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¿El amor puede acabarse?

El mundo de hoy registra altos índices de divorcios y un factor común entre ellos que se resume en: “Ya no siento lo mismo que al comienzo”, estas palabras reflejan una realidad desastrosa en los matrimonios.

Debemos preguntarnos ¿El amor puede acabarse? Lamentablemente sí, cuando se deja de alimentar en el matrimonio, cuando la rutina, la infidelidad y otros factores más toman el control de la relación.

Desde tiempos antiguos y en la actualidad la iglesia enfrenta este problema, cuando las personas que decían “Amar a Dios” se alejan olvidando o perdiendo el Primer Amor que conocieron Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!  ¡Mira hasta dónde has caído! Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, vendré y quitaré tu candelabro de su lugar entre las iglesias” Apocalipsis 2:5 (NTV).

Te preguntarás ¿Cómo sé si estoy perdiendo mi Primer Amor?

Dejar la oración y la palabra

Dejar de Congregarnos o Servir

El no dedicarle Tiempo a Dios

Volver al pecado del que fuimos rescatados y perdonados.

¿Algo de lo mencionado está pasando en tu vida? Quizás la rutina, el pecado, el cansancio, los afanes, las responsabilidades, etc. pueden haber dañado tu relación con Dios o están atentando contra ella, por lo que hoy quiero animarte a tomar estos consejos:

“Mira hasta dónde has caído” estás palabras te llaman a reflexionar acerca de tus acciones y a arrepentirte sinceramente, reconoce donde estás porque esto te ayudará identificar el problema.

“Vuelve” si el pecado te ha alejado de la presencia de Dios es tiempo de retornar, no importa lo que hiciste solamente decide volver.

“Haz las primeras obras” Cuando uno está enamorado tiene ese deseo de conocer y pasar tiempo con la persona que ama, lo mismo sucede con Dios, vuelve a enamorarte de Él en medio de la oración, de la meditación de su palabra y cuando congregas.

La tarea del enemigo (satanás) es hacer que tu relación con Dios no funcione, pero de ti depende que esa relación crezca y se fortalezca. La palabra dice que Él nunca dejará de amarnos ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Romanos 8:35 (RVR1960).

Dios te ama con un amor eterno e incondicional y ¿Tú?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Volviendo a casa

Un niño, cansado de la disciplina de sus padres, un día decidió huir de casa, creyendo que era la solución para su vida. Sin embargo, una mujer maliciosa encontró a este pequeño y aprovechó de su situación para ponerlo a trabajar para ella, después de unos días el niño logró fugarse y entre indecisiones volvió a su casa. Cuando llegó, vio por la ventana a sus padres, entonces el miedo y la vergüenza lo dominaron haciendo que se quedara afuera toda la noche.

A la mañana siguiente su padre lo halló tendido en el suelo, durmiendo y con mucho frío; en ese momento lo llevó en sus brazos a su habitación y cubrió al pequeño para que entrara en calor.

Al despertar el niño no pudo mirar a su padre cara a cara, estaba muy avergonzado por lo que hizo, pero su papá sin decir palabras simplemente lo abrazó y se alegró de tenerlo nuevamente en casa.

Sin duda es un peligro salir de la cobertura de quien te protege. Es igual y aún más peligroso salir de la protección de Dios por sólo querer experimentar deseos que van en contra de Su Palabra,  por llevar una vida a la ligera y sin control. Es un gran riesgo porque puedes terminar muy herido.

Si estás alejado del Señor, tampoco te quedes aislado, anhelando desde la ventana el abrigo y el calor que Dios ofrece. No dejes que la vergüenza o el sentirte indigno te detenga. Solamente debes tocar la puerta porque Él te ha estado esperando para abrazarte, para darte el calor de su amor y su perdón.

Aférrate a esta Palabra: “Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” Hebreos 4:16 (NTV)

¡Vuelve a casa!

