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El tiempo que no volverá

John Randolph dijo: “El tiempo es a la vez el más valioso y el más perecedero de nuestros recursos”

Hoy al despertar varios de nosotros hemos tenido la necesidad de mirarnos en un espejo y muchos nos dimos cuenta que el rostro y el color de cabello son la clara señal de que los años han pasado, pero lo que realmente debiera importarnos es cómo y en qué estamos invirtiendo nuestro tiempo.

Si le diéramos la importancia que se debe al “tiempo” podríamos invertirlo y no malgastarlo, ya sea en un vicio, en el rencor, en las peleas o haciendo maldad. No podemos vivir ligeramente sabiendo que la hora, los minutos y segundos que pasan jamás volverán.

El apóstol Pablo, conocía el valor incalculable del tiempo, por eso nos dice “(…) aprovechen bien el tiempo” Colosenses 4:5 (DHH), porque sabía que el enemigo es astuto y utilizará distracciones para hacer que perdamos aquello que nunca recuperaremos (tiempo).

Hoy varias personas se encuentran sentadas viendo cómo su vida pasa porque se detuvieron a lamentar su pasado, otras se encuentran tratando de sobrevivir lo que viven en el instante o peor aún algunos se quedan quietos por temor al futuro.

No permitas que los temores del pasado, los problemas del presente y el miedo a lo que vendrá te detengan y te hagan perder tu tiempo, toma la mano de Dios y confía en su provisión, protección y ayuda.

Si eres joven y estás comenzando a dar pasos para alcanzar lo que anhelas, recuerda que tu mirada debe estar en Dios y lo demás vendrá por añadidura. Esto no significa que no te debes esforzar y trabajar para alcanzar logros; tu juventud es el mejor tiempo para dar lo mejor de ti en el servicio, en tus estudios y en tu familia.

1 Timoteo 4:12 dice: “Evita que te desprecien por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida” (DHH)

Si ya los años han pasado y quizás no tienes lo que un día soñaste ¡Tranquilo! disfruta el presente y lo que tienes, pero haz planes para mejorar tu futuro, trabaja en tu relación con Dios y sirve junto a tu familia.

En realidad no importa en qué parte del camino te encuentras, lo importante es que inviertas el tiempo que tienes en lo que de verdad tiene valor. Recuerda que el tiempo que pasa no volverá, hoy podemos estar aquí y mañana no.

¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma” Santiago 4:14 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Perdida

Un grupo de estudiantes, a cargo de una educadora,  fueron de paseo a un bosque con la única regla de permanecer en el grupo; sin embargo, una adolescente quiso hacerlo a su manera y se apartó del camino.

Ella sabía que debía regresar, conocía cuál era el camino, pero no lo hizo; tal vez porque sentía vergüenza o por creer que no necesitaba de los demás. Cuando empezó a anochecer y el camino era poco visible ya estaba demasiado apartada del grupo y entonces se dio cuenta de que un lobo la asechaba y aunque corrió para salvar su vida fue demasiado tarde.

“Vuelve, oh Israel, a Jehová tú Dios; porque por tu pecado has caído.” Oseas 14:1

En este pasaje el Señor pide a su pueblo que “vuelva” porque a causa de su pecado está en dificultades o se le aproxima un sufrimiento mayor. Él sabe que el enemigo aprovecha cuando estamos lejos de su protección y también conoce las dolorosas caídas que sufrimos por separarnos de Él.

La adolescente caminó todo el tiempo como si estuviera perdida, pero no lo estaba, ella conocía el camino y sabía lo que tenía que hacer. Así mismo, nosotros sabemos qué debemos hacer cuando estamos alejados de Dios: volver a orar, estudiar la Palabra, volver a ir a la iglesia y servir, pero no lo hacemos por vergüenza o porque creemos que no necesitamos de Dios.

“Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción.” Job 22:23

La desobediencia siempre nos apartará del camino correcto, por tanto, es importante analizar cómo se encuentra tu vida espiritual y si estás consiente que estás alejándote de Su voluntad o te estás enfriando; entonces, decide “volver” al camino correcto y de esta manera alejar la aflicción de tu casa.

¡No esperes a que sea demasiado tarde!

 

 

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Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

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¿Cómo volver al primer amor?

Se habla tanto acerca del amor, y entre las cosas que se dicen, afirman que el primer amor nunca se olvida.

También dicen que uno se enamora una sola vez. Que esa única vez es amor real.

