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10 libros para hombres

“La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo”. – Joseph Addison

La lectura es un hábito que todas las personas deben practicar para su bienestar físico, emocional y mental. En el mundo editorial hay una amplia selección de libros sobre diferentes temas y cada uno de ellos va dirigido a un público en especial. Es por ello que en esta ocasión les compartimos una lista de algunos libros que inspirarán, motivarán, ayudarán y educarán a los varones:

10 mentiras que los hombres creen – J. Lee Grady

Páginas: 240.
Editorial: Casa Creación.
Año de publicación: 2011.

Tras una investigación de ocho años en más de 20 países, el autor concluyó que los hombres están fallando en el matrimonio, la paternidad, la amistad y sus profesiones debido a diez formas erróneas de pensar que han sido heredadas de la cultura. Este libro contiene consejos sobre cómo luchar contra esas mentiras y ser un hombre diferente.

Actúa como hombre – James MacDonald

Páginas: 272.
Editorial: Portavoz.
Año de publicación: 2017.

La sociedad y la iglesia necesitan con desesperación hombres que abracen el propósito por el cual Dios los creó, que anhelan seguir a Dios sin límites y satisfacer las necesidades de los que les rodean sin vacilación. Este libro está dividido en 40 partes, de modo que se puede leer un capítulo por día y ser un hombre nuevo en poco más de un mes.

La medida de un hombre – Gene Getz

Páginas: 256.
Editorial: Portavoz.
Año de publicación: 2015.

La verdadera masculinidad no se mide por la fuerza de un hombre, sino por estas veinte directrices bíblicas extraídas de las cartas del apóstol Pablo a Timoteo y Tito. Inspirador, alentador y práctico, este libro muestra a los hombres cómo pueden alcanzar los estándares de Dios como padres, maridos y mentores para otros hombres.

La resolución para hombres – Stephen Kendrick, Alex Kendrick y Randy Alcorn

Páginas: 272.
Editorial: B&H Español.
Año de publicación: 2011.

Este libro surgió de la película Reto de Valientes, e inspira a los hombres a reconciliarse con su pasado, a asumir plena responsabilidad por sus esposas e hijos para vincularse con el presente, y luego avanzar con una resolución audaz y clara por el futuro.

Los hombres buenos también se enojan – Bill Perkins

Páginas: 208.
Editorial: Portavoz.
Año de publicación: 2012.

Historias reales de hombres buenos que tienen problemas con su enojo y de cómo descubrieron que su verdadera identidad en Cristo los capacita para manejar su enojo de una manera saludable. Basado en años de consejería y trabajo con hombres, Bill Perkins explica qué hay detrás de esta emoción mal entendida y cómo los hombres pueden controlarla.

Pelea – Craig Groeschel

Páginas: 160.
Editorial: Vida.
Año de publicación: 2014.

La vida del personaje bíblico, Sansón, tiene mucho en común con la vivencia de los hombres de la actualidad. Basados en ese ejemplo, el autor hace un análisis para ayudar a los hombres a descubrir a qué peleas deben enfrentarse y cómo pueden vencerlas.

Sé el papá que tus hijos necesitan – John MacArthur

Páginas: 144.
Editorial: Portavoz.
Año de publicación: 2015.

¿Cómo se un padre y un líder de familia en una sociedad que menosprecia los valores? Este libro contiene principios para construir una familia saludable, unida y de acuerdo al plan de Dios, además cómo disciplinar y amar a los hijos, cómo ayudarlos a crecer en sabiduría y cómo tratar a los hijos rebeldes.

Sé hombre – Mark Batterson

Páginas: 224.
Editorial: Nivel Uno.
Año de publicación: 2017.

Este libro contiene siete virtudes de la masculinidad; además, cuenta relatos inspiradores acerca de la hombría, incluida la verdadera historia del héroe y mártir Policarpo, que fue el primero que oyó una voz del cielo que decía: «Sé hombre». Asimismo contiene ideas prácticas acerca de cómo discipular a la próxima generación de hombres que pondrán a Dios primero, a la familia de segundo y a la carrera de tercero.

Tu identidad sí importa – Juan J. Varela

Páginas: 256.
Editorial: Clie.
Año de publicación: 2014.

La lectura de este libro contribuye a comprender y eliminar los falsos estereotipos; fijando definitivamente los paradigmas de la auténtica masculinidad, y cumpliendo así el propósito de Dios para todo hombre, identificando, definiendo y afirmando que: Tu identidad de hombre Sí importa.

