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El piloto de mi vida

Cuentan que un hombre tocaba insistentemente la puerta de un avión que se preparaba para despegar, hacia una lluvia impresionante y una de las personas encargadas que estaba ya dentro del avión, le decía ya era tarde y que no podría tomar el vuelo, pero aun así él siguió llamando y pidiendo que lo dejaran entrar. Ante tanta insistencia abrieron la puerta para dejarlo pasar, entonces para sorpresa de todos descubrieron que la persona que llamaba a la puerta era el piloto.

¡Qué locura, tratar de viajar sin un piloto!

Cada día tomamos decisiones, emprendemos nuevos proyectos personales, familiares y ministeriales, que se parecen a un viaje y la pregunta es: ¿Quién es el piloto?

Apocalipsis 3:20 dice: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos” (NTV).

Como personas siempre estamos emprendiendo algo nuevo y determinante en nuestras vidas pero olvidamos y obviamos la necesidad de ser dirigidos por Dios, por ello es que muchas veces fracasamos y nuestro viaje se torna doloroso, peligroso y agotador.

Alguna vez te has preguntado o has oído estás palabras: ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué no funcionó mi matrimonio? ¿Por qué no resultó mi negocio? Y así podríamos seguir mencionando más cuestionantes que uno se hace cuando fracasa en algún área de la vida.

Dios está llamando a la puerta de tu vida porque desea ser el piloto de tu viaje, para que pueda llevarte a tu destino con tranquilidad, seguridad y con la confianza de que ese viaje será un éxito.

¡No comiences un viaje hasta estar seguro que Dios es tu piloto!

“(…) Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar” Éxodo 33:15 (NTV)

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En manos del maestro

Cuentan que un estudiante de arte había dado por finalizado su cuadro y decidió llamar a su maestro para que lo evaluara.

Se acercó el maestro, observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles y con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Una vez que terminó,  le regresó las pinturas al estudiante. Para asombro de éste último el cuadro había cambiado notablemente. Ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime.

Casi con reverencia el alumno preguntó:

  • ¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?
  • “Es de detalles, justamente, de los que está hecho el arte”- Contestó el maestro.

Al igual que el estudiante, nosotros tenemos la vista poco afinada. Creemos que  cierta etapa de nuestra vida está terminada, que ya no hay nada más que hacer. Pensamos que un determinado problema está “resuelto” de la mejor manera y buscamos seguir adelante o tal vez pensamos que está bien nuestra vida así como está; tal vez no es perfecta pero es “lo mejor que podemos hacer” y nos conformamos con el resultado.

Sin importar en qué etapa esté el cuadro de tu vida, si crees que está terminado o si piensas que aún no has llegado ni a la mitad pero ya no sabes cómo seguir, llama al Maestro, preséntale tu cuadro y permite que Él pueda terminarlo.

Dios no se rinde con ninguno de nosotros y aunque parezca que no está haciendo nada, el Maestro está trazando líneas finas, dándole toques que cada día nos van acercando más al cuadro final de nuestras vidas.

Si te detienes un momento, verás que tu vida no es igual a lo que era hace unos años, o quizás meses. Muchos no tenemos cambios significativos de la noche a la mañana, es muy poca la gente que cambia tanto en poco tiempo. La mayoría de nosotros hemos ido transformándonos día a día. Dios nos va perfeccionando, a veces, sin que nos demos cuenta o entendamos lo que sucede e inclusive hay cosas que en su momento parecen carecer de sentido, pero después, cuando miramos nuestra vida, vemos que ya no somos los mismos de antes, que nuestras reacciones son diferentes, que nuestros pensamientos han cambiado, que ya no somos los mismos.

Dale paso al Maestro y permite que Él haga de tu vida una obra sublime.

“Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva”. Filipenses 1:6 (NTV)

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Isabela

Encuentro en mi escritorio este dibujo. Lo dejó Isabela, la hija menor de Beli, nuestra compañera de trabajo. Me hace acordar que hace unos años Malena, otra de sus hijas, me hizo un dibujo que “era yo”, sobre el cual escribí unas líneas aquí.
Isabela tiene tres años. Es increíble la energía que cabe en su pequeña contextura. Cuando viene a la oficina al día siguiente se acerca a mi escritorio y me hace saber, con una dicción perfecta: “Estoy yendo a danza”. Esta tarde se apareció con su trajecito de baile rosado y me ha mostrado uno de los pasos que ha aprendido.
He mirado este dibujo no sé cuántas veces. Es tan breve y a la vez tan lleno de luz y color. Se me ocurre que es ella saltando la cuerda a plena luz en el inmenso jardín de su casa con su vestido rosado; inocente, plena, intacta su personalidad. A esa edad – ustedes deben saberlo y si lo han olvidado traten de recordarlo – el mundo es inabarcable, un colosal campo de juegos, un universo en pleno descubrimiento – a veces, claro, con su cuota de sombras – siempre vibrante, inesperado, lleno de misterios y sonidos.
He tenido el privilegio de ver crecer a las tres hermanas. A veces hemos ido con ellas a algún viaje de trabajo. Me hacen recordar mucho a mis tres niñas, recorriendo medio continente en giras misioneras y vacaciones inolvidables. Hay en este minúsculo mundo de mujeres lecciones imposibles de comunicar en un artículo o en una conferencia sobre asuntos de género. Hay que estar ahí; hay que ver. Hay que callarse y anotar en la memoria emotiva esos pasajes llenos de ciencia infantil, cargados de signos que conmueven la conciencia y que desafían las torpes interpretaciones que hacemos los estudiosos del diseño de Dios.
En treinta años más alguien le va a mostrar a Isabela este dibujo. No va a recordar, seguro, el momento mágico en que produjo este milagro del ser. Pero tengo la esperanza de que al leer estas líneas pueda sentir lo mismo que yo y una invisible conexión de tiempos y generaciones complete, de nuevo, este maravilloso círculo de la vida.
Cuando tenía doce años, hice un dibujo de mi familia para la clase de Artes Plásticas. Mi inolvidable maestra de arte, Sonia Molina, me miró con sus enormes y tristes ojos verdes y dijo: “De verdad, Benjamín, tú lo hiciste?”

El otro mundo

Cruzar los cercos fronterizos, perforar los límites y adentrarse en territorios distintos. Encarnarse en lo otro en vez de seguir alucinando con conquistas mundiales y desde cómodos recintos cerrados continuar analizando las estadísticas con avanzadas máquinas virtuales. Ensuciarse no sólo las manos sino el cuerpo todo con la contundencia de los hechos. Tanto discurso apocalíptico y tanta elucubración redentora sólo han producido preñeces llenas de viento y sonidos extraños.
Los hechos están a la vista. El perro mundo se extiende inagotable, lejos del amor, ajeno a la mirada de la autodenominada selecta mayoría que sale de sus convocaciones dominicales y se dirige a simpáticos restaurantes familiares a comentar los notables acontecimientos que han tenido lugar en sus solemnes recintos cerrados, a salvo de la feroz chimuchina del dolor y la desesperanza de la inmensa mayoría.
Invisible a sus ojos se extiende el mundo verdadero, la clase humana desplazada, el opresor oscuro, la zarabanda de anuncios y talk shows, el mercado de valores, los señores intendentes, prostitutas y proxenetas, ladrones de cuello y corbata, delincuentes patibularios, inmensas minorías, mercaderes del bienestar a plazos, enfermedades y pestilencias desconocidas, esclavas y esclavos simulados como mano de obra barata, gordos y perfumados potentados, escuálidos y tirillentos mendigos, planificadores gubernamentales, policías al mejor postor, estallidos sociales, homicidios, femicidios, parricidios, suicidios y deicidios diversos, informes secretos, pobreza innumerable, atascamientos de vehículos, contaminación desencadenada, desesperación multiplicada y esperanza inimaginable.
La galería, el palco y la platea rebosan paz, sin embargo. Estos exabruptos apenas reverberan unos segundos en las pantallas del sistema y luego se disuelven como molesta neblina en autopistas suburbanas. La congregación tiene otros asuntos que tratar: sus inmensas alegrías e interminables celebraciones, las asombrosas superproducciones de sus creadores y la filosofía utilitaria de sus notables ciudadanos. Sus tiendas temáticas están abiertas las 24 horas y sus tesorerías trabajan sin parar tabulando los réditos de la confianza mayoritaria.
Esto me acontece por épocas; son períodos en los cuales se agudiza la irritación de la vida. Más tarde, para aliviar un poco la cosa viene la poesía, el recuerdo, alguna sutileza, un comentario intrascendente, la perplejidad. Allá, al otro lado de la alambrada, enhiesta, invencible, orgullosa permanece la fortaleza. Inmutable. El mundo puede venirse abajo si quiere. Qué más da. Así está escrito…