Que lo importante es haber experimentado el amor. Saber lo que se siente, cómo se siente y se sufre. Si, porque cuando se ama de verdad y la relación termina, se sufre muchísimo.

Yo opino que es cierto que el primer amor nunca se olvida y que definitivamente es maravilloso experimentar el sentimiento del amor. Pero si creo que uno se enamora más de una vez. Todas las veces son diferentes y honestamente me hubiera gustado haberme enamorado una sola vez y para siempre, pero no se me dio así.

Mas, tengo que recordar que yo, escogí a los ocho años un amor espiritual que con sus altos y bajos, me duró y sigue vigente. Un amor sin igual. Y los altos y bajos fueron por mi causa, no por Él. Cuando fui a hacer mi primera comunión, porque me criaron desde bebé en la religión católica, recuerdo que mi deseo era casarme con Jesús, es decir, ser monja.

Hoy día, después de muchas experiencias, muchos cambios en mi vida e infinidad de veces buscarlo cuando estaba metida en problemas, puedo decir a toda voz que Él SIEMPRE estuvo ahí para mí. Que estoy más enamorada que nunca de Jesús, el amor más grande y fiel, el amor mas hermoso, generoso, maravilloso, el amor que realmente me llena.

Yo te invito a conocerlo, y si ya lo conoces y se ha enfriado tu relación, te animo a que regreses a tu primer amor. ¿Cómo regresas a Él? Dedicándole tiempo, estudiando Su palabra, alabándolo y dedicándole cada momento de tu vida. Disfruta de ese amor maravilloso que sentiste la primera vez que conociste el amor más grande que existe, el de Jesús.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Conoces el amor perfecto?

Las montañas podrán cambiar de lugar, los cerros podrán venirse abajo, pero mi amor por ti no cambiará. Siempre estaré a tu lado y juntos viviremos en paz. Te juro que tendré compasión de ti. Isaías 54:10 (TLA)

Una necesidad básica de las personas es amar y ser amadas, y eso se ve afectado muchas veces porque fallamos o cometemos errores, llegando a creer que no merecemos el amor de Dios ni de nuestro prójimo. Es por eso que nada en el mundo necesita tanta compasión como nosotros.

Sólo un amor perfecto, el de Dios, cubre nuestras faltas con perdón y misericordia; pero ocurre que no solemos acudir a ese amor, sino que nos sumergimos en nuestro propio ego y autosuficiencia apartándonos más y más de Él.

Sin embargo, y a pesar de ello, el Señor nos busca y nos espera con amor, como lo describe la parábola del hijo pródigo, a quien no negó en ningún momento su compasión;  aunque fue por voluntad propia que el hijo se fue a mal gastar su herencia y a vivir desenfrenadamente, fue recibido con ternura.

Lo peor que podemos hacer es alejarnos de Dios en esos tiempos que fallamos, por eso debemos considerar que tenemos un Padre lleno de compasión, que su amor es perfecto y que no cambia, pues nos ve a través de Jesucristo, nuestro salvador.

Si sientes que Dios está lejos porque has fallado, no tardes más en acercarte nuevamente, háblale de cómo te sientes y sobre todo recibe su amor perfecto.

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La buena tristeza

“Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.” Eclesiastés 7:3

La película IntensaMente es la historia de Riley, una joven niña que está en su transición de la niñez a la adolescencia y mientras se da ese cambio personal, su vida cambia al mudarse de su acogedor pueblo de Minnesota a San Francisco; un lugar muy diferente, extraño, que hace que todas las emociones que viven en su interior estén fuera de control.

Alegría trataba todo el tiempo de que Tristeza no toque los controles para mantener feliz a la niña y en un momento ellas dos terminan muy lejos del cuartel general donde estaban los controles de personalidad de Riley, quedando Furia, Desagrado y Temor a cargo, y como consecuencia la personalidad de la pequeña poco a poco se desmorona, lo que hace que quiera escapar a su antigua ciudad. Después de una serie de obstáculos Alegría y Tristeza  logran volver al Cuartel y es ésta última quien hace desistir a Riley en su plan porque atrae recuerdos con sus padres y esto hace que los extrañe.

Casi siempre deseamos estar felices, sin problemas o no sentir tristeza de ninguna manera, pero en ocasiones es bueno dejar que esta emoción invada nuestro corazón para que reaccionemos de alguna manera. En el caso de Riley, si no hubiera sido Tristeza quien influía/influenciaba en los recuerdos la pequeña hubiera escapado de casa, o pensemos cuando un ser querido enferma, hay tristeza y valoramos más su vida, o cuando herimos a alguien querido, la tristeza nos ayuda a darnos cuenta que hemos cometido un error.