 

 

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El dolor de la distancia

¿Cuántos padres expresan dolor por el abandono de sus hijos? ¿Cuántas mujeres u hombres enfrentan el sufrimiento por la separación de la persona que aman? Y es que cuando se ama, la distancia siempre trae sufrimiento.

¿Te has  alejado de alguien que te ama?

Es posible que te sientas tranquilo, pero no imaginas el sufrimiento que tus padres, tu esposa/o,   novia/o están sintiendo por tu ausencia; por lo cual, deberías considerar volver, recuerda que nunca se sabe lo que uno tiene hasta que lo pierde.

“!!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” Mateo 23:37 (RVR1960)

Si has enfrentado el dolor de la separación por una persona que amas, entonces comprendes el dolor que siente el Señor cuando te alejas de su presencia ¿Cuántas veces Él ha intentado cobijarte bajo sus brazos, pero tú no quisiste? Así como la gallina junta a sus polluelos para protegerlos y cuidarlos bajo sus alas, así te busca el Señor.

Entonces dijo así el Señor: Si vuelves, yo te restauraré, en mi presencia estarás.” Jeremías 15:19 (LBLA)

El Señor te ama y está esperando tu regreso. Recuerda que la separación trae dolor y lo propio sucede con Dios; Él siente tu ausencia y te busca. En este momento te animo a tomar la decisión de volver, Él sanará tus heridas y te ayudará a llevar tus cargas.

¡Sólo en su presencia recibirás plenitud de gozo!

 

 

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Tiempos de descanso

“Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor” Hechos 3:19 (NVI).

Si en verdad queremos vivir tiempos de descanso de parte de nuestro Señor, debemos empezar por arrepentirnos de nuestro mal proceder y dejar toda pereza espiritual. Hoy te animo a buscar el perdón de Dios, sin importar los errores que hayas cometido, Él te espera con los brazos abiertos ¡Vuelve al Padre!

Por Ruth Mamani

 

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El tiempo que no volverá

John Randolph dijo: “El tiempo es a la vez el más valioso y el más perecedero de nuestros recursos”

Hoy al despertar varios de nosotros hemos tenido la necesidad de mirarnos en un espejo y muchos nos dimos cuenta que el rostro y el color de cabello son la clara señal de que los años han pasado, pero lo que realmente debiera importarnos es cómo y en qué estamos invirtiendo nuestro tiempo.

Si le diéramos la importancia que se debe al “tiempo” podríamos invertirlo y no malgastarlo, ya sea en un vicio, en el rencor, en las peleas o haciendo maldad. No podemos vivir ligeramente sabiendo que la hora, los minutos y segundos que pasan jamás volverán.

El apóstol Pablo, conocía el valor incalculable del tiempo, por eso nos dice “(…) aprovechen bien el tiempo” Colosenses 4:5 (DHH), porque sabía que el enemigo es astuto y utilizará distracciones para hacer que perdamos aquello que nunca recuperaremos (tiempo).

Hoy varias personas se encuentran sentadas viendo cómo su vida pasa porque se detuvieron a lamentar su pasado, otras se encuentran tratando de sobrevivir lo que viven en el instante o peor aún algunos se quedan quietos por temor al futuro.

No permitas que los temores del pasado, los problemas del presente y el miedo a lo que vendrá te detengan y te hagan perder tu tiempo, toma la mano de Dios y confía en su provisión, protección y ayuda.

Si eres joven y estás comenzando a dar pasos para alcanzar lo que anhelas, recuerda que tu mirada debe estar en Dios y lo demás vendrá por añadidura. Esto no significa que no te debes esforzar y trabajar para alcanzar logros; tu juventud es el mejor tiempo para dar lo mejor de ti en el servicio, en tus estudios y en tu familia.

1 Timoteo 4:12 dice: “Evita que te desprecien por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida” (DHH)

Si ya los años han pasado y quizás no tienes lo que un día soñaste ¡Tranquilo! disfruta el presente y lo que tienes, pero haz planes para mejorar tu futuro, trabaja en tu relación con Dios y sirve junto a tu familia.

