Please log in or register to like posts.
Blog
Tiempo de lectura: 2 minutos

Hace unas semanas atrás, en una conversación casual con un amigo, tuvimos la oportunidad de recordar la parábola de los talentos y de cómo se aplicaría hoy día a nuestras vidas.

En un resumen, la historia cuenta de un hombre que tenía muchos bienes y que dejó a sus empleados para que lo trabajen hasta que vuelva (Una especie de inversionista en nuestra época). A cada uno le dio la cantidad que él vio que era estratégicamente darle, porque fue según la capacidad que veía en ellos. En su regreso, a la hora de rendir cuentas todos dieron bien, exceptuando al que le dio menos cantidad quien directamente decidió enterrarlo porque tuvo miedo

¿Cuántas cosas hemos decidido no hacer por miedo?
Si me preguntaran, creo que empatizaria mucho con el joven que se dedicó a la jardinería cuando se fue su jefe.

Hay riesgos que uno tiene que asumir para cumplir el propósito que tiene en la vida, barreras mentales que no se vencen solo con palabras, sino con acciones que demuestran que creer en lo que Dios nos dio, también es posible.

A veces damos demasiado en favor de otros, porque nos hace sentir bien que a los demás les funcione lo que nosotros nos negamos a creer que puede funcionar. Ponemos todos los recursos, nos desvelamos y somos capaces de defender a muerte la visión de alguien más… pero a la hora de sentarnos a planificar como llevar a cabo el plan que Dios tiene con nosotros, damos por perdida la idea. Quizá alguien lo pueda hacer mejor, no queremos exponernos al fracaso.

Sembrar en otros es bueno, sin duda alguna a su tiempo cosechamos todo eso.
Mientras Josué Del Cid se mantuvo prácticamente en el anonimato, de gira en gira, durante 9 años junto a Marcos Witt, cierta vez en medio de una incertidumbre y cansancio completo el Marcos le dijo a Josué una frase que jamás olvido

“Antes que Dios te dé a ti lo tuyo, te tiene que confiar lo de alguien más”.

Hoy el músico oriundo de Houston cuenta con dos trabajos discográficos terminados y una carrera ministerial en ascenso. Sin duda, sembrar en otros tiene su recompensa.

Jamás el primer intento será como pensamos, de hecho la vida no es como la imaginamos a veces, pero cuando Dios nos trajo al mundo fue con un propósito y a menos que queramos que nos pasen una lista de reclamos, completamente válidos, cuando estemos frente al gran trono blanco, vamos a tener que empezar a creer un poco más en nosotros mismos y no en lo que la gente pueda pensar de ello.

Vivamos de tal manera que la gente que nunca creyó en nosotros, empiece a contar como nos conocieron.

Reactions

0
0
0
0
0
0
Already reacted for this post.

Deja una respuesta