(Este artículo ha sido escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

La imagen correcta

Una historia cuenta que un hombre trabajaba en su despacho cuando entró su hija pequeña al borde de un ataque de nervios, medio llorosa y compungida.

– ¿Qué pasa hija? ¿Por qué estás tan deprimida? – le preguntó su padre.

– ¡Es que mi mesa se desordena muy fácilmente! – Dijo la niña.

– Enséñamelo.

Fueron a la habitación de la niña y enseñándole la mesa le dijo: ¿Ves? Yo la ordeno, pero se desordena demasiado fácilmente.

El padre extrañado le dice: Enséñame cómo es la mesa cuando está ordenada.

La niña recogió todo, puso la taza con los lápices arriba a la derecha, una libreta arriba a la izquierda, una regla a la derecha, una goma de borrar abajo a la izquierda y así sucesivamente hasta que al fin, contenta, dijo sonriendo:  – ¡Ya está!

El padre, extrañado pregunta: ¿Y si cambio esto de aquí, un poco a la izquierda?

– ¡Ah no Papi! Así ya no está ordenada.

– ¿Y si tomo esto otro y lo cambio por esto?

– ¡Me la desordenas más!

– ¿Y si cambio de sitio la taza de los lápices por la libreta?

La niña, al borde de las lágrimas le dijo: ¡Papa! ¡Me estás desordenando toda la mesa!

– No, hija no, la mesa no está desordenada. Lo que pasa es que tú tienes muchas imágenes para que la mesa esté mal, y sólo una para que esté bien.

Al igual que la niña, nosotros tenemos una imagen de cómo nos gustaría que fuera nuestra vida, de cómo sería perfecta. Queremos  hacer todo en base a esa imagen que tenemos en nuestra mente, buscamos que nuestras vidas sean iguales a las que vimos en una película o la  que vemos en los demás y cuando nos damos cuenta que no es como queremos nos desesperamos, nos angustiamos y deprimimos.

Otras veces hemos alcanzado lo que queríamos pero sucede algo que da un giro a nuestras vidas, un cambio inesperado,  y creemos que el mundo se ha terminado, que ya no hay nada más, cuando en realidad, puede ser que Dios esté ordenando nuestras vidas para que lleguemos a ser lo que Él quiere que seamos.

Si tu vida no es exactamente igual a como la soñaste ó si ha sucedido algo que ha cambiado tus planes inmediatos, que ha reformulado todo lo que hacías y lo que tenías, no te desesperes, da gracias a Dios porque Él sabe lo que es mejor para ti y porque Él ve mucho más allá de lo que nosotros podemos ver.

