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Tiempo de lectura: 2 minutos

Meditaciones impertinentes – Temporada 1 – Episodio 4

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?”

Intriga la pregunta “¿quien la hallará?” Una lectura inclinada al machismo supondría que es muy difícil encontrar una mujer así y quien se casa con una de ellas es muy afortunado. Los comentaristas predecibles – todos hombres – darían por sentado que el destinatario de la pregunta es un hombre buscando mujer.
Otra posible lectura es que por ser una mujer con tantas capacidades y virtudes, pocos hombres se atreverían a proponerle matrimonio porque ella no necesita un hombre que la “valide”. Es posible que así sea. Un mujer brillante e independiente no es un prospecto interesante para un hermanito que anda buscando una mujer sumisa que lo reconozca a él como la cabeza del hogar.
Quizá haya una ironía en la pregunta. Esta no es una mujer desesperada por encontrar esposo. Cuando dice que el corazón de su marido está en ella confiado no hay por qué suponer que ya está casada. Puede referirse a cómo viviría un hombre casado con semejante mujer aunque eso ya entra en el plano de la especulación.
La autoría de este documento se atribuye a un hombre del cual se dice que tuvo más mujeres que las que podía atender personalmente en tres años. Sería interesante reflexionar por qué una persona con tantas mujeres en su historia personal termina haciendo una reflexión como ésta.
Volvamos a la designación de virtuosa. Una mujer que por diversas razones careciera de estos atributos, ¿qué sería? ¿Indigna? ¿Inservible? ¿Mala cosa? Por otra parte, ¿se la considera virtuosa porque esos atributos satisfacen a un hombre o porque son una celebración de mujer? ¿No será que es porque maneja negocios, administra personal, tiene compasión por los necesitados, es sabia e inteligente, sabe hablar y es diligente en el manejo de asuntos generalmente atribuidos a un hombre?
Dos comentarios finales: uno es que creo que a la mayoría de los hombres les interesa esta mujer porque prepara bien la comida, mantiene la casa limpia y no le anda pidiendo plata.
El otro, que me parece sutilmente divertido, es que en ninguna parte dice que es una mujer “sumisa” al marido. Tal vez sea por eso que él se pasa la mayor parte del día sentado a la puerta de la ciudad con otros maridos hablando de política o religión. No parece tener mucho que hacer en la casa…

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