La Biblia dice: “Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, a la cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual.” 2 Corintios 7:10 (NTV) La tristeza hace que volvamos nuestro corazón a Dios. Un profesor de psicología en la Universidad de California en Berkeley, Dacher Keltner dice que la tristeza es una emoción fortalecedora de relaciones (Wikipedia)

Aprovechemos ciertas ocasiones de tristeza para meditar cómo está nuestra vida, nuestras relaciones con el prójimo y sobre todo con Dios, permitamos que la tristeza nos lleve siempre a nuestro Señor porque su consuelo y guía es superior a cualquier cosa.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Volver, nunca volver

“¿Cuándo voy a regresar? No importa lo que esté pasando en Chile, ni quién gobierne, ni cuál es el escándalo del momento, la pregunta sigue ahí, incrustada y persistente.” (Nosotros, los que nunca volvimos, Sebastián Edwards, Diario La Tercera, 15 de mayo de 2016).
Estoy – otra vez – de paso por Santiago, la ciudad donde nací, crecí, estudié, trabajé, formé familia, me divorcié y de la cual me fui hace ocho años. Me provoca el título del artículo que he citado: los que nunca volvimos. Estaba pensando, mientras tomo un café en el Cory de Vivo Centro, que uno nunca termina de irse pero se sabe con certeza que nunca se regresará. Tal vez sí físicamente pero ya nunca más con el alma. Las memorias y las heridas, aunque ya no duelan, han dejado su marca registrada.
En esta ciudad se murió una madrugada de mayo el tío Carlos, hasta ahora la pérdida que más he sufrido; en esta ciudad un bondadoso señor accedió a tomarse conmigo la fotografía de graduación porque ese sábado mis padres no podían faltar a su iglesia; aquí se rompió, después de diecisiete años la ilusión de la misión mundial y nos fuimos una tarde de abril como inquilinos avergonzados que no han pagado la renta; en esta ciudad perdí la poca dignidad que me quedaba y junto con ella las últimas ganas de tener más ganas. El fin, hay más, pero esto es un artículo y no una memoria, evidentemente innecesaria.
Se me ocurre ahora, a medio terminar el café, que aunque volviera aquí nunca volvería en realidad. De lo mucho que se vivió – por ende, de lo poco que queda por delante – el balance es insanablemente corto para las compensaciones. En cierto modo, ya no se tiene más un lugar en el mundo. Un territorio blando y placentero como Hapuna Beach o inclinado y salvaje como los faldeos de Trafún ya no se halla entre las probabilidades estadísticas. Tal vez porque un lugar en el mundo no sea más un objeto existencial.
“¿Cuándo vas a volver?, continúa Sebastián Edwards. Yo escucho y sonrío. Ya no trato de explicar lo que significa vivir en las antípodas, ser un exiliado voluntario, un extranjero aquí y allá, alguien que está permanentemente buscando el horizonte, buscando el otro lado, oteando la ribera del océano en que ya no se está…”

Sin sentido

Un muchacho se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el botecito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance. Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca.

Sin decir nada el muchacho empezó a coger piedras y echarlas, al parecer contra el  barquito; el pequeño creyó que nunca tendría su bote otra vez y que el joven al que había acudido se estaba burlando de él; hasta que  se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de éste y originaba una pequeña ola que hacía retroceder el barco hacia la orilla.

Cada pedrada estaba calculada, y por último el juguete fue traído al alcance de la mano del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.

En ciertas oportunidades vemos cómo nuestros sueños se alejan, cómo las circunstancias parecen ser cada vez más adversas, hasta llegamos a pensar que todo se trata de una broma de mal gusto y cuestionamos a Dios por todo lo que nos sucede.

Sin embargo, igual que en la historia, cuando nos alejamos de Dios o de su propósito para nuestras vidas, Él empieza a lanzar piedritas bien calculadas para rescatarnos, aun cuando pareciera que cada pedrada intenta hundirnos.

No importa cuánto te alejes, Dios no va a permitir que te pierdas, que sigas sin rumbo, pondrá personas y circunstancias que harán las olas necesarias para que vuelvas hacia Él porque su amor no tiene límites, su paciencia con nosotros es grande y su fidelidad es incomprensible.