Un papá conforme al corazón de Dios – Jim George

Páginas: 224.
Editorial: Nivel Uno.
Año de publicación: 2017.

Este libro afirma que a medida que un hombre se compromete a aprender a ser un buen padre, se acercará a sus hijos y encontrará la paternidad como una bendición increíble. Este libro cubre temas sobre cómo expresar amor a los hijos, claves para una comunicación positiva y efectiva, cómo descubrir las cualidades que los niños necesitan en un papá, maneras de alentar a los hijos en su crecimiento espiritual y cómo construir relaciones saludables que durarán toda la vida.

*Todas las imágenes de portadas de los libros fueron obtenidas de Amazon y Goodreads.

 

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Norma Pinzón: Nunca pensé ser viuda, solo servir a Dios

“Esta fue la ruta que Dios me dio, es un camino que me ha generado muchas ilusiones, muchas alegrías y ganas de construir vida, una pasión muy grande de llevar la Palabra del Señor por todos lados. Hay capítulos de entregarle el dolor a Dios y aceptar su voluntad…”

¿Por qué escribir un libro? Escribir no es fácil.

Sí, es difícil. Todo nace cuando fallece mi esposo Fernando. Muchas personas, entre ellos el Pastor Darío y Mary Tamayo de Expolit, me dijeron que lo escribiera. Yo pensaba, ¿un libro?, no estaba en mis planes. Un día orando le dije Señor: un libro, inmediatamente me trajo a la memoria, que Fernando tres años antes de fallecer me dijo: “Dios me dijo que escribiera un libro, un devocional específicamente sobre el temor”. Ahora lo vas a escribir tú en homenaje a él. Miré en su computadora si él tenía algo adelantado, no había escrito como tal, pero sí había hecho un trabajo de búsqueda de versículos, escudriñar la Biblia que es de las cosas más difíciles cuando hay un tema específico. Siento que es un trabajo en equipo entre mi esposo y yo. Le estoy poniendo el toque de lo que hago hace 20 años en CVCLAVOZ, un programa que se llama Pildoritas y Reflexiones.

¿Cuándo estará listo?

La idea es que esté listo a finales de este año para publicarlo en 2018. Se va a imprimir en español para toda América Latina, CVCLAVOZ es un ministerio satelital que llega más de 560 estaciones afiliadas. Nos escuchan a través de internet y en diferentes aplicaciones. La gente va a tener en sus manos algo con el nombre del programa, con historias de Fernando, prédicas que dio, vivencias mías, personajes bíblicos, etc. Dios le ha dado unos toques muy lindos, va a tocar mucho el corazón de hombres y mujeres.

¿Además del homenaje al Pastor Fernando, ¿qué es lo nuevo que vamos a leer en este libro?

Está todo, la parte cuando yo tuve la oportunidad de estar en Casa Sobre la Roca Orlando con el ministerio de mujeres, mamás solteras, personas con discapacidad. Ahora puedo llegar a otro público, el que ha tenido pérdidas tan fuertes como la pareja, los padres, un hijo. Es ver a Dios obrar cuando dispones el corazón para que lo sane, porque el dolor es tan fuerte que se queda uno sin piso. Esta fue una ruta que Dios me dio. Es un camino que me ha generado ilusión, alegría, ganas de continuar. Tengo una pasión muy grande, llevar la Palabra del Señor, me llena de vida y será un gran homenaje a Fernando.

¿Todo eso está contado en el libro?

Todo, hay capítulos de entregarle el dolor a Dios y aceptar su voluntad; creo que esa es la parte más difícil. Fernando tenía muchos testimonios de salud, diagnósticos de muerte por muchos años, todos pensamos que iba a salir de esa y cuando fallece, tuve que mirar a Dios y decirle si esa es tu voluntad la acepto, con dolor, con la ausencia, con la soledad.

¿Cómo ha afrontado la viudez?

