“Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos.” Mateo 27:3 (NVI)

Podemos ser los mejores empleados del mundo mostrando eficiencia, responsabilidad, etc. en el  trabajo que realizamos, pero si somos deshonestos todo pierde su valor porque ante todo, la honestidad cuenta.

No creas que puedes disfrazar la corrupción con buenas obras; porque no se trata de aparentar sino de tener una conciencia libre de acusaciones.

Si por mucho tiempo te has esforzado por alcanzar una estabilidad económica y las oportunidades por conseguirlo actuando deslealmente con tus jefes no te han faltado, debes hacerte la siguiente pregunta: ¿qué prefiero, ser un obrero honrado y tener la conciencia libre de pecado o llegar a la cima con actos corruptos?

Recuerda que Dios no tolera el pecado, tarde o temprano todo saldrá a la luz, por ello te animo a elegir hacer el bien, a no descuidar tu integridad por un poco de dinero. ¿Recuerdas a Judas?

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Su ambición lo llevó a perderlo todo, incluso su salvación. Por supuesto que esta lucha es interna, pero la decisión es tuya.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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