“El Señor es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. El Señor es bueno con todos; desborda compasión sobre toda su creación”. Salmos 145:8,9 (NTV)

Dios agotará todos los recursos para que puedas volver a Él, no endurezcas tu corazón ni cierres tus oídos. Si te has equivocado no temas volver a tu Padre y pedirle perdón porque te está esperando con los brazos abiertos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Construir de nuevo

Me encuentro en la realización de un proyecto que consiste en colaborar con aquellos estudiantes que presentan conflictos de conducta, en su mayoría por ausencia de un apoyo familiar.  Las actitudes que los estudiantes presentan en la actualidad son realmente diferentes a las que antes se mostraban, principalmente porque los padres no permitían que la televisión, internet u otros factores eduquen a sus hijos.

Lo primero que se planteó para la realización del proyecto fue una reeducación, es decir, volver a enseñarles lo que aprendieron en su infancia, valores como: el saludo, pedir perdón, ser agradecido, el respeto, como si fuera la primera vez que lo escucharían. Los avances fueron satisfactorios hasta el momento, ya que los estudiantes están empezando a poner en práctica lo que olvidaron hace mucho tiempo para la modificación de su conducta.

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5

Ahora puedo comprender con más claridad cuando la palabra de Dios nos insta a hacer las primeras obras. Muchas veces uno cae y tiene un gran peso en su espalda porque no sabe por dónde empezar para poder cambiar, pero después de arrepentirte el Señor solo te pide que vuelvas a hacer lo que aprendiste cuando recién conociste a Dios. Es decir, vuelve a orar y estudiar la Biblia, y no te conformes, también vuelve a estudiar el motivo por el que es importante la oración y estudiar la palabra. Si no te encuentras en algún servicio, comienza limpiando baños, te aseguro que esta actitud de ayudará a crecer de manera más efectiva.

No te tortures pensando que nunca podrás levantarte por lo mucho que tienes que hacer, simplemente acércate a Él con un corazón arrepentido y construye de nuevo, te sorprenderá observar cómo te levantarás por haber empezado a poner los cimientos firmes en tu vida. Por tanto, deja de preocuparte por todo lo que tienes que hacer, preocúpate solo por hacer las primeras obras y verás que todo lo demás ya sea tu estado espiritual, emocional o sanidad, se irá construyendo en el proceso y voluntad de Dios.

¡Empieza de nuevo!

 

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¡Ven!

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Zacarías 1:3

Paul Washer menciona:

“Dios siempre está llamando a que su pueblo se acerque a su presencia. Pero por el contrario, satanás les está diciendo: No pueden ir, mírate, sabe lo que has hecho, lo vil que eres, Él conoce la indiferencia de tu corazón, no vayas. Esas son palabras de un mentiroso, pero lamentablemente a menudo le creen, porque es tan difícil creerle a Dios con respecto a su amor, porque su amor es maravilloso. ¿Sabes cuál es el mayor acto de fe para un cristiano? Es verse al espejo de la palabra de Dios, ver todas tus fallas, y entonces creer por fe que Dios te ama tanto como dice que te ama. Es fe, ya que tienes que creer en algo que no has visto en ninguna parte del mundo, porque nadie es como Dios y nadie ama como Él.”

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.” Isaías 55:1-3

Cuando Dios te dice que te acerques ¿Acaso no sabe todo acerca de ti? Él está al tanto de todo lo que has hecho y lo que vas a hacer, pero aun así te pide que te acerques. Es posible que te encuentres en necesidad o en pecado, pero quiere escucharte y salvar tu vida.

¿Hace cuánto tiempo no te acercas a Dios con todo tu corazón? En esta oportunidad quiero animarte a no dudar que eres amado. Entiende de una vez lo que hizo la poderosa sangre de Cristo en la cruz. Él no te puede amar más de lo que te ama y tampoco menos ¡Te ama con todo su ser! Por eso dio su vida por ti. Acércate ahora mismo y recuerda que eres profundamente amado.

“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.” Isaías 55:6

 

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¿Con quién te enojaste?

Lamentablemente existen muchas personas que han dejado de congregarse y de relacionarse con otros miembros de la congregación por cuestiones meramente interpersonales, ya sea con los mismos hermanos o líderes.