“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse”. Isaías 55:8

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Fe(licidad)

Me disgusta profundamente el abuso de la idea de felicidad como herramienta propagandística. Es un manejo desagradable, aunque tenga un impacto eficaz… Palabras de Beatriz Sarlo, escritora y ensayista argentina, sobre el “neopopulismo de la felicidad” como concepto político.
Esta idea no es exclusiva de la política, sin embargo. Se encuentra también en el discurso de las iglesias, asunto que ya hemos reflexionado aquí un par de veces. El evangelio como una gira de felicidad gana más y más adeptos. Por la sencilla razón de que la principal moneda de cambio en el mercado de la fe es la felicidad y el bienestar aquí y en el más allá: Conviértase a Cristo y tenga paz personal, prosperidad, salud y relaciones exitosas aquí en la tierra y en el mundo venidero la vida eterna. Todo a cambio de una simple oración de fe. Ninguna compañía de seguros en este mundo puede ofrecer más.
En realidad, algunas cosas más aparte de la oración de fe: El registro en los libros de la institución, la asistencia a los cursos de inducción para entender lo que hay que creer y lo que hay que hacer, la constante contribución de un porcentaje de los ingresos propios y ciertas lealtades que, por cierto, son irreductibles. A primera vista puede parecer un poco abrumador. Pero a la luz de los beneficios inmensamente superiores al sacrificio, toda vez que se extienden por los siglos de los siglos sin fin, las dudas se diluyen rápidamente.
Debo haber mencionado aquel cartel que sostenía una chica en un mitin político: “Yo voto al que me dé”. Resguardando la legitimidad del reclamo de alguien que carece de todo, excepto de la esperanza de un gobierno que responda a sus necesidades, digamos que en el ámbito de la fe la analogía sería algo así: “Yo creo en el dios que me dé”.
Creo que difícilmente se podría encontrar un mejor resumen del tiempo que corre. Perdidas ya todas razones por las cuales creer en una causa superior a uno mismo, convertido el objetivo de la vida en nada más que yo mismo, hemos de perseguir por sobre todas las cosas la felicidad. Así, todos nuestros emprendimientos, relaciones y compromisos deben trabajar para que ese supremo fin sea alcanzado con el máximo de beneficio.
Es legítimo desear un buen pasar. Pero buscar la felicidad como lo único importante es equívoco y casi siempre infructuoso.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Sin aliento

Cuando Dios creó al hombre, lo primero que hizo es darle aliento de vida y así muchos motivos para vivir.  Adán era libre, pasaba tiempo con su creador y se aventuraba paseando por el paraíso donde Dios lo puso.

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7

La creación de Dios, emana  vida en sus colores, formas y sobre todo en su libertad. Lo que no sucede en los  zoológicos, donde  tienen encerrados a todo tipo de animales,  sometiéndolos a una vida de cautiverio. Si uno visita estos lugares podrá ver  tristeza en sus miradas, dolor y  ausencia de motivos para vivir; la mayoría de ellos son animales salvajes sacados de su hábitat natural.  Podríamos decir que estos son seres sin aliento, como muertos en vida, víctimas de personas sin escrúpulos y llenas de avaricia.

Hoy en día podemos ver  muchas personas que viven encerradas en sus problemas, trabajos, deudas y muchas otras cosas que el enemigo ha puesto en sus caminos para quitarles el aliento. Muchos deciden no seguir porque ya no tienen motivos para vivir, no hallan sentido a lo que hacen  y pasan sus días como enjaulados detrás de unas barras de hierro.

La serpiente pitón  no es venenosa, pero sí peligrosa, y  para poder asechar a su presa  lo que hace es envolverse en el cuerpo de su víctima, la  aprieta y  de esa manera va rompiendo sus huesos para finalmente quitarle la vida. De Igual forma, puedes ser presa del enemigo, él puede poner muchos motivos para quitarte el aliento, todo puede aprisionarte quitándote la paz que Dios ha puesto en tu corazón.

No dejes que nada te quite los motivos para vivir, que los acontecimientos diarios no te encierren en jaulas quitándote la libertad que encontraste en Cristo.