Nunca pensé ser viuda, pero quiero servirle a Dios, llevar su Palabra de esperanza a tantas personas que se quedan en el dolor, no pueden ver hacia adelante. Hoy estoy sonriendo, en paz; no es una máscara, el Señor ha sanado mi corazón. Se está abriendo una nueva página con este libro, normalmente con CVCLAVOZ cuando estaba casada no viajaba mucho con ellos, no era fácil dejarlo en silla de ruedas solito, pero ahora sí, estuve en Perú, México, este año voy a Honduras, a Argentina que son todas estaciones donde se escucha CVCLAVOZ . Fue muy duro aprender a vivir sola porque Fernando y yo teníamos un matrimonio muy lindo, un amor tan grande que Dios nos permitió compartir, pero tenía dos opciones: quedarme frustrada, enojada, triste por su pérdida o agradecida con Dios por los años que me dio y compartir con un siervo de Dios que vivía lo que predicaba, fue un honor ser su esposa y cuidarlo.

Entrevista originalmente publicada en la revista Hechos & Crónicas.

Falta de intimidad sexual: Queja #1 de los hombres

Pocas cosas destruyen más un matrimonio como la falta de intimidad sexual. Y dentro de las quejas mas comunes de los hombres, esta es la número uno. Según el Dr. Gary Chapman en su libro Los 5 Lenguajes del amor, “el contacto sexual es una experiencia de vinculo emocional. Une a dos personas de la manera más profunda posible. Todas las culturas tienen una ceremonia de boda pública y una consumación privada del matrimonio en la relación sexual. El acto sexual está diseñado para ser la expresión única de nuestro compromiso mutuo para toda la vida. Cuando se rompe este compromiso, es devastador para el matrimonio”. Es por ello que en Energía Total hemos decidido hablar del tema franca y bíblicamente.

Escucha al Pastor y consejero familiar Rey Francisco Matos explicar la base del distanciamiento íntimo entre las parejas y cómo se puede restaurar la conexión. Anota estas tres cosas que te ayudarán a recuperar el cariño y atención de tu cónyuge;

-Sé atento:  Es importante que sienta que estás enamorado de ella cada día. Una palabra amable, un cumplido, una caricia te abrirán el camino de su corazón.

-Escúchala:  No se trata de buscar soluciones a lo que te cuenta, sino solo de prestarle atención a su necesidad de ser oída.

-Préstale ayuda:  Las tareas de la casa pueden ser intensas, si ayudas cooperando con algunas de ellas, tu pareja estará más relajada y descansada al final del día. También estará agradecida.

Recuerda que Dios diseñó la familia, pero también diseñó el sexo. En su adecuado contexto ambos están hechos con un propósito divino y para bien.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Segura y Plena, un libro para la mujer de hoy

El propósito de este libro es que las mujeres adquieran el conocimiento liberador que les permita generar nuevas creencias y valores; modificando así su comprensión de sí mismas de tal manera que desarrollen las habilidades necesarias para autoliderarse y liberarse para «ser y hacer» en un equilibrio saludable que potenciará sus relaciones y también su influencia.  Explica el portal editorial del libro.

Kristy Motta compartió con Johanna Torres la visión de “Segura y Plena” y nos explica como puede ser relevante hoy día un estudio personal de nuestras experiencias a la luz de la palabra.

Escucha la entrevista completa aquí:

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Del acto de pensar

… (D)edicó su vida, con sus aciertos, errores y polémicas, a la labor cotidiana de entender, alertar e invitar a los demás a ejercer el oficio del pensamiento. Porque el acto de pensar, cuando se lo toma en serio, no es un fin en sí mismo: es una herramienta vital para la supervivencia colectiva, escribe Tomás Borovinsky en un breve homenaje al intelectual búlgaro Tzvetan Todorov.
Es posible que haya gente que se interese en pensar sin otra consecuencia que el placer personal de hacerlo. Pero la mayoría de las personas que conozco y aquellas sobre las cuales he leído evidencian en su acto de pensar un compromiso a que las cosas mejoren en la vida y en la sociedad.
Por eso me resulta cada vez más foráneo el entorno de las iglesias porque dentro de ellas no veo manera de ejercer el pensamiento en forma libre e independiente. La institución reclama – a veces sutilmente, otras no – lealtad a la declaración de fe, a la doctrina, a la disciplina interna. El propósito de ese orden de cosas no es otro que disponer de un contingente de personas que asientan, obedezcan, apoyen y propaguen la misión. Y de paso, la financien.
Por eso dentro de las instituciones se estimula sólo la lectura de libros que haya escrito el líder o aquellos textos que siguen la línea del imaginario corporativo (si es que estimula alguna lectura). Conozco muy pocos cristianos que leen ensayos, novelas, cuento, poesía, filosofía. O que miren películas que planteen cuestiones de conciencia como la muerte, la opresión o el abuso contra la mujer. O que participen en espacios que se propongan ayudar a la gente necesitada sin esperar a cambio ninguna decisión de fe. O que hagan preguntas más profundas e incisivas a los contenidos de la enseñanza o a la interpretación de la Biblia.
Observo que la mayoría de las personas en las instituciones cristianas se sienten cómodas sin involucrarse en ninguna de las actividades descritas arriba. Están complacidas que alguien les haya ahorrado la tarea de pensar en lo que leen y en lo que creen; y al abrigo de esa anuencia disfrutan periódicamente de su cuota de comunión, liturgia devocional y paz personal.
Pensar, como era la convicción de Todorov, es una herramienta para la supervivencia. Pero no una supervivencia precaria, con la cabeza apenas fuera del agua. Más bien una existencia plena, responsable, solidaria, respetuosa y decidida.
Nada más. Nada menos.

