Cuando los hijos realizan una buena acción u obtienen algún logro, los padres acostumbran premiarlos. Muchos especialistas recomiendan utilizar las recompensas como un estímulo para que ellos continúen con su buen comportamiento. Sin embargo, esta acción también tiene su lado negativo. Si bien por una parte puede ayudar a mejorar la conducta de los hijos, por otra, les puede convertir en personas que solo hacen las cosas por interés. De tal modo que los incentivos deben darse sabiamente y de acuerdo a cada situación.

Una forma común de gratificación es regalarles algún bien material, ya sea un juguete, aparatos electrónicos, ropa, o cualquier otra cosa que ellos deseen. No obstante, esto hace que los hijos pierdan el enfoque de lo que realmente importa en la vida. En Mateo 7:11, dice: “Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan.” Pero, ¿qué significa “dar cosas buenas”? Los bienes materiales se gastan, destruyen y no duran eternamente; sin embargo, las enseñanzas que se dejan, sí.

En lugar de dar un objeto, regala experiencias. No prometas a tus hijos comprarles lo que quieran si se comportan de una manera; en cambio, reemplaza los regalos materiales con viajes, salidas al parque, visitas al zoológico, o alguna otra actividad que pueda ayudarlos a desarrollarse en un ambiente social. Esto hará que tus hijos disfruten el momento, se diviertan, pasen tiempo en familia, se ejerciten, atesoren buenos recuerdos, y se lleven una gran lección de vida.

Mateo 6:19-21 recomienda poner nuestros objetivos en lo eternal y no en lo terrenal, y ésto es lo que se debe enseñar a los hijos: No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas. Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar. Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón” (TLA). Este consejo les servirá para cuando crezcan y tengan su propia familia.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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