En realidad no importa en qué parte del camino te encuentras, lo importante es que inviertas el tiempo que tienes en lo que de verdad tiene valor. Recuerda que el tiempo que pasa no volverá, hoy podemos estar aquí y mañana no.

¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma” Santiago 4:14 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

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Perdida

Un grupo de estudiantes, a cargo de una educadora,  fueron de paseo a un bosque con la única regla de permanecer en el grupo; sin embargo, una adolescente quiso hacerlo a su manera y se apartó del camino.

Ella sabía que debía regresar, conocía cuál era el camino, pero no lo hizo; tal vez porque sentía vergüenza o por creer que no necesitaba de los demás. Cuando empezó a anochecer y el camino era poco visible ya estaba demasiado apartada del grupo y entonces se dio cuenta de que un lobo la asechaba y aunque corrió para salvar su vida fue demasiado tarde.

“Vuelve, oh Israel, a Jehová tú Dios; porque por tu pecado has caído.” Oseas 14:1

En este pasaje el Señor pide a su pueblo que “vuelva” porque a causa de su pecado está en dificultades o se le aproxima un sufrimiento mayor. Él sabe que el enemigo aprovecha cuando estamos lejos de su protección y también conoce las dolorosas caídas que sufrimos por separarnos de Él.

La adolescente caminó todo el tiempo como si estuviera perdida, pero no lo estaba, ella conocía el camino y sabía lo que tenía que hacer. Así mismo, nosotros sabemos qué debemos hacer cuando estamos alejados de Dios: volver a orar, estudiar la Palabra, volver a ir a la iglesia y servir, pero no lo hacemos por vergüenza o porque creemos que no necesitamos de Dios.

“Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción.” Job 22:23

La desobediencia siempre nos apartará del camino correcto, por tanto, es importante analizar cómo se encuentra tu vida espiritual y si estás consiente que estás alejándote de Su voluntad o te estás enfriando; entonces, decide “volver” al camino correcto y de esta manera alejar la aflicción de tu casa.

¡No esperes a que sea demasiado tarde!

 

 

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Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

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¿Cómo volver al primer amor?

Se habla tanto acerca del amor, y entre las cosas que se dicen, afirman que el primer amor nunca se olvida.

También dicen que uno se enamora una sola vez. Que esa única vez es amor real.

Que lo importante es haber experimentado el amor. Saber lo que se siente, cómo se siente y se sufre. Si, porque cuando se ama de verdad y la relación termina, se sufre muchísimo.

Yo opino que es cierto que el primer amor nunca se olvida y que definitivamente es maravilloso experimentar el sentimiento del amor. Pero si creo que uno se enamora más de una vez. Todas las veces son diferentes y honestamente me hubiera gustado haberme enamorado una sola vez y para siempre, pero no se me dio así.

Mas, tengo que recordar que yo, escogí a los ocho años un amor espiritual que con sus altos y bajos, me duró y sigue vigente. Un amor sin igual. Y los altos y bajos fueron por mi causa, no por Él. Cuando fui a hacer mi primera comunión, porque me criaron desde bebé en la religión católica, recuerdo que mi deseo era casarme con Jesús, es decir, ser monja.

Hoy día, después de muchas experiencias, muchos cambios en mi vida e infinidad de veces buscarlo cuando estaba metida en problemas, puedo decir a toda voz que Él SIEMPRE estuvo ahí para mí. Que estoy más enamorada que nunca de Jesús, el amor más grande y fiel, el amor mas hermoso, generoso, maravilloso, el amor que realmente me llena.

Yo te invito a conocerlo, y si ya lo conoces y se ha enfriado tu relación, te animo a que regreses a tu primer amor. ¿Cómo regresas a Él? Dedicándole tiempo, estudiando Su palabra, alabándolo y dedicándole cada momento de tu vida. Disfruta de ese amor maravilloso que sentiste la primera vez que conociste el amor más grande que existe, el de Jesús.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Conoces el amor perfecto?