“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón”. Salmos 31:24

Por Miguel Ángel Veizaga

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Serendipity

Potpourri de palabras, imposibles de comentar los jueves…

Me ha dado el sonido y el abecedario, con él las palabras que pienso y declaro
(
Violeta Parra, Gracias a la vida)

Vaga solitario el amor con su abultado equipaje por los andenes de la terminal de los sueños. El micro semanal a Nunca Jamás ya salió. Te quiero fue el último en subir.
Vino como un río el desamparo. Como aluvión inconcebible el desamor. En el desconsuelo anidaron los tristes días. En los macizos del silencio reposaron, intranquilos, los ausentes. Fue el fin de los notables compromisos, el ocaso de todos los abrazos. En el lecho permanece el bosquejo de un amor desdibujado. En la mesa no hay palabras, apenas un extenso territorio desolado. Vino como río el desamparo.
Las grandes victorias de la vida no han sido más que ventiscas de nieve que no tarda en disolverse. Los grandes momentos son cuadros fijos en los cuales solazar de tanto en tanto la memoria y por ahí echar alguna lágrima arrinconada. La juventud… esa soberbia de ser que desconoce, pobrecita, lo poco que dura.

“Talento para el ataúd” decía el muchacho mientras entraba un poco torpemente con su cuadro recién pintado a un espacioso salón donde unos sombríos señores debían calificar su obra. Acababa de bajar de un balcón donde un hombre se había lanzado al vacío con una soga al cuello… Desperté un poco sobresaltado. Eran las 3:48 de la noche y hacía mucho frío. Por supuesto, era un sueño, pero me quedé pegado en esa frase: “Talento para el ataúd”. Todo muy a la Edgard Allan Poe. No sé si el muchacho se estaría refiriendo al señor que acababa de quitarse la vida o consideraba su obra muerta antes de ser calificada. ¿Viste que a los sueños no se les puede preguntar?

Como para todo hay refranes, dicen que la risa abunda en la boca de los tontos; valdría la pena preguntarse si por eso mismo los tontos no son más felices que los cuerdos circunspectos y afectados. Otros dicen: “el que solo se ríe de su mal se acuerda”. Pero muchos seres malignos no se ríen nunca y de seguro siempre se acuerdan de sus maldades. Alguien me dijo una vez que cuando envejeciera, anhelaba tener muchas arrugas sonrientes. Ojalá que haya cumplido su deseo.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Melodia (en tres tiempos)

En el primer tiempo fue el cataclismo, la ruptura, el dolor diseminado. La arrancada vertiginosa de los hechos de la vida que parecían inmutables, que durarían hasta el fin de todas las cosas. Fue la violencia de las palabras, la rotura del corazón, el grito feroz del desamparo, el fin de todas las promesas y de todas las lealtades. No hubo linimento alguno. Hizo falta el bálsamo que aliviara el escozor de la piel. Escaseó el sueño, se hizo implacable de la tortura de la conciencia. Entonces la soledad fue una compañera indeseable, un estertor de madrugada, un infierno entre las sábanas, el sol que se hacía esperar eternamente.

Con los días vino alguna esperanza, el anhelo que todavía buscaba realidad. Fluyeron la poesía, la creatividad y los proyectos. Tal vez la vida regalaría otra oportunidad de compartir la piel y el sentimiento. ¿Avistaría por fin la luz de los faros lejanos para acercar el alma perdida a las orillas del descanso? No. Los puertos eran sólo estaciones para desestibar el peso de los días. Tenía uno que lanzarse otra vez a mar abierto para proseguir el viaje, porque todavía esperaba que en algún remoto atardecer en llamas las playas de Ítaca anunciaran el fin de todos los viajes y habría valido la pena la promesa hecha un amanecer entre lágrimas y sueños.

Finalmente vino el tiempo de la paz. De a poco entró en el hielo de los huesos el abrigo calentito de la soledad. Rotos todos los lazos comunes, liberado el corazón de los requerimientos del amor y conjuradas las obligaciones inevitables de los pactos permanentes, quedaba uno a disposición de una libertad costosa, definitiva, violenta y atrozmente conquistada. Fue la hora de firmar con sangre la declaración de independencia, instruir a los embajadores para responder vigorosamente a las exigencias del protocolo, anunciar que en este territorio la soberanía estaría desde ahora escondida de la inteligencia de los dictadores y que jamás volvería a someterse a nación alguna ni a extranjero dominio.