Inventario actualizado

(Porque no hay que comentar estas palabras en la entrevista del jueves y porque a veces, como es frecuente, me canso de la escritura técnica y de las reflexiones sobre las cuestiones concretas de la vida)

Las canciones del iPod que me llevan por secretos pasajes y jardines que yo no más conozco; melodías que acompañan el tránsito hacia el lado predecible de la vida y de vuelta. Las horas muertas entre las siete de la tarde y la medianoche en el silencio de mi casa: Netflix, libros, el diario del domingo que se deja leer toda la semana, los plátanos, las nueces y la pastillita para hombres mayores de sesenta antes de dormir, ya tú sabes. La pequeña cafetera que compré en Musicalísimo y que suele resolver mis ansiedades vespertinas con el Tostado Nº 1 de Los Cinco Hispanos. Esos pequeños monólogos en voz audible que simulan diálogos inútiles e imprescindibles.
Las estrellas que me ofrecen cada noche una pequeña función privada de giros mínimos, leves pasos de baile en el patiecito trasero de mi casa; me entretiene, qué importa que sea una ilusión óptica. El poquito de locura que me habita desde que tengo uso de razón. Mi pequeña colección de libros que se renueva cada vez que me mudo a otro lugar; compañeros coyunturales, sólo hasta la próxima travesía: Umberto Eco, unas crónicas desconocidas de García Márquez, Truman Capote, una versión de Hamlet, Bauman, Almas Muertas, algo de Kafka y Hemingway. En otro lugar, vuelta a empezar.
El alma de las cosas originales que se desgarra hasta el paroxismo. El strip-tease de políticos, gobernantes, magistrados, policías, ministros del Evangelio y ciudadanos ilustres. La buena palabra, especie en extinción. La moral pública y las cuentas corrientes secretas. La irreversible decepción.
Ausencia doliente de ríos, lagos, montañas, helechos húmedos, lluvia meridional, neblina y bosque nativo. El retorno de la mente a lo que ya fue y a lo que no habrá de ocurrir de nuevo – o jamás. El viaje como colirio para los ojos y agüita tibia para el corazón. Algunas voces antiguas, con su timbre inconfundible, incluso las de quienes ya se fueron hace rato.
La soledad que se dulcifica y se hace misericordiosa; más inteligente, menos melodramática. La esperanza, un poco más escéptica y a pesar de todo constante. Un poco más de paz.

