Crisis de Coronavirus

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Nos apagamos como el mar, como peces viajamos al olvido

(Piero, Hasta mañana)

Poeta, tú nada explicas, pero por ti todas las cosas se vuelven comprensibles

(Paul Claudel, diplomático y poeta francés, 1868 – 1955)

Tuve un amigo, hace muchos años en la universidad, que solía decirme que la poesía no era para ser entendida sino para ser sentida, que intentar interpretarla través del instrumento de la razón era un poco como prostituirla. Han pasado mucho años y me parece que ni mi amigo ni yo nos dábamos entonces cuenta de cuán acertado era su entendimiento del espíritu de la época. En efecto, el postulado esencial del humanismo en el arte es que la belleza está en el ojo del observador, es determinada por la sensibilidad del sujeto. La cita de Claudel se acerca también a este ideal contemporáneo: la poesía no debe explicar nada; pero al sentirla uno comprendería muchas cosas, todo en un plano muy subjetivo.

No soy experto en materias de crítica textual, lingüística o semiótica; apenas tengo un título en Comunicación Social (de hace cuarenta años). Algunas veces he escrito algo que llamé poesía aunque todavía pienso que ha sido más prosa con cierta sensibilidad. Sin embargo siempre he pensado que un poema o una prosa debería contener un mensaje comprensible. Es posible que caballos verdes cortan la madrugada con lágrimas de acero signifique algo para el hablante pero ahí yo me quedo simplemente sin asidero en un vacío de contenido.

Seguro que existe poesía abstracta, del mismo modo que pintura, música o escultura a la que el observador puede darle el significado que quiera o que sienta. Sólo que si un poema significa 6.534 cosas diferentes para 6.534 observadores distintos, no veo por qué un crítico especializado estaría más calificado que yo para juzgarlo; a fin de cuentas, su mirada no es más que la número 6.535.

Me hago cargo, como siempre, de que a alguna audiencia impaciente le debe molestar semejante disquisición estética en este lugar. Y como siempre, le tengo que recordar que no venga a buscar aquí refrigerio para el alma al estilo de la que abunda en este sitio. No es éste su lugar.

Yo nada más quiero servir a aquella audiencia que al leer esta columna de opinión, sí encuentra refrigerio para el alma…

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