“Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo.” Génesis 4:7 (NTV)

Hoy en día, la discriminación y el maltrato verbal o psicológico se han convertido en el común denominador de nuestra sociedad, todo por el simple hecho de que algunos tienen la piel de otro color, o se sienten más listos, guapos o talentosos que otros; provocando en las víctimas inferioridad, rechazo, temor de volver a la escuela y hasta el llegar a pensar en el suicidio.

¿Viste reacciones como estas en tus hijos? Ten cuidado, porque suele ser como una enfermedad que no se detecta hasta que está muy avanzada.  Por ello es importante mantener una buena comunicación con nuestros hijos, para que en caso de sufrir este tipo de situaciones, no tengan temor de decirlo.

Necesitamos poner un alto a este tipo de sufrimiento silencioso, el Bullying en las escuelas debe parar y nosotros los adultos estamos en la obligación de unir esfuerzos para ponerle punto final a esta terrible situación. ¿Cómo? Encaminando a nuestros hijos en el temor de Dios, enseñándoles a defenderse sin violencia, a respetar a los demás y a disfrutar de las características que nos diferencian de las otras personas. Actuando de esta forma evitaremos futuros victimarios.

Te interesa:  ¡Libre de temores!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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