Estúpida esperanza

Acabo de adquirir A sangre fría de Truman Capote. La reseña de la contratapa consigna el siguiente comentario de Frederick R. Karl, autor y crítico literario estadounidense: “Quizá por primera vez, Capote percibió cómo una sociedad se definía a sí misma en relación con sus crímenes, con su capacidad para asesinar”. Bautizada como una de las primeras novelas de “no ficción” es una crónica de la pérdida de la inocencia del Sur profundo de los Estados Unidos – pacífico, cristiano y conservador. Es un clásico de la literatura estadounidense de mediados del siglo XX y me lo debía como lectura.
Menciono esta adquisición solamente para ilustrar lo que he venido haciendo en varios de mis últimos artículos respecto de la pérdida progresiva de la palabra y la urgencia de retornar a los libros como recuperación del relato del mundo y la vida, secuestrado hoy por lo que yo llamaría la “máquina infernal” del internet y de las redes sociales.
No sé cómo va a ser el mundo del próximo futuro en cuanto al pensamiento y a la captura y procesamiento del saber, aunque tengo algunos barruntos alimentados por ciertas lecturas de Umberto Eco y Jesús Martín-Barbero. ¿Leer en los próximos años será una actividad humana obsoleta? ¿Surgirá alguna tecnología como la que se ve en Matrix donde se mete información directamente en el cerebro de las personas y éstas aprenden instantáneamente artes marciales o cómo volar un helicóptero de guerra? ¿O no será necesario saber nada porque para todo habrá aplicaciones y robots que resolverán todas las cuestiones que a uno se le presenten?
En la película Wall-E las personas ya no realizan ninguna actividad física. Viven en una gigantesca nave espacial y permanecen sentados en cómodos sillones controlados automáticamente; todo está dispuesto delante de ellos y su única función es comer, divertirse y dormir y levantarse a horas determinadas por un omnipotente control central. Al final, afortunadamente, por una serie de eventos disruptivos, la gente debe volver a la tierra y recomenzar todo sembrando la semilla salvada de la destrucción y construir un mundo nuevo.
Abrigo la ilusión de que el mundo descubra alguna vez que es imposible vivir sin leer de verdad. Cuando se vean los indeseables resultados de la inacción intelectual la raza volverá a los inicios, cuando la palabra valía tanto como vale la vida.
Aunque ésta no sea más que una esperanza estúpida…

Lo que no fue

No hay nostalgia peor que añorar aquello que nunca jamás sucedió (Joaquín Sabina, Con la frente marchita)

Los libros, las películas y los sueños embellecen este lado de la vida, empobrecida como está por la desilusión y la maldad. Amparan parcialmente la materia sensible del ser expuesto y aminoran un poco el peso de la realidad. Sin embargo, como la mayoría de las cosas hermosas, tienen un lado oscuro, un correlato en cierto modo contradictorio. Es la constatación de que su propuesta estética crea nostalgias sobre cosas que nunca nos acontecieron.

Una vez vi una película que tenía lugar en Birmania (hoy Myanmar, en el sudeste asiático). Era un viejo filme en blanco y negro que vi alguna noche de invierno a mediados de los setenta. Me introdujo en un mundo singular pero imposible, en el que la vida era todo lo que había y se tenía que vivir con toda intensidad y sin miedo alguno. No recuerdo en mi vida real nada similar.

A veces me hiere la atmósfera de la Rusia de Dostoievsky, de Tolstoi, de Gorki, de Gogol. Me vienen nostalgias de Angulema, del Houmeau de Balzac en Ilusiones Perdidas. Jamás voy a navegar en el Nautilus ni voy a cruzar los hielos antárticos en el Endurance de Ernest Shackleton. Macondo es definitivamente inviable y dormir una siesta en la hamaca de Pilar Ternera es un espejismo como la imagen de Melquíades en la reverberación del sol en la ventana.

Una vez soñé un lago cristalino rodeado de manglares o algo parecido. Había una limpidez, una transparente sensación de paz indescriptible, un mundo azul, dulce y lento, un Nunca Jamás perfecto. A veces tengo unos sueños intensos, llenos de suspenso, pasión, personas y situaciones complejas pero comprensibles que suceden en sitios parecidos a Blade Runner o Matrix.

Lo que no fue no sería doloroso si uno no llevara en la memoria registro alguno de su posibilidad, de su existencia. Pero los libros, el cine y los sueños (dormidos o despiertos) nos han otorgado – y por eso nos hacen añorarlos – universos inmateriales, instantes ingrávidos, sensaciones que sólo son perceptibles en la mente a dolorosa distancia de la piel.

Para empeorar las cosas tenemos otra línea de Sabina: “… al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.

Recuerdos del futuro

(Divertimento lateral)

