El 14 de septiembre de 2012 fue lanzado y publicado un videojuego cuyo nombre es FTL (siglas en inglés) el cual no tuvo tanto revuelo ni publicidad como los productos de algunas otras grandes compañías, pero lo que sí hizo es empezar con una filosofía que no se había explorado antes.

En el juego, un jugador controla la tripulación de una nave espacial que debe transportar información importante a sus aliados a lo largo de varios sistemas solares mientras es perseguido y atacado por fuerzas hostiles. Cada vez que se logra vencer a un adversario o superar algún obstáculo, se  ganan puntos de experiencia y recursos que pueden ser usados para mejorar el armamento y los escudos de defensa.

Hasta aquí parece que se trata de un juego más, sin embargo la diferencia está en dos atributos importantes: Cualquier mejora es irreversible, por tanto las decisiones de cambios afectarán su versatilidad durante una batalla y si la nave es destruida, todo se reinicia desde cero obligando al jugador a volver a empezar todo de nuevo. No existe la acumulación de vidas o un botón que otorgue una nueva oportunidad de continuar desde algún instante de la partida, hay que volver al principio.

¿Dónde está la filosofía en todo esto? La mayoría de los juegos permiten la acumulación de reinicios desde algún punto guardado o simplemente se puede revivir al instante, pero FTL no. Esto obliga al jugador a pensar minuciosamente cualquier movimiento que vaya a hacer, a aprovechar sus recursos de la mejor manera posible y a cuidar lo que ha ganado.

En el fondo el videojuego no se trata tanto de ganar llevando el mensaje a los aliados ya que cada vez la dificultad aumenta, sino de resistir lo más que se pueda. ¿Te parece este un concepto familiar?

Colosenses 1:21-23 dice: “Ustedes antes eran extranjeros y enemigos de Dios en sus corazones, por las cosas malas que hacían, pero ahora Cristo los ha reconciliado mediante la muerte que sufrió en su existencia terrena. Y lo hizo para tenerlos a ustedes en su presencia, santos, sin mancha y sin culpa. Pero para esto deben permanecer firmemente basados en la fe, sin apartarse de la esperanza que tienen por el mensaje del evangelio que oyeron. Éste es el mensaje que se ha anunciado en todas partes del mundo, y que yo, Pablo, ayudo a predicar.” Versión Dios Habla Hoy.

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El diccionario define la palabra permanecer como el mantenerse sin cambios en un determinado estado, condición o situación. Esta pequeña parte de la Biblia explica lo que es la salvación: no es una meta, es un camino otorgado por el sacrificio de Cristo que antes nadie podía transitar, pero que ahora se ha abierto.

En el juego dijimos que cualquier decisión podría afectar el recorrido de la nave definiendo su desempeño durante cada batalla, la vida es igual ya que cada decisión puede cambiarla por completo: qué carrera estudiar, con quién casarse, dónde vivir, qué amigos seleccionar, etc. son determinaciones que quedarán para siempre en la mente y en el corazón sin que nadie pueda borrarlas. Es verdad que algunas se pueden redirigir o mejorar con el paso del tiempo, pero eso no significa que dejan de ser parte de uno mismo, al final cada momento vivido se convierte en una historia personal.

La intención con esto no es convocar a la histeria y a la ansiedad colectiva, pero sí es encender esas luces de alerta en caso de que no exista la seriedad que se merece. Filipenses 2:12, pide que nos ocupemos de la salvación ya que se trata de una oportunidad para llegar a un lugar llamado cielo, entonces no está demás tomar las decisiones correctas para permanecer y vencer hasta el final.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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1 Comentario

  1. Muy agradecido por esta reflexion…..excelente manera el tema de hoy para ganarme la atención de mi hijo adolescente…tiene 13 años …¡ y no sabía nada de FASTER THAN LIGHT!…usando temas de su actualidad puedo inducirlo y más que todo, guiarlo a buscar a Dios en su diario vivir como adolescente….gracias queridos amigos. Oraré por ustedes y para que el Señor de Señores y Rey de Reyes siga bendiciendo esta obra magistral. De nuevo gracias

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