La pregunta es: ¿Por qué si su problema ha sido con alguna persona, se enojan con Dios? La primera reacción que uno toma es el dejar de congregarse, incumpliendo el mandamiento que Dios nos da: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” Hebreos 10:25 (RV-1960)

La mayoría nos justificamos alegando que continuamos orando en casa, pero si bien eso es algo muy importante, lo que también ayuda a un gran crecimiento espiritual es congregarnos, recibir esa palabra que Dios tiene preparada para nosotros.

Muchos hemos perdido el enfoque y el propósito con el que vamos a la Iglesia, olvidamos que la razón por la que se debe asistir es por tener un encuentro con Dios, recargarnos de fuerzas y nueva palabra para poder ser testimonio afuera y llevar personas a Cristo.

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” 1 Corintios 1:10 (RV-1960)

Si tienes alguna rencilla con alguien o te lastimaron, no permitas que eso afecte tu relación con Dios, tu mirada debe estar puesta en tu Padre Celestial y no en una persona terrenal, toma en cuenta que una Iglesia no es para justos pues no hay ni uno solo en esta tierra, no existe la iglesia perfecta, todos intentamos seguir los pasos de Cristo y es obvio que nadie es perfecto y verás muchas fallas.

Si has dejado de congregarte por una u otra razón hoy es el día de volver con tu familia, recibe ese alimento que Dios te quiere dar, eso te ayudará a limar asperezas con los demás y te enseñara a ver a los demás como Cristo nos ve, con misericordia y perdón.

Ahora levántate, vamos a la Iglesia, ¡Tu Padre te espera!!

 

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Migraciones

El popular portal de información llamado Wikipedia, define migración como todo desplazamiento de la población (humana o animal) que se produce desde un lugar a otro, llevando consigo un cambio de la residencia habitual en el caso de las personas o del hábitat, en el caso de las especies animales.

Generalmente los animales suelen migrar cuando se presentan dificultades en su ambiente como la falta de comida, un entorno climático desfavorable o complicado para su subsistencia.

Éste fenómeno se presenta no sólo en las aves, sino también en especies que son terrestres y acuáticas, de  esta última se destaca la tortuga verde. Éste animal marino al nacer es más pequeño que la palma de la mano, pero un adulto puede llegar a pesar 300 kg.

Lo increíble es el recorrido que hace para poder migrar. Viaja cerca de 2,600 kilómetros, más o menos, desde las costas de California en los Estados Unidos hasta el litoral de Sydney en Australia.  Estos nadadores intrépidos consideran la necesidad de buscar alimento, un clima adecuado y un entorno seguro para emprender éste viaje tan largo, por lo general siguen su instinto, y siempre llegan a su destino.

No solamente migran los animales y las personas de forma física, sino también puede hacerlo nuestro corazón.

Lucas 15:11-32, narra la parábola del hijo pródigo quien creyó que viviendo a su manera le podría ir mejor. Sin dudarlo se fue de la casa de su padre, llegó a su destino con la parte de herencia que le tocaba, pero la libertina vida que vivió lo llevó a despilfarrarlo todo y con el tiempo solamente halló pobreza, tristeza y soledad.

Muchas veces en el afán de buscar lo mejor por nuestra propia cuenta, nuestro corazón se aleja de la voluntad de Dios y con el tiempo sólo encontramos frustración y pena: al criar a nuestros hijos, administrar nuestro negocio, conducir nuestro ministerio, dirigir nuestro matrimonio, etc.

Quizás uno o más de estos aspectos de tu vida estén en este momento provocándote una profunda frustración por los resultados que estás obteniendo. El problema es el habitad que se ha formado alrededor tuyo al no tener la presencia de Dios en él.

Si algún área de tu vida es motivo de pena, tristeza o constantes fracasos, es el momento de migrar de vuelta a los brazos de Dios.

Las tortugas marinas migran por instinto con la seguridad de encontrar un habitad mejor. El hijo pródigo regresó a los brazos de su Padre con la seguridad de hallar misericordia, con un corazón verdaderamente arrepentido y encontró mucho más de lo que pensó.

Deuteronomio 4:29-31 “Pero si allí buscan al Señor su Dios con todo su corazón y con toda su alma, lo encontrarán… él, que es bondadoso, no los abandonará ni los destruirá, ni se olvidará de la alianza que hizo con los antepasados de ustedes y que juró cumplir.” Versión Dios Habla Hoy (DHH)

¿Tienes una frustración, una pena, cometiste un error, las cosas no te salen como esperabas? No dudes más, emprende tu migración de retorno a los brazos de Dios.

Con seguridad encontrarás mucho más de lo que esperas.

 

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