 5:22-23

Someterse a la ley de Dios puede ser incómodo y hasta doloroso al principio, pero podemos estar seguros que obtendremos cambios definitivos y eternos.

 

 

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Agradecidos

Cuando Jesús se dirigía a Jerusalén, pasó por una aldea y allí diez hombres con lepra comenzaron a pedir su ayuda y fueron sanados, pero sólo una persona volvió para agradecer por el milagro que había recibido ¿Qué pasó con los otros nueve? (Lucas 17)

Esta historia nos muestra dos tipos de personas: los que saben agradecer y los que no lo saben hacer.

¿Qué es la gratitud? Es un sentimiento de estima y reconocimiento que una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

Si hoy estás vivo, viste el amanecer y tuviste el privilegio de ver a los seres que amas ¡Ya tienes muchos motivos para agradecer!

1 Tesalonicenses 5:18 señala: Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús” (DHH), la palabra nos dice que debemos dar gracias por todo.

Quizás creas que no tienes una razón para agradecerle a Dios porque estás atravesando problemas físicos, espirituales, sentimentales, económicos, etc. resulta fácil agradecer por las cosas que recibimos y cuando estamos en tiempos de bendición pero ¿Podrías agradecer en medio de los problemas?

Reconocer el favor de Dios debe ir más allá de las circunstancias que atravesamos, el sólo hecho de amanecer con vida es un motivo enorme para dar gracias.

Demostrar agradecimiento en circunstancias dolorosas es una decisión personal, es la actitud que uno toma porque está totalmente seguro que No está solo y que Dios lo sostendrá. Agradecer también es una muestra de fe.

“Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre”
Salmos 100:4 (RVR 1960)

Por Judith Quisbert.

 

 

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Volver a empezar

Si tuvieses la oportunidad de volver al pasado  ¿Qué cambiarías?

Muchos al oír esta pregunta pensamos rápidamente en aquello que hicimos mal o en lo que nos causó dolor y en las consecuencias de una mala decisión que hasta hoy vivimos. Dios nos dio la suficiente inteligencia para lograr cosas impresionantes pero como seres humanos tenemos límites, no podemos arreglar una telaraña destrozada y tampoco podemos devolverle a una mariposa una de sus alas rotas.

Lamentablemente no tenemos la posibilidad de volver en el tiempo, como seres humanos no podemos borrar nada de lo que hicimos y nos causó sufrimiento, vergüenza o dolor y mucho menos borrar el daño que les hicimos a otras personas, pero cuánto anhela el hombre arrepentido poder reparar lo que hizo.

Dios es soberano y logra aquello que para el hombre es imposible; Él puede borrar nuestros errores y con ello nos da una oportunidad para volver a empezar “Pero yo, por ser tu Dios, borro tus crímenes y no me acordaré más de tus pecados” Isaías 43:25 (DHH).

Las palabras “No tiene solución” no valen nada cuando Dios interviene, quizás no se pueda volver a vivir el momento en que te equivocaste pero sí puede perdonarte y ayudarte a hacer mejor tu presente y futuro,  puede restaurar a quien lastimaste y darte la oportunidad de pedir perdón y ser perdonado.

Si te equivocaste y has tomado muchas malas decisiones, Dios puede ayudarte y darte esa oportunidad que necesitas para volver a comenzar, solamente debes estar dispuesto a aceptarlo en tu corazón, Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” 2 Corintios 5:17 (NTV).

Cristo puede marcar en tu vida personal un antes y un después, no te quedes quieto viviendo sumido en el pasado y en el pecado, si sabes que necesitas una oportunidad para volver a comenzar, búscala en Dios porque solamente Él puede darte lo que necesitas para resurgir.

Dios puede hacer nuevas las cosas “Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza” Apocalipsis 21:5 (NTV).

¿Quieres tener un nuevo comienzo?

Por Judith Quisbert.

 

 

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