Sí, de verdad era el tiempo de la paz. Dolorosa, imperfecta, pero por fin inaccesible a los artificios y pretensiones del sentido común. Alejada para siempre del trajín de las oficinas, las alcobas y los santuarios…

¿Crees que no te va bien en la vida? 7 pruebas de lo contrario

Si crees que no tienes la vida que te gustaría tener y te sientes desanimado por esto, vuelve a pensarlo. Hay cosas que tienes y no eres consciente de lo afortunado que eres por poseerlos. Éstas son siete pruebas de que te va bien en la vida, incluso cuando piensas que no es así:

creesqueno1
No importa si vives en un lugar propio o alquilado; lo importante es que tienes un lugar donde pasar la noche. Hay miles de personas en el mundo que viven con la incertidumbre de no saber dónde dormirán. En cambio, tú tienes la certeza de que al final del día tendrás un sitio en donde descansar. Si antes nunca te habías sentido agradecido por este hecho, comienza a ver las cosas que tienes a tu alrededor y a valorarlas. No esperes perderlas para apreciarlas.

creesqueno2
Tal vez tu ropa no esté al corriente de las nuevas tendencias en la moda, o puede que no comas en los restaurantes más lujosos de la ciudad; sin embargo, tienes algo con qué cubrirte y alimentar tu cuerpo. La vestimenta y la comida son una bendición que no todos pueden disfrutar, por lo que debes deleitarte en cada oportunidad que tengas. Si comienzas a alegrarte por esos pequeños detalles de la vida, te convertirás en alguien que es mental y emocionalmente fuerte.

creesqueno3

Sabes que cometiste errores en el pasado, que quizá perdiste muchas oportunidades, que no pensaste que el tiempo pasaría tan rápido y no podrías rehacer tus fallas. No obstante, ese tú del ayer no es la misma persona que está en el presente. Quien eres ahora no se ha definido por su pasado, sino que ha aprendido de él. Estos errores te han ayudado a madurar y ser más sabio en tus decisiones ¡Ésto es un logro que no cualquiera alcanza!

creesqueno4

Puede que atravieses un mal momento en tu vida, pero esto no es un límite para ti porque no eres conformista. Sabes que tienes un potencial por desarrollar, y ésa es tu motivación diaria. Incluso cuando has obtenido lo que te propusiste, siempre quieres superarte y alcanzar la excelencia en todo. Esto te hace diferente de los demás, pues, otros se rinden con facilidad cuando llegan los problemas; en cambio, tú usas la adversidad como un escalón para continuar avanzando.

creesqueno5

Todos los seres humanos tienen la potestad de elegir entre lo bueno y lo malo, pero no todos aprecian esta libertad que tenemos. Algunas circunstancias te pueden hacer creer que no tienes más opción que hacer lo malo; sin embargo, tú tienes la plena confianza y seguridad de que el único que puede decidir sobre tu vida, eres tú. También eres alguien que sabe que toda decisión trae consigo una consecuencia; y por eso, eres prudente al hacerlo.

creesqueno6

Mientras otros se dedican a vivir, por el simple hecho de existir; tú tienes metas que quieres lograr. También eres alguien que quiere trabajar y esforzarse para alcanzarlo. Sabes que no todo es fácil en la vida, pero esto no esto no te desanima, sino que te incentiva a luchar con mayor fuerza y obtener lo que te propones.

creesqueno7

Tienes la certeza de que sentirse amado no es cuestión de estar en una relación amorosa. Hay muchas personas a tu alrededor que te aman, y tal vez no muchas veces lo expresan con palabras, sino a través de sus acciones. Tú sabes valorar a cada uno de ellos, y eres recíproco al valorar su afecto. Asimismo, te sientes agradecido porque sabes que eres amado por el ser que te creó, que dio su vida por ti y te perdona en todo momento: Dios.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Es hora de emprender el vuelo!