Efectivamente nos fuimos quedando más solos. Había alrededor nuestro gente que nos quería y que nos cuidaba pero nuestro mundo se fue reduciendo a los recuerdos, a las palabras que todavía era posible escribir con mano cada vez más temblorosa. Las imágenes que poblaban nuestra mente no era posible codificarlas de tal modo que fueran entendidas, tan lejanas estaban de los tiempos que corrían.
Efectivamente los grandes señores no eran tan grandes después de todo. Como se decía desde tiempos inmemoriales en todas partes se cuecen habas, nadie es perfecto, el que piensa estar firme mire que no caiga, a todos les llega su hora, no hay nada oculto que no haya de ser manifestado. Entonces se abrieron los libros y las cosas no eran tan brillantes y los juicios más inesperados tuvieron lugar y los que eran resultó que no eran y los que no eran fueron reconocidos como que eran y así sucesivamente.
Efectivamente las palabras se redujeron a fonemas de dos sílabas y a abreviaturas más inverosímiles aún, los libros fueron destinados a los museos del pasado y a los chicos les causó una risa enorme que fueran tan físicos los libros y que contuvieran ideas tan largas para decir lo mismo que ahora se codificaba en la nube y se descifraba en nanosegundos directamente en las neuronas.
Efectivamente los atardeceres fueron archivados como resabios del gusto burgués de los antiguos, inútiles por definición y retrógrados por antonomasia. Salir al campo se consideró una absoluta pérdida de tiempo considerando que los apartamentos tenían todos los sonidos, los olores, los paisajes virtuales y las cámaras de ejercicio necesarias para el completo desarrollo de los cuerpos humanos.
Efectivamente todas las expresiones de lo que los antiguos llamaban amor fueron clasificadas como manifestaciones espontáneas del Gran Simpático que a partir del advenimiento de los clones sustitutos fueron controladas por el Gran Hermano. Los poemas, novelas, películas y canciones relativas al tema se convirtieron en archivos digitales y se colocaron en la sección Metafísica del Museo de la Curiosidad Análoga.
O, por el contrario…
Efectivamente todo se pudrió – como dicen los argentinos -, estallaron treinta mil bombas atómicas, sólo quedaron hoyos inmensos y los sobrevivientes huyeron a la Gran Nada, más allá de los desiertos, se escondieron en cavernas y alturas inconcebibles y esperaron a que empezara todo de nuevo o finalmente se extinguiera toda posibilidad.
Pesadillas de las tres de la mañana…

Crítica indispensable

Pronto vamos a hablar del libro “La cabaña”, me sugiere Angel en nuestra entrevista de los jueves en su programa de CVCLAVOZ. Así que ayer lo he conseguido en un café literario de mi ciudad y he comenzado la lectura.

Es siempre para mí un tema complicado comentar un libro, una película, un poema o una canción realizada por cristianos. En el entorno de la fe hay como una regla no escrita y es que todo lo que hacen los cristianos debe ser considerado bueno porque – precisamente – ha sido hecho por cristianos. Es decir, ¿quién podría hacer una mala crítica de alguien que amparado en versículos bíblicos o en palabras de alabanza y adoración realiza un trabajo creativo? Bueno, yo lo he hecho. No es una pose, sin embargo. Aprendí tanto en la universidad como en mi propia educación personal que cualquier producción creativa debe cumplir algunos requisitos mínimos.

Uno de ellos es que el aspecto técnico sea de un nivel aceptable. El contenido puede ser bueno pero si está mal escrito, mal musicalizado o mal producido no puede considerarse un trabajo “bueno”. Aquí los cristianos se defienden diciendo que si dice la verdad, es irrelevante su calidad técnica pero ese es un flojo justificativo.

Además, el contenido debe representar adecuadamente la visión que la autora o el autor tengan del mundo. Al final la audiencia debe quedar con una noción más o menos clara de cuál es la imagen del mundo que el artista sostiene.

Por otra parte la obra debe consistente con las convicciones de quien la crea o, dicho al revés, la persona que la crea debe ser consistente con lo que su obra representa. Solían decirme que lo importante era lo que se representaba, no la vida del creador; es decir que vida y obra podían ir por carriles diferentes, pero tengo muchas dudas al respecto.

Respecto de los libros la cosa es complicada porque aún diciendo cosas verdaderas, la calidad literaria puede ser bastante precaria. La mayoría de los libros cristianos son “técnicos”, es decir explican cómo se debe vivir esto o aquello. Son informativos o inspiracionales y por lo general están escritos de un modo bastante elemental. Desde el punto de vista estético, no son buenos libros. Pero el hecho es relegado a un plano de poca o ninguna importancia porque “lo que dice es cierto”.

Vamos a ver qué pasa con “La cabaña”…

6 tipos de libros que todos deberían leer

Leer es una práctica que tiene muchos beneficios. Debido a que existe una gran cantidad de publicaciones anuales, siempre hay miles de opciones de las cuales se puede elegir. Sin embargo, hay algunos libros que todos deberían leer al menos una vez en su vida, pues éstas son de provecho en cualquier circunstancia.

