Please log in or register to like posts.
Blog
Tiempo de lectura: 2 minutos

La antigua ilusión de lo nuevo revive cada medianoche del 31 de diciembre. Por un artificio del almanaque la gente sueña con una página en blanco, un fresco comienzo. Pero eso sucede solamente con las estaciones, con el ciclo de plantas, lunas, estrellas y mareas. En nosotros la vida nada más sigue su curso. No hay nada nuevo el uno de enero. Está todo igual.
Excepto claro, la marcha del cuerpo hacia su solución final y su término irreversible. Eso sí es patente y ningún año nuevo va a alejarnos del abrazo definitivo de la muerte. Ayer tenía sesenta y dos años harto cumplidos y hoy los sigo teniendo, más un día. Las antiguas rencillas, las lealtades abandonadas, el repaso insalvable de los recuerdos siguen ahí. No llego a entender qué podría justificar una nueva emoción esta mañana.
La magia de los discursos, los recursos del poema, las frases inmortales sobre el amor, la esperanza y la vida no logran maquillar el fondo oscuro de la realidad de la violencia, del hambre, del abuso y del miedo. Nuestra porfiada debilidad se hace siempre presente a la hora de la verdad.
Es obvio que necesitamos animarnos unos a otros. Pasajes selectos, consignas y lemas repetidos ad infinitum, himnos y canciones estimulantes, sermones emotivos y saludos protocolares al término de las asambleas aportan su cuota de entusiasmo y refuerzan el tinglado en el que se sostiene la levedad de la comunión dominical.
“¡Por favor, un poco más de optimismo!” No necesitan decirlo. No hace falta ser vidente para darse cuenta que este fragmento desentona con una flagrancia monumental. Lo que no sabría decir a ciencia cierta es si hay una intención, un proyecto implícito en esta nota o es simplemente una confesión de parte. Como habré dicho en otra ocasión aquí, no siempre el estilo es la persona; no siempre se es lo que se escribe aunque con frecuencia sí.
Tampoco podríamos decir si era personal la mirada de aquel Predicador. Además, es difícil decir si era cínica, ingeniosa o simplemente realista:
«¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido.»
A mí me suena que era más bien realista.

Reactions

0
0
0
0
0
0
Already reacted for this post.

Deja una respuesta