Porque la porción del Señor es su pueblo; Jacob es su herencia asignada. Lo halló en una tierra desolada, en la rugiente soledad del yermo. Lo protegió y lo cuidó; lo guardó como a la niña de sus ojos; como un águila que agita el nido y revolotea sobre sus polluelos, que despliega su plumaje y los lleva sobre sus alas. Deuteronomio 32:9-11 (NVI)

Poco antes de que el tiempo llegue para que el águila madre ponga sus huevos,  se asegura de construir un nido para sus polluelos y cuando el tiempo de ver la luz del día se acerca para los pequeños, ella arranca sus plumas más suaves para que sus bebés sientan la comodidad al nacer.

El momento en que los polluelos abren sus ojitos y dan sus primeras señales de vida, la madre con llena de felicidad y sentido de protección lleva el alimento para sus bebés. Pero al pasar del tiempo, cuando ellos crecen y se fortalecen como águilas jóvenes, la madre debe tomar una decisión, puesto que en el nido no caben todos, es necesario que aprendan a volar ¿Qué es lo primero que hace la madre águila? Retira la comodidad y vota del nido todas las plumas.

Cuando tomamos la decisión de seguir a Cristo y damos nuestros primeros pasos, todo es hermoso y la vida se pinta de colores, pero en el momento en que empiezan las pruebas, es donde nos preguntamos si estamos en el camino correcto, porque todo pareciera indicar lo contrario, pero Dios nos dice: es necesario un tiempo de entrenamiento para alcanzar la madurez espiritual.

Entonces el águila madre toma al joven águila de la nuca y lo lleva hacia las alturas y cuando ha llegado a una altura considerable, lo suelta para que éste agite sus alas y empiece a volar. Tal vez para el águila joven esto es incomprensible, que su propia madre lo lance al vacío sabiendo que podría caer, pero no se percata de que ella estaría sosteniéndolo en cada una de sus caídas, esto lo hace una y otra vez hasta que el águila joven emprenda el vuelo por sí solo.

Es posible que cuando te encuentres en problemas sientas la distancia de Dios en tu vida, como si realmente Él se hubiera apartado de ti. ¡NO temas! Todo esto es parte del proceso, Él no te soltará de sus manos, sólo quiere ayudarte a conquistar las alturas de la madurez espiritual, porque entonces podrás desarrollar la visión de un águila y verás con claridad lo que los demás no podrán ver.

Que tu vida tome aliento para que a pesar de lo que puedas estar viviendo sigas agitando tus alas y emprendas el vuelo, Dios promete estar contigo para cuidarte y protegerte como a la niña de sus ojos.

Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará. Deuteronomio 31:6 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lo que tienes que saber antes de casarte

¿Estás seguro que tienes todo lo necesario para llegar al altar? la mayoría de las personas cuando piensa en casarse se enfoca en encontrar la pareja ideal, ahorrar para la boda, y un sin número de detalles que son buenos, y necesarios pero que son solo una parte de lo que conforma una unión feliz y duradera.  Entonces ¿qué se necesita para lograr un equilibrio y un matrimonio que dure toda la vida? Definitivamente la ayuda de Dios y sanidad interior.

Nuestro invitado especial el Pastor Rey Matos nos cuenta como a pesar de amar a su esposa, y tener una firme fe en Dios tuvo serios problemas al inicio de su matrimonio por la falta de sanidad interior.  En su caso las consecuencias fueron por una crianza marcada por el machismo y la infidelidad de su padre. Le costaba mostrarle cariño en público a su esposa, le costaba pedirle perdón si cometía una falta y esto entre otras cosas empezaron a herir su relación matrimonial. Entérate de lo que hizo y cómo logró sanar las heridas y edificar un hogar a prueba de divorcio.

Escucha la entrevista nuevamente aquí y recuerda que si tienes preguntas nos puedes escribir a [email protected] o llámanos al whatsapp +1 786 816 9190