Las montañas podrán cambiar de lugar, los cerros podrán venirse abajo, pero mi amor por ti no cambiará. Siempre estaré a tu lado y juntos viviremos en paz. Te juro que tendré compasión de ti. Isaías 54:10 (TLA)

Una necesidad básica de las personas es amar y ser amadas, y eso se ve afectado muchas veces porque fallamos o cometemos errores, llegando a creer que no merecemos el amor de Dios ni de nuestro prójimo. Es por eso que nada en el mundo necesita tanta compasión como nosotros.

Sólo un amor perfecto, el de Dios, cubre nuestras faltas con perdón y misericordia; pero ocurre que no solemos acudir a ese amor, sino que nos sumergimos en nuestro propio ego y autosuficiencia apartándonos más y más de Él.

Sin embargo, y a pesar de ello, el Señor nos busca y nos espera con amor, como lo describe la parábola del hijo pródigo, a quien no negó en ningún momento su compasión;  aunque fue por voluntad propia que el hijo se fue a mal gastar su herencia y a vivir desenfrenadamente, fue recibido con ternura.

Lo peor que podemos hacer es alejarnos de Dios en esos tiempos que fallamos, por eso debemos considerar que tenemos un Padre lleno de compasión, que su amor es perfecto y que no cambia, pues nos ve a través de Jesucristo, nuestro salvador.

Si sientes que Dios está lejos porque has fallado, no tardes más en acercarte nuevamente, háblale de cómo te sientes y sobre todo recibe su amor perfecto.

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La buena tristeza

“Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.” Eclesiastés 7:3

La película IntensaMente es la historia de Riley, una joven niña que está en su transición de la niñez a la adolescencia y mientras se da ese cambio personal, su vida cambia al mudarse de su acogedor pueblo de Minnesota a San Francisco; un lugar muy diferente, extraño, que hace que todas las emociones que viven en su interior estén fuera de control.

Alegría trataba todo el tiempo de que Tristeza no toque los controles para mantener feliz a la niña y en un momento ellas dos terminan muy lejos del cuartel general donde estaban los controles de personalidad de Riley, quedando Furia, Desagrado y Temor a cargo, y como consecuencia la personalidad de la pequeña poco a poco se desmorona, lo que hace que quiera escapar a su antigua ciudad. Después de una serie de obstáculos Alegría y Tristeza  logran volver al Cuartel y es ésta última quien hace desistir a Riley en su plan porque atrae recuerdos con sus padres y esto hace que los extrañe.

Casi siempre deseamos estar felices, sin problemas o no sentir tristeza de ninguna manera, pero en ocasiones es bueno dejar que esta emoción invada nuestro corazón para que reaccionemos de alguna manera. En el caso de Riley, si no hubiera sido Tristeza quien influía/influenciaba en los recuerdos la pequeña hubiera escapado de casa, o pensemos cuando un ser querido enferma, hay tristeza y valoramos más su vida, o cuando herimos a alguien querido, la tristeza nos ayuda a darnos cuenta que hemos cometido un error.

La Biblia dice: “Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, a la cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual.” 2 Corintios 7:10 (NTV) La tristeza hace que volvamos nuestro corazón a Dios. Un profesor de psicología en la Universidad de California en Berkeley, Dacher Keltner dice que la tristeza es una emoción fortalecedora de relaciones (Wikipedia)

Aprovechemos ciertas ocasiones de tristeza para meditar cómo está nuestra vida, nuestras relaciones con el prójimo y sobre todo con Dios, permitamos que la tristeza nos lleve siempre a nuestro Señor porque su consuelo y guía es superior a cualquier cosa.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Volver, nunca volver