En la siguiente lista no están incluidos los libros de texto de las escuelas, ni aquellos que sirvan para la formación profesional o correspondan a algún tipo de pasatiempo.

1. Biblia:

No solo tiene contenido histórico, sino también enseñanzas que se aplican a cualquier época. La Biblia es el libro por excelencia que debe ser leída una y otra vez.

2. Devocional:

Esta clase de libros te ayudan a tener una rutina de lectura diaria. Con ello obtendrás un momento de reflexión y quietud, además de aprender algo nuevo. Hay muchas opciones de devocionales en el mercado y siempre habrá una que se adapte a tus necesidades y estilo de vida; ya sea que quieras hacerlo solo o en compañía.

3. Novela:

Un estudio del psiquiatra Raymond Mar reveló que leer ficción (es decir, novelas) mejora la memoria, incrementa la capacidad de comprender a los demás, estimula la imaginación y mejora las relaciones interpersonales. Es por ello que se debe leer al menos una novela. Hay muchos géneros disponibles (romance, misterio, aventura, etc.) que podrán satisfacer el gusto de cada uno.

4. Biografía:

Es importante aprender de los fracasos y éxitos de otras personas; es por ello que se debe leer biografías o memorias que nos inviten a conocer un poco más de la vida de alguien. Existen muchos personajes que han impactado la historia debido a sus logros, y de los cuales podemos rescatar grandes lecciones que nos acompañarán en momentos difíciles.

5. Inspiración:

La ventaja de los libros inspiracionales es que se adaptan a cualquier tipo de persona. Esta clase de lectura te motivará y ayudará a seguir adelante y nunca rendirte en la vida. Algunos de estos libros pueden ser leídos en grupo; y de esta manera puedes encontrar otras personas con las cuales socializar.

6. Ilustrado:

Los libros que contienen dibujos no son solo para niños. Esta clase de literatura te ayudará a prestar atención a los detalles del arte y disfrutar de una lectura rápida, especialmente si tu tiempo libre es limitado.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

En pocas palabras

De todas las edades posibles quizá termine prefiriendo la que no he vivido aún. Con el tiempo la vida ya casi cabe en una valija. Siempre hay buenas ofertas en la ropa americana. Los libros que no voy a escribir los voy a donar a la biblioteca de Nunca Jamás. Ya regalé mis antiguos trajes y todas mis corbatas excepto la que me regaló Moisés Toirac hace veinticinco años.
Transité la poca distancia que hay de tarde en tarde a de nunca en nunca. Es posible que valga más nunca que tarde. El rey David ya no canta las mañanitas. El cartero ya no llama ni una vez. Cerrado por derribo. Devuélvase al remitente.
Toda la música que escucho no es más que notas al pie de Samba pa ti. De los libros, vuelvo siempre a Las Islas. De los discursos e importantes materias, casi nada. Los errores enseñan algo: no te metas. El amor, inexorablemente, pasa la factura. “Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres”: la vida tal cual. De las películas quedan Orgullo y Prejuicio, El Muro (Pink Floyd) y La Ladrona de Libros. De los lugares, lejos primera opción, la vieja cuesta de Los Añiques y Pucura Alto en la Araucanía.
Algunas luces todavía brillan adentro y prolongan por un tiempo las posibilidades. Persiste la distancia entre el pensamiento lateral y la gestión de las instituciones. Sigo oyendo historias de desencuentros entre el discurso y la realidad. A veces ya no es posible saber qué es ficción y qué es realidad. Nos acosa una suerte de esquizofrenia socioespiritual.
No queda más que reparar las trizaduras del alma con cinta adhesiva de embalaje. Cuando no hay más ganas se deben reponer con sopa de pollo. Hay que encender un quinqué en el muro de la memoria para ordenar los recuerdos. Como dijo una escritora mendocina, hay que dejar de sobarle la espalda a la tristeza y abrazarla, despedirla cariñosamente y dejar que se vaya por un tiempo para que regrese fresquita y renovada algún tiempo después.
Algunas cosas quedan, supongo, pero la mayoría se diluyen en la intensa actividad
La insistencia se impacienta en los recovecos de la red. Atenta está la bronca del silencio. No se molesten, gracias. La noche sigue teniendo fatigas.

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