“¿Cuándo voy a regresar? No importa lo que esté pasando en Chile, ni quién gobierne, ni cuál es el escándalo del momento, la pregunta sigue ahí, incrustada y persistente.” (Nosotros, los que nunca volvimos, Sebastián Edwards, Diario La Tercera, 15 de mayo de 2016).
Estoy – otra vez – de paso por Santiago, la ciudad donde nací, crecí, estudié, trabajé, formé familia, me divorcié y de la cual me fui hace ocho años. Me provoca el título del artículo que he citado: los que nunca volvimos. Estaba pensando, mientras tomo un café en el Cory de Vivo Centro, que uno nunca termina de irse pero se sabe con certeza que nunca se regresará. Tal vez sí físicamente pero ya nunca más con el alma. Las memorias y las heridas, aunque ya no duelan, han dejado su marca registrada.
En esta ciudad se murió una madrugada de mayo el tío Carlos, hasta ahora la pérdida que más he sufrido; en esta ciudad un bondadoso señor accedió a tomarse conmigo la fotografía de graduación porque ese sábado mis padres no podían faltar a su iglesia; aquí se rompió, después de diecisiete años la ilusión de la misión mundial y nos fuimos una tarde de abril como inquilinos avergonzados que no han pagado la renta; en esta ciudad perdí la poca dignidad que me quedaba y junto con ella las últimas ganas de tener más ganas. El fin, hay más, pero esto es un artículo y no una memoria, evidentemente innecesaria.
Se me ocurre ahora, a medio terminar el café, que aunque volviera aquí nunca volvería en realidad. De lo mucho que se vivió – por ende, de lo poco que queda por delante – el balance es insanablemente corto para las compensaciones. En cierto modo, ya no se tiene más un lugar en el mundo. Un territorio blando y placentero como Hapuna Beach o inclinado y salvaje como los faldeos de Trafún ya no se halla entre las probabilidades estadísticas. Tal vez porque un lugar en el mundo no sea más un objeto existencial.
“¿Cuándo vas a volver?, continúa Sebastián Edwards. Yo escucho y sonrío. Ya no trato de explicar lo que significa vivir en las antípodas, ser un exiliado voluntario, un extranjero aquí y allá, alguien que está permanentemente buscando el horizonte, buscando el otro lado, oteando la ribera del océano en que ya no se está…”

Sin sentido

Un muchacho se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el botecito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance. Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca.

Sin decir nada el muchacho empezó a coger piedras y echarlas, al parecer contra el  barquito; el pequeño creyó que nunca tendría su bote otra vez y que el joven al que había acudido se estaba burlando de él; hasta que  se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de éste y originaba una pequeña ola que hacía retroceder el barco hacia la orilla.

Cada pedrada estaba calculada, y por último el juguete fue traído al alcance de la mano del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.

En ciertas oportunidades vemos cómo nuestros sueños se alejan, cómo las circunstancias parecen ser cada vez más adversas, hasta llegamos a pensar que todo se trata de una broma de mal gusto y cuestionamos a Dios por todo lo que nos sucede.

Sin embargo, igual que en la historia, cuando nos alejamos de Dios o de su propósito para nuestras vidas, Él empieza a lanzar piedritas bien calculadas para rescatarnos, aun cuando pareciera que cada pedrada intenta hundirnos.

No importa cuánto te alejes, Dios no va a permitir que te pierdas, que sigas sin rumbo, pondrá personas y circunstancias que harán las olas necesarias para que vuelvas hacia Él porque su amor no tiene límites, su paciencia con nosotros es grande y su fidelidad es incomprensible.

“El Señor es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. El Señor es bueno con todos; desborda compasión sobre toda su creación”. Salmos 145:8,9 (NTV)

Dios agotará todos los recursos para que puedas volver a Él, no endurezcas tu corazón ni cierres tus oídos. Si te has equivocado no temas volver a tu Padre y pedirle perdón porque te está esperando con